Archive for the ‘Cine de aquí’ Category

‘Veneno’ con el sello de Digital 104

Viernes, Marzo 30th, 2012

Si algo caracteriza los trabajos realizados por la productora Digital 104 es su empeño en ser coherentes. En los cortometrajes que hasta ahora he podido ver del grupo –Algo que aprender (2009); Como siempre (2010); Ridícula (2011) y Veneno (2012), de María Eugenia Arteaga, Jairo López, Domingo J. González y Jonay García, respectivamente–  he detectado la intención de que sus productos tengan el sello de Digital 104,  lo que hace  bastante difícil valorar sus resultados de manera independiente porque quien ahora les escribe ha encontrado en esas cuatro experiencias una unidad como colectivo que se me antoja como lo más interesante y atractivo de la apuesta siempre arriesgada que están desarrollando por el cine en Canarias.

Veneno, corto que se estrenó el miércoles 28 de marzo en TEA Tenerife Espacio de las Artes ante una sala repleta de un público entusiasta y entregado, bebe así de todos los recursos que están diferenciando a esta pequeña productora de otros trabajos que se están rodando a este lado del Atlántico como son, entre otros, su respeto y  preocupación por el aspecto formal. Elementos que los alejan de otros cortometrajes rodados en las islas que pretenden camuflar sus taras promocionándose –con el beneplácito de algunos– como audaces experimentos cinematográficos.

No, afortunadamente en los cuatro cortometrajes que he podido disfrutar de Digital 104 hay intenciones de contar historias. Historias que van desde una curiosa reflexión sobre la erótica del deseo en la pareja (Algo que aprender); la dramática toma de contacto con la realidad de una generación satisfecha y aburrida (Como siempre); la soledad (Ridícula) y ahora, con Veneno, la enfermedad y la venganza.

La particularidad de esta última, Veneno, es que se trata de una cinta presuntamente de género. Pero más que un título de ciencia ficción y terror, de una curiosa incursión en los territorios del fantástico que peca, sin embargo, de no cerrar todas las puertas que deja abierta en su relato.

Y si bien entiendo que el fantástico es un género que no exige dejar todos los cabos atados, y que incluso uno de sus mayores atractivos es, precisamente, el de suscitar preguntas porque hay elementos que mejor dejar a la imaginación de espectador, sí que reclamaba que el motivo, lo que dispara lo extraño, lo inquietante, se sugiriera con todas sus letras.

Es decir, su intención o intenciones.

Pese a esos interrogantes, pese a esa sensación de que la historia de Veneno demandaba más consistencia para justificar ese final que se quiere sorprendente, el cortometraje me ha parecido un producto digno y profesional. Un trabajo, ya lo apuntábamos al principio de este post, que lleva el sello de Digital 104.

Y lo lleva.

Lo lleva porque durante su visionado me asaltó las mismas sensaciones que me han transmitido los otros tres cortos del grupo. Esa sensación de que más que un cortometraje lo que estoy contemplando en pantalla podría ser el episodio de una serie de televisión cuyas claves podrían resolverse (o complicarse) en el capítulo de la semana siguiente.

Veneno cuenta la historia de un hombre que, por circunstancias que aún se me escapan,  debe cuidar de una paciente adolescente que sufre una extraña enfermedad. El hombre se queda a su cuidado en un hospital cuyas salas, salvo en las que él actúa como celador,  han sido abandonadas, lo que desata que se teja una relación casi paternal entre el cuidador y la niña, personaje que se pasa más de la mitad del corto atada a una cama mientras contempla dibujos animados en un pequeño aparato de televisión.

No voy a revelarles, claro está, lo que enciende el fogonazo que desata los acontecimientos, pero sí que puedo resaltar que su realizador, Jonay García, consigue algo muy difícil en este tipo de cine, y es el hecho de que lo que me está contando –pese a que la historia apenas lo esboce–  logre que me interese e inquiete por la adolescente y que por lo tanto me revuelva incómodo en la butaca escuchando sus desgarradores gritos mientras suena fuera de campo la musiquilla de los dibujos animados.

Veneno consigue así turbar, molestar e irritar, pero es una turbación que no se asocia –a la ¿enfermedad?–  de la niña.

Se trata de todas formas de un corto que respira en algunos de sus momentos. Y que consigue –no sé si por intuición, aunque probablemente dé igual–  conmoverme sin que sepa muy bien la razón. Y que esta historia, cuya reflexión final  parece de una enojosa y, si se me permite, desarmante puerilidad extrema, contenga una serie de elementos que bien macerados podrían haber enriquecido las expectativas que se intuyen –solo se intuyen– en algunos de sus momentos.

Con todo, Veneno emite cierta congoja y a ratos inquietud.

Pero sobre todas las cosas deja ver el oficio de una productora que, si se preocupara más en cuidar sus emociones y sobre todo a tener muy claro que es lo que se quiere contar, superaría lo que todavía es un lastre para que los aficionados al cine que se rueda en Canarias nos lo tomemos con la seriedad que se merecen.

 Saludos, estad atentos, desde este lado del ordenador.

Gritos y susurros

Miércoles, Marzo 28th, 2012

¿VUELVE MUECA?

Tras celebrar nueve ediciones y convertirse en un festival de referencia no solo en las islas, Mueca se suspendió en 2010 cuando el equipo de Gobierno del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz justificó su desaparición por los vientos de crisis que ya comenzaban a filtrarse por las grietas de la Corporación, al obligarle a destinar ese dinero al área de Bienestar Social.  Huelga decir que la decisión le hizo un flaco favor a la Cultura y al desarrollo turístico de la ciudad. Afortunadamente, parece que este 2012 de pesadilla el mismo Ayuntamiento baraja recuperar el encuentro de teatro en la calle con el fin de que el Puerto de la Cruz vuelva a ocupar el lugar con la Cultura que una vez tuvo. Dicho esto, todo hace indicar que este año de gracia habrá Mueca, décima edición. La pregunta que planea ahora en el aire es si contaremos con festival en 2013. Claro que esto es otra historia.

 TODO LO QUE QUISO SABER SOBRE ROBERT ZEMECKIS

 Ya se puede adquirir en las librerías el último trabajo del investigador cinematográfico canario Jorge Fonte, un extenso y riguroso estudio dedicado a la vida y la obra del cineasta norteamericano Robert Zemeckis (Colección Signo e imagen, núm. 89, Cátedra). Fonte, que probablemente sea una de las personas que más sabe de Walt Disney en España, ha publicado también en esta misma editorial dos extensos volúmenes sobre Woody Allen y Oliver Stone. En Robert Zemeckis desentraña las claves de la cinematografía del director de películas como Forrest Gump, la trilogía de Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Contact, así como sus incursiones en el terreno de la animación a través de títulos como Polar Express y Beowulf, entre otros. El libro además de incluir una extensa filmografía y bibliografía, cuenta con un listado completo de las cintas del director en dvd.

 LA OROTAVA, 1940… UNOS EXTRAÑOS ASESINATOS…

La lista, del escritor tinerfeño Juan Bosco, se suma a los ya numerosos títulos literarios que tratan sobre la Guerra Civil en Canarias. Editado por Principal de los libros, Barcelona, una editorial que apuesta por las nuevas voces narrativas, La lista se desarrolla entre 1939 y 1940 en Tenerife, concretamente en el valle de La Orotava, y se inspira en un hecho real y aún poco conocido, sucedido en la isla durante las fiestas del Corpus donde, al parecer, se conspiró para asesinar a Francisco Franco. Reproducimos a continuación el argumento de la obra: “Es 1940 y el hermano Lucas, un joven y apuesto fraile, llega a la isla de Tenerife en medio de una oleada de misteriosos asesinatos y desapariciones de los que las autoridades franquistas parecen desentenderse. Lucas tiene como destino La Orotava. La curiosidad del joven fraile, que se niega a aceptar las desapariciones, molesta tanto a sus superiores religiosos como a la élite social y militar de la ciudad, pero le gana el afecto de Rosa Pastrana, hija del conde de Tres Cantos, que se enamora de la bondad, idealismo y valentía del lasaliano. Cuando llega a manos de Lucas una lista, sustraída al conde, con ochenta y seis nombres de personas que van a ser asesinadas, Rosa y Lucas tendrán que decidir si arriesgan sus vidas para salvarlos.”

¡VIVA LA CULTURA POP! ÓRBITA MORTAL EN CANARIAS

El crítico Jesús Palacios dedica en el número de marzo de la revista Más allá un interesante artículo en torno a la obra del escritor alemán Walter Ernsting y su relación con el investigador Erich Von Däniken. Palacios recuerda que Ernsting fue un escritor de ciencia ficción muy popular en su país a raíz de la serie de novelas de anticipación que escribió sobre Perry Rohan, y cuyo único título adaptado al cine fue Órbita mortal, una coproducción italo-germana-hispana-monagesca rodada en Canarias en 1967. La cinta, dirigida por Primo Zeglio, estuvo protagonizada por, entre otros, Lang Jeffries, Essy Persson y Luis Dávila

OTROS TIEMPOS, OTRAS VIDAS, UN DOCUMENTAL 

Con guión de Chema Menéndez y Josep Vilageliú, este viernes, 30 de marzo, se estrena en el salón de actos de Caja 7 (Avenida Manuel Hermoso, 8, Santa Cruz de Tenerife) el documental Otros tiempos, otras vidas, de Josep Vilageliú, a partir de las 19 horas. El filme es una producción de PROIM Canarias y AMTT (Asociación Mayores Telefónica Tenerife), y ofrece una aproximación a diversas personas que quedaron fuera del mundo del trabajo y cómo se lo arreglaron para mantener la ilusión en sus vidas. Aunque el documental se circunscribe a personas jubiladas y prejubiladas de la Telefónica, Otros tiempos, otras vidas, “también vale para todos aquellos que han perdido su trabajo.” Ha participado en este proyecto Laly Díaz, Chema Menéndez, Ángel Falcón (producción); Andrés Gutiérrez y Jaime Ramos Friend (imagen) y René Martín (sonido director). El documental, con una duración de 104 minutos, se rodó entre diciembre de 2011 y febrero de 2012 en Tenerife y de El Hierro.

Saludos, agitando la mano, desde este lado del ordenador.

Los Hernández hacen carrera en Hollywood

Lunes, Marzo 26th, 2012

¿Qué pasaría por la cabeza de Domingo Hernández Bethencourt cuando descubre en un concurso de belleza a Raquel Tejada?

¿Intuiría Domingo Hernández Bethencourt que esa chiquilla de arrogantes encantos se convertiría años más tarde en Raquel Welch?

La imponente protagonista de Hace un millón de años, cinta dirigida por Don Chaffey en la misma tierra, Tenerife, donde muchísimos años antes había nacido Domingo Hernández Bethencourt…

Me pregunto, de hecho y por derecho, si alguien de los que conoció en el nuevo mundo lo llamaría así: Domingo.

Domingo, conocido en San Diego (California) como don Diego, el maestro de ceremonias de la Feria anual de la localidad y en Hollywood, donde intenta introducirse en el mundo del cine, con el nombre artístico de Tom Hernández.

Sea Tom o Domingo, la misma persona nació en el Puerto de la Cruz en 1915 y, según informa la cuestionada Wikipedia, se trasladó con su familia a los Estados Unidos a comienzo de los años veinte para instalarse en Los Ángeles, ciudad donde inicia su carrera en el cine antes de transformarse en don Diego.

La carrerea cinematográfica de Tom no es que digamos muy reseñable. Fue lo que se conoce como un actor con ocasiones línea de diálogo, aunque si se le reconoce está ahí. En pantalla, fugazmente, casi siempre haciendo de hispano.

Dicen que su hermano José Hernández Bethencourt, que respondía al nombre de Pepe/Pep Hern en la Meca del Cine más o menos por los mismos años, tuvo más suerte.

A la espera de que Alfonso Reyes –probablemente la persona que más sepa de la vida y milagros de estos dos canarios adoptados por Hollywood– termine la formidable recopilación de datos que trabaja sobre ellos, y recabando información de un lado y del otro, permítanme que a mi manera los recuerde a través de los largometrajes y series de televisión en las que se aventuraron mientras hacían que jugaban a las cartas en polvorientos saloon.

Abran los ojos.

Tom Hernández aparece como una centella en Chicago años 20 (Nicholas Ray, 1958), Los cuatro jinetes del Apocalipsis (Vincente Minnelli, 1961); Suave es la noche (Henry King, 1962) y El ídolo  de Acapulco (Richard Thorpe, 1963) entre otras películas. 

En televisión interviene con papeles muy episódicos en series como Mis adorables sobrinos –me encantaba cuando aún no alcanzaba a encender ni apagar el interruptor de la luz, con Brian Keith haciendo de adorable y paciente tío y Sebastián Cabot como eficaz mayordomo); Misión imposible y Daniel Boone, de la que aún recuerdo la primera frase de la canción de su sintonía: Daniel Boone was a man…

Hernández compagina sus apariciones en el cine haciendo de don Diego en la feria del condado de San Diego, escribe Bernardo Cabo en su interesante blog Puerto de la Cruz. Sus gentes y sus cosas. Y Feria en la que Tom/Domingo/don Diego recibe a los visitantes con un ¡Bienvenidos Amigos!

Estamos en 1946. Hace un año que finalizó la II Guerra Mundial. Los soldados norteamericanos regresan a casa y tienen muchas ganas de pasárselo bien.

Pasa el tiempo y Tom/Domingo hace visitas esporádicas al Puerto de la Cruz.

En una de éstas, lo conoce el periodista Salvador García, quien evoca que a la estrella de Hollywood le gusta pasear y conversar con amigos en la plaza del Charco.

“Hablaba un español macarrónico, al cabo de tantos años en los Estados Unidos. Lo puso de manifiesto cuando intervino en el acto de inauguración del cine Timanfaya, invitado por sus propietarios: agradeció vivamente al matrimonio “Perrggy and Terrgge” (Pedro González y Teresa Cruz) su gesto e hizo un breve y apresurado recorrido de su trayectoria artística.”

La luz que encendió a Tom Hernández se apagó el 2 de julio de 1984 en la ciudad de Los Ángeles.

Su hermano José Hernández Bethencourt, o Pepe Hern o Pep Hern, también intenta hacerse un hueco en Hollywood.

Lo pueden ver en Llamad a cualquier puerta, una flojísima versión de la excelente y voluminosa novela social del escritor afroamericano Willard Motley, dirigida sin mucha imaginación por Nicholas Ray e interpretada por Humphrey Bogart y John Derek, quien más tarde se haría famoso por sus matrimonios con Ursula Andress, Linda Evans y Bo Derek.

Pep Hern también se deja ver en Los siete magníficos (John Sturges, 1960), donde interpreta a un honrado campesino que colabora con el grupo de mercenarios que capitanea Yul Brynner; y en Joe Kidd (1972), dirigida también por Sturgess con Clint Eastwood y Robert Duvall como protagonistas.

Sin embargo, donde la carrera de Hern parece que fue más intensa es en la pequeña pantalla.

Ahí está, fugaz en capítulos de El hombre del rifle, El fugitivo, Bonanza, La mujer biónica y Los ángeles de Charlie, entre otras.

Pep Hern  se reunió con su hermano el 28 de febrero de 2009.

Se podría escribir una novela sobre sus experiencias en Hollywood. Un relato, imagino, a medio camino entre las Luces de Hollywood, de Horace McCoy, y Como plaga de langosta, de Nathanael West, solo que bajo una mirada irónica y empapada de humor.

Veo a los dos hermanos sentados, comiendo un emparedado en un descanso de rodaje.

Glen Ford, con el pelo engominado saluda a Tom. Y Steve McQueen desefunda su revólver de atrezzo mientras se tropieza con Pep.

- Buenos días, amigo- dicen ambas estrellas en un español macarrónico.

- Buenos días, amigo.- le contestan Tom y Pep en un español igual de macarrónico.

The End aparece en pantalla.

Telón pues sobre el patio de butacas.

Saludos, tarareando Koko, desde este lado del ordenador.

Mundo bizarro: las intrépidas adaptaciones al cine de las novelas de Alberto Vázquez Figueroa

Miércoles, Marzo 14th, 2012

INTRO

A parte de don Benito Pérez Galdós no creo que haya escritor canario más adaptado al cine que Alberto Vázquez Figueroa.

Amado por unos y detestado por otros, la producción literaria de este narrador tinerfeño debe de figurar sin embargo con letras destacadas en los escasos tanteos que en España se ha hecho en el género de la aventura pura y dura. Sobre todo en los primeros títulos de su carrera, con novelas aún tan potentes y eficazmente resueltas como son Como un perro rabioso, Manaos y Tuareg, libros en los que su supo combinar con habilidad aventuras bizarras en tierras exóticas con un entretenido, y osado para la época, discurso denuncia.

Escritor al que muchos no consideran escritor por su portentosa capacidad de sacar títulos y más títulos mientras otros pierden el tiempo contemplando a las musarañas, y que en su momento contó con el favor del público al situarse algunos de sus libros en la lista de los más vendidos, en este post pretendemos aproximarnos a las adaptaciones cinematográficas que se han realizado sobre sus historias, algunas de las cuales estuvieron firmadas por cineastas de la solvencia de Richard Fleischer, el rebelde Monte Hellman y el artesano Enzo G. Castellari, así como protagonizadas por actores de la dimensión de Michael Caine, Jason Miller y Peter Ustinov, entre otros. 

Antes de repasar las películas basadas en las novelas de Vázquez Figueroa, tenemos que señalar que el escritor colaboró como guionista en varios proyectos y que en dos ocasiones incluso se puso tras las cámaras para dirigir Oro rojo (1978) y Manaos (1979). El primero una historia original para el cine y el segundo adaptando una de sus novelas de mayor éxito.

Dicho esto, les invitamos a que se adentren con nosotros en el fascinante, chiripitifláutico, bizarro mundo cinematográfico del maestro Alberto Vázquez Figueroa.

LA LISTA

 

 

El perro (Antonio Isasi-Isasmendi, 1976).- Antes de leer ninguna novela de Vázquez Figueroa, autor que descubrí por mediación de un entusiasmado amigo, probé a ver esta película en un cine de la capital tinerfeña (¿fue el hoy desaparecido Rex o quizás en el Numancia?) recibiendo una mezcla de emociones que iban desde el más rancio orgullo regionalista –porque el filme estaba basado en una novela de un escritor que había nacido en el mismo territorio que este apuntador– y, por otra parte, porque este largometraje de evasión estaba interpretado por Jason Miller (a quien había visto años antes como el padre Karras en El exorcista), que se pasa casi todo el metraje que dura la cinta perseguido por un perro que solo tiene un solo objetivo en su perruna cabeza: darle caza. Junto a Miller comparte protagonismo la atractiva, la grandiosa  Lea Massari.

Ashanti (Ebano) (Richard Fleischer, 1978).- No es una de las mejores películas de Richard Fleischer. De hecho, creo que con esta película inició el declive de una prodigiosa carrera como director que tocó techo con la incómoda y todavía feroz Mandingo (1975). Compruebo, descompuesto, por eso, que Ashanti (Ébano) no ha superado la prueba del tiempo, aunque si se la ve con ojos bondadosos tiene su no sé qué. Es decir, una película de acción y aventuras sin mayores quebraderos de cabeza. Lo mejor de esta película sobre trata de esclavos continúa siendo el impresionante reparto de viejas glorias que participan en ella, como el incombustible Michael Caine, Beverly Johnson, Peter Ustinov, Rex Harrison, Kabir Bedi (¡el Sandokán televisivo!), Omar Shariff y William Holden.

Manaos (Alberto Vázquez Figueroa, 1979).- Manaos no pasará a la historia del cine aunque no creo que fuera ésta la pretensión que circuló por la cabeza de su director y guionista. Con todo, es un título recomendable para cinéfagos con estómago indestructible, algunos de los cuales podría incluso a animarse a leer una novela en la que, sin embargo, Vázquez Figueroa supo moverse muy bien. Pienso, de hecho, que Manaos es uno de los mejores títulos de su carrera como escritor. La cinta la protagonizan sin ponerle demasiada convicción los atractivos galanes latinos Fabio Testi y Jorge Rivero y la explosiva Florinda Bolkan.

Tuareg (Enzo Castellari, 1984).- Cineasta fogueado en el espagueti western (fue director de Keoma, un clásico del subgénero) y más tarde lo que le echaran encima, como la cinta bélica Aquel maldito tren blindado que tanta gracia le hizo a Quentin Tarantino, Castellari lograría uno de los mayores éxitos de su carrera con Tuareg, probablemente la novela de más éxito de Vázquez Figueroa. Su protagonista fue Mark Harmon, un actor de televisión a quien recuerdo más encarnando al atractivo y siniestro asesino en serie Ted Bundy en el telefilme Deliberate Stranger y como coprotagonista de la serie Navy, investigación criminal que como Tuareg en Tuareg. Un título, no obstante, que hay que ver como lo que es: un western al dente. Solo que las planicies del oeste americano que fueron recreadas en su día en la rocosa geografía de Almería es sustituida aquí por las arenas eternas del desierto del Sahara.

Iguana (Monte Hellman, 1988).- Promesa del cine independiente norteamericano, la carrera como realizador del rebelde Monte Hellman visualiza muy bien su descenso como director en la industria de Hollywood. Algo que resulta insólito, sobre todo si tenemos en cuenta que Hellman fue un cineasta muy reivindicado por la crítica especializada y casposa por títulos como Carretera asfaltada en dos direcciones (1971) y Gallos de pelea (1974). No he leído Iguana, pero por lo que me informó en su momento el amigo deslumbrado por los libros de Figueroa, se trata de un título que pedía a gritos su adaptación al cine. Iguana de Hellman, como otras producciones basadas en las novelas del escritor tinerfeño, tuvo una errática carrera comercial y cuenta la historia de un marinero deforme que se ha convertido en rey de las islas Galápagos.

Océano (Ruggero Deodatto, (1989).-  Firmada por Ruggero Deodatto, el director de esa obra maestra del cine macabro que es Holocausto caníbal, si por algo se recuerda Océano es por la polémica que suscito en su momento en el aún incipiente mundillo cinematográfico de las islas cuando el Gobierno de Canarias le asignó “aleatoriamente la cantidad de 400 millones de las antiguas pesetas”. La serie, cuya carrera comercial fue, digámoslo con palabras suaves, casi nula, circula ahora en una edición dvd. Coproducida además de por el Gobierno Canario por un grupo italiano en el que se encontraba el ya fallecido Giovanni Bertolucci, no confundir con el cineasta italano del mismo apellido, Océano estuvo protagonizada por un excelente reparto de grandes secundarios del cine internacional como Irene Papas, Martin Balsam, Senta Berger, Marisa Berenson, Ernest Borgnine y Mario Adorf, entre otros actores… canarios. La serie se rodó en Lanzarote y Venezuela y narra las peripecias de los Perdomo, una familia conejera que se ve obligada a emigrar huyendo de la pobreza. Cabe reseñar, que se intentó repetir años más tarde la misma operación con la anunciada y frustrada adaptación al cine de una de las novela más mediocres del escritor tinerfeño, Ciudadano Max, pero que se frenó el proyecto cuando el Gobierno de Canarias a través de su Consejería de Turismo –dirigida entonces de Miguel Zerolo– optó por destinar los 1.700 millones de pesetas que había previsto para la puesta en marcha de la Televisión Canaria en un concurso audiovisual al que acudieron, como a un panal de rica miel, productoras que brotaron de la noche a la mañana ante la llamada del dinero, poderoso caballero. El concurso, que se conoció entre las gentes del gremio como Zeroloto, al final repartió la cifra entre 71 proyectos, muchos de los cuales todavía estamos esperando ver. La historia de este escándalo me anima a que algún día escriba el post que se merece ya que tengo la teoría de que ahí, precisamente ahí, se encuentra en parte el origen de todos los males que ha venido caracterizando desde entonces las políticas audiovisuales que dicta el Gobierno canario.

Rottweiler (Brian Yuzna, 2004).- Este filme es resultado de ese audaz y extravagante proyecto llamado Fantastic Factory, que capitaneó en España Brian Yuzna, productor de la delirante y, oh yeahh, cult movie Re-Animator. Rottweiler nació como una nueva versión pero en clave de ciencia ficción de El perro, aunque viendo la película más que inspirarse en la novela de Vázquez Figueroa uno saca la conclusión como espectador que lo que se intentó hacer fue una versión canina de Terminator. Con todo, me parece un título a tener en cuenta porque, pese a todos sus peros, tiene su algo. Y si a este algo le unimos la parquedad de su presupuesto y que, entre otros actores, uno pudiera ver a ese monstruo de la pantalla que fue Paul Naschy, (o Jacinto Molina para los amigos), Rottweiler tiene su punto, qué digo punto, su dimensión cafre que la convierte en un título imprescindible en las adaptaciones al cine de las novelas de Alberto Vázquez Figueroa.

Saludos, ¡¡¡exigiendo veinte Premios Canarias a nuestro escritor más internacional!!!, desde este lado del ordenador.

Noticias sobre ese cine que tanto nos (dis)gusta

Lunes, Marzo 12th, 2012

TRÁILER DE HIROKU Y LOS DEFENSORES DE GAIA

Ya circula en la red el primer tráiler del largometraje de dibujos animados en 3D Hiroku y los defensores de Gaia. Si pinchan este enlace podrán ver el avance –en inglés– de un trabajo de animación que ha sido realizado íntegramente en Canarias. Hiroku y los defensores de Gaia cuenta la historia de un grupo de jóvenes que unen sus conocimientos científicos para enfrentarse a la Corporación. Su misión: salvar a la Tierra. Según se informa en su página web, el proyecto abarca además del largometraje (con una duración de 72 minutos), una serie con capítulos de 26 minutos cada uno, a través de los cuales se pretende transmitir al público valores ecológicos, así como concienciarlos sobre la necesidad de que vivan en un mundo sostenible. El equipo que conforma Hiroku y los defensores de Gaia son, entre otros, Manuel González Mauricio (producción, guión y dirección); Saúl Barreto Ramos (dirección técnico-artística, animación, composición); y Raúl Capote (producción de música original, banda sonora, efectos salas, grabación, locuciones).

RECUPERAR EN LOS ARROZALES

Aguere Espacio Cultural acoge este martes, 13 de marzo, y a las 20.30 horas la exhibición del largometraje En los arrozales, de Josep Vilageliú. Rodado en 2007 en La Laguna, este trabajo está protagonizado por Miguel Ángel Rábade, Fátima Luzardo, Natalia Ruiz y Germán Prieto, y trata sobre dos parejas que conversan en la distancia por medio de la webcam. Luis es un escritor que busca la inspiración para su única y definitiva novela mientras charla con Fátima, su pareja, que viaja por diversas ciudades como productora de un spot sobre calzados deportivos. Alicia, mientras atiende las llamadas de auxilio que le llegan por teléfono, espera el regreso de Chicho, que trabaja en una ONG en Dakar, Senegal.

 LA ESPERANZA ME MANTIENE

Declaraciones del director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, Claudio Utrera, al periódico Diario de Avisos. Destacamos las reflexiones que hace sobre la evolución del Foro Canario: “Es una sección que se refuerza por sí misma. Era necesario crear un espacio estrictamente consagrado al cine canario, tanto es así que el año pasado, por primera vez hicimos extensible el concurso a los largos. Ya hay suficiente producción de largometrajes: este año se presentan siete al certamen, además de 14 cortos. Hemos contribuido a elevar el nivel de autoexigencia de los cineastas canarios como proyección de la propia autoexigencia que nos imponemos a nosotros. Tanto es así que el comité de selección de la sección informativa y oficial es el mismo que también selecciona el Foro Canario, con lo cual no hay ningún tipo de discriminación ni positiva ni negativa hacia el cine que se realiza en el Archipiélago. Algunos lo consideran negativo, pero creo que flaco favor hacemos al cine de aquí si empezamos a verlo desde la perspectiva del paternalismo. Hay que apoyar el buen cine canario, no el cine canario”.

UNA SIMPÁTICA RAREZA

Tenerife Espacio de las Artes TEA acoge el jueves, 17 de marzo, la exhibición del largometraje Réquiem por amor y sangre (David dl Rosa) de cuyo estreno ya nos hicimos eco en este mismo El Escobillón. El resumen que proporciona la web de Objetivo Canarias  es el siguiente: “Una película de bajo presupuesto que para algunos es un esperpento cinematográfico y para otros una historia de pasión en todo su sentido concebida al modo de las grandes tragedias, con un toque shakesperiano, donde una aparente felicidad y una existencia anodida se tornan en violencia, sangre y muerte. La soledad del hombre en un mundo que se desmorona, la pérdida de valores, la superficialidad, la amistad, la lealtad, el sentido del honor, la pérdida de la inocencia, la ternura… Donde la violencia es parte del protagonismo.”

KAPUT!

En declaraciones oídas a Claudio Utrera el viernes 9 de marzo en Canarias Radio La Autonómica nos enteramos que, finalmente, el equipo que ha hecho posible MiradasDoc tira la toalla ante la imposibilidad de continuar con un encuentro en el que ya se habían hecho a la idea de reducir costes pero no sus ambiciones. El director del Festival Internacional de Las Palmas de Gran Canaria expresa su consternación y resalta que es un mal día para la Cultura en las islas. Para nosotros también.

AQUELLOS SALVAJES INDEPENDIENTES

Tras el interesante ciclo dedicado al cineasta norteamericano Robert Aldrich, la Filmoteca Canaria inicia en abril una muestra bajo el título de Independientes. USA, 1950-1990. Los filmes, que se podrán ver entre abril y mayo en los multicines Renoir y Monopol de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente, incluye trabajos de Paul Morrissey y Alan Rudolph, entre otros. A nuestro juicio, entre los títulos más atractivos se encuentra Trash de Morrissey, pese a que el paso del tiempo haya despedazado a dentelladas el espíritu transgresor con el que fue realizada. Produce esta pese a todo rareza, Andy Warhol, y la protagoniza Joe Dallesandro.

Saludos, cut!, cut!, desde este lado del ordenador.

Diario de un esclavo sin amo

Miércoles, Marzo 7th, 2012

MAÑANA

Hace tiempo me regalaron la novela Petróleo del escritor norteamericano Upton Sinclair, título en el que se basa la película Pozos de ambición del interesante cineasta Paul Thomas Anderson. Con el paso de los años, y gracias a una de esas cada vez menos afortunadas visitas que realizo al Rastro de la capital tinerfeña me encontré con otra obra de Sinclair: Los dientes del dragón, que por inercia y debido al precio me procuré con una torva sonrisa dibujada en los labios.

Lo de la torva sonrisa es porque, pensé, el volumen iba a descansar en mi mesilla de noche donde se amontona una columna de libros que espera con resignada paciencia que les toque el turno de que me alimente de ellos o los tire a esa otra montaña de ejemplares donde descansan los que, a mi juicio, fueron lecturas condenadas, frustradas.

El caso, les contaba, es que pese a sus ochocientas y apretadas páginas, Los dientes del dragón me ha inoculado el veneno Sinclair como no supo inoculármelo en su momento Petróleo. Quizá se deba a que es una novela “europea” escrita por un escritor norteamericano comprometido con unas ideas que hoy muchos de los que la defendieron en el pasado les suena a chino mandarín.

Cabe destacar que Sinclair es autor también de una emocionante y propagandística historia que con el título de ¡No pasarán! Un relato sobre el sitio de Madrid rinde homenaje a la defensa numantina que la caótica II República, con la ayuda desinteresada de las Brigadas Internacionales, realizó en la capital de España durante los años de la Guerra Civil.

Lamento decir, sin embargo, que ésta no es una de las mejores novelas del escritor, aunque sí que se trata de una de las menos densas al no alcanzar las trescientas páginas. Con todo, es un título recomendable para los que, como quien les escribe, se confiesa aficionado lector de la literatura –con independencia de su signo ideológico–  que se escribió sobre aquel conflicto fraticida del que todavía los nietos y bisnietos de quienes se vieron las caras en las trincheras así como de sus víctimas en retaguardia, no quiere que cicatrice por aquello del navajeo entre imbéciles.

Todo esto viene a colación de que me encuentro esta mañana en una céntrica librería de la capital tinerfeña con, ¡oh, extraña sorpresa!, La jungla, uno de los primeros títulos de Sinclair que ha sido ahora editado en España.

Así que pienso, ¿me empujó el fantasma del señor Sinclair a entrar en esa céntrica librería de la capital tinerfeña que tiene molestos chivatos electrónicos en su puerta de entrada y salida a continuar descubriéndolo tras la gratísima experiencia que me está resultado devorar Los dientes del dragón?

Quiero pensar que sí.

MEDIODÍA

Llega a mis manos un ejemplar de Cucarachas con Chanel, de Dr. R (JRamallo), volumen que hace el cuarto de la colección G21 Narrativa Canaria Actual que dirige con mucha vista y sentido de la oportunidad Ánghel Morales, un tipo al que un día de estos habría que hacerle el homenaje que se merece por mucho que le pese a los que integran la tribu de los Morlocks de la patética –ahora que nadie nos lee– literatura que se escribe en Canarias.

Eso no evita que haga el signo de los ateos ante los elogios que me hacen de un libro que, sí, he comenzado a leer esta misma tarde dejando aparcado de momento las reflexiones simpre aleccionadoras del maestro Josep Pla, la vitalísima El diablo en cuerpo de Raymond Radiguet, los desarmantes relatos de Desde ahora te acompañaré a casa, de Kjell Askildsen y el ambicioso fresco que hace Sinclair de la Europa de entreguerras.

Vade retro Satanás, informo a los que se empeñan en venderme las excelencias de unas cucarachas perfumadas antes de que acabe su lectura.

Dejad que lo lea en paz, escupo mientras cojo el tranvía y subo la cuesta de esta ciudad de calvarios varios hasta bajarme en la parada del Puente Zurita, donde tres gorilas con chaquetas rojas comprueban la validez del billete de los que descendemos. Lo que me hace sentir como un espía británico en el Berlín de los nazis cuando uno de ellos, tras dejar pasar a una abuela que empuja el cochecito donde duerme plácidamente su nieta, observa mi bono como un SS de la Cuesta Piedra.

- Siga, siga usted.- me indica devolviéndomelo irritado mientras una estudiante de Solfeo ocupa mi lugar.

TARDE

Por la tarde, sobre las 18.30 horas, me dirijo a Tenerife Espacio de las Artes TEA para adquirir gratuitamente una entrada para ver el cortometraje El círculo, de Eugenia Arteaga. Una co-producción de Digital 104 y Funcasor, pero el hombre de la entrada me informa que las localidades para las sesiones de las 20 y 21 horas están agotadas. Me invita a que asista a la que se exhibirá a las 21.45, creo entender, pero niego con la cabeza.

Demasiado tarde, demasiado tarde.

Como no tengo nada mejor que hacer salvo la de ver a conocidos a los que no quiero ver cuando comienza a morir el día me meto en esa catedral del consumo que es el Corte Inglés mientras suena en mi cabeza la banda sonora de El manuscrito encontrado en Zaragoza, del maestro Penderecki.

TARDE NOCHE

Vuelvo a subir a casa en el tranvía. Vuelvo a bajarme en la parada del Puente Zurita donde ahora no hay chaquetas rojas y me tropiezo con un amigo recién llegado de Madrid con el que me tomo unas cervezas en el Callejón Sitjá.

Mi colega, con tres birras en el estómago, me confiesa que no pudo con Madrid por el mar.

- ¿Cómo que el mar?- le pregunto inquieto.

- Echaba de menos el mar.- responde agitando los brazos.

No se si ponerme a llorar o reír. Por deferencia a mi amigo no hago ninguna de las dos cosas y sí que pido otra ronda de cervezas.

Y mientras habla del mar y de lo caro que es la capital de España y de lo difícil que está la cosa, y de la puta crisis, y de que si seguimos así Europa va comenzar con lo del vicio griego –pero de verdad, destaca– con este país que antaño poblaron Quijotes y Sancho Panzas, veo en la esquina como un hombre bien vestido rebusca en un cubo de basura yo qué sé.

Y me levanto, tras eructar en silencio, diciéndole a mi amigo que me voy a casa porque estoy cansado y mañana, que es jueves, tengo que madrugar.

Doy media vuelta con la esperanza de que mi amigo el-que-echa-tanto-de-menos-el-mar dé por entendido que él pagará la cuenta y me dirijo a mi vetusta mansión mientras pienso que el mar tiene muchos colores y olores.

El mar…

En donde vivo, cuando me doy cuenta que está ahí, lo veo de azul marino pero en Cádiz lo recuerdo con un extravagante verde turbio y en Portugal de un verde profundo que me dio miedo y el del Caribe de un azul pálido que casi lo hacía blanco.

NOCHE

Llego a casa pensando en los parientes de los que hablaba tanto mi padre y tras revisar el buzón me encuentro con un paquete que lleva dentro un libro.

Mientras subo las escaleras con la lengua fuera intento abrir el sobre con los dedos pero tengo que utilizar las tijeras cuando cierro las puertas de mi vetusta mansión.

Enciendo el equipo de música, donde suena Schoolboys in Disgrace o esa gloriosa obra maestra de The Kinks, y saco el volumen.

Leo el título: Sobre el imaginario narrativo atlántico.

Y concluyo citando ebrio al ebrio Gérard de Nerval: Pardieu! Vive le Fantastique!

Saludos, pienso ¿luego existo?, desde este lado del ordenador.