Archive for the ‘Literatura’ Category

‘Riqui Raca 1-0. Cuentos del fútbol canario’. ‘Il buono, il brutto, il cattivo’

Martes, Mayo 3rd, 2011

Destacados escritores como Albert Camus y Ezequiel Pérez Plasencia nos enseñaron que el fútbol –fúrgol– no tenía que ir a la contra de la gimnasia mental. Ambos dos, entre otros tantos, resultaron personas que amaban la literatura y el fútbol porque entendieron que se trata de  las dos mitades de una naranja a las que juntas se exprime mejor el jugo.

La literatura ha indagado en varias ocasiones en el universo del balón con relatos de cierto calado. Sin embargo, el llamado deporte rey no disfruta aún de una traducción definitiva en pantalla grande pese a que intentos loados y loables hay.

Por eso, quizá ahora que los norteamericanos empiezan a tomar interés por ver enfrentarse a veintidós jugadores en pantalones cortos en un terreno de juego, si el cine por fin rendirá justicia al fútbol.

Historias humanas, de competición, éxito y fracaso se encadenan en el terreno de juego donde tanto los deportistas que corren detrás del balón como los hinchas en las gradas cuentan con una historia detrás. En ocasiones llena de luces y en otras (y quizá por ello resulten las más interesantes) repletas de sombras.

Nunca he sido un buen deportista y ni siquiera un buen aficionado al fúrgol.

Este deporte, los deportes en general, me resultan bastante indiferentes.

Sin embargo el fúrgol, inevitablemente, me ha acompañado a lo largo de lo que llevo de vida como si de una curiosa maldición se tratara.

Si la ocasión conspira para ello, confieso que veo partidos importantes –como el que se juega esta tarde– más por inercia social que por otra cosa.

De hecho, no soy partidario de ningún equipo en especial aunque debo de admitir que me fascina de manera irritante la puta cara que se gasta quien ahora entrena al Real Madrid. Quiero entender que ese personaje ha asumido el papel de Malo que asumió el recordado Lee Van Cleef en tantos espaguetis western.

En este juego de comparaciones podríamos decir que quien entrena ahora al Club de Fúrgol Barcelona podría ser como Clint Eastwood en aquel subgénero italiano que reinterpretó a la europea las claves del western.

No sé me ocurre quien podría ser el Feo de esta película. Digamos que el resto de equipos que forman la competición.

Como Eli Wallach en el Bueno, el Feo y el Malo… Descansa en él los numerosos acertijos que Sergio Leone intentó plasmar del perdedor que se resiste a serlo aunque al final todo, absolutamente todo le salga Feo.

RUBIO (Clint Eastwood): Hay dos clases de hombres: los que tienen una pistola cargada y los que cavan. Tú cavas.

Y el Feo –por perdedor que es Wallach en esta película– no tiene más remedio que cavar.

Les cuento todo esto en una semana que solo puedo interpretar a nivel periodístico como de fin de los tiempos con la Boda, el puñetero paro, el más que cuestionable rechazo a que Bildu se presente a las elecciones, las revueltas árabes, los partidos entre el Barcelona y el Madrid y la ejecución de Osama Bin Laden tan gratamente recibida en Occidente y cuyo anuncio ha sido tan bien diseñado mediáticamente por la Casa Blanca –mirad la fotografía en la que el presidente de los Estados Unidos rodeado de sus colaboradores asiste en directo a la operación llevada a cabo por los SEAL– de enterarme a destiempo de la aparición de una nueva antología de relatos escritos por canarios.

No, no se trata de Generación 21: Nuevos novelistas canarios.

Me refiero a la iniciativa que el poeta y ahora editor Ayoze Suárez (Nectarina) ha hecho posible y que lleva por título Riqui Raca 1-0. Cuentos del fútbol canario. Libro que no he tenido oportunidad de leer pero que prometo hacerlo un día de estos.

Lo que me ha llamado la atención de este volumen que reúne relatos de
Juan Cruz, David Díaz, Elsa López, Fernando G. Delgado, Víctor Bidart, Javier Mérida, José Rivero Vivas, Enrique Reyes, Antonio Carmona, Jesús G. Martín Perera y Álvaro Perdigón (en la banda de Tenerife) y de Samir Delgado, José María de Páiz, Víctor Ramírez, Rayco Cruz, Pablo Sabalza Ortiz-Roldán, José Luis Correa, Pedro Flores, Santiago Gil, Luis León Barreto, Leandro Pinto y Silvia Rodríguez (en la banda de Las Palmas) y con D. Aeberhard ejerciendo las funciones de árbitro, son las complicaciones con las que ha tenido que lidiar su autor para promocionar, vender y publicitar este libro.

La primera de ellas es la escasa colaboración del C.D Tenerife y la U.D. Las Palmas a este original y tan nuestro volumen balompédico.

Por otra, la indiferencia de muchos de los autores publicados en esta  antología de respaldar este volumen.

Y la tercera y última que el C.D Tenerife tras no apoyar el libro haya pedido unas perras al antólogo y editor por la utilización del nombre del Club unos meses después de haberse publicado el volumen.

RUBIO (Clint Eastwood): Dios no está con nosostros porque también odia a los idiotas.

Una buena razón, Rubio, para entender porque descendemos a 2ª B.

Y no lo dice Sentencia.

Saludos, otro martes muy raro, desde este lado del ordenador.

Los duros tienen una cita en Arona

Domingo, Mayo 1st, 2011

El Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Arona organiza del 2 al 5 de mayo la V Jornadas de Novela Negra de Arona, en la que participarán Paco Camarasa, responsable de la Librería Negra y Criminal de Barcelona, primera en España en especializarse en este tipo de literatura, y ser comisario de BCNegra, el Encuentro de Novela Negra de Barcelona; Nicolás González Lemus, doctor en Historia e investigador de la presencia de extranjeros en las islas; el escritor Mariano Gambín García, autor de Ira Dei, primera novela  de una trilogía de relatos de intriga que se desarrollan en la geografía de las islas; Alexis Ravelo, autor de cuentos, microrrelatos y, sobre todo, de novela negra, a la que ha aportado el inquietante personaje de Eladio Monroy, y el también escritor Lorenzo Silva, creador de la popular pareja de investigadores de la Guardia Civil el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, y coordinador desde 2008 de Getafe negro.

Las charlas y mesas redondas se desarrollarán en el Centro Cultural de Los Cristianos.

El programa es el siguiente:

Lunes 2 de mayo

16.30 Inauguración.

Charla Agatha Cristhie en Canarias.- Nicolás González Lemus.

Historia de la novela detectivesca (1ª parte).- Paco Camarasa.

Martes 3 de mayo

16.30.- Historia de la novela detectivesca (2ª parte).- Paco Camarasa.

Presentación de la novela Ira Dei, de Mariano Gambín.

Miércoles 4 de mayo

16.30.- Historia de la novela detectivesca (3ª parte).- Paco Camarasa.

Presentación de Los hombres duros no baila, de Alexis Ravelo.

Jueves 5 de mayo

(Sala Guaza)

11.- Descuartizando a Lorenzo Silva.
Encuentro de Lorenzo Silva con los alumnos de los IES del municipio de Arona en torno a la lectura de La niebla y la doncella.

16.30 (Sala Guaza)

Descuartizando a Lorenzo Silva.

Encuentro del escritor con los asistentes a las jornadas. 

Saludos, Kiss, Kiss, Bang, Bang, desde este lado del ordenador.

La unión hace la fuerza

Viernes, Abril 29th, 2011

Acabo de venir del acto de presentación de Generación 21: Nuevos novelistas canarios, un encuentro que acogió el salón de actos de la MAC en la capital tinerfeña y que contó con la presencia de once de los doce escritores seleccionados en este volumen que desde hoy comienza a labrar su propia historia.

El ausente fue Nicolás Melini, a quien tenía ganas de darle un fuerte abrazo. Desgraciadamente, motivos personales hicieron imposible que estuviera con el resto de los compañeros en un acto que si por algo se caracterizó fue por su desenfado. Hubo risas, muchas risas, y una atmósfera de buen rollo que los once –de los doce– participantes de esta iniciativa supieron transmitir al público.

En un momento dado llegué a pensar incluso que Ánghel Morales, el responsable de este volumen, se iba a desmayar de la risa. Cuando Morales logró tranquilizarse insistió que este libro se trata de una carta de presentación de una serie de autores que, entre todos ellos, ya reúne medio centenar de obra publicada. Mucha de ella traducida a otros idiomas y con varios premios respaldándola para los que confían en la honestidad de los premios.

Siguiendo el orden de los autores publicados, el primero que intervino fue Víctor Álamo de la Rosa quien comenzó bien y terminó mejor celebrando esta reunión de narradores que hasta el día de ayer solo se conocían a través de la lectura de sus libros.

Recogió el testigo Víctor Conde.

Víctor Conde es sencillamente buena gente. Y también sencillamente un gigantesco escritor de género. Para alguien que como quien les escribe siente predilección por la fantasía, el terror, la novela negro criminal, la ciencia ficción ha sido un acierto notable que esta antología haya logrado contar con uno de sus relatos.

El tercero en participar fue el escritor grancanario José Luis Correa quien destacó la importancia de otras generaciones precedentes en la literatura canaria. Su intervención fue divertida y me atrevería a decir que lúdica. Me preguntaba al escucharlo lo que pensarían los que siguen alimentando la ridícula hoguera de las vanidades del pleito insular. Lo escribo porque en el acto de presentación de Generación 21: Nuevos novelistas canarios no se habló en ningún momento de isla. O islas. Sino de archipiélago. De Canarias en definitiva. Y así sí que da gusto imaginar que vivo en una isla donde no solo se toca el tambor.

David Galloway coincidió casi punto por punto con las palabras de sus tres compañeros anteriores. Y si bien ya lo escribí en el post dedicado a comentar lo que me parecieron los cuentos compilados en esta antología, el suyo destaca por su excelente atmósfera.

Entre las intervenciones más emotivas, me gustó la de Santiago Gil. El escritor recordó a Ezequiel Pérez Plasencia y por unos momentos (sensible que es uno a veces, solo a veces) quise pensar que estaba ahí, acompañándonos otra vez. Gil también puso el dedo en la llaga al lamentar que viviendo en islas nos enteremos antes de lo que pasa en Madrid que de lo que se cuece justo en el territorio que tenemos delante de nuestras narices.

Cristo Hernández Morales contribuyó bastante a desacralizar este acto no sé si histórico, quiero pensar que sí, con una intervención salpicada de humor donde soltó verdades como puños. Espero, esperamos casi todos, a que el escritor busque tiempo y continúe con su labor creadora por el bien de las letras que se escriben a este lado del Atlántico.

El escritor Javier Hernández Velásquez fue otro de los autores que explotó la vena del humor para desacralizar una presentación literaria diferente.

G21 ha sabido venir al mundo con una sonrisa. Con esto quiero decir que la criatura  viene al mundo sin lágrimas. Casi como si quisiera decir que el llanto solo existe para los diletantes.

La mejor intervención de la tarde fue, a mi juicio, la de Álvaro Marcos Arvelo. No tuvo pelos en la lengua. Atacó “los denostados Premios Canarias” y reivindicó el espacio que ahora ocupan esos otros que son los autores de Generación 21: Nuevos narradores canarios.

En la rica y también compleja variedad que ofrece esta antología, la voz (y la serenidad intelectual) de un escritor como Álvaro Marcos Arvelo es lo que se dice necesaria. Un acierto, además, su recuerdo a Domingo Pérez Minik.

Autor de las novelas Azul cobalto y La ciudad de las miradas, Pablo Martín Carbajal abogó por una literatura potente que debe trascender fronteras insulares. Me gustó su discurso, que navegó muy bien entre la crítica y la autocrítica.

Alexis Ravelo no es Eladio Monroy –su personaje de ficción que como sir Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes quiere enviar definitivamente al otro barrio–  pero sí creo que tiene algo de él. Igual es el extraordinario vitalismo que emana con sus gestos,  la manera en como dice las cosas.

Por último, intervino Anelio Rodríguez Concepción. El escritor estaba afónico, así que fue breve y coincidió con Correa en recordar a las otras generaciones literarias canarias a la que se incorpora ahora G21.

Los once coincidieron en dedicarle esta presentación a Rafael José Díaz.

CONCLUSIÓN

La clave la dio Ánghel Morales.

G21 además de ser un grupo de buenos contadores de historias, de gente que no le hace asco a los géneros y que mira a los ojos y a la misma altura a otros compañeros de fatigas generacional de la península, son tipos que en donde vivo los llamamos simple y llanamente buena gente. Y quizá sea por eso, porque son buena gente, por lo que son también tan buenos escritores.

Saludos, bienvenidos como nación a este mundo cruel, desde este lado del ordenador.

Soy yo sin ser yo… Destripando ‘Generación 21: nuevos novelistas canarios’

Sábado, Abril 23rd, 2011

Aunque a algunos les cueste reconocerlo la aparición de la antología Generación 21: nuevos novelistas canarios es un libro muy oportuno para aproximarnos a las distintas realidades narrativas que proponen sus doce autores seleccionados.

Con independencia de la calidad de algunos de sus textos, puedo asegurar que se trata de un volumen que lleva camino de convertirse en referencia no solo en la literatura costalera que se escribe a este lado del Atlántico sino también fuera de sus fronteras.

Como toda antología que se precie, Generación 21 no termina por llegar a ser redonda pero espero que funcione como tarjeta de presentación de una serie de autores que cuentan ya con un currículum más que suficiente en los territorios de la novela.

Que el título de este curioso muestrario de relatos sea el más idóneo o no es un asunto que los propios participantes en este volumen deberían de debatir si tienen tiempo y ganas –y sospecho que no tendrán ni tiempo ni ganas– pero reitero que me parece un libro oportuno a través del cual pulsar el estilo y algunas de las obsesiones de los escritores invitados.

En la mayoría de estos cuentos planea casi como una obsesión lo erótico. Lo erótico desde una perspectiva irónica y digamos que desastrosa. Poco madura podrán decir unos. También la sombra de la traición y la muerte. La muerte como liberación. En este conjunto de relatos hay muertos por casi todos los lados. La madre, la novia, el ermitaño que parece que lo cura todo…

En general, los doce relatos escogidos son piezas que se leen con agrado y en algunos casos con insólita sorpresa. Y cuando escribo lo de sorpresa quiero decir que desconocía el trabajo de varios de ellos, y que leerlos me anima a buscar otros de sus textos porque en algunos casos he encontrado la simiente de lo que, a mi juicio, debe ser un buen escritor.

Y he encontrado esta simiente, digo, en cuentos escritos con humildad que han sabido entretenerme y en algunos casos emocionarme.

Generación 21: nuevos novelistas canarios, una iniciativa de Ánghel Morales, se inicia con el relato Vino con el azúcar, de Víctor Álamo de la Rosa, y trabajo por el que su autor obtuvo el premio Taramela 2008.

Álamo de la Rosa ambienta su historia en Isla Menor, geografía en la que se desarrolla casi toda su producción narrativa, y si bien captura por su descripción de ambientes debo decir que no termina de convencerme por la rusticidad de su final.

Creo que Víctor Álamo de la Rosa no sabe explotar la inquietante fascinación que en un momento parecía prometer su personaje protagonista, acelerando un the end de manera gratuita.

Isabel y los visionautas es el segundo cuento de esta antología y lo firma Víctor Conde (pseudónimo de Alfredo Moreno Santana).

Conde se ha especializado en fantasía y ciencia ficción y se nota que se mueve muy bien en estas lagunas. Isabel y los visionautas es un relato de aventuras disfrazado de fantasía donde su autor crea –como creó Antonhy Burgess en La naranja mecánica– una especie de dialecto que deja buen sabor de boca porque está descrito con ironía.

Es un cuento desenfadado y por lo tanto divertido no solo para especialistas en el género de la ciencia ficción y la fantasía.

El humor es también la herramienta que emplea José Luis Correa para su Vida, pasión y muerte de Felipe Marqués, una historia que suscita lecturas varias aunque el relato no termina por estar lo bien construido que, como lector, desearía.

Aún así, no deja de leerse con cierto asombro ya que a su manera se trata también de una aventura. La aventura de un tipo que parece que no supo superar su adolescencia.

Tiene momentos hermosos, en especial cuando el escritor recrea la infancia del protagonista describiendo una excursión del colegio a ver la nieve que manchan las cumbres de Gran Canaria y aprovechar para contarnos su primer amor.

El cuarto cuento está firmado por David Galloway y es una adaptación del relato Sin  cara ni cruz publicado en el libro El perfil de las esquinas.

Galloway más que un narrador es un creador de atmósferas y en este sentido pienso que las primeras y últimas páginas de su relato son las mejores de esta historia de traiciones en nombre del amor.

Se aprecia, de todas formas y en su fondo, a un autor que si cuidara más el esqueleto de lo que quiere contar, daría más carne y grasa a sus propuestas literarias.

Entre otras frases de este sin embargo fatalista relato me quedo con: “No se deben pedir peras a un alma herida. Por los siglos de los siglos afortunados son los agraviados de este mundo porque las sombras siempre dependerán del movimiento de la luz.”

El escritor Santiago Gil participa en Generación 21 con El encargo, para quien les escribe uno de los mejores cuentos de esta antología.

Y digo que se trata de uno de los mejores porque es el que más me ha sabido a auténtico. A sincero. También a canalla.

Se trata, como muchos otros cuentos de este libro, de un largo monólogo donde un personaje a la contra toma la decisión de su vida.

El mismo Gil se confunde con quien narra este cuento que concluye con un inevitable ajuste de cuentas de lo que se conoce como complejo de Edipo.

Las seis caras del azar, de Cristo Hernández, es un relato loco. Y cuando digo loco me refiero a loco divertido. Se desarrolla en la ciudad de Nueva York y mientras lo lees no se te va la cabeza de que algo, o argo, va a pasar.

Con o sin dados. Lo de los dados lo escribo porque son claves para entender esta curiosa fantasía animada de ayer y hoy.

Más cerca del espíritu de Mike Spillane está Los ojos de Henry Fonda, que firma Javier Hernández Velázquez.

Hernández Velázquez rinde en su relato homenaje a Fonda mientras nos cuenta una historia más que policíaca negra donde lo que más le importa es la atmósfera y menos la historia.

Huellas en el barro, de Álvaro Marcos Arvelo, es un curioso relato fantástico, sí, fantástico, que comienza muy bien pero que no termina por cerrar muy bien. Da la sensación, mientras lo lees, que si su autor lo hubiera limado más –prescindiendo de momentos prescindibles– hubiera resultado otra cosa.

La edad de Cristo, de Pablo Martín Carbajal es más que un cuento un divertimento que no termina de cuajar como relato.

Está escrito con ironía, lo que se agradece, pero carece de brújula para orientar al lector en la propuesta que quiere narrar.

Nicolás Melini es el décimo escritor de esta antología, que incluye Una superviviente, tal vez eso lo explica todo publicado en su libro Pulsión del amigo.

Ya escribí en su momento que Melini es, a mi modesto entender, uno de los mejores cuentistas del panorama literario nacional y el relato que incluye en Generación 21: nuevos novelistas canarios pone de manifiesto que sigo pensando lo mismo ya que una nueva relectura da intensidad a esta pieza de apariencia inocente que esconde algo, o argo, que emociona y no deja indiferente.

Con el título de Otra vida (que ya fue publicado en Ceremonias de interior), Alexis Ravelo juega con uno de los temas para mi más atractivos de la literatura.

Y no se trata del doble, precisamente.

El cuento empieza muy bien –a mi me supo a un agradable episodio de Los límites de la realidad– cuando su protagonista se percata que gente a la que conoce no existe… O sí.

Desgraciadamente, el escritor desaprovecha las posibilidades de la historia con un final que si bien quiere dar una vuelta de tuerca a lo anteriormente narrado no termina de cuajar porque resulta forzado.

Cierra esta antología El perro, de Anelio Rodríguez Concepción, cuento que junto a El encargo de Gil, me parece uno de los mejores  de esta antología.

No merece la pena deshuesarlo sino invitar a que lo lean. Solo apuntaré que su autor maneja con sabiduría literaria un aparente costumbrismo que se hace añicos y deja tarumba al lector.

Conclusiones.

Insisto, Generación 21: nuevos narradores canarios es una antología necesaria. Es verdad que faltan otras tantas voces pero como adelanto de lo que hay sí que merece la pena como libro.

Libro que se tiene que leer como lo que es, ventanas que dan voz a un grupo de escritores que sin renunciar a su pasado ya ocupan nuestro presente.

Saludos, ¡resurrección!, desde este lado del ordenador.

¡Por San Jorge!

Miércoles, Abril 20th, 2011

El próximo sábado se celebra el Día del Libro, jornada que pasará una vez más sin pena ni gloria por esta nuestra comunidad autónoma.

Las librerías de la capital tinerfeña –que se suman a la llamada de la Semana Santa– anuncian que cerrarán el 21 (jueves) y el 22 (viernes) de abril aunque abrirán hasta el mediodía del sábado 23 para ¿celebrar? el Día de San Jorge, una cita obligada para regalen un libro y de paso una rosa.

O una rosa y un libro. Costumbre ésta que ha ido imponiéndose en los últimos tiempos no sé con que fin, aunque admito que es agradable que cuando adquieres un libro con una rebaja simbólica del diez –¿o es el cinco?– por ciento te entreguen una flor cuyas espinas –es un suponer– han sido cuidadosamente limpiadas del tallo.

Al parecer, la Asociación de Libreros de esta isla en la que habito ha tomado la decisión, previendo un notable descenso en ventas el sábado, volver a celebrar el Día del Libro el miércoles 27 de abril, día de la semana en la que todo volverá a la previsible y grisácea rutina cotidiana. 

Será por eso que pienso –luego existo– que en estos tiempos aciagos que me  ha tocado vivir los libreros más que regalar una rosa deberían de entregar al cliente un cardo borriquero.   

Confieso que he hecho amigos y enemigos defendiendo libros.

Confieso que pierdo horas y horas de mi fugaz existencia leyendo, hablando y escribiendo sobre y de libros.

También que no hay mayor regalo que te regalen un libro.

Porque si ese libro consigue abrir tu cabeza de hojalata e introducir su dulce veneno todos ustedes serán capaces de llegar a tocar el cielo, la tierra y el infierno. 

El sábado es el Día del Libro. 

Les invito a que inviertan los pocos euros que tienen en uno de estos objetos que dan tanto placer como daño.

Tanto…

… Tanto que a mi me han salvado muchas veces la vida.

De hecho no sería nada sin ellos.

Quizá sea porque también soy un libro.

(La ilustración que acompaña este post es el cuadro Lucha de San Jorge contra el dragón de Peter Paul Van Rubens)

Saludos, siempre por San Jorge, desde este lado del ordenador.

¡Leed a John Steinbeck, panda de ignorantes!

Sábado, Abril 16th, 2011

Hay escritores que tienen la capacidad de sosegar mi espíritu, demasiado acostumbrado a navegar en tormentas en vasos de agua.

Uno de esos escritores es John Steinbeck, a quien le ido siguiendo la pista desde la noche remota de los tiempos que es lo mismo que decir que fue cuando comencé a leer algo que no tuviera relación con la fantasía ni la ciencia ficción. Tampoco con el crudo realismo de la novela policiaca.

El primer título de Steinbeck que leí fue La luna se ha puesto, cuyo trágico lirismo me convenció que estaba adentrándome en el universo de un escritor gigante y generoso. Más tarde, en una pésima traducción mejicana, devoré Los descontentos y supe con ella lo que es llorar imaginando experiencias ajenas. Más tarde vinieron como una tromba su poética La perla –nunca llegué a entender las razones del porqué la comparaban con El viejo y el mar de Hemingway salvo por su exotismo–, Tortilla Flat, La fuerza bruta y Las uvas de la ira tras pensar que yo también era socialista al ver primero el filme de John Ford.

Steinbeck cuenta también con la atractiva novela de aventuras La taza de oro, vida del pirata que después se convertiría en teniente de gobernador de Jamaica, Henry Morgan, y con un extraño y fascinante relato que por aquí circuló con el título de El ómnibus perdido aunque si hubo un libro de Steinbeck que me conmovió hasta lo más hondo fue su ambicioso proyecto (fatalmente detenido por su muerte) de actualizar el mito de los caballeros de la tabla redonda en su imprescindible Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, volumen que tengo subrayado desde la primera a la última página y que cuenta además con un hermoso y vibrante prólogo del mismo Steinbeck donde rememora lo que significó para él la aventura de aprender a leer.

Es tanta mi pasión steinbeckniana que he disfrutado además con su libro Viajes con Charley en busca de América, un texto que se anticipa a lo que más tarde unos y otros llamarían nuevo periodismo; y en estos tiempos aciagos, he vuelto a encontrarme con Steinbeck con la compilación de sus artículos de la II Guerra Mundial y con su monumental (como monumental es Las uvas de la ira) Al este del Edén, obra que había dejado aparcada hacía tanto tiempo y que el otro día, al tropezármela en la estantería de mi biblioteca pareció silbarme y decir:

- Ey, hermano, ya va siendo hora de que te tranquilices. Esto quiere decir: léeme.

Y en eso estoy. Y estoy tanto tanto, que tengo la sensación de que soy un hombre nacido en el valle de Salinas que necesita de la voz de su mayor escritor para tranquilizar la fiebre que solo me hace envejecer.

Al Este del Edén es mucho más que la gran película de Elia Kazan, que retrata solo una minúscula parte de este colosal fresco generacional, y si usted es de sangre caliente buceará en este relato de padres e hijos mientras se pregunta qué demonios había estado haciendo antes de que esta novela le enseñara que su destino inevitablemente es el de rodar y rodar.

A mi Steinbeck siempre me ha parecido un autor que tranquiliza.

Que calma quizá porque supo mirar el alma humana y resignarse a amar lo que somos.

Le debo mucho al señor Steinbeck, pero sobre todo le debo el hecho de que siempre me sorprende.

Que su obra tritura el paso del tiempo haciéndola eterna y por lo tanto vital y tan necesaria en estos tiempos donde, mucho me temo, están empeñados en que pensamos que solo vale la insoportable y también soberbia levedad del ser.

Saludos, ¡Viva Zapata!, desde este lado del ordenador.