Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

Un poco de risa y cine de aquí. Una pizca de arte y libros de allí

Martes, Octubre 6th, 2009

Como son tiempos para reírse y no para llorar porque son tiempos precisamente para ponerse a llorar, en las islas contamos con personas con un sano pero también vitriólico sentido del humor porque, como venía a decirnos el viejo maestro Boris Vian, esa es la única manera que tenemos para tomarnos las cosas en serio.

Así que junto al veterano humor con acento canario de Manolo Vieira y el dúo Piedra Pómez cuando toca la inspiración, ese ácido sentido de la risa canalla que no es otra que la que abandera a El Supositorio y los miembros de Abubukaka o Teatro 13, se suman ahora espontáneos payasos para denunciar en formato corto aspectos de nuestra ingrata y cada día más opaca realidad archipielágica con fin, imagino, de conmover conciencias y hacernos pensar, lo que es saludable si tenemos en cuenta que el monopolio de la risa canaria lo sigue teniendo la gente de Instinto Cómico y su En clave de ja, que emite la Televisión Canaria, y que representantan, hoy más que nunca, algo que podría ser parodia gruesa sin efectos perjudiciales para la salud. O los chicos han tenido éxito y han sabido meterse al público en el bolsillo.  Lástima que sus payasadas vayan en clave de Ja y no en clave de K.

* Los multicines Renoir Price de Santa Cruz de Tenerife acogen mañana, miércoles, 7 de octubre, la proyección del cortometraje Serendipia, dirigido por María Sanz y producido por Dunes Filmes y por Sebastián Álvarez y Ventura Films como productores asociados. Serendipia fue seleccionado en la convocatoria del Gobierno de Canarias  correspondiente al año 2008, y fue rodado en diferentes localizaciones de Fuerteventura (Tefía, Tindaya y La Oliva).

* Me entero gracias a la periodista Mercedes Rodríguez que la editorial Medialive, junto con Bookcrossing España, liberará 2.000 mil ejemplares en Barcelona, Madrid, Sevilla, Santander, Zaragoza, Valladolid, entre otras ciudades españolas, dentro de la campaña de lanzamiento de la novela Blanco y Negro, de Malorie Blackman, de la que la editorial tiene previsto editar 300.000 ejemplares. La primera edición se publicará el día 7 de octubre y los primeros libros se regalarán en librerías, estaciones de tren, aeropuertos y centros educativos aunque a través de la página web de la novela www.libroblancoynegro.com cualquier profesor puede solicitar ejemplares para sus alumnos.

* Ediciones Idea acaba de publicar, dentro de su colección Cajón de Sastre, (De)función cómica, opera prima del joven escritor Daniel Hernández María, que recoge treinta narraciones, a modo de obituario feliz, originadas -en palabras del autor- “del fondo de la tierra, donde duermen los muertos”, y en las que todo lo fúnebre es risible y todo lo risible, eterno. El volumen se presenta el próximo jueves, 8 de octubre, a las 19:30 horas, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Tenerife, en un acto en el que el autor estará acompañado por el director de la editorial canaria, Enrique Jiménez Fuentes, y por el escritor, profesor de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna y director de la revista La Página, Domingo-Luis Hernández.

* Tenerife Espacio de las Artes (TEA) será escenario mañana, miércoles, a las 20 horas, de un encuentro-conversación entre Esther Arocha y Claudio Marrero. Área 60 acoge hasta mediados de noviembre una exposición de fotografías de Arocha con el título de Rara Avis.

* El Espacio Canaria, sí ese lugar que ha terminado transformándose en una especie de clónico Hogar Canario en la capital de España, tiene previsto exhibir el próximo jueves el largometraje Alma canaria, y el viernes, 10, una conferencia del periodista y escritor Sabas Martín que girará en torno a Mararía, de Rafael Arozarena. Se podrá ver, además, fragmentos del documental El laberinto habitado, de David Baute, y escuchar un recital del cantautor Luis Pastor, quien interpretará un poema de Arozarena incluido en su disco de próxima aparición Estos mares, dedicado a los poetas canarios.

* El programa radiofónico El Planeta de los libros inicia hoy su sexta temporada con un espacio dedicado al libro digital en el que se atenderá a la información y a la claridad respecto a todo lo que rodea la edición digital. El nuevo espacio podrá escucharse cada martes a las 22 horas peninsular en el programa que se emite en Radio Círculo (100.4 FM Madrid, Círculo de Bellas Artes). Alejandría Digital, que así se llama este nuevo territorio del Planeta de los Libros, quiere conciliar las resonancias clásicas de la literatura con las formas más avanzadas de la edición. El futuro digital será una realidad y por eso el programa apuesta por esa gran biblioteca de la que cada lector dispondrá con tan sólo un clic.

Saludos, empapado en sudor, desde este lado del ordenador.
 

TEA: ‘Rara Avis’

Lunes, Octubre 5th, 2009

Tenerife Espacio de las Artes (TEA) acoge desde hoy, lunes, y hasta el 15 de noviembre en su Área 60 la exposición Rara Avis, colección de fotografías de Esther Arocha. Esta muestra propone una curiosa reinterpretación del ya manido discurso de la identidad, a través de una serie de imágenes que nos hacen viajar a distintas partes del mundo sin salir de las islas. A continuación reproducimos el texto íntegro que se puede leer en la tarjeta promocional de la exposición.
 
“ – No sé si alguno de ustedes conoce las islas Canarias – (…)
Deben de ser maravillosas – dijo Jane Helier- están en los Mares del Sur, ¿no?
¿o están en el Mediterráneo?”
Una señorita de compañía (en Mrs. Marple y los 13 problemas).
Agatha Christie, 1932.

Cathaysa la niña guanche no verá más Taganana
Con esta canción, (Cathaysa) de Pedro Manuel Guerra, se inauguraba allá por 1985 el movimiento musical que se dio en llamar de la Nueva Canción Canaria. Han pasado casi veinticinco años, los últimos dieciséis gobernados, de un modo u otro, por Coalición Canaria. Durante todo este tiempo han sido los nacionalistas, desde las consejerías de lo propio,  los que han gestionado, pensado y proyectado la cultura canaria… somos un pueblo, más que un pueblo; una nación, para ser exactos. Tenemos una identidad y una cultura que nos son propias. Hasta aquí los datos. Si a todos los hombres se les diera a elegir entre todas las costumbres (…), cada cual, después de una detenida reflexión, escogería para sí las suyas; tan sumamente convencido está cada uno de que sus propias costumbres son las más perfectas.*

Esther Arocha (Santa Cruz de Tenerife, 1987).
Esther García Arocha presenta en Área 60 sus fotos fenomenales, dignas de ilustrar las páginas del Nuevo National Geographic. Porque la mirada inteligente explora. Porque en un mundo nuevo necesitamos de la fotógrafo reportero. Y si es necesario, para ello la artista se viste, se trasviste, y se desnuda. Se disuelve en el paisaje falsamente idealizado de la selva y el altiplano, sin salir de casa, sentada en el salón de La Laguna. Rara Avis ésta que extraña el paraíso y se empeña en chafarnos el cuento de la eterna primavera. Indígena, que no isleña. Indígena, que algo queda: tradición, cultura, pueblo, etnocentrismo nacional… identidad. ¡Ah, La identidad!: juguete de algún marqués, menina de alguna dama.

Claudio A. Marrero

* Heródoto, Historia, libro III, 38. Traducción de Carlos Schrader.

Saludos, a lo creo en perros verdes, desde este lado del ordenador.

Todo fluye, nada permanece

Domingo, Octubre 4th, 2009

 exorcista.jpg

Quiero que lo vean. Ahí está ese adolescente que se ha quemado la cabeza leyendas cuentos y novelas de terror. Hace un tiempo descubrió a Lovecraft, y tiene sueños en los que reproduce sus extrañas e inquietantes arquitecturas de mundos remotos. Suele despertarse cuando en estos sueños se aproxima a una de esas edificaciones irregulares y escucha el grito atronador y aterrador de una voz imposible. Quizá sea el de una de las deidades primordiales que creó el reservado escritor de Providence, Rhode Island.

Esos sueños, que no pesadillas, le hace pensar que quizá fue eso precisamente lo que ha hecho que las historias del señor Howard Phililps tengan tan mala suerte en el cine. Salvo cuando se le mira con estudiado sentido del humor.

Estamos a finales de los 70. Una buena época para el cine que llegaba a las salas de esta provincia. Y digo lo de cine que llegaba a las salas de esta provincia porque, como pasa también ahora, el 99 por ciento que se estrenaba y estrena era y es norteamericano y no de arte y ensayo (la verdad es que siempre me pareció bastante cursi eso de arte y ensayo, deben ser manías). De todas formas, qué cine diabólico, qué cine mayúsculo… Taxi Driver, Apocalypse now! y mucho me temo que también El exorcista, de William Friedkin, un cineasta cuya filmografía está repleta de títulos que han sabido tocarme.  Les invito a ver o a que vuelvan a ver French Conection, A la caza (su mejor película, probablemente); Los chicos del barrio e incluso su excesiva Vivir y morir en Los Ángeles. No les recomiendo lo que ha hecho después. En este saco de pequeñas y atractivas obras imperfectas meto también El exorcista, basada en la novela del mismo título de William Peter Blatty.

Como no tiene la edad, ese chiquillo que aprendió a no tener pesadillas gracias a Lovecraft consigue ver El exorcista en uno de aquellos cines de barrio que pululaban por esta ciudad de muertos andantes que fue y sigue siendo Santa Cruz de Tenerife. Así que se lanza él solito a la piscina entrando en el mítico cine Delta, ubicado en el barrio de La Salud.

Se apagan las luces y la luz del proyector perfora la pantalla.

Cuando termina la película sale del Delta lo que se dice literalmente a-co-jo-na-do. Y eso que ha visto una copia penosa, con rayas y cortada por la inevitable censura de aquellos años. Pero aún con esas no deja de mirar para atrás, con la piel de gallina. Al abrir la puerta de su casa y encender la luz ¡mala suerte! porque deben de haberse fundido los plomos, así que tiene que subir a oscuras, en tinieblas, las escaleras. Y a medida que avanza peldaño a peldaño le parece ver en las sombras el rostro mutilado de Regan, y oye voces cavernosas.

Duerme.

Pero no tiene pesadillas.

Pasa el tiempo, cambian los amigos y cambian algunas aficiones. Un día, hablando con un colega sobre El exorcista llegan a la misma conclusión de que parte de su éxito se debe a que por una vez el mal en el cine tiene nombre pero no apellidos. Es el diablo a secas. Todo aquello que encarna lo peor de nosotros mismos.

Años 90, en la cartelera se anuncia que llega por fin a la gran pantalla El exorcista según el montaje del director, esa moda que hubo y habrá por añadir secuencias descartadas y pretender (sin conseguirlo la mayor parte de las veces) mejorar el material original. Queda con el amigo y esa misma tarde asisten al estreno.

Mucho jovencito, flota en el aire un ambiente de tibio nerviosismo. “No saben la que les espera” piensa aquel que leía a Ech Pi El.

Se apagan las luces. Suena la famosa melodía nerviosa de Mike Oldfield y comienza la película.

“Oh, oh, oh” se dice el chico, “aquí hay algo que no funciona…” La pibada se descojona de la risa. Más de un gracioso imita la voz con serios problemas de ronquera  de la niña poseída. Cuando Regan vomita aquella pasta verde las carcajadas resuenan por toda la sala.

Le da un codazo al amigo. ¿Pero qué pasa, no les da miedo? No, no les da miedo. Y al final termina uniéndose a la procesión de carcajadas que invade la sala. Es como si su cerebro hubiera drenado aquella oscura experiencia de adolescente.

Desde entonces, no ha vuelto a ver El exorcista aunque confiesa que hace unos días tuvo la tentación de volver a revisarla en la soledad de su casa. No lo hizo. Pero ¿saben por qué? Sintió miedo precisamente de descojonarse con la niña poseída. Y eso le hizo pensar (porque últimamente reflexiona en cosas tan idiotas como ésta) si al final va ser verdad aquello de que la existencia del diablo radica en que nadie cree en su existencia.
   
Saludos, pensando si va a tener razón La semilla del diablo, desde este lado del ordenador.

Un premio desierto y felicidades a la Escuela Canaria de Creación Literaria porque cumple cinco añitos

Sábado, Octubre 3rd, 2009

* No lo ha tenido fácil el jurado de la vigésimo quinta edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas de CajaCanarias. Y escribimos lo de fácil porque el mismo día en el que se iba a anunciar el fallo el mundo literario canario amaneció con la triste noticia del fallecimiento de Rafael Arozarena. Además, este año, y según criterio del comité deliberador, el premio fue declarado desierto al no reunir las obras presentadas el nivel literario de los trabajos ganadores en ediciones anteriores.

Así al menos lo estimó el jurado de este certamen integrado por Cecilia Domínguez Luis, escritora; Juan Manuel García Ramos, catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna, escritor y crítico literario; Ramón Trujillo Carreño, catedrático de Lingüística de la Universidad de La Laguna, presidente de la Academia Canaria de la Lengua, director del Instituto de Lingüística Andrés Bello y escritor; y Álvaro Arvelo Hernández, presidente de CajaCanarias, economista y profesor mercantil.

Una nota de prensa añade que la decisión “no ha sido fácil para los miembros del jurado y fue adoptada en una reunión celebrada en la Sede Central de la entidad de ahorro, que estuvo marcada por el dolor por la pérdida del escritor y Premio Canarias de Literatura, Rafael Arozarena.” A esta convocatoria concurrían treinta y tres obras, un 20 por ciento más que en la convocatoria anterior, siendo destacable la variedad de tonos, estilos y temas de los originales recibidos, con enfoques hacia problemas de plena actualidad como la globalización, la distancia insalvable Norte-Sur o la inmigración.

El Premio de Novela Benito Pérez Armas fue creado en 1970 por CajaCanarias para dar a conocer nuevas voces dentro del panorama cultural canario. En un principio, la convocatoria tenía carácter bienal, pero desde mediados de los noventa se estableció que fuera anual.

* La Escuela Canaria de Creación Literaria (ECCL) cumple en este año académico cinco años inoculando el veneno de escribir entre sus alumnos. El mérito de esta celebración es que se trata de una escuela artística privada fundada en octubre de 2004 como la primera institución en Canarias dedicada exclusivamente a la enseñanza de la creación literaria en todos sus géneros.

Fue inaugurada por el escritor Rafael Arozarena que proporcionó a los alumnos y amigos que acudieron ese día, valiosos consejos para escribir: “Recordaremos siempre sus palabras como un tesoro. Explicaba que un escritor necesita para escribir tener los Tres Osos: ser canoso, por la experiencia, ser curioso y ser mentiroso…”

Hasta el momento han pasado por la Escuela unos 400 alumnos que han realizado cursos de Creación Literaria. Este año, además, celebra la 6º promoción del curso de Creación Literaria, el curso  principal de la ECCL, que será impartido por Antonia Molinero en Escritura y que contará con la colaboración de los escritores Víctor Álamo de la Rosa, Juan  José Delgado y María Gutiérrez para las clases de Lectura.

Este año lectivo también se llevará a cabo el Taller de Técnicas  de La Imaginación, que se impartirán  a las clases a la 4º  promoción con alumnos seleccionados del Curso de Creación. Por último, y ya para el 2010, la ECCL anuncia que organizarán los Cursos Monográficos de Relato Breve a cargo del escritor Víctor Álamo de la Rosa, El Curso de Poesía de Coriolano González Montañez, el Curso de Novela impartido por el escritor Jorge Eduardo Benavides, Escritura Dramática a cargo de Roberto García de Mesa,  Guión de Cine  por el guionista Jesús Olmo, Redacción Publicitaria por Esteban Gómez y Literatura Infantil y Juvenil por Jorge Vedovelli.

Nota a pie de página: el Curso on line que lleva desde el año 2005 también se desarrolla este año, así como el curso avanzado también on line, la Creatividad en la Escritura. En ambos cursos hay alumnos matriculados de todas las Islas Canarias.

Saludos, lo que se dice informando sobre la cosa literaria en Canarias, desde este lado del ordenador.

Vargas LLosa: “Las bibliotecas y museos son los pulmones de la sociedad”

Viernes, Octubre 2nd, 2009

El escritor Mario Vargas Llosa inició esta noche la programación del ciclo Otoño Cultural de CajaCanarias con un interesante y sosegado diálogo con el periodista y también escritor Juan Cruz en el salón de actos de la entidad en la capital tinerfeña. Previamente, el autor de novelas como Conversaciones en la catedral o La fiesta del chivo mantuvo un encuentro con los periodistas, ante quienes manifestó su esperanza de que los grandes grupos editoriales que publican a los autores que escriben en español den a conocer sus trabajos en toda esa geografía donde se escribe y se lee en español porque si bien entiende que los actuales criterios que rigen a estas empresas es el económico, la repercusión de un poeta o novelista colombiano, español, peruano, mexicano o argentino adquiría resonancia mayor si se sacara su trabajo de su mercado natural (Colombia, España, Perú, México o Argentina) promocionándola en todos los países a los que une un mismo idioma: el español.

Respecto a la ya inevitable pregunta del libro tradicional frente al electrónico, Llosa dijo que espera que ambos formatos “coexistan”; y si bien sospecha que en la batalla final vencerá la pantalla, el papel no desaparecerá porque habitará en las catacumbas, lo que exigirá obras más rigurosas y estrictas para esa especie de “masonería de lectores tradicionales” que, a su juicio, existirá.

A una pregunta sobre cuál consideraba su obra más complicada y ambiciosa, reveló que  Conversaciones en la catedral y lamentó que siempre en tiempos de crisis sea la Cultura el área que más sufre drásticos recortes presupuestarios desde las administraciones. “Las bibliotecas y los museos son los pulmones de la sociedad”, resaltó.

Se mostró muy crítico con los nuevos fenómenos populistas de signo izquierdista que han eclosionado en Latinoamérica. En concreto señaló a Hugo Chávez, quien financia con “petrodólares” una ideología vagamente bolivariana que ha generado otros estados vasallos. “Probablemente se trate de un problema serio para el futuro de las democracias en América del Sur”, subrayó.

También hizo público su malestar por el obsesivo control de la prensa en la Italia de Berlusconi, aunque saludó la reacción del cuarto poder en este país que forma parte de esa Europa que es “una sola entidad con muchas caras”. “La defensa de la prensa escrita no es una actitud reaccionaria, sino de defensa de la cultura”, añadió.

Vargas Llosa, que confesó que no había leído a Rafael Arozarena aunque lo hará por recomendación de Juan Cruz, quien antes de iniciar el diálogo con el escritor leyó un poema del autor de Cerveza de grano rojo, avanzó que se encuentra en estos momentos trabajando en una nueva novela, que llevará probablemente el título de El sueño del celta, en la que contará la vida de un irlandés que a finales del siglo XIX dio con sus huesos en África y Sudamérica en plena explosión del caucho. El personaje, Roger Casemant, existió realmente aunque parece un “héroe de novela”, dijo.

El encuentro que mantuvo Vargas Llosa con Juan Cruz llenó el salón de actos de CajaCanarias. Una hora antes, la cola daba la vuelta a la sede central de la entidad financiera.

La charla sosegada e informal que mantuvo con el periodista tinerfeño también evocó su experiencia en el colegio militar de San Carlos, que dio origen a su novela La ciudad y los perros; su desencanto con las ideas de izquierdas a raíz del polémico caso Heberto Padilla, (Llosa fue uno de los 61 intelectuales que firmaron el manifiesto donde se hacía público el rechazo a este proceso que sacudió los cimientos de la política cultural de la revolución cubana), el posterior ostracismo que padeció y su reconversión al liberalismo. Recordó, además, su experiencia como escritor del boom, movimiento que se desinfló por razones políticas. En todo caso, destacó, el boom sirvió como ruptura de la literatura folclorista y provinciana que se estaba escribiendo en ese momento en América.

Juan Cruz planteó otros muchos temas, entre otros la dictadura como fenómeno no expresamente latinoamericano y que Vargas Llosa describe con lúcida mano maestra en La fiesta del chivo; su admiración por la literatura de Juan Carlos Onetti, al que calificó de “escritor mayor”, así como elogió los modelos más o menos socialdemócratas que hoy se están desarrollando en países como Chile, Brasil y Uruguay. Modelos a los que tachó de “izquierda inteligente” y que significan el otro lado de populismo que encarna Hugo Chávez.

Eso fue todo. Suscintamente hablando, claro está.

Saludos, con rancio sabor periodístico, desde este lado del ordenador.

La mejor terapia para olvidar que vives aquí

Jueves, Octubre 1st, 2009

Me he dado cuenta que cuando me noto desgastado y débil por el entorno de vivir en un pueblo chico e infierno grande busco refugio en ver películas malas. Y cuanto más malas mejor. Películas de esas que taladran tu cerebro. Por eso me asquea cuando unos hablan de cinefilia cuando mi estómago suelta a modo de sonoro eructo o ventosidad lo de cinefagia. Sin tonto pudor. De hecho, ésta es una de las cosas buenas que tenemos los que nos abandonamos a la desesperación sin recurrir a otros aditivos más perjudiciales para la salud.

No saben ustedes cómo estas películas malas me han aliviado esas repentinas y espectrales depresiones que me asaltan de vez en cuando. Por eso ahora que me siento generoso les revelo el método que utilizo cuando el monstruo que llevamos dentro se empeña en chillarte ideas derrotistas. Esas que te gritan “tira la toalla, chaval”.

Así que, ¡por Cthulhu!, les digo que entonces recurro como un fanático a todas esas películas malas para serenarme. Y les juro que me serenan. Porque siendo cintas malas, de tiros, explosiones y personajes de cartón piedra, me hacen olvidar mis bajas pasiones.

Gracias a ellas, y a esas lecturas serias que me mortifican la existencia, sobrevivo en una capital de provincias en la que cada día me siento más solo y extraño. O esa losa de llevar arrastrando como una cruz un pasado entre conocidos que, si bien no son tus enemigos,  quizá te duelan más porque sus opiniones te suenan estremecedoramente imbéciles y crueles.

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Unos dirán que son cosas mías. Y sin duda alguna lo son. Pero cuando lo que te rodea empieza a pintarse de colores grises mi mejor terapia es quemarme los ojos con material de derribo. Películas que no aparecerán jamás en las enciclopedias de eso que llaman  séptimo arte. Y enciendes el reproductor de dvd y te dejas deslizar por esas historias tópicas e idiotas. Y sonríes como un idiota porque sabes que te cura ver a Lee Van Cleef haciendo de malo y a Lewis Collins de héroe en una serie Z. Y te dejas arrastrar por ese maremoto de idioteces y cuando acaba la película te levantas si no sanado al menos recuperado de los golpes que esa realidad provinciana se ha empeñado en que tienes que asumir tu destino.

Mi vida ha sido eso. Gritos y gritos. Órdenes que te dan pegando gritos y amigos que se desvanecen como desertores hasta que acaban transformándose en muertos viviente de los que tienes que escapar por bordes. O por esa antipática incertidumbre de que caminas con ellos casi siempre por campo minado.

Pero me queda mi dvd, y una buena colección de películas malas con las que se me aligera de veneno el alma. Y siento como me elevo, y como trasciendo, y como veo mi alrededores bajo la mirada turbia (y sí, sé que engañosa) de un yonkie empapado en heroína. Pero, cabestros, la sonrisa idiota no me la quita ni Dios hasta que se evapora de mis ideas las idioteces que me han contado.

Y si hay un cineasta que ha contribuido a esta necesaria higiene de suciedades provincianas en la que me sumerjo de tanto en tanto es Anthony M. Dawson. Tarantino le rinde homenaje en su última película, Malditos bastardos, cuando uno de sus personajes dice llamarse Antonio Margheriti, lo que me hizo pensar que ese cineasta que llaman postmoderno debe de beber y fumar lo mismo que quien les escribe cuando busca refugio intelectual.

No hay nada como la de dejarse abrasar por la filmografía de este señor. Me refiero a Dawson o Margheriti, que lo mismo da. Son películas malas. Malas pero malas, de esas que dicen que te cagas de lo malas que son. Pero por eso son, precisamente, tan buenas para los que queremos algo de paz en nuestra ¿derrota? Resultan honestas, entretenidas y deliciosamente previsibles. También carroñeramente incorrectas.

En estas cintas no hay otro discurso que el de buenos y malos. O blanco y negro. Y sus diálogos (si la ven en versiones dobladas en Latinoamérica) formidablemente recuperadoras. No hay tónico ni pastillas que puedan competir con ellas. Puro subidón de cine de barrio. Una montaña rusa. Como esas que instalan en ferias en las islas. Claro que no tan espectaculares como las de Disney pero sí igual de dramáticamente acojonantes.

Porque la clave está en que lo que tienes abajo se te ponga arriba. Y todo ese pánico liberador a cambio de un puñado de euros.

Veo películas malas. Esas que nunca pondrán en el TEA ni en los Renoir y pienso cuánto mal le están haciendo a la gente.

O a nosotros, gentuza de provincias: los que mascamos chicle y fumamos cigarrillos y hablamos español sin pronunciar C y Z.  Se olvidan, no obstante, que nos encanta que esa pantalla (hoy pequeña) sirva también para liberar tensiones.

De veras que en esto del cine hay que tener los ojos y la boca tan grandes, tan grandes, tan grandes como el lobo feroz.

Saludos, enseñando los colmillos mientras toco a la puerta de la casa de la abuelita, desde este lado del ordenador.