Archive for the ‘Literatura’ Category

No hay bestia tan feroz: Edward Bunker

Martes, Abril 12th, 2011

Atracador de bancos, traficante de drogas, extorsionador, robo a mano armada, falsificador… El currículim de delitos de Edward Bunker probablemente es tan grande, intenso y vívido como el de las siete novelas que nos legó. Todas ellas historias crudas, feroces, marcadas por el código funesto de la delincuencia, experiencia de la que se fue distanciado cuando la esposa del productor de Hollywood, Hal Wallis, lo contrató como chófer y guardaespaldas y le regaló una máquina de escribir.

Así que pensó Bunker: “La cosa es ponerse a teclear”.

Y a recrear sus recuerdos en una serie de títulos que, si no me equivoco, se han traducido hasta la fecha cuatro al español.

La primera gran obra que leí de Bunker fue LA EDUCACIÓN DE UN LADRÓN (Alba editorial) testimonio donde desgrana sus recuerdos como hombre para todo de la señora Wallis. Es un título voluminoso, de unas quinientas páginas, que se lee con una inquietante sonrisa en los labios.

El gran escritor William Styron, autor del prólogo de esta edición, dice: “Al principio de su vida, Edward Bunker recibió una mala mano de cartas y durante sus primeros años vivió como víctima de las instituciones embrutecedoras de la sociedad. Que no haya salido de esas mazmorras como un bruto sino como un artista con una voz única e impresionante es un tributo a su invencible voluntad, además de constituir la dulce victoria de una artista sobre la sociedad y sobre el desprecio de ésta por los inadaptados. En su obra, el lector descubrirá, de la mano de un escritor vigoroso e importante, verdades emocionantes sobre el crimen y el castigo y, por ello, sobre nuestro interés fundamental por la libertad”. 

Bunker, íntimo amigo de otro pedazo de carne de cárcel llamado Danny Trejo, hoy actor de relativo éxito, además de ser un interesante y desarmante escritor, tuvo también una pequeña pero muy intensa carrera cinematográfica como actor con apenas línea de diálogo en filmes como Forajidos de leyenda y Reservoir Dogs (es el señor Azul que no abre la boca), así como guionista de varias de sus novelas como Libertad condicional y Animal Factory (Steve Buscemi, 2000) y coguionista de títulos claves de los ochenta como El tren del infierno (Andrei Konchalovsky, 1985) en la que también intervino con un pequeño papel.

Sajalín Editores ha publicado hasta la fecha tres de sus novelas más importantes. Paso a continuación a reseñarlas.

NO HAY BESTIA TAN FEROZ (1973).-  Este título dio origen a la película Libertad condicional, un estimable filme del reivindicable Ulu Grosbard e interpretado por Dustin Hoffman, actor que también tuvo una infancia conflictiva.

La novela se inicia con la cita: “No hay bestia tan feroz / que no conozca algo de piedad, de Ricardo III y cuenta la historia de Max Dembo, quien tras pasar ocho años entre rejas regresa a la ciudad de Los Ángeles con la intención de reintegrarse en la sociedad. Sin embargo y como era de esperar, las circunstancias parecen que conspiran para que no lo haga. Y el propio Dembo pone algo de su parte porque el que nace ladrón… A mi juicio es una de las mejores novelas de Bunker, un retrato bastante duro que desarticula cualquier esperanza que abrigue el lector de redención. Es como si Max Dembo fuera un existencialista nato, y como tal haber llegado a la conclusión de que, efectivamente, el hombre está condenado a ser libre.

El final de No hay bestia tan feroz es de una ironía brutal, y termina por engancharte a la obra de Bunker. Es más, tras La educación de un ladrón fue la segunda novela de su autor que cayó en mis manos y solo pensaba en una cosa: quiero más Bunker.

PERRO COME PERRO (1995).- Es otro de los grandes títulos de este gigantesco narrador norteamericano. En esta ocasión cuenta la historia de tres delincuentes que se han hecho amigos en el reformatorio y que ya adultos planean el golpe de su vida: robar a un traficante de cocaína.

La descripción que hace de los barrios bajos de L.A. como territorio hostil es de una genialidad inquietante. Todo ello recurriendo a frases cortas, sin piruetas literarias. La descripción de los tres protagonistas es también otro de los grandes logros de esta novela.

Se tratan de un demente violento que responde al nombre de Mad Dog; Charles Diesel Carson, un grandullón que desaprueba el carácter de su compañero, y Troy, por el que ambos comparten una adoración casi religiosa.

Paralelamente, Bunker retrata la realidad de una ciudad, Los Ángeles, cuyos barrios bajos se han ido transformando con el paso del tiempo en auténticos estercoleros, habitados por bandas callejeras que operan sin ningún código de honor.

Perro come perro es una obra maestra del género negro criminal pero también es un título que trasciende sus límites para convertirse en solo excelente literatura.

STARK (2006).- La novela se descubrió tras la muerte de Bunker, en 2005, y sin ser uno de sus mejores títulos se lee muy fácilmente. En esta ocasión su protagonista, el tal Stark que da nombre a la obra, es un estafador de poca monta que trabaja como confidente de un policía que parece igual de delincuente solo que éste hace que trabaja al lado de la ley.

Es una novelita ligera pero que respira cierto aroma Bunker en algunos momentos. En especial porque el escritor tiene la insólita capacidad de hacer cotidianas escenas bastante incómodas. A su manera, Stark es una historia de amor.

Claro que una historia de amor Bunker.

Saludos, animándoles a que lean al señor Bunker, desde este lado del ordenador.

Canarios en el ‘ABC Cultural’ y dos blogs que ya están en mis Favoritos

Sábado, Abril 9th, 2011

CRÍTICA ELOGIOSA

ABC Cultural, probablemente el mejor suplemento de cultura de la prensa española, dedica en su edición del sábado 9 de abril de 2011 (no se ha colgado aún en la red (* actualización) un amplio y elogioso artículo dedicado a la novela Stoner que firma el más que interesante Rodrigo Fresán. Stoner es una novela del escritor norteamericano John Williams y está publicada en la editorial tinerfeña Baile del sol.

Fresán escribe: “Quien firma esta reseña no ha encontrado mejor descripción del súbito deslumbramiento ante la ficción como viaje sin retorno desde que leyó el inmenso Martin Eden de Jack London: otra historia de cómo un ser simple evoluciona a organismo complejo zambulléndose para flotar en un océano de páginas sin márgenes ni orillas.”

INTERESANTE RESEÑA A LA SOMBRA Y LA APARIENCIA DE  SÁNCHEZ ROBAYNA

En este mismo número de ABC Cultural, el lector podrá encontrar una reseña a La sombra y la apariencia, libro de poemas de Andrés Sánchez Robayna que rubrica el especialista Luis García Jambrina. Entre otras cosas, destaca Jambrina: “Su nuevo libro está compuesto por siete ciclos o secciones (Inicial, o fracturas de una invitación imperiosa, Correspondencias, Sobre una confidencia del mar griego, En el centro de un círculo de islas, Reflejos en el día de año nuevo, Del lugar del zunzún y Urnas y fugas).” Y “se trata, en fin, de un conjunto marcado por una gran variedad, tanto temática como formal, pero con importantes y reveladores elementos en común, como las numerosas referencias al mundo griego.” El libro La sombra y la apariencia está editado en Tusquets.

NUEVA Y GUERRILLERA BITÁCORA SOBRE CINE… TAMBIÉN CANARIO

El cineasta grancanario Daniel León Lacave es el responsable del interesantísimo blog Algo que se parece a cine, interesante propuesta que apenas hace unos días flota en el océano de la red. En esta nueva bitácora, su autor comenta sin mordazas todo aquello que ve y que unos y otros intenta hacer pasar como cine.

Esta aventura ya forma parte de mis Favoritos. Así que ¿a qué demonios están esperando para hacer lo mismo?

EL BLOG DE UNA CIUDADANA

Dulce Xerach Pérez sorpredió hace unos años a propios y a extraños cuando comenzó a explicarnos sus sensaciones como parlamentaria canaria en un blog que esta última semana permanecía en obras por necesidades obvias de ajuste. Xerach Pérez ha abandonado su carrera política aunque como ciudadana reabre ahora su bitácora.

Lo siento por algunos, pero también está en mi lista de Favoritos. 

Saludos, adentrándome en el corazón de las tinieblas, desde este lado del ordenador.

El libro de los doce

Jueves, Marzo 31st, 2011

Como en toda antología que se precie no están todos los que deberían de estar pero quién sabe, igual el éxito de Generación 21: nuevos novelistas canarios obliga a Ediciones Aguere –que publica este volumen en colaboración con Ediciones Idea– a una segunda, una tercera… o una cuarta entrega con nuevos nombres que ahora no aparecen registrados.

El libro, de unas 260 páginas, publica doce relatos y está antologado por Ángel Morales, quien explica en la introducción las razones que lo motivaron para organizar la publicación de Generación 21.

Se trata, en todo caso, del primer título que compila en un mismo volumen el trabajo narrativo de una serie de escritores nacidos la mayoría de ellos en la década de los años sesenta del pasado siglo XX, y cuyos derroteros creativos en contra de lo marcado por sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos literarios, tantea sin prejuicios y en ocasiones con una estimable voz que sabe a viento fresco la novela de género.

En Generación 21: nuevos novelistas canarios participan David Galloway (Santa Cruz de Tenerife, 1960), José Luis Correa (Las Palmas de Gran Canaria, 1962), Anelio Rodríguez Concepción (Santa Cruz de La Palma, 1963), Álvaro Marcos Arvelo (Santa Cruz de Tenerife, 1965), Santiago Gil (Guía, Gran Canaria, 1967), Cristo Hernández Morales (La Laguna, 1968), Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, 1968), Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969), Nicolás Melini (Santa Cruz de La Palma, 1969), Pablo Martín Carvajal (Algeciras, 1969),  Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) y Víctor Conde (pseudónimo de Alfredo Moreno Santana, Santa Cruz de Tenerife, 1973).

Como se observa, un amplio abanico de narradores aunque llame la atención la notable ausencia de mujeres, aunque quiero pensar que es más que probable que muchas de ellas se incorporen en próximas entregas de esta feliz iniciativa.

En cuanto a los relatos incluidos en Generación 21 todos ellos ofrecen una variedad de estilos y propuestas interesantes. Y en algunos casos, significativamente atractivas.

El libro, que será presentado el próximo 29 de abril en la sede la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, a las 18.30 horas, sirve además como  excelente carta de presentación para dar a conocer el trabajo de cada uno de ellos, así como para atisbar por donde se mueven los estilos y  tendencias de este grupo escogido de nuevos (aunque ya veteranos) narradores canarios. Así que merece la pena seguirles la pista a la mayoría.

Generación 21: nuevos novelistas canarios incluye los cuentos relatos Vino el azúcar (Víctor Álamo de la Rosa); Isabel y los visionautas (Víctor Conde); Vida, pasión y muerte de Felipe Marqués (José Luis Correa); Sin cara ni cruz (David Galloway); El encargo (Santiago Gil); Las seis caras del azar (Cristo Hernández): Los ojos de Henry Fonda (Javier Hernández Velásquez); Huellas en el barro (Álvaro Marcos Arvelo); La edad de Cristo (Pablo Martín Carvajal); Una superviviente, tal vez eso lo explica todo (Nicolás Melini); Otra vida (Alexis Ravelo) y El perro (Anelio Rodríguez Concepción). 

Saludos, caminante no hay camino, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

Tirar de la cadena

Martes, Marzo 29th, 2011

Ahora que se habla tanto de nueva literatura canaria no quisiera que pasara desapercibido (aunque no ha pasado porque ya va por su segunda edición) una novela que los críticos con caspa calificarían de antiliteraria y los lectores desprejuiciados como una divertida bomba de relojería entre las manos. Me refiero a la excesiva, escatológica, picaresca, revoltosa, vomitiva Islas Canallas, de Miguel Díaz Díaz Zurda.

Miguel Díaz Díaz Zurda fue uno de los miembros de bandas tan reconocidas en el universo alternativo y profundamente ideologizado del rock canario de los 80 como Escorbuto Crónico y Guerrilla urbana, un grupo hizo bandera roja y negra con sus canciones.

Y algo de eso queda en su debut literario. De producto con ganas de acoso y derribo cuando retrata con una ironía no exenta de excentricidades la vida y ¿obra?  de una familia bien lagunera que podría haber nacido perfectamente en Santa Cruz de Tenerife.

Es el retrato además de una iniciación hacia la nada más tonta. Aderezado con toneladas de alcohol y drogas. También una incómoda novela que arremete con furor despiadado hacia una sociedad –como es la nuestra– que no ha superado aún sus castas.

Unos porque aún tienen la sartén por el mango y otros por idiotez. O asumir la cómoda hipocresía de dejar las cosas como están.

Islas Canallas tiene, de todas formas, un fondo que trasciende lo que en apariencia pudiera resultar un relato con aspiraciones solo a provocar, y es que se trata de una historia turbadoramente vital y con sabor amargo, que no sabe a futuro ni a redención aunque la ironía que emplea su autor esconde, a mi juicio, una épica capacidad de rebeldía y resistencia que por derecho debe ocupar un puesto destacado en las nuevas corrientes literarias canarias.

Porque Islas Canallas es pionera en su género. Y porque su autor insiste –aunque ahora más en clave de ficción– con lo mismo en El triunfo de la golfería (1).

Y escribo un puesto destacado porque Islas Canallas –se lee en un par de horas– se mastica bien, se digiere mejor aunque te dé algún que otro retortijón. 

En Islas Canallas no hay odio sino puro y sano nihilismo, eso que tanto espanta a una caterva  de presuntos ilustrados.

Y ese puro nihilismo lleva al autor a escribir “Nadie le había visto. ERROR. En Tenerife siempre te ven. No importa donde estés, lo que parezca ni la hora que sea. Chivatos. Es lo único que sobra en la isla picuda”, al mismo tiempo que pelea con un retorcido sentido del humor de alto octanaje cropófilo contra la iglesia católica y sus tradiciones. Tan presentes en La Laguna. Y no solo en Semana Santa.

Entre otros, a mi uno de los mejores momentos de esta novela radical e irreverente es el episodio que describe el paso por las calles del Cristo lagunero.

Y eso que su autor no sabe explotarlo con dinamita. No obstante, me tomé la libertad de imaginarlo a mi gusto, por lo que le agradezco que me permitiera reconstruirlo y alterarlo a mi manera.

Con esto quiero decir que Islas Canallas, entre otras cosas, da ideas.

Y que habrá buena gente que las coja y otra buena gente que no. La mala gente, que también la hay, se limitará a tirar este libro a la hoguera donde no reina la vanidad y luego se refugiará en sus cuarteles de invierno a expiar sus culpas.

¿Será porque Islas Canallas es incómoda?

Quiero pensar que no.

En todo caso, Islas Canallas es una novela a la que le pueden superar sus pretensiones pero éstas no minan su capacidad vitriólica y gamberra.

Y solo por eso, a mi me parece un título (y un autor) muy a tener en cuenta en lo que se quiere llamar nueva generación literaria canaria.

(1) Islas canallas y El triunfo de la golfería están editadas en la colección Los 80 pasan factura de la editorial Lágrimas y Rabia.

Saludos, tirando de la cadena, desde este lado del ordenador.

Durmiendo con su enemigo

Lunes, Marzo 14th, 2011

Reproducimos a continuación el texto publicado el pasado 12-III- 2011 en El Perseguidor (suplemento cultural que edita los sábados Diario de Avisos) dedicado a la nueva edición que Ediciones Escalera ha incluido en su colección Precursores de las novelas Él y Ella, de la escritora tinerfeña Mercedes Pinto (1883-1976). Estos dos títulos se presentan este martes, 15 de marzo, en La librería de Mujeres (calle Sabino Berthelot, 42 en Santa Cruz de Tenerife) a las 19.30 horas. Presentan el acto Alicia Llarena y Elica Ramos.

“- ¿Le tendrá usted mucho temor, verdad, señora?- me dijo con interés una persona amiga.
- Ahora ninguno –contesté sinceramente. El miedo en las almas como la mía no viene, no puede venir, no es lógico que venga de actos cuya notoria injusticia salta a la vista de todos. El miedo sólo se adueña de estas almas cuando los absurdos toman envolturas razonables, cuando la mentira pone en el manto remiendos de verdad, cuando la locura esconde los cascabeles y le roba la balanza a la justicia… Porque yo no tengo temor a las máscaras vestidas de fantasma, sino a los fantasmas que se visten de jueces…”

(Él, Mercedes Pinto)
 
La popularidad de Mercedes Pinto –a quien se le dedicó el hoy denostado Premios de las Letras Canarias en 2009– le debe mucho a la adaptación que el realizador aragonés Luis Buñuel realizó de Él en la mejor etapa cinematográfica del cineasta, la mejicana, aunque esta versión buñueliana resulte demasiado buñueliana al explotar con su peculiar manera algunos de los momentos que describe con fría pulsión narrativa la novela de Mercedes Pinto.

Lo primero que llama la atención de Él es que se trata de un texto literario que puede sugerir a unas incómodas memorias o a una impactante y provocadora novela corta (el volumen apenas llega al centenar de páginas). También que el lector se encuentre ante un libro insólito. Insólito no solo por la fecha de su publicación (1926) sino por la voz que empleó su autora para contar esta historia de malos tratos.

Si algo sorprende de la novela Él de Mercedes Pinto es que está escrita sin apasionamiento, casi se trata de una crónica distanciada del viaje al infierno de una mujer casada con un loco. O un ogro enfermo de soberbia al que la sociedad, paradójicamente, parece darle casi siempre la razón.

Leyendo este texto, de una contemporaneidad perturbadora, parece que Pinto no quiera ejercer juicios de valor, sino detallar una serie de hechos terribles para que el lector los juzgue. La voz narradora no está teñida así de victimismo. Tampoco dramatiza los hechos que describe, se limita a exponerlos quizá porque están contados por una mujer que se hizo fuerte al entender que la crueldad solo procede de los débiles. Y a mi juicio quizá sea este uno de los rasgos más interesantes de un texto que ya se ha convertido en un clásico y que por lo tanto permanece inalterable pese al paso de los años.

En este relato que en ocasiones puede resultar casi sadomasoquista, Mercedes Pinto escribe sobre su pareja, ese Él que es pronombre no prohombre: “Yo no podía odiarlo, convencida como estaba de su irresponsabilidad. Al contrario, sentía por Él una honda y profunda piedad, que le demostraba en todo momento, haciendo olvido en ocasiones de mi dignidad de mujer, y perdonando, perdonando continuamente…Las gentes en cambio lo creían sano y unos le llamaban “malo”, otros “cruel”, y otros “raro.”

Él tiene mucho de autobiográfico. Material el de su vida que también le sirvió para moldear Ella (volumen que también ha rescatado del olvido ediciones Escalera), y que debería de ser de obligada lectura para los que aún se cuestionan la validez de las letras escritas en este pequeño pero intenso territorio disgregado que son las Canarias.

La isla, las islas, sin embargo, no aparece como geografía en Él, aunque no cuesta imaginarse este descenso consciente o no a los infiernos en unas Canarias tan apegadas a su modo de vida.

En algunos fragmentos de la novela, porque se trata de una novela escrita en fragmentos casi como si se tratara de recuerdos dispersos que la autora pretende hilvanar en las páginas a modo de pequeños pero intensos resúmenes, la protagonista habla de la enfermedad de su esposo con amigos, abogados y médicos que no le aportan soluciones. En todo caso le sugieren que continúe resignada a su calvario, incapaces de romper los rígidos esquemas de una sociedad hipócrita que prefiere no escuchar, ni hablar ni ver lo que sucede más allá de sus tranquilas viviendas.

Él por eso resulta una obra tremendamente audaz y revolucionaria. Un texto que indaga con agudeza psicológica el carácter no solo de un maltratador sino de su víctima. Que explora la extraña relación que se teje entre un hombre y una mujer. El primero enfermo, un esquizofrénico con instintos homicidas. La segunda una heroína de nuestro tiempo. Una mujer que es capaz de reflexionar: “¿Por qué era aquella lucha continuada? Cuando Él atacaba al médico en su honor, se encolerizaba éste acusándolo de malvado; cuando sufría un claro ataque de idiotez, le quería poner la camisa de fuerza. Y hasta mi madre, tan ecuánime, se levantó violenta, al oírse insultar por Él, una madrugada…
Sólo yo, entre doctores y profanos, lo cuidaba con dulzura y lo repelía con entereza, pero segura, absolutamente segura, de su completa perturbación
”.

La excelente edición de Él editada por Escalera incluye también la ponencia El divorcio como medida higiénica que impartió en 1923 en un mitin sanitario en la Universidad Central de Madrid. Con estas palabras, Pinto cerraba un programa de actos que contó con la asistencia de su Alteza Real, el príncipe don Luis Fernando de Baviera, y que fue un sonado escándalo en su época.

Entre otras reflexiones, apunta: “Yo vuelto a repetirlo, no vengo a abogar por una solución determinada porque mi actuación es mucho más humilde, es la de exponer un mal y rogaros su remedio, pero al hablar del problema de los hijos en el divorcio me ha parecido siempre muy fácil de resolver; deben estar con el sano moral y material; porque no debe establecerse un divorcio fácil como en esos Estados de América en que se separan por fútiles motivos, sino un divorcio depurado en que se pruebe con datos irrefutables que uno es el causante, y entonces, hallando motivo serio para ello, los hijos sean dados a la parte sana, como los hijos que hoy con el deficiente divorcio existente en España se entregan a la parte honrada y moral. Si se estableciera el que yo pido, el divorcio higiénico, se entregarían los hijos al esposo saludable para que, en lo posible, no sean víctimas los inocentes.”

Saludos, recomendando vivamente ambos libros, desde este lado del ordenador.

Berlín ‘noir’ y Berlín ‘pulp’

Martes, Marzo 8th, 2011

Nunca he estado en Berlín pero no me gustaría morir sin visitar una ciudad que creo conocer tan bien literariamente hablando como Nueva York.

Hace un tiempo encontré en una librería y a precio de saldo la novela El buen alemán, título que inspiró la irregular película del mismo nombre dirigida por Steve Soderbergh.

Llegué entonces a la conclusión, una vez leída esta monumental historia que se desarrolla en Berlín y Postdam en 1945, que en ocasiones el cine poco puede hacer cuando el material literario que lo inspira es del tonelaje de, por ejemplo, esta ficción que firma el periodista y escritor Joseph Kanon.

Se han escrito numerosas ficciones sobre el fin de la Alemania nazi y en concreto sobre el de su capital dividida en trozos por las cuatro naciones vencedoras y aliadas (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Este periodo de la historia también ha dado origen a numerosas películas entre las que destacaría por razones obvias El tercer hombre (aunque su acción se desarrolle en Viena, Austria); las deliciosas Berlín Occidente y Un, dos, tres, del gran Billy Wilder; Berlín Express, de Jacques Tourneur y la cruda Alemania, año cero, de Roberto Rossellini por citar sólo las que se me vienen ahora a la memoria.

Literariamente, destacaría casi todas las novelas que Philip Kerr ha dedicado a su extravagante detective privado Bernhard “Bernie” Gunther (recomiendo especialmente el último capítulo de la serie, Gris campaña), así como Berlín 1945, de Pierre Frei y el estremecedor y autobiográfico Una mujer en Berlín, anónimo. Igual de autobiográfico es No hay cielo sobre Berlín, de Helga Schneider.

En el género negro criminal merece la pena reseñarse la interesante Sombras sobre Berlín, primera entrega que Volker Kutscher dedica al comisario Gereon Rath y cuya acción se desarrolla a finales de los años veinte y El jardín de las fieras de Jeffery Deaver, historia policiaca que transcurre en plenas Olimpiadas de 1936.

No querrría olvidarme de la inquietante Patria, ucrononía de Robert Harris en la que los alemanes han ganado la guerra. En este título, Xavier March, un detective de la Kriminalpolizei (una subdivisión de las SS) investiga la muerte de Joseph Büzler, un importante jerarca del régimen nazi en el Havel, a las afueras de Berlín, durante las celebraciones por el 75 cumpleaños del Führer Adolf Hitler.

En esta lista improvisada de escritores recientes que han tomado la capital alemana como modelo en el que desarrollar sus historias en este periodo tan siniestro como incómodo de la historia cito también el tercer volumen que el escritor español Ignacio del Valle ha dedicado a su personaje Arturo Andrade. Me refiero a Los demonios de Berlín.

Este texto bien podría estar inspirado en las supuestas memorias que Miguel Ezquerra dejó escritas en su Berlín, a vida o muerte. Un libro que, con independencia de que sea real o no lo que cuenta, se puede leer como una vibrante novela de acción siempre y cuando el lector sepa distanciarse del mensaje folclóricamente reaccionario con que el autor adorna sus páginas.

El español Luis Manuel Ruiz también se sirvió de las calles y plazas de la capital berlinesa para su policiaca La habitación de cristal donde evoca el ascenso del partido nazi.

Merece también la pena leer Los últimos días de Berlín, de Cristóbal Tamayo y Línea Sigfrido, de José A. Giménez Arnau, textos periodísticos escritos en primera línea. El primero describiendo el fin del régimen nazi y el segundo relatando las experiencias como corresponsal en la capital alemana los primeros años de la II Guerra Mundial.

Entre las historias que se desarrollan en el Berlín de entreguerras cabe destacar Adiós a Berlín, de Christopher Iserwood, que dio origen a ese fabuloso musical que es más que un musical titulado Cabaret, de Bob Fosse, y Una princesa en Berlín de Arthur R. G. Solmssen.

También, cómo no, la excelente y complejísima Berlín Alexanderplatz, de Alfred Döblin. O Mefisto, de Klaus Mann, libro de necesaria relectura en estos tiempos en los que la mayoría de nosotros no duda en vender su alma al diablo.

El Berlín de postguerra ha dado origen también a una de las mejores novelas del hoy defenestrado (y no sé bien por qué ¿acaso por judío?) Leon Uris. La llamó Armaggedon y es un ambicioso y más que comestible volumen sobre aquellos años.

El Berlín de la Guerra Fría dio origen a numerosas novelas de espionaje, entre las que resaltan las escritas por Len Deighton y John LeCarre, entre otros tantos autores.

El norteamericano Jonathan Rabb desarrolla en la capital alemana las dos entregas que hasta la fecha ha dedicado al kriminalpolizei Nikkolai Hoffner.

La primera, Rosa, está ambientada en plena república de Weimer mientras que la segunda Luces y sombra, mueve al personaje en los estudios de la UFA, donde hace amistad con el cineasta Fritz Lang. El propio Rabb anunció hace dos años en la Semana Negra de Gijón –-donde tuve además la oportunidad de entrevistarlo– que cerrará la trilogía Hoffner en una próxima historia que transcurrirá en España durante los primeros días de su funesta Guerra Civil.

En este mismo escenario, el guionista y dibujante de historietas Hugo Pratt deseaba que su carismático Corto Maltés desapareciera. Lamentablemente la muerte se llevó a Pratt antes de que pudiera hacerlo.

Es obvio, pero Corto y Pratt ya se encuentran en la geografía de la leyenda.

Como Berlín, una ciudad que no conozco pero que para mi ya es eso, una leyenda.

Y una aclaración pertinente: este post solo pretende ser orientativo. El autor es consciente que se deja grandes títulos fuera. Es de agradecer a lectores interesados que le sugirieran otros, muchos, muchísimos más títulos.

Saludos, ich bin ein Berliner, desde este lado de ordenador