“Es peligroso; cuando le atacan, se defiende”
Sábado, Julio 14th, 2012La aparición el año pasado de la antología Generación 21: nuevos narradores canarios supuso como un pequeño temblor en el hasta ese momento apacible territorio de lo que podemos llamar literatura canaria.
El volumen nacía a raíz de una iniciativa del editor Ánghel Morales, que recién había fusionado su sello Aguere con Idea, y reunía doce historias escritas por doce escritores canarios a los que hasta ese entonces pocas cosas les unían salvo la de haber nacido en Canarias y en la misma década.
Por aquel entonces, poco hacía sospechar que lo comenzó siendo una apuesta cuente hoy con una colección de novelas que ya lleva siete títulos publicados, dando voz no solo a algunos de los autores que participaron en la antología sino también a otras voces narrativas nacidas en estas islas desesperadas.
En este aspecto, la mayor virtud de la iniciativa G21 –que la tiene pese a quien le pese– es que transcurrido algo más de un año de su irrupción en el hasta ese momento escasamente atractivo universo narrativo canario, el proyecto continúa. Sigue adelante con regular estado de salud, lo que no es baladí para los aciagos tiempos que corren.
G21 ha permitido además dar a conocer escritores emergentes, y un reencuentro por parte de algunos lectores entre los que me encuentro, con lo que se escribe aquí.
Ya serán otros –espero– los que se preocupen por detectar elementos comunes; los que destaquen que este movimiento, más que generación, nace por una vez con espíritu regionalista y divaguen, si así les apetece, sobre la variedad de géneros con el que tontean y tantean muchos de sus autores así como que publiquen fuera de la desestructurada geografía insular y cuenten con premios que de alguna manera consolidan una carrera que, pese a todo, no termina por definirse.
Con todo, G21 ha conseguido que los que forman parte de un círculo que afortunadamente no se cerrará hasta cuando alcance el medio centenar de obras publicadas según Morales, se crean que son escritores.
Como lector de las siete novelas que hasta hoy forman la colección G21 Narrativa Canaria Actual ese al menos es mi parecer.
Salvo un título de los siete editados, no he encontrado en el resto un libro clave, que me desarme, que me llegue tan adentro como sí lo consiguió en su día las Cucarachas con Chanel de Dr R (JRamallo), aunque he visto destellos en No en la noche, de Carlos Cruz y quiero entender ganas gamberras y de pasárselo bien en El sueño de Goslar, de Javier Hernández Velázquez.
Los demás títulos, Murmullo de hojarasca, Biografía reciclada de Manolito el Camborio, Malpaís y Merodeadores de orilla, de José Luis Correa, Cristo Hernández, Víctor Conde y María Teresa de Vega, respectivamente, continúan resultándome ejercicios literarios que da la sensación permanecían olvidados en algún rincón remoto de la memoria de sus respectivos ordenadores.
Historias, para que nos entendamos, que dormían un plácido e indiferente sueño en el cajón de las novelas sin publicar hasta que encontraron donde ser publicadas: la colección G21 Narrativa Canaria Actual.
Pero es que pese a sus defectos y a los desafectos que ha generado en ese diminuto zoológico de envidias ombliguistas que es la literatura canaria, es de justicia reconocer que G21 ha logrado salir adelante porque pese a todo y como rezaba aquel mítico cartel colgado en un parque parisino, espero encontrar en esta colección algo así como “este animal es peligroso; cuando le atacan, se defiende.”
En este sentido, sólo he apreciado este notable comportamiento en el ya citado Dr R (JRamallo), el más feroz de los escritores de la colección y el más cercano en sus inquietudes por sacudirte por y desde dentro junto a Nicolás Melini, Santiago Gil y Anelio Rodríguez Concepción, todos ellos colaboradores de la antología que dio origen a esa ecuación, G21, a la que le falta todavía mucha literatura y menos matemática en sus intenciones.
Con todo, y tal como se presenta la situación, con esas nubes oscuras que nos impiden ver y que tiene el siniestro nombre de recesión, entendamos que la existencia de esta colección es un pequeño milagro que intenta corregir los errores con el que fue atacada en el pasado, cuando se presentó la antología y se barajaba en aquel entonces la posibilidad de convertirlo en colección.
Entre otras, la nula representación de narradoras que suple ahora María Teresa de Vega y su, a mi juicio, irregular, Merodeadores de orilla.
El caso es que lo que nació como proyecto es hoy una realidad. Una realidad de la que espero francamente ofrezca en nuevos títulos no solo un perfil de lo que están haciendo los escritores/as que participan en ella sino también una mirada audaz y valiente del entorno en el que les ha tocado vivir.
Y hasta la fecha, salvo los títulos anteriormente reseñados, no he encontrado en ninguna de estas experiencias literarias esa radiografía de un territorio tan necesitado de una narrativa que les cuente las cosas con mirada sincera y, a mi juicio, rabiosa.
Una literatura que cuente la que nos está cayendo encima. Y como eso que nos está cayendo encima nos está transformando en otros sujetos. En otras personas.
Una literatura, en definitiva, peligrosa porque cuando la atacan solo está defendiéndose.
Saludos, ¡vamos cantemos juntos Yo nací en el bloque 2013 / Fui educado en la violencia y en la muerte…!, desde este lado del ordenador.





