La rebelión de los guanches de Anaga, una novela de Domingo Garí

Miércoles, Marzo 18th, 2026

Domingo Garí es profesor de Historia de la Universidad de La Laguna y cuenta con varios libros en los que estudia el nacionalismo en Canarias así como las luchas obreras durante la Transición (1975-1977). Es autor además de Historias de un mitin de 1977: el dilema eurocomunista. También se ha declinado por la ficción en Historias imaginadas de Canarias, que recoge tres relatos, los dos primeros se desarrollan en un universo alternativo, a lo ¿qué hubiera pasado si…? que transcurren en la última mitad del siglo XIX, y una novela corta que narra los excesos de un estudiante de la Universidad de La Laguna en los años 70. Estas experiencias nos hizo descubrir la vena más literaria del profesor universitario, experiencia que ahora repite con La rebelión de los guanches de Anaga (Trienio Editorial, 2025), una novela histórica aunque la historia deje paso como en el libro anterior a un relato alternativo en el que se narra, precisamente y tal y como augura el título, la revuelta de un grupo de indómitos guanches que se han refugiado en los montes de Anaga para no ser esclavos sometidos por la corona de Castilla.

La novela sitúa al lector en el año de 1530, “en una isla todavía herida por la Conquista”, en la que Iballa deja de ser libre para ser sometida como esclava por los nuevos señores de Canarias aunque la feliz intervención de un mestizo como abogado, Guaniacas, quizás pueda cambiar el destino de la joven guanche.

La rebelión de los guanches de Anaga tiene mucho de ficción y algo que parece pegado a la realidad documental que nos narra aquellos hechos, pero al margen de lo que sí pudo ser y lo que fue,se lee como una entretenida novela de juicios y de aventuras, y al mismo tiempo se aprecia la capacidad que tiene el escritor para describir entornos naturales. Así lo hace nada más comenzar el libro:

“La bruma de la mañana cubría las laderas de los barrancos de Tegueste con un velo denso y húmedo, ocultando las veredas”.

Continúa pintando el paisaje y a los protagonistas con palabras escogidas, que fluyen a lo largo de una narración en la que se habla del peso del colonialismo en la que entonces era sociedad canaria, una sociedad que poco a poco se transforma en otra cosa. Cosa que no tiene nada que ver con los antiguos canarios ni con los conquistadores pero sí que es resultado de esa mezcla de sangre. La sangre que corre desde entonces por las venas de la mayoría de los canarios. La novela se ambienta en este atractivo mundo cambiante y no deja de mirar con emoción a los alzados y su guerra de guerrillas.

La rebelión de los guanches de Anaga es, una novela de aventuras pero también judicial que protagonizan buenos y malos. Los buenos son, además de Guaniacas –el mestizo, el canario del que venimos casi todos– los alzados y algún peninsular. Los villanos, los conquistadores, los que ejercen el ordeno y mando y fingen que respetan la ley.

Para ubicar al lector, la novela incorpora nada más comenzar un glosario con expresiones y palabras guanches. Incluye además las Actas del Cabildo de Tenerife que van, cronológicamente, de 1498 a 1547 y un prólogo en el que Domingo Garí pone en contexto al lector mientras lamenta que un personaje real como fray Bartolomé de las Casas no protegiera a los habitantes originales de aquellas islas, defendiendo que eran seres racionales como sí hizo tras lo que vio en América.

Más allá de este discurso, que salpica la mayoría de las páginas de la novela, se propone incluso un juicio en el que hay buenos (la defensa) y malos (los otros).

Entre los buenos, Guaniacas, un hombre que se encuentra entre dos mundos, y un malo, demasiado malo (y aquí flojea la novela, en el retrato de su villano, personajes que según Hitchcock tenían que ser muchos más atractivos que los buenos) que es el segundo adelantado Pedro Fernández de Lugo así como el propietario de esclavos Hernán Mexía.

A la novela no le falta hondura, sobre todo en los momentos previos al juicio y en el diseño de personajes, entre otros los protagonistas de la rebelión, esos hombres que se niegan a ser esclavos guanches que viven en la montaña y que han conservado su cultura. También me resulta creíble el momento histórico que retrata. Una sociedad que se transforma en unas islas que no han sido sometidas del todo y que augura el largo y lento proceso de asimilación mientras los nuevos señores hacen desaparecer cualquier vestigio guanche, aunque parte se conserve en topónimos diversos y en otras formas singulares.

La portada del libro es de Roberto F. Perdomo. Su aire indigenista es un atractivo reclamo que pone en aviso al lector. Esta es la épica de los que optaron morir de pie antes que de rodillas. La portada me hace escuchar como rompe el silbo de las flechas el silencio de las junglas de Anaga.

La rebelión de los guanches de Anaga se presenta esta tarde, 18 de marzo, a las 20 horas, en el Centro Ciudadano de la Punta, Punta del Hidalgo, La Laguna. Acompañará al autor, José Quintana.

Saludos, no hay raza muerta, desde este lado del ordenador

La productora Ana Sánchez-Gijón debuta como directora con el documental Kid Vereje

Lunes, Agosto 18th, 2025

La productora Ana Sánchez-Gijón debuta como directora con el documental Kid Vereje, rodado íntegramente en Tenerife y en cuyo guion participó también Cynthia Alvarado Abarca. La dirección de fotografía es de Juan A. Castaño, en una película que interpretan los mismos protagonistas -actores no profesionales- de la historia.

El filme se encuentra en la actualidad en la fase de montaje, y mostrará la trayectoria vital del boxeador del título que eligió a su familia por encima de la fama.

Kid Vereje fue campeón de España de boxeo amateur pero ahora, en el crepúsculo de su vida, el campeón tiene que enfrentarse a un inesperado combate.

“Esta película me llegó para que la escribiera y produjera, pero después decidí dirigirla”, admite Ana Sánchez-Gijón. “Y sumé al guion a mi coproductora costarricense Cynthia Alvarado, que le dio un giro maravilloso. Y es que yo crecí en un barrio no muy diferente al de Vereje. Frecuenté las mismas malas calles, los mismos bares y antros: seguro que en mis correrías llegué a cruzarme con él. Estuve en un tris de acabar mal, pero fui capaz de encontrar un camino. Hay muchas complicidades en lo vivido al servicio de esta película de personajes-personas que me emocionan. Kid Vereje es un largometraje con nombre de boxeador cargado de poesía y palabras malsonantes, que no va sobre boxeo. Y también es un documental, aunque no lo parezca”, concluye.

Ana Sánchez-Gijón ha producido Esposados, de Juan Carlos Fresnadillo, el primer corto español nominada al Oscar; La raya, de Andrés Koppel; Ruleta, de Roberto Santiago, seleccionado por el festival de Cannes 1999; Seis puntos sobre Emma, de Roberto Pérez Toledo; y La isla interior, de Félix Sabroso y Dunia Ayaso, entre otros títulos. Produjo y codirigió El Club de Archi, programa infantil de Televisión Canaria, y entre 2014 y 2021 dirigió, coescribió y produjo la serie de animación Cleo, galardonada internacionalmente y distribuida en más de sesenta países. Asimismo, fue responsable del plan formativo Canarias animada (2006-2011), que ayudó al despegue de la industria de animación en el archipiélago.

Kid Vereje es una producción de las compañías La Mirada (España) y Cántico Producciones (Costa Rica). Ana Sánchez-Gijón y Cynthia Alvarado Abarca han sido sus productoras ejecutivas.

Saludos, muchas ganas de verla, desde este lado del ordenador

La Televisión Canaria pide disculpas al emitir por error el documental ‘González Rivero. La senda del pionero’ sin banda sonora ni cabecera

Miércoles, Mayo 14th, 2025

El año que viene se celebra el centenario del primer largometraje canario, El ladrón de los guantes blancos, un filme que dirigieron a cuatro manos Romualdo García de Paredes (también protagonista) y José González Rivero. La película data de 1926, cuando la industria del cine aún estaba en pañales y a mi particularmente me ha llamado siempre la atención no solo por los valores cinematográficos que contiene sino también porque en una época donde rodar películas era costosísimo, aquí, en el archipiélago, apareciera un entusiasta por el séptimo arte que hizo historia en la historia del séptimo arte de este país, más en unos tiempos donde el que podríamos decir cine español iniciaba su camino.

Bajo el título de González Rivero. La senda del pionero, que dirigen Manuel González Mauricio y Raúl Jiménez Pastor, la Televisión Canaria estrenó el viernes pasado, 9 de mayo, un trabajo que nació como mini serie de televisión pero que al final terminó por convertirse en un largometraje que resume muchos años de trabajo, entrevistas y búsqueda en archivos oficiales y familiares recabando información sobre este pionero del cine en Canarias y me atrevería a decir que de España tambien. José González Rivero participaría de hecho al año siguiente, en 1927, en el rodaje de La hija del mestre (Carlos Ruiz Monzón y Francisco González González), rodada en Gran Canaria y esta ya con temática canaria, y que protagoniza entre otros el gran pintor modernista Néstor de la Torre pero como diría Rudyard Kipling esa es otra historia.

Como se decía, el viernes pasado se pasó por la Televisión Canaria el documental que firman González Mauricio y Jiménez Pastor aunque lo que se vio tuvo poco que ver con lo que realizaron ambos directores. A causa de la maldición que pesa sobre El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero tuvo una muerte trágica sobre la que todavía pesa la sombra de la duda y tras el estallido de la Guerra Civil una de las bobinas de la película desapareció misteriosamente), lo que pudieron ver los espectadores en sus respectivas pequeñas pantallas fue una película sin banda sonora, cabecera y efectos de sonido. Un lamentable error, del que la dirección ha pedido disculpas a sus respectivos autores.

Se prevé el próximo estreno de la película en TEA Tenerife Espacio de las Artes y en el Teatro Leal, que gestionó el mismo Rivero en la noche de los tiempos, en 2026, coincidiendo con el centenario del estreno de El ladrón de los guantes blancos, la primera película canaria aunque su temática no fuera canaria (es un divertido folletín de época) que se desarrolla en una Inglaterra con paisajes tinerfeños.

Uno de los atractivos de este documental que, como se dijo, es un folletín de policías y ladrones que transcurre en una campiña inglesa que apenas disfraza los parajes naturales tinerfeños donde fue rodada, es que está inspirado en el libro Ciudadano Rivero: la Rivero Film y el cine mudo en Canarias, un trabajo escrito por Benito Fernández Arozena y Fernando Gabriel Martín y que editó en 1997 el Gobierno de Canarias. El largometraje ha servido de inspiración también para una curiosa experiencia de cine expandido que lleva el título de El sueño del ladrón, de Eduardo Díaz, en la que reinterpreta este ya clásico del cine canario.

Saludos, cámara… acción, desde este lado del ordenador

La huésped de la casa amarilla, una novela de Jorge Laguna

Miércoles, Diciembre 11th, 2024

Si me pongo a investigar en títulos en los que se aborde la II Guerra Mundial en Canarias los trabajos aún siguen siendo escasos. Y mucho más si me esfuerzo en mencionar algunas novelas. Sí, ahí está Fuerteventura, de Alberto Vázquez Figueroa; La paciencia del peregrino y El águila de San Juan, de Daniel Pérez Estévez y Francisco Estupiñán, respectivamente; El fantasma de villa Winter, de Isabel Blackthorn y El tesoro Van der Does, de Eduardo Reguera, El último nazi, de Jorge Rojas y ahora La huésped de la casa amarilla (Suma, 2024), de Jorge Laguna.

Es probable que haya algún título más pero que ahora se nos escapa mientras redactamos este comentario a propósito de la publicación de la más reciente novela que se ha escrito sobre cómo afectó al archipiélago aquel periodo tan brutal de la Historia, y en el que Canarias jugó un protagonismo muy menor aunque protagónico en un conflicto que cambió no solo el mapa de Europa sino también el de África y Asia.

El título de la novela de Jorge Laguna hace referencia a una casa que existió en verdad, solo que ahora se encuentra en ruinas en el Puerto de la Cruz. La Casa Amarilla fue la sede “del primer centro de estudios primatológicos de la historia, al haber acogido entre los años 1913 y 1918 la Estación de Antropoides de Tenerife, promovida por la Academia Prusiana de Ciencias de Berlín y dirigida principalmente por el célebre psicólogo alemán Wolfgang Köhler, uno de los principales teóricos de la psicología de la Gestalt”, informa la Wikipedia y en esa misma casa y de ese mismo estudio bebe una de las fuentes que ha inspirado la novela de Jorge Laguna. Una novela en la que se cruzan libremente varios géneros, entre otros, el de espionaje y el romántico, aunque algún lector podrá llevarse una sorpresa. Grata en muchos de los casos si deja los prejuicios a un lado.

La protagonista de la historia se llama Tamara, una tinerfeña de condición muy humilde que entra a trabajar en un hotel que se encuentra en una inmensa finca rodeada de plataneras y en la que también se encuentra la Casa Amarilla que da nombre al libro y que existió en la realidad, como se dijo anteriormente. Será allí, precisamente, donde Tamara conozca a Erika Hoffman, una científica alemana que necesita de una asistente personal. Erika es una nazi convencida, la novela se desarrolla en 1940, lo que le permite al escritor describir las relaciones que en aquellos años mantuvieron las comunidades inglesas y alemanas que residían y convivían en Canarias, territorio no beligerante.

También da paso al autor para fantasear sobre posibles bases de aprovisionamiento de submarinos nazis en la isla. Submarimos que se convirtieron en manadas de lobos durante la II Guerra Mundial, así como en un lugar en el que pudieran descansar las tripulaciones de los U-Boat con la connivencia de las autoridades franquistas, que miraban a otro lado.

Al margen de las licencias históricas que se toma el escritor para describir aquella situación (¿pero que novela histórica no se toma licencias?), La huésped de la casa a amarilla se sigue más o menos bien, siempre y cuándo se perdonen algunos deslices que se cuelan en sus páginas, pero si se aceptan las reglas del juego que propone desde el inicio Jorge Laguna, lo que parece extraño y en ocasiones producto de la fantasía que de la realidad, se van a encontrar con una historia que se lee sin complicaciones, y que va hacia adelante sin importarle demasiado lo que deja detrás. El escritor presenta Canarias como una geografía repleta de espías y un territorio en el que alemanes e ingleses viven en una paz tensa.

Son estas tensiones las que marcan las relaciones de alemanes y británicos en la isla, lo mejor de una novela que si tiene algún pero es intentar abarcar demasiadas cosas en sus casi quinientas páginas, páginas que están estructuradas en cinco partes que llevan los títulos de La hacienda Finley, El futuro de la humanidad, La tierra prometida, La idílica colonia alemana y El terror.

Llama la atención el retrato que hace de la comunidad alemana en Tenerife, formada por nazis de corazón y de espíritu, que reciben con los brazos abiertos a Tamara, tinerfeña de cabello rubio, ya que parece que sus rasgos coinciden con los que propugnan las investigaciones nazis en busca de los orígenes de la raza aria, y que son los que desarrolla Erika en la isla mientras se desencadena el infierno bélico en media parte del planeta.

La mirada que propone Jorge Laguna de británicos como de alemanes es singular. La comunidad británica que retrata no es nada amable. Martin Finley, el multimillonario que posee una de las fincas más grandes de la isla, amasó su fortuna mientras compraba terrenos a muy bajos precios a sus antiguos propietarios canarios. Martin Finley es además muy mal padre y esposo. Su mujer, Dyva es de origen hindú, un personaje que se ve incapaz de que su marido deje de presionar a su único y pusilánime hijo, Jerome, al que quiere convertir en campeón de tenis. Jerome está enamorado de Tamara, y ésta le corresponde aunque su amor está condenado al fracaso. De hecho, y a medida que se avanza en el relato, Tamara descubrirá su sexualidad y hacia donde se escoran sus sentimientos.

Como ya hiciera el autor en El secreto de la indiana, separa con absoluta claridad quienes son los buenos y quienes los malos en la novela. Y los malos, los alemanes, no resultan tan malos. En todo caso y al margen de discursos políticos, lo que le interesa a Jorge Laguna son los personajes y lo que motivan sus acciones.

Saludos, por algún lado, desde este lado del ordenador

Santiago Díaz: “Pedir perdón por lo que se hizo hace 500 años no trae nada bueno sino enfrentamientos entre bandos e ideas”

Lunes, Octubre 28th, 2024

La conquista de Tenerife es la base en la que se apoya la última novela de Santiago Díaz (Madrid, 1971), Los nueve reinos (Alfaguara, 2024), quien deja aparcado de momento los thrillers para contar una historia épica en la que los guanches son los buenos y los conquistadores los malos. El escritor y guionista no oculta ese maniqueísmo, fascinando como quedó al conocer lo que se sabe de los primeros habitantes de la isla y de lo que costó en lágrimas, sudor y sangre someter a un pueblo que, liderado por el mencey Bencomo, resistió contra el coloso castellano. Se trata de un relato ágil en el que con sus pertinentes licencias históricas pretende ser “extremadamente” respetuoso con lo que se conoce de aquellos tiempos que hoy se confunden con la leyenda.

Pese a que su nueva novela se trate de un thriller, se publicará en marzo del próximo año, Santiago Díaz no descarta continuar con el género histórico, ahora solo falta encontrar un argumentos y un periodo para que se haga realidad. De momento, Los nueve reinos aparece como un libro muy especial en la bibliografía del autor de la trilogía Indira, dice. El escritor presentó la novela en la última Feria del Libro, que este año se desplegó en la plaza del Cristo de La Laguna.

- Ambienta Los nueve reinos en la conquista de Tenerife y no en la de otras islas como, por mencionar alguna, Gran Canaria y La Palma, ¿por qué?

“La novela habla realmente de la conquista de todas las islas, pasa por La Palma y Gran Canaria, pero la de Tenerife fue la última en ser sometida y coincide además con el reinado de los Reyes Católicos, la conquista de América, Beatriz de Bobadilla… La novela en todo caso pasa por casi todas las isla pero se desarrolla en Tenerife porque fue la que más resistió, sin desdeñar la resistencia que hubo en Gran Canaria y La Palma, y la que puso contra las tablas a los castellanos”.

- Mezcla personajes reales con ficticios. De los reales, ¿por cuál siente una mayor debilidad?

“No me puedo olvidar de Bencomo, el líder los guanches, quien a pesar de la desventaja en cuanto a todo fue capaz de luchar por la integridad de su pueblo asumiendo todas las consecuencias. Me encantó también escribir sobre Dácil, la princesa guerrera, como la conocían los castellanos y también sobre Elena que aparece en otra trama temporal de la novela pero que está relacionada con los personajes principales. Todos me robaron un poco el corazón porque pasé tantas horas con ellos que al final terminas por quererlos porque son como si fueran de la familia”.

- ¿Y los que más detestó?

“Alonso Fernández de Lugo es un personaje al que nadie le puede cogerle cariño porque no tiene escrúpulos aunque todo lo que hace, lo hace por amor a Beatriz de Bobadilla que quizá sea el personaje más odioso de la novela aunque se trata de una mujer maltratada que intenta sobrevivir como puede solo que los métodos que utiliza no son muy sanos”.

- Personalmente, Beatriz de Bobadilla me parece uno de los personajes más fascinantes de la conquista. En la novela la presenta como una villana demasiado retorcida.

“Pues este personaje es el que menos he tenido que ficcionar en la novela y aún admitiendo que toda la denuncia que la salpica puede resultar falsa, aparece continuamente que fue una mujer promiscua que organizaba orgías con los esclavos gomeros y que ordenó ejecutar a quinientos de ellos. Fue una mujer que como personaje es cruel pero tiene un objetivo final que no es otro que convertirse en reina de las islas Canarias para enfrentarse a Isabel de Castilla, que fue quien la desterró a La Gomera y la obligó a casarse con Hernán Peraza . Hay documentación que afirman que fue una mujer retorcida aunque es verdad que estos informes pudieron ser escritos así por interés pero se sabe que no respetó a los gomeros, pese a que estaban bautizados y formaban parte de la Corona de Castilla como hombres y mujeres libres, lo que la forzó a rendir cuentas en la Corte de los Reyes Católicos. Fue, en todo caso, una mujer de armas tomar”.

- Hay un personaje que aparece de puntillas en la novela, Fernando Guanarteme.

“Tenesor Semidán tras ser derrotado fue conducido a la Corte donde fue bautizado con el nombre de Fernando Guanarteme. A mi me fascina este personaje al que muchos consideran un traidor. En mi caso, estoy de su lado porque entiendo que si se sumó al ejército conquistador quizá no fue por traición sino por amor a su pueblo ya que cuando viajó a la Corte se dio cuenta de la potencia que era Castilla, lo que pudo ser trascendental para que se pusiera de su lado con el fin de evitar que masacrasen a su gente. Un caso parecido es el de Añaterve, a quien se le considera también como un traidor pero que fue el único que consiguió que los meneceyatos del sur de Tenerife salieran menos dañados que los del norte, que fueron aniquilados. Todo depende de la perspectiva con que se mire”.

- Pero recuerde que tiempo después de terminada la conquista, los guanches del sur se rebelan contra los castellanos porque comienzan a tomarlos como esclavos.

“Sí, hubo una revuelta porque fueron engañados por los castellanos que los esclavizaron pero antes permanecieron de su lado y lucharon junto a ellos contra los menceyatos del norte. El caso es que, finalmente, los habitantes de los menceyatos del sur sobrevivieron y los del norte, no. El objetivo de Añaterve, como el de Tenesor Semidan fue preservar la integridad de sus gentes. Los nueve reinos es una novela histórica y con mucha épica y aventura en la que me pongo del lado, vamos a decirlo así, de los que resistieron”.

- En ese sentido no engaña, la novela es una historia de buenos y malos pero me llama la atención que un peninsular se ponga del lado de los derrotados y no de los que conquistaron las islas.

“Cuando me puse a escribir la novela el proceso de investigación iba paralelo al de escritura así que a medida que escribía me enteraba de cosas nuevas. Antes creía que los guanches eran un pueblo primitivo pero tras ver un documental sobre sus momias me di cuenta de lo equivocado que estaba pero es complicado pensar en lo que sucedió hace quinientos años con la mirada de hoy, aunque los guanches del norte fueron masacrados por muy de Madrid que yo sea, así que sería absurdo contar esta historia desde el punto de vista de un castellano que viene a la isla con la cruz y la espada porque visto desde la perspectiva actual, no deja de resultar raro que la reina Isabel apoyara esta empresa por su deseo de evangelizar a los habitantes de las islas pero si intentas pensar como hace cinco siglos, esa idea no es nada ridícula. Desde el principio quise contar la historia de los guanches y ponerme de su lado”.

- El título, Los nueve reinos, ¿se lo impuso la editorial?

“Tuve otros títulos pero la editorial, efectivamente, me sugirió que los cambiara porque la palabra menceyato es conocida en las islas pero no en la península. Así que pensaron que era mejor Los nueve reinos y no Los nueve menceyatos y como soy de la opinión que un escritor lo que tiene que hacer es escribir y terminar la novela y asumir que quien escoge la portada y el título son otros, me parece que está bien. De todas formas y si abres el libro, leerás desde las primeras páginas la palabra menceyato y no reinos. La razón del título fue la de llegar a más lectores”.

-¿El proceso de escritura fue cómodo o la narración no le resultó fluida?

“La complejidad de esta historia es muy grande. Además, hay poca documentación y la mayor parte está escrita por cronistas casi un siglo después de la conquista así que puede estar tergiversada y no está completa. Hay mucha tradición oral que se ha perdido por el camino pero esto me ofreció una herramienta como novelista de una obra de ficción para rellenar esos huecos y contar la historia a mi manera”.

- Se conoce muy poco de la conquista de Canarias en la península pero también muy poco en Canarias.

“Después de muchos viajes y de hablar con gente de las islas, sobre todo de la de Tenerife porque es a la que he venido más aunque he procurado recorrerlas todas, percibí que las generaciones anteriores a los que ahora tenemos 50 años este tema era tabú en las escuelas, una historia de la que no se hablaba. Hay un desconocimiento absoluto, muchos no tienen ni idea de lo que pasó aquí. Tras publicarse Los nueve reinos tengo numerosas anécdotas de lectores canarios que me han agradecido el libro ya que les animó a indagar para conocer más sobre los guanches. Mi novela solo quiere entretener y encender la chispa de todos aquellos que quieren conocer algo más de lo que cuento en el libro”.

- ¿A qué fuentes documentales recurrió?

“Desde José de Viera y Clavijo a Juan Bethencourt Alfonso. Me he empapado de todos ellos pero hay temas que continúan con muchas lagunas. Entre los historiadores consultados me gustó mucho el trabajo realizado por Alfredo Mederos, a quien recurrí constantemente”.

- En la novela, uno de los personajes castellanos se pasa al bando de los guanches del norte. ¿Se inspiró en Gonzalo Guerrero, el español que combatió con los indios contra el imperio español en América?

“Una de las cosas que descubrí cuando estaba documentándome para la novela es que hubo una boda entre Gonzalo del Castillo y la princesa Dácil, la hija del mencey Bencomo. Fue un matrimonio concertado una vez terminada la guerra, lo que me pareció un elemento de novela muy potente aunque un casamiento concertado entre vencedores y vencidos no tenía demasiado recorrido y decidí ficcionarlo, narrar una historia de amor. En la novela, Gonzalo del Castillo lleva en la isla desde la derrota de Acentejo hasta la batalla final, en la que combate al lado de los guanches pero no me consta que hubiesen soldados castellanos que se pasasen al bando de los guanches”.

- Imagino que el proceso de documentación le ocupó más tiempo que el de escribir la novela.

“Sí. Comencé en 2017, cuando tuve noticia de la momia guanche, sería en octubre o noviembre de ese año. Y después, sin ser constante en el tiempo, me puse a reunir una información que fue creciendo a medida que investigaba. A finales del 2022 la editorial me dio luz verde para escribir en exclusiva la novela al año siguiente, en 2023”.

- Usted se ha especializado en el thriller, la publicación ahora de Los siete reinos ¿lo animará continuar con la novela histórica?

“Mi siguiente novela es un thriller que se publicará en marzo del 2025. Su protagonista es Jotadé, un policía gitano que ya aparecía en el libro final de la trilogía Indira así que voy a tirar por ahí. Ahora bien, he disfrutado mucho con Los nueve reinos así que espero volver a escribir otra histórica porque ha sido una experiencia gratificante”.

- ¿Sabe cómo ha sido recibida la novela en Canarias?

“Me siento arropado por los lectores canarios, muchos me han dicho que han aprendido cosas que no sabían pero también hay un porcentaje muy bajo de gente que la ha criticado no por la novela sino porque haya sido alguien de fuera el que lo ha contado”.

- Y por último, ¿cree que el Rey de España debe pedir perdón por lo que se le hizo a los guanches en la conquista?

“Creo que no. No podemos analizar las cosas que sucedieron en aquel entonces con los ojos de hoy. Quinientos años después este debate no trae nada bueno sino enfrentamientos entre bandos e ideas”.

Saludos, a todos/as, desde este lado del ordenador

Ana Salamanca: “La historia es como es y por eso hay que leerla desde el punto de vista de su momento”

Martes, Agosto 13th, 2024

Primero explicar que Ana Salamanca es un pseudónimo ya que detrás del nombre se encuentra Ana García, profesora de Lengua y Literatura del Instituto José Arencibia Gil, en Telde (Gran Canaria). Nacida en Salamanca, de ahí el apellido de su sobrenombre artístico, Ana lleva la mitad de su vida residiendo en Canarias. Primero en Lanzarote, donde ejerció como periodista y ahora trabajando en el segundo municipio más poblado de Gran Canaria. Isla hay mucha en Los últimos guanches, novela por la que obtuvo el primer premio del XIII Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, dotado con 20.000 euros y reconocimiento que recogerá a mediados de octubre en el Festival, uno de los más veteranos en su género en España.

El jurado de esta edición estuvo presidido por la escritora Espido Freire, y decidió por unanimidad conceder el premio a Los últimos guanches porque “cuenta con una línea argumental bien definida y que atrapa al lector desde el principio hasta el fin”. Destacó además que se trata de una obra que “nos presenta personajes bien configurados y con grandes dosis de originalidad”, aunque los lectores no lo comprobarán hasta octubre, cuando tras el premio se presente la novela en Úbeda (Jaén), un título en el que los protagonistas son productos de la imaginación de la autora, lo que implica también los personajes que existieron realmente como Beatriz de Bobadilla, señora de Gomera y Hierro y una nativa de la isla de La Palma, Francisca de Gazmira, que sirve a los conquistadores como lengua o traductor.

- ¿Cuál fue el germen de Los últimos guanches?

“Empezó por curiosidad, cuando busqué información sobre la conquista. Leyendo y releyendo, encontré muchos personajes interesantes, algunos de los cuales se quedaron en mi imaginación. Entre otros, sentí mucha curiosidad por el de Beatriz de Bobadilla ya que tiene una mezcla de crueldad y ambición aunque a veces es un personaje muy desgraciado y sufridor y Francisca de Gazmira, natural de La Palma y que sufrió esclavitud y convivió con los conquistadores a los que sirvió como lengua (traductora). En la conquista de Canarias además de las batallas, hubo también convivencia y pactos en los que se intentó llegar a acuerdos con los distintos reinos de cada isla. En este escenario, los conquistadores necesitaban de traductores o lenguas, como los llamaban. Y Gazmira, que lo es, procura que la conquista sea lo menos cruenta para los suyos. Es un personaje que lucha por los derechos de su gente”.

- ¿Existió realmente Francisca de Gazmira?

“Es un personaje real pero no se tiene demasiada información de quién fue. En este sentido, la Gazmira de la novela tiene mucho aderezo de ficción aunque llegó a los tribunales para denunciar la esclavitud a la que se estaba sometiendo a su pueblo”.

- ¿En qué escenarios se desarrolla la novela?

“Gazmira procede de La Palma y Beatriz de Bobadilla acaba casada con el adelantado Alonso Fernández de Lugo que vive en Tenerife y funda La Laguna. Los personajes se encuentran a lo largo de la novela en escenarios distintos como Las Palmas de Gran Canaria cuando Cristóbal Colón hace escala y que es donde Gazmira, como esclava, conoce a los señores de La Gomera. La novela relata momentos de la conquista, cuando se asienta la población en el Real de Las Palmas, y en la que hay mucha acción y se cuentan los sucesivos intentos que hubo por conquistar La Palma y Tenerife que, en la novela, aún quedan por conquistar”.

- La conquista de Canarias es un momento histórico que literariamente se plantea casi siempre con personajes buenos contra malos. ¿Evitó caer en maniqueísmos?

“Hay personajes que no son históricos y otros que sí. David, por ejemplo, es ficticio. Se trata de un joven navegante soñador que se traslada desde Salamanca hasta las islas. Quiere embarcarse con Colón y será aquí donde conocerá y se enamorará de Gazmira. David combate en las batallas de la conquista de Tenerife y La Palma porque es lo que le toca pero sufre cuando ve los desastres de la guerra. Con esto quise decir que a veces juzgamos la historia desde nuestro punto de vista pero que hay que verla por cómo se desarrolló en cada momento. Es verdad que los conquistadores esclavizaron a los guanches pero hubo también esclavos que pelearon en los tribunales de Castilla para obtener su libertad. ¡En el siglo XV! No creo en personajes buenos y malos porque todos tienen sus contradicciones. La historia es como es pero hay que intentar leerla desde el punto de vista de su momento”.

- Uno de los protagonistas, David, es de origen judío.

“Sí, su nombre es David Leví aunque oculta el apellido por otro más castellano. El personaje logró escapar de la expulsión de los judíos de España pero está en peligro porque la península está envuelta ahora en una enloquecida limpieza étnica. David procede de Salamanca, donde coincide con Colón, que busca financiación para su expedición aunque en esa ocasión le responderán que no. David embarca rumbo a Canarias porque es lo más lejos a lo que puede llegar en aquellos días”.

- ¿Por qué cree que sigue siendo tan desconocida la conquista de Canarias en la península?

“En la península y en Canarias. De hecho es una de las cosas que me causaron curiosidad porque viví hace unos años en Texas, Estados Unidos, y cualquier persona conoce por libros o películas la conquista y posterior colonización del oeste así como los combates que mantuvieron con los indios. Fue un choque entre culturas muy fuerte pero eso pasó también en España con Canarias, donde se produce un choque de culturas solo que mucho antes que en Norteamérica y con varios siglos de diferencia y en la que en una ciudad como Salamanca llevaba funcionando la Universidad desde hacía tres siglos. Ahora se obliga en los institutos a estudiar historia de Canarias y los estudiantes parecen que están descubriéndola. Otras generaciones sí que se interesaron y leyeron sobre el asunto pero fue por su cuenta y eso que se trata de un proceso que significó un choque cultural muy fuerte”.

- ¿Cuándo se despierta en usted la curiosidad por leer sobre estos temas?

“La curiosidad se me despertó cuando estaba en Lanzarote ya que al estar rodeada de compañeros con apellidos que me resultaban llamativos, me puse a indagar para conocer cuál era su origen. Y fui descubriendo que las raíces no son tan lejanas. Pasa como con la historia de América porque aquí se cuenta también con documentación escrita de quienes llegaron”.

- ¿Qué documentación fue la que consultó?

“Toda la que pude, como Le Canarien y muchos trabajos publicados que se centran en temas tan específicos como la alimentación de los guanches, su vestimenta, los enterramientos. Hay numerosa documentación histórica especializada y vinculada a la Universidad. Estos trabajos no llegan tanto al público pero sí los que están escritos en formato de ficción”.

- ¿Y cómo le ayudó toda esa documentación para reflejar el mundo de los guanches?

“Intenté rescatar costumbres e incluso algunas palabras. Desde los ritos funerarios a la búsqueda de plantas medicinales, que es como empieza la novela, buscando plantas medicinales”.

- Recoge el premio y presenta la novela a mediados de octubre en el Festival de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. ¿Tiene otras historias guardadas en alguna carpeta del ordenador?

“Hay algo pero no han visto la luz”.

- ¿Y se tratarían también de novelas históricas?

“Lo que más me gusta leer es novela histórica, desde Santiago Posteguillo a Ken Follet porque es un género en el que me siento muy cómoda pero también estoy cómoda con la literatura juvenil, de la que he escrito algo, pero el formato donde mejor estoy es en la novela histórica. Obra publicado tengo un conjunto de relatos que obtuvieron el premio Isaac de Vega, solo que el de aquella edición coincidió con la pandemia así que no hubo acto de entrega. También he ganado algunos certámenes de relato y cuento y una obra de teatro que se estrenó en Valencia”.

- Volvamos a Beatriz de Bobadilla, a quien describen como una mujer cruel y malvada y otros como una adelantada a su tiempo. ¿Cómo es su Beatriz?

“Beatriz vive en un tiempo en el que a la mujer se la casaba por obligación. Es decir, ella no decide con quien contraer matrimonio. Esto pasaba sobre todo en la nobleza y obedecía más a cuestiones de estrategia política. Las mujeres usaban el sexo como un arma para abrir puertas. Era algo que le habían enseñado y es el único recurso que tenían para moverse en aquellos ambientes. Mi Beatriz sufre esa condición, la de mujer en una época en la que tiene que sufrir. Se conoce que estuvo enamorada pero aquella historia no pudo ser. La obligaron entonces a casarse con el señor de La Gomera, Hernán Peraza, y en la novela la vemos cuando llega sin desearlo a las islas Canarias, que entiende como un destierro y desembarca en el fin del mundo conocido y en un archipiélago en el que algunas de las islas aún no han sido conquistadas. Sufre al casarse con un hombre que vive en tierras tan lejanas y que resulta bastante cruel si las crónicas no mienten. Se empodera, sin embargo, cuando su esposo fallece y debe llevar las riendas de ese señorío utilizando todas las herramientas que están a su alcance. Y sí, tiene poder, y el poder entonces era poseer muchas tierras y dinero. Esto la hace más independiente. Entiendo a Beatriz, la han utilizado en cierta forma y ella los utiliza ahora. En cierto sentido, es una víctima de su época aunque la historia la dibuja como una mujer muy cruel pero se ignora que fue su propia historia quien la hizo así”.

- ¿Hubo algún capítulo complicado?

“Diría que no, que la novela fluyó bastante bien. Me permití, eso sí, algunas licencias como reducir a dos años lo que sucedió en diez, pero lo hice así para no transmitir la lentitud que a veces tienen los procesos históricos”.

- ¿Hay algún capítulo concreto de la conquista que le resulte especialmente llamativo?

“Que esté recogido en el libro la conquista de las dos últimas islas, La Palma y Tenerife, porque es el momento en el que conquistadores y naturales aprenden a convivir. Las Palmas de Gran Canaria es un germen de ciudad al estilo castellano mientras que en Tenerife los guanches están a sus anchas. Lo que más me llama la atención de todo este proceso es la combinación de miedo y convivencia que mantienen unos con otros”.

- Antes mencionaba una de las licencias que se ha permitido en la novela. ¿Hay más?

“Los personajes como Beatriz de Bobadilla tienen base histórica, base que le achaca amoríos con Cristóbal Colón pero no creo que quede constancia de los secretos de alcoba en la vida real. Las conversaciones que mantienen los personajes históricos y los que no lo son, son de mi invención pero la base no deja de ser histórica”.

- ¿En Los últimos guanches aparecen otros personajes históricos?

“Aparecen los menceyes guanches en algunos episodios y se cuenta cómo Tanausú, uno de los señores de La Palma, se dejó morir en el barco que lo trasladaba preso a la península. Estos momentos están narrados a través del punto de vista de los personajes principales de la novela. En este caso, a través de Gazmira”.

- ¿Leyó mientras escribía la historia alguna novela relacionada con la conquista de Canarias?

“No me gusta mucho leer novelas que traten sobre lo que estoy escribiendo para que no contaminen mi visión. Prefiero leer historia. El escritor se toma el permiso de dar la visión que quiere de ese personaje por eso no me gusta ver películas ni leer novelas cuando decido cómo serán los personajes y la acción. Me parece más honrado. Así que si presento a Beatriz como una mujer cruel es cosa mía, no de ella”.

- ¿Trabaja en alguna nueva novela?

“Tengo aparcada una novela histórica con algún episodio que transcurre en las islas Canarias que me llama poderosamente la atención y que tiene que ver con la conexión con América. Viví en Texas y estuve en San Antonio, que fue fundada por canarios. En el Álamo los apellidos de los norteamericanos que murieron defendiendo la misión son canarios aunque la novela que escribo ahora no tiene nada que ver. Es una historia sobre la Guerra Civil que saqué de las que me contaba mi abuela”.

- ¿Autores de cabecera?

“Desde mi más tierna infancia las novelas de Celia escritas por Elena Fortún ya que fueron mis primeras lecturas y libros que aún conservo en la casa de mi madre. Los recuerdo todos pero en especial uno en el que Celia quiere ser escritora lo que me dio la idea de serlo. Después leí a los Cinco y a los realistas rusos, y más tarde a Gabriel García Márquez, Ken Follet, Isabel Allende, Santiago Posteguillo, entre otros autores. Son tantos..”

Saludos, nos vemos, desde este lado del ordenador