Archive for the ‘Literatura’ Category

El exterminio, una novela de Jim Thompson

Domingo, Noviembre 10th, 2013

“Se me quedó mirando como un ave hipnotizada por una serpiente. Los dientes le castañeaban. La rodeé con mis brazos y, con delicadeza, apreté mi boca contra la suya. Sonreí con ternura, con una expresión soñadora, mientras le acariciaba el pelo.

- Eso es todo lo que quiero, cariño –repetí–. Pero ahora dime qué es lo que tú quieres…

- Yo… Lo que quiero es ir a casa. Por favor, Bobbie. Es lo único que…

- Mira –dije–. Yo te quiero. Por ti estoy dispuesto a hacer lo que sea, y…

La besé, apreté su cuerpo contra el mío. Y sus labios seguían rígidos y sin vida, y su cuerpo era como el hielo. Y mi calidez se estaba esfumando. La vida y la resurrección me estaban abandonando.

- No seas así –dije. Te lo pido por favor… Lo único que quiero es amarte, y que tú me quieras también. Eso es todo. Solo un poco de ternura y de cariño y…

De pronto le clavé los dedos en los brazos. La zarandeé de tal forma que su estúpida cabezota por poco salió proyectada por los aires.”

(El exterminio, Jim Thompson. Colección: Autores Clásicos en Serie Negra, RBA, Traducción: Antonio Padilla)

A la memoria de Kossmeyer, Ralph Devore, Rags McGuire, Bobbie Ashton, doctor James Ashton, Marmaduke Goffy Gannder (el incompetente), Hattie, Luane Devore, Danny Lee, Henry Clay Williams, Myra Pavlov y Pete Pavlov.

Jim Thompson continúa siendo un escritor molesto. Tanto, que algunos se empeñan en desmontarlo por escribir con la velocidad de la luz. También por dipsómano y espíritu errante.

Thompson tuvo una vida repleta de giros siniestros. Caprichos del destino que dieron al traste con una probable y anodina existencia. Y esta mala suerte, esta condena de saberse un perdedor, se refleja en gran parte de sus novelas, la mayoría de ellas escritas por encargo, inspirándose en sinopsis que le entregaban sus editores, perros igual de callejeros que Jim Thompson.

El resultado son numerosos títulos, la mayoría esquizofrénicos, que se vendían como chorizos en unos tiempos donde la gente perdía el tiempo leyendo este tipo de literatura de y para pobres.

Claro que se les coló un comunista.

Jim Thompson.

Un escritor al servicio de la literatura industrial, esa que iba dirigida no a entusiastas con apetito intelectual sino a gente de la calle.

Esa gente que solo reclamaba en una novela sexo y violencia con la que purgar por un rato su anodina y grisácea existencia.

¿Quieren sexo y violencia?

Llamen a Jim Thompson.

Un comunista.

Las novelas de Jim Thompson han sido bastante traducidas en España. Es verdad que insistiendo en el mercado con dos de sus obras fundamentales, como son El asesino dentro de mi y 1.280 almas, pero del que se cuela también y de tanto en tanto algún nuevo título.

Y eso es una buena noticia.

El exterminio (The Kill-Off, 1957) es una novela en la que se intuye al Thompson que vendría a continuación de novelas tan salvajes como El asesino dentro de mí, En bruto y Un cuchillo en la mirada.

Jim Thompson explota en El exterminio muchos de los recursos que contribuyeron a poner en pie otras de sus novelas. Casi parece, de hecho, que es material que tenía guardado el escritor, historias posibles con las que ahora alambica un relato coral que siendo desigual en su resultado final, es muy completo para entender cuál era la opinión que tenía sobre sus semejantes.

El exterminio se desarrolla en Manduwoc, un pueblo costero venido a menos situado a unas pocas horas en tren de Nueva York. El último censo, escribe Thompson, “tenía 1.280 habitantes, y dudo que el número haya aumentado desde entonces”.

La historia está contada a través de doce personajes, once de ellos con razones suficientes para asesinar a Luane Devore.

Contado así, parece una novela de misterio de Agatha Christie. Claro que una historia en manos de Jim Thompson parece cualquier cosa menos una novela de misterio de Agatha Christie.

Los doce protagonistas de la novela –incluyendo a Luane Devore en la lista– si se caracterizan por algo es por resultar demasiado humanos. Y Jim Thompson les da voz a ese hatajo de majaras empleando la primera persona y sin distinción de clases, así que lo que menos importa de la historia es saber quién terminará por asesinar a la señora Devore sino conocer –desde dentro– las miserias y flaquezas que mueven a sus protagonistas, entre otros Bobby Ashton o Pete Pavlov.

Criaturas de Manduwoc.

Un pueblo chico, un infierno grande.

Lástima que las prisas por la entrega y cobrar el cheque repercuta en El exterminio, una novela que va en demasiadas direcciones y que por eso no sabe a redonda. En todo caso, la digiero como un experimento enfermo y terrorista.

Un experimento thompsoniano a través del cual reflejar –no juzgar– las flaquezas del alma humana.

¿El resultado?

El resultado es un cuadro abstracto. Un cuadro abstracto que con la firma de Jim Thompson golpea el mentón, castiga el hígado y machaca el estómago hasta que vomitas las entrañas.

Su retorcida y amarga crueldad deja k.o.

Te obliga a observar el mundo con doloroso y ácido sentido del humor.

“Nunca le recuerdo que su ‘éxito’ tiene un asombroso parecido con el fracaso.”

Me preguntan por Jim Thompson…

¿El comunista?

Saludos, aquí y ahora, desde este lado del ordenador.

Palabra de Albert Camus

Jueves, Noviembre 7th, 2013

“Se podía amontonar los cuerpos cada vez más numerosos en las ambulancias. Y los raros paseantes retrasados que, contraviniendo la regla, andaban por los barrios extremos después del toque de queda, o aquellos que eran llevados allí por su oficio, encontraban a veces largas filas de ambulancias que pasaban a toda marcha haciendo resonar, con su timbre sin vibración, las calles vacías de la noche. Los cuerpos eran arrojados en las fosas apresuradamente. No habían terminado de caer cuando las paletadas de cal se desparramaban sobre sus rostros y la tierra les cubría anónimamente en los hoyos que se cavaban cada vez más profundos.”

(La peste, Albert Camus)

Si lo ven en una fotografía o en una imagen rodada hace ya tiempo, Albert Camus resulta un tipo interesante. Observen como le cuelga el cigarrillo de la comisura de los labios y fíjense en esos ojos en los que ahora quiero ver resignada tristeza.

Le gustaba el fútbol además de los libros.

Escribió, entre otros, El extranjero y La peste. Y un puñado de obras de teatro, como Calígula, emperador romano al que se le fue la pinza y que no tiene nada que ver con el retrato que sobre él describe Suetonio en La vida de los doce césares, ni con el que nos mostró Tinto Brass en su excesivo y colosal largometraje. Tampoco con el que nos reveló la serie Yo, Claudio o en ese simpático peplum cristiano que es Demetrius y los gladiadores…

Cojo de la biblioteca algunos libros de Camus y ojeo, y recuerdo a Ezequiel Pérez Plasencia y la profunda devoción que tenía por el escritor. También las conversaciones en las que apostábamos por él y no por Jean Paul Sartre. Ese hombre tan feo que escribió La náusea y que intentó que Camus probase el aceite de ricino.

Hay dos escritores que para mi responden al imaginario de un escritor. Dos escritores que cuando los descubrí en fotografías fueron más allá de la imagen que me había forjado sobre ellos mismos.

Fue como si, físicamente, superaran las expectativas que ya había depositado en ellos intelectualmente. Uno es Albert Camus, el otro Joseph Conrad. Los dos, vistos desde la distancia, resultan en cuerpo y alma frágiles, elegantes, algo distantes.

Algunas de las obras de Camus se pusieron de moda en mis años de instituto. También La náusea de Sartre.

Por un lado íbamos los que agitábamos El extranjero por clase y, por el otro, los que reivindicaban La náusea.

Uno de la pandilla de Sartre, no tan feo, me dijo una vez que perdía el tiempo con Camus porque “no es intelectualmente profundo.”

¿No es profunda esa sensación de malestar que me devora por dentro cuando leo alguno de sus libros?

El autor de El mito de Sísifo responde en una entrevista a la pregunta de ¿Cree usted lógico relacionar las dos palabras “odio” y “mentira”?, con: “El odio es en sí mismo una mentira. Se calla instintivamente con relación a toda una parte del hombre. Niega lo que “en cualquier hombre” merece compasión. Miente, pues, esencialmente, sobre el orden de las cosas. La mentira es más sutil. Sucede incluso que se miente sin odio, por simple amor a uno mismo. Todo hombre que odia, por el contrario, se detesta a sí mismo, en cierto modo. No hay, pues, un lazo lógico entre la mentira y el odio, pero existe una filiación casi biológica entre el odio y la mentira.

El último don que me dio Ezequiel Pérez Plasencia fue una biografía del escritor.

Ezequiel amaba a Camus.

Creo, de hecho, que intento imitarlo aunque tuvo la sabiduría de quemar aquella influencia y preocuparse en buscar su propio estilo. Lo encontró al final aunque la muerte, que a veces es una bromista cruel, se lo llevó cuando ya se deslizaba con absoluta comodidad por sus textos. Textos que salpicaba de citas, frases que parecen deben de ir en marco.

Alguna de ellas, de Albert Camus.

Camus hubiera cumplido tal día como hoy, 7 de noviembre, cien años.

Espero que lo celebre allá donde se encuentre.

Si se encuentra en algún sitio.

Si fuera así, imagino que estará rodeado de sus familiares y amigos, entre ellos Ezequiel y el mismo Sartre, que igual en ese universo ya no resulta tan feo y ha domesticado su espíritu de comisario político.

Cualquier momento es bueno para recuperar a Camus. Pasen cien o mil años. Lo mismo da.

Me quedo, además de con sus libros –El mito de Sísifo, La caída, Los justos– con la imagen que revela a un hombre con pelo engominado, ojos que parecen observan este instante que es la vida y un cigarrillo, colgando ya para la eternidad en la comisura de sus labios.

Una imagen que refleja lo que dejó escrito en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1957: “Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente ella me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y por la esperanza de volverlos a vivir.”

Saludos, palabra de Albert Camus, desde este lado del ordenador.

¿Quiénes constituyeron el jurado de la última edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas?

Jueves, Octubre 24th, 2013

Revelamos los nombres de las personas que han integrado este año el jurado del Premio de Novela Benito Pérez Armas, hasta el día de ayer uno de esos misterios que parecía sin resolver.

- Humberto Hernández, catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna.

- Alicia Llarena, catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y no Yolanda Arencibia como decíamos ayer.

- Fernando Delgado, escritor y periodista, ganador del Premio de Novela Benito Pérez Armas 1973 por su novela Tachero.

- Ignacio Echevarría, crítico del suplemento El Cultural del diario El Mundo.

- Un representante de la Fundación CajaCanarias.

Hasta el 2012, el jurado que ejerció esta responsabilidad durante varios años estuvo constituido por Álvaro Arvelo Hernández, Ramón Trujillo Carreño,  Juan Cruz Ruíz, Juan Manuel García Ramos y Cecilia Domínguez.

Saludos, aún tras el Valhalla, desde este lado del ordenador.

Silvia García obtiene con ‘En el reino de los cielos’ el Premio de Novela Benito Pérez Armas

Martes, Octubre 22nd, 2013

En el reino de los cielos de la escritora Silvia García ha obtenido el Premio de Novela Benito Pérez Armas. El galardón, convocado por la Fundación CajaCanarias, y dotado con 12.000 euros, implica la publicación de la obra ganadora

En esta edición del premio se presentaron a concurso 62 originales, de los que el jurado se inclinó finalmente por En el reino de los cielos, obra de la escritora argentina afincada en Gran Canaria, Silvia García.

El comité deliberador estuvo formado por, entre otros, el periodista y escritor Fernando Delgado, jurado que destacó de En el reino de los cielos su “sensibilidad, pulso narrativo e inteligencia en su construcción literaria”. El fallo del certamen resalta además “la construcción psicológica de los personajes, así como el delicado uso del lenguaje a la hora de hilvanar la secuencia narrativa, donde la infancia protagoniza un texto equilibrado de manera magistral al ritmo de un tono casi poético, con un lenguaje que fluye y narra con pasmosa naturalidad y a través de una belleza conmovedora”.

Silvia García nació en Presidencia Roque Sáenz Peña (provincia del Chaco, Argentina, 1970) y está radicada en Europa desde el año 2000. Ha publicado los libros de poesía Calendario (2004) y Cuentos de hadas (2005) y El mundo está lleno de sorpresas (microcuentos) en el año 2006. Los tres títulos fueron editados por Ediciones Corregidor (Buenos Aires, Argentina). En 2007 ganó el premio de narrativa del Ateneo de la Laguna con la colección de cuentos Pequeñas historias de mujeres, hombres y animales. Y en 2010 obtuvo el premio de poesía Ciudad de Las Palmas con el libro Proteo, Una biografía.

Literatura de viaje con acento canario

Jueves, Octubre 17th, 2013

A MODO DE INTRODUCCIÓN

“Un viaje es un fragmento del Infierno” (Bruce Chatwin)

La reciente y exitosa celebración de la primera edición de Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz pone de manifiesto el interés que existe en el público por esta clase de libros en el que se invita al lector a recorrer geografías conocidas o ajenas desde la subjetividad del escritor.

Los orígenes de la literatura de aventuras y por extensión de viajes son igual de remotos que el de la propia literatura en sí. De hecho, ¿qué es la literatura sino una forma de viaje?

Esta forma de expresar emociones e inquietudes, de buscar respuestas, de describir el apasionante y en ocasiones doloroso proceso de metamorfosis interna que caracteriza los distintos capítulos que conforman nuestra existencia, cuenta en los últimos tiempos en las islas con notables aportaciones que, por una u otra razón, no han recibido el eco que merecen.

La pretensión de estas líneas es pues la de intentar rescatarlos del olvido, y dejar constancia antes de que este su blog naufrague en las aguas profundas del océano de la red, de algunos de los nombres que están aportando con sus obras una visión muy personal de sus experiencias viajeras con resultados, reiteramos, notables.

En este repaso de urgencia somos conscientes, como siempre, de que nos olvidamos involuntariamente de muchos, aunque pensamos también que lo que están son los que deberían de figurar en un improbable listado de escritores aventureros nacidos en este archipiélago que, en ocasiones, parece aferrar –y querer encerrar– a sus hijos en su propio territorio.

Cabe precisar, además, que los escritores que a continuación mencionamos son solo aquellos que han dedicado algunas de sus obras a contar –a veces mezclando ficción– sus impresiones viajeras, por lo que descartamos trabajos como Tenerife, guía de viaje y Gran Canaria, guía de viaje, de Alberto Vázquez Figueroa, por otro lado el más aventurero de los escritores canarios; Descubre Las Palmas de Gran Canaria, de José Correa, y La guía secreta de Canarias, de J. J. Armas Marcelo y Luis Alemany, entre otros, para centrarnos en aquellos que han apostado por la reflexión, pero también el viaje y la aventura en su literatura.

Omitimos también, para no engordar estas líneas, a los ilustres clásicos que los precedieron en estas tareas, entre otros, José de Viera y Clavijo, ya que nuestro objeto, insistimos, en centrarnos en lo que está dando de sí la literatura de viaje y aventura que se escribe en la actualidad.

OBRAS

“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Eduardo Galeano)

Entre los títulos más recientes se encuentra Viaje a las islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar, 2013), del escritor y periodista Juan Cruz, quien propone no solo un viaje emocional sino también sentimental por el archipiélago siguiendo las huellas de Ignacio Aldecoa bajo el magisterio de Domingo Pérez Minik.

El libro de Juan Cruz no se convierte así en una amable guía turística sino en un apasionante y apasionado viaje interior que emprende su protagonista y en el que juega un papel fundamental los sonidos y los olores de las islas.

El escritor Eduardo Delgado Montelongo propone también un personal itinerario por el archipiélago, casi en busca de sus raíces, en Cuaderno afortunado (colección Tid, Ediciones Idea), un volumen con ecos a En el camino de Jack Kerouac, pero escrito con ironía y altas dosis de escepticismo.

Literatura de viajes en su sentido más estricto es la que nos ofrece Román Morales en Buscando el sur (1995) y Caminos de agua (Ediciones La Palma, 2012). En este último libro, Morales relata su trayecto durante dos años y en kayak por 10.500 kilómetros de aguas interiores que, de manera casi ininterrumpida, enlazan Buenos Aires con el delta venezolano del río Orinoco. Esta experiencia recoge así un fascinante periplo donde parece que el autor termina fusionándose con el paisaje.

América del Sur es también la gran protagonista de Hola, fondo sur (colección Dando pata, Editorial Baile del Sol), de Daniel Ortiz Peñate, obra en la que su autor también con inequívocos ecos a Kerouack relata a medio camino entre la ficción y la realidad el viaje que emprende su protagonista, Andy Tirzo, por las tierras de América. Lo más atractivo de este libro es que su autor describe el gradual proceso de transformación del personaje a medida que avanza en el camino, así como el atractivo paisaje humano que conoce, elementos a los que da más sustancia que a la geografía física que recorre.

Daniel Ortiz es autor junto a Talía Luis Casado de Al margen (Ediciones Escalera, 2007) donde ambos autores narran a dos voces y como si de un cuaderno de viaje se tratara, su trayecto por la India. Juan Cruz, autor del prólogo, escribe: “Claro que si ellos tan solo pusieran el magnetófono, por decirlo así, y registrando lo que pasa sin más vuelo en el verso probablemente hubieran hecho un buen reportaje, porque tienen pulso, se les adivina, para el periodismo, pero son escritores, poetas, gente que va más allá del dato para convertirse en creadores de una atmósfera de cuya contemplación han logrado una obra de arte.”

Un viaje a Cuba pero narrado desde dentro es lo que escribe Ezequiel Pérez Plasencia en su todavía desconcertante –por fresco, sincero, rompedor– El regreso de Calvert Casey, (Editorial Benchomo, 1999), donde describe, en ocasiones con amargo pulso narrativo, el proceso de transformación y desdoblamiento con Calvert Casey al que se sometió durante un viaje a La Habana. El libro está repleto de frases que saben a literatura auténtica, lo que no justifica que continúe siendo uno de los libros menos conocidos de su autor, muerto desgraciadamente en el mejor momento de su carrera.

“Declaro que un mes antes del viaje recaí en una de esas autodestrucciones tan devastadoras para el espíritu. Dos días innombrables en los que sentí una vez más la tentación de acabar de una vez. La primera fue a los 24, más o menos, y la otra a los 32, de manera más temeraria. Me había proporcionado facultades para aniquilarme. Había amado más allá de lo razonable a Bernhard y Cioran, que al cabo se fueron a la gusanera decrépitos y desde la cama. Solo la lucha y el trabajo tenaz me salvaron, no la esperanza de felicidad o placer. A los cuarenta años conozco el yugo constante en la garganta, la escenificación del suceso, imágenes y reacciones, sollozos de amigas y amigos, probable remordimiento, recreación morbosa.

Luego solo queda caminar de nuevo con denuedo. En esto aventajo a Casey, que lo había intentado dos veces, y a la tercera ganó la muerte.”

El paisaje humano es también el centro de atención del libro Los últimos de Cuba (colección La quinta columna, Ediciones Idea), del periodista Carlos Fuentes, en el que recopila una serie de artículos que su autor escribió sobre los descendientes de canarios en la mayor de Las Antillas y título que el paso del tiempo ha convertido ya en referencia para conocer las interrelaciones humanas que a lo largo de la historia se han tejido entre canarios y cubanos.

Por el contrario, el también periodista Javier Ruiz nos adentra en las raíces que han germinado en el conflicto del antiguo Sahara español en Crónicas saharauis (Ayuntamiento de La Laguna, 2000) hoy agotado y un título imprescindible para conocer quiénes son y cómo viven los saharauis mientras continúan combatiendo para reclamar un territorio que consideran les fue arrebatado. Como curiosidad, destacar que el escritor Emilio González Déniz ha dedicado dos novelas que sitúa en este mismo escenario: El llano amarillo y Sahara, pero son ficciones llamativas y originales, pero no viajeras en el sentido estricto que pretendemos darle a los títulos que repasamos en este post.

El drama de la inmigración irregular ha dado origen además a trabajos más periodísticos que literarios como Héroes de ébano, de Juan Manuel Pardellas (colección La quinta columna, Ediciones Idea); Cayucos (Editorial Debate, 2006) y Los invisibles de Kolda. Historias olvidadas de la inmigración clandestina (Península, 2009), de José Naranjo.

El periodista José Luis Cámara Pineda es autor del interesante Rumbo a un sueño (ERIDE, 2012), en el que cuenta su peculiar recorrido por Nueva Zelanda, Australia, China, Tailandia, Vietnam y Camboya, país este último donde trabajó en un proyecto de acuicultura y desarrollo sostenible auspiciado por la organización Aida.

De obligada lectura es Dos corriendo por tres calles, de Jaime Centurión, libro en el que el autor de la reivindicable Tocándome los cojones, relata en algunos de los siete cuentos en los que se vertebra, su estancia en Tailandia hasta sus experiencias vendiendo libros en las escaleras del Metro de Madrid.

Por último, y como ya informamos en este su blog, Antonio Lozano, autor de novelas donde el viaje es casi una constante como sucede en Harraga, espera la publicación de un inédito, El gran río, en el que describe su periplo por el Río Níger.

Saludos, hemos dicho, desde este lado del ordenador

En busca de Eldorado

Lunes, Octubre 7th, 2013

* El docudrama Los caminos de Aissa, del cineasta Rolando Díaz, se estrenará el 28 y 29 de octubre a las 20.15 en el Cine Víctor y el Teatro Guiniguada, en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente. Los caminos de Aissa está coproducida por Ventura Films y Luna Llena Producciones y cuenta con el respaldo de Canarias Cultura en Red. La cinta, rodada íntegramente en Tenerife, aborda la historia de la joven inmigrante camerunesa Aissa Mado Diop.

* Filmoteca Canaria celebra el Día Internacional de Películas Caseras (Home Movie Day) con proyecciones en diferentes islas. Las sesiones comenzarán este martes 8 de octubre, en el Teatro Guiniguada de Las Palmas de Gran Canaria y al día siguiente en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife, a las 20.30 horas. La Graciosa y Lanzarote (Teguise) se suman también a la celebración con sesiones al aire libre, que se ofrecerán al público, los días 18 y 19 de octubre, respectivamente. Home Movie Day es una iniciativa que, desde 2002, se celebra cada mes de octubre en cientos de ciudades con el fin de recuperar y poner en valor este singular patrimonio audiovisual.

* Eñe publica el relato La dedicatoria, de Pablo Martín Carbajal, quien colabora junto a otros escritores en el número Yo, mí, me, conmigo, revista que les propuso escribir una historia cuyo hilo conductor fuese la primera persona del singular. En La dedicatoria, Pablo Martín Carbajal juega con la ambigüedad en un hecho, explica, inspirado en una experiencia personal. Los otros escritores que participan en Yo, me, me, conmigo son Elvira Navarro, Silvia Nanclares, Selva Almada, Juan Cárdenas, Carlos Pardo y Lola Beccaria, además de una selección de aforismos de Carlos Marzal.

* Daniel Bernal Suárez y Kenia Martín Padilla inauguran este martes, 8 de octubre a las 18.30 en la Sala Domingo Pérez Minik de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife, el ciclo de conferencias I Encuentro de Joven Crítica Canaria. Josefina de la Torre, abierta mariposa de la noche y Fetasa Reloaded: transgresión y mito, son los títulos de las exposiciones que impartirán Kenia Martín y Daniel Bernal, respectivamente.

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El 7 de octubre de 1849 murió Edgar Allan Poe. Llegó a los cuarenta años.

EL DORADO

Vistosamente vestido,

un valiente caballero,

en solana y sombra,

había viajado largamente, cantando una canción,

a la búsqueda de Eldorado.


Pero envejeció

Este caballero audaz

Y sobre su corazón una sombra

cayó, cuando no encontró

ninguna parte de tierra

que pareciera Eldorado.


Y, cuando su fuerza

al fin se debilitó,

encontró la sombra de un peregrino.

“Sombra –dijo–,

¿dónde puede estar

ese país de Eldorado?” ////

“Encima de las montañas

de La Luna,

debajo del valle de la Sombra,

cabalga osadamente, cabalga,

–la sombra contestó–

Si buscas Eldorado.”

(Eldorado, Edgar Allan Poe. Poesía completa. Traducción: Arturo Sánchez. Traductor de la prosa: Federico Revilla, Libros Río Nuevo, 1983)

Saludos, emprendemos el viaje, desde este lado del ordenador.