Archive for the ‘Cine de allá’ Category

Stefan Zweig, carta a un desconocido

Martes, Julio 4th, 2017

Los libros que había en la biblioteca de mi padre de Stefan Zweig no eran sus biografías sino las novelas y cuentos que escribió a lo largo de su vida. Había también un ejemplar de Brasil, que dedicó al país que lo acogió los últimos días y etapa en la que presta atención Adiós a Europa (Maria Schrader), que presenta a un Stefan Zweig (Josef Hader) tal y como siempre me lo imaginé desde que leí La piedad peligrosa o Novela de ajedrez.

Adiós a Europa cuenta como el escritor, ya con sesenta años, no tiene fuerzas para volver a empezar tras ser expulsado de su país. No queda nada de la cultivada Europa que conoció.

Llegué a las biografías de Stefan Zweig por mediación de un amigo que me prestó Fouché, el genio tenebroso, y leyéndola descubrí que más que biografías lo que hacía era retratar a un personaje con sobresaliente pulso literario. Que uno se metía dentro del personaje y observaba sus estrategias primero con asombro y más tarde con desconcertante fascinación…

El retrato del ministro de Policía revolucionario, más tarde a las órdenes de Napoleón y al servicio de la corona es una obra maestra de aguda penetración psicológica así como de biografía novelada, un género en el que brilló con luz propia y en el que dejó libros como María Antonieta, Erasmo de Rotterdam y las historias que reúne en los volúmenes Momentos estelares de la humanidad y La lucha contra el demonio, Hölderlin, Kleist, Nietzsche.

Pero Stefan Zweig no fue solo un escritor de biografías sino también un excelente cuentista y novelista. Tengo delante Amok y Los ojos del hermano eterno en una edición de Apolo firmadas por mi padre en el año de 1943, y pensaba en ellas mientras veía Adiós a Europa, que recrea el tedio de un escritor que terminó envenenándose junto a su mujer en Petrópolis, Brasil, esa tierra en la que vio el futuro del mundo y cuya generosidad tanto agradeció.

Hace ya muchos años y paseando por una avenida de Bahía me encontré con un pequeño busto de Stefan Zweig. Fue un momento extraño y que recobré por la película, como es el de imaginar lo que se siente cuando ya no se pertenece a ningún sitio.

El epílogo de Adiós a Europa muestra con conmovedora elegancia el final del escritor junto a su mujer. Nos ahorra el momento de su muerte y muestra el después. Observamos a los cadáveres por el cristal de un armario que se ha dejado abierto en el dormitorio mientras en la habitación contigua policías, amigos, servicio investiga o lamenta lo sucedido en diferentes idiomas, y en el que predomina el portugués y el alemán.

Varias personas traducen a otros los que se dice en esa habitación. Suena un teléfono mientras la cámara, que imperceptiblemente se mueve, muestra a una empleada de la casa  de rodillas y junto a la cama en la que yacen los cadáveres para rezar una oración.

Adiós a Europa.

Saludos, julio, desde este lado del ordenador.

La patria está de moda

Lunes, Junio 12th, 2017

La patria está de moda. Y todo indica que hay entusiasmo por ser un patriota. Uno de los últimos ejemplos, y triste por sus circunstancias, ha sido la trágica muerte del español Ignacio Echevarría en Londres cuando intentó detener a un terrorista musulmán que apuñalaba a una mujer.

Ignacio Echevarría es ahora un héroe y casi toda España, su patria, sabe lo que hizo pero no quién fue. Se acabaron pues los días en los que se decía, y se pensaba, frases como “la patria es el último refugio de los cobardes”, que el coronela Dax, papel que interpretaba Kirk Douglas en Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957) atribuye en el filme a Samuel Johnson mientras se la dice a sus mandos, generales a los que nos les temblaba el pulso para condenar a muerte a tres de sus soldados escogidos al azar para castigar la retirada de la tropa de las trincheras ante el avance alemán… Pero los tiempos cambian.

Tanto que, sin saber si es signo de los tiempos, patria comienza a ser pronunciada por públicos de derechas e izquierdas con el mismo objetivo, apelar a nuestros sentimientos comunes, aunque su idea política de y sobre el territorio resulte tan diferente.

Reflexiona sobre el País Vasco Fernando Aramburu en Patria, una novela que desde su aparición ya lleva más de quince ediciones en España. Han leído bien, quince ediciones en un país del se dice que no se lee nada. Nada de nada. O en el que leer no está entre las prioridades de sus ciudadanos que ahora y gracias a esta voluminosa novela se han transformado en patriotas.

Patriotas de a pie que han resultado seducidos por la noción de una patria (que necesariamente no tiene que ser una, grande y libre) tras leer el libro de Aramburu, un escritor que propone una mirada personal e intimista, dura y tierna del conflicto vasco solo que narrado para todos los públicos, y eso incluye también a los que no son vascos. Patria, además de la desgarradora historia que cuenta, emociona y transmite esperanza, lo que se agradece en unos tiempos tan inestables como los actuales…

Por otro lado y a punto de estrenarse al menos en su tierra, Patria se titula también una película de Joan Frank Charansonnet, un filme en el que quiere narrar la historia del caballero catalán Otger Cataló, quien según la leyenda conquistó el territorio de Cataluña después de vencer a los sarracenos en el siglo VII. Este largometraje se suma a las acciones que los nacionalistas catalanes aplican en tiempos recientes para desafiar a España e inyectarse más dosis de autoestima nacional. La mitología de la zona atribuye el origen del nombre de Catalunya al guerrero Cataló y parece ser que el largometraje quiere ser una mirada sobre los orígenes y raíces catalanas desde la épica y la aventura. Si pincha aquí puede ver un avance de la película.

Otro eco patriótico con el que nos encontramos procede de la otra orilla del Atlántico. Concretamente, Méjico, tierra en la que el escritor Paco Ignacio Taibo II presenta su Patria, un libro que cuenta a ese pueblo y a quién quiera leerlo sin ser, necesariamente de ese pueblo, quiénes son los mejicanos. De qué madera están hechos, cuáles son los referentes que han forjado su larga y difícil trayectoria como país.

En la Patria de Paco Ignacio Taibo II se destripa el periodo comprendido entre 1853-1854 y 1858 y se reivindica el trabajo que desarrolló el presidente Benito Juárez para hacer nación. Paco Ignacio Taibo II cree que Juárez, junto a otros grandes personajes de la Historia de Méjico, ha sido malinterpretado por  “pseudo historiadores frívolos y mediocres”. Y que ya era hora de poner fin a tamaña injusticia.

Otra Patria es la de Robert Harris, quien a mediados de los años noventa se imaginó en la novela Patria, precisamente, que el III Reich ganó la II Guerra Mundial aunque en esta ocasión el título de la obra está puesto más con ironía que como reivindicación territorial y cultural de los pueblos. En la novela de Harris su Patria no tiene nada que ver con la que pretenden construir los personajes de Aramburu y Taibo II, así como la de un filme catalán que, ahora toca pregunta, ¿veremos alguna vez en Canarias?

Se plantea esta cuestión porque tras ver en estas mismas islas películas como El patriota y Juego de patriotas, por mencionar solo dos, ¿llegará esta inflamada comunidad autóma la visión catalana sobre las raíces que, reivindican en estos tiempo extraños, han forjado su carácter ¿como pueblol?

Saludos, sin ánimo patriota, desde este lado del ordenador.

Documental sobre los primeros pobladores de Canarias

Viernes, Mayo 26th, 2017

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde el domingo, 28, y hasta el martes, 30 de mayo, y con motivo del Día de Canarias la película documental Canarias Amazigh. Tras las huellas de los antiguos canarios (2017), de Antonio Bonny y Pablo Rodríguez. Este trabajo de investigación acerca de las distintas teorías científicas sobre el primer poblamiento humano de las Islas, se podrá ver en un horario especial: el domingo a las 19 y a las 21.30 horas; y el lunes y el martes a las 20 horas.

Canarias Amazigh. Tras las huellas de los antiguos canarios es un documental de investigación acerca de las distintas teorías científicas sobre el primer poblamiento de las Islas. Mediante un recorrido por los yacimientos arqueológicos más antiguos de Canarias, así como de la antigua Mauritania, la película adentra al espectador en los orígenes de la prehistoria antigua de las Islas, poniendo al descubierto qué se sabe sobre la llegada de los primeros seres humanos a Canarias. Un viaje de ida y vuelta desde las Islas al continente, desde los viejos documentos del mundo antiguo a las técnicas y tecnologías más avanzadas de la investigación histórica.

Los estudios actuales sitúan el origen de los antiguos canarios en el Norte de África, en una amplia zona que abarca los actuales Estados de Libia, Túnez, Argelia, Marruecos y Mauritania. Los paralelismos entre las antiguas culturas insulares y las comunidades amazigh del Norte de África despejan las dudas acerca del origen étnico de los primeros pobladores. Las preguntas que los investigadores se siguen haciendo son cómo, porqué y cuándo: si se desplazaron por su cuenta o fueron llevados por otros, si emigraron voluntariamente o fueron desplazados a la fuerza.

Las entradas para asistir a esta proyección, que tienen un precio de 4 euros, se pueden adquirir tanto en la taquilla de TEA el mismo día del pase como a través de la web, mediante el nuevo sistema de venta online. Quienes adquieran sus localidades por Internet podrán acceder directamente a la sala sin necesidad de tener que pasar por la taquilla y ya con el asiento reservado.

Saludos, vayan, vayan al cine, desde este lado del ordenador.

Tres películas basadas en novelas de Ed Bunker

Viernes, Abril 21st, 2017

Los escritores con pasado criminal tienen tirón en el mercado. La historia no es nueva ya que viene de atrás. Algunos de estos tipos se hicieron millonarios contando sus experiencias como ladrones tenaces, Henri Charrière lo hizo con Papillón o malvivieron de sus historias policíacas con la intención de enterrar un pasado muy turbio. Pienso en el escritor José Giovanni, uno de esos hampones de derechas que se cebó mientras duró la ocupación de la Alemania nazi en Francia.

Pero calidad como escritor, el saber mostrar la rabia de vivir que tienen los que se han curtido en las cloacas, es una característica en la literatura de Edward Bunker, un delincuente que como escritor se ganó su puesto en la sociedad mostrando cómo vive y cómo son esos ejemplares al margen de la ley.

Las novelas de Bunker, no dejó muchas, seis más un libro de memorias, son relatos de una huida hacia adelante extremadamente amargas y protagonizadas por personajes con pasado equivocado y adictos la mayoría a cualquier sustancia. Hombres, porque el universo Bunker es extremadamente masculino, que conocen mejor la cárcel que la calle, y que en libertad intentan abrirse paso en ambientes  que los tolera pero que los mira con sospecha. Eso los empujará a volver a ser lo que fueron, a delinquir para sobrevivir.

Es la crónica desesperada de los que viven el día a día, para los que no existe futuro sino solo un presente depredador y tremendamente malvado. Sin alma.

Las novelas de Edward Bunker están editadas en España por Sajalin, lo que incluye sus memorias que, previamente, publicó Alba Editorial con el título de La educación de un ladrón, relato en el que narra como terminó siendo guardaespaldas de uno de los grandes magnates de Hollywood y sus primeros pasos en el mundo del cine.

Bunker trabajó en el cine, donde además de escribir guiones como El tren del infierno, hizo pequeños papeles como actor. Para el cine adaptó también varias de sus novelas, aunque los resultados fueron muy desiguales.

Libertad condicional (Ulu Grosbard, 1978).- Protagonizada por Dustin Hoffman y Theresa Russell adapta No hay bestia más feroz y continúa siendo la mejor película basada en una novela de Edward Bunker. Profunda y directa, expone el retrato de un criminal que, recién salido de la cárcel, y no ver futuro, vuelve a robar bancos. El filme respira cierto espíritu fatalista muy de los setenta así como una estética muy de aquellos años. Merece mucho la pena volver a verla o descubrirla si se da el caso.

Animal Factory (Steve Buscemi, 2000).- Se trata de una rareza. Rareza porque la dirige y es uno de sus actores protagonista, Steve Buscemi. También porque acertó en su reparto, que forma gente como Willem Dafoe, Tom Arnold y Edward Furlong. También  Mickey Rourke, que interpreta a un preso travestido y que pone el espíritu “femenino” al mundo cerrado de una cárcel masculina. Animal Factory no mantiene el tono sin embargo a lo largo de toda la cinta, aunque sí que resulta realista su mirada sobre un mundo violento donde solo sobreviven los más fuertes. Relato de iniciación, aunque todas las novelas de Bunker son de una u otra manera iniciáticas, Animal Factory tiene chispa pero su fuego no es suficiente para encender la pantalla.

Como perros salvajes (Paul Schrader, 2016).- Reunía todos los elementos para  provocar un incendio. Por un lado, se combinaba el desprecio de Bunker y el cine  con aureola de redención de Paul Schrader, un cineasta que cuenta con excelentes películas cuando no se la va el baifo y se pierde por los cerros de la fe calvinista. Como perros salvajes, aunque el título original es Perro come perro, funciona a ratos laaargos y no ayudan a animarla Nicholas Cage y Willem Dafoe que vuelve a repetir en una película basada en una novela de Edward Bunker, aunque sí que está muy bien Christopher Matthew Cook, un tipo con un físico imponente. La película trata sobre la amistad entre bandoleros, otro tema recurrente en las novelas del escritor, y sobre la traición. Cuenta, no obstante, con un final kitch y religioso de pena.

Saludos, ¡viva el señor Azul!, desde este lado del ordenador.

Destripando ‘la sangre fría’ de Richard Brooks

Miércoles, Marzo 15th, 2017

El cine fórum de Tenerife Noir exhibe esta noche, a partir de las 20.30 horas, en TEA Tenerife Espacio de las Artes A sangre fría (Richard Brooks, 1967), película que celebra su cincuenta aniversario manteniéndose igual de fresca e innovadora que entonces.

Milimétrica adaptación de la novela no ficción de Truman Capote, y rodada en impecable e implacable blanco y negro, los actores protagonistas de esta historia son: Robert Blake, Scott Wilson, John Forythe y Paul Stewart y cuenta el asesinato de la familia Clutter a manos de dos expresidiarios y la investigación posterior que emprendió la policía para dar con ellos.

Con música de Quincy Jones y fotografía de Conrad Hall, A sangre fría es una película redonda a medio camino del documental dramatizado. Una de esas joyas que de tanto en tanto –ya no tanto, la verdad– nos regala el cine norteamericano cuándo realmente esta inspirado.

Tras la finalización de la película, que tiene una duración de 135 minutos, Manuel Díaz Noda, conductor de esta iniciativa, y quien les escribe ahora mismo destriparemos una cinta clave en la historia del género policíaco y del cine.

Saludos, ¿nos vemos?, desde este lado del ordenador.

‘El camino’, según Mel Gibson

Lunes, Diciembre 19th, 2016

Mel Gibson, he ahí al hombre, es un cineasta que al margen de su carrera como actor y director, levanta entre los aficionados pasiones y odios desatados. Ha logrado, y sin que nadie lo invitara, pertenecer a ese club tan exclusivo que solo admite a tipos y tipas extravagantes y como a Mel Gibson se le quiere o se le odia sin términos medios, que no deja indiferente a nadie, lo han ubicado en esa especie de purgatorio en la tierra donde quieren que pagues por los pecados de los demás hasta que suene la campana y te lleven los ángeles y demonios al otro barrio.

Mel Gibson encarna además al prototipo de americano que ha subido a lo más alto (el cielo que da la fama y el reconocimiento, por ejemplo) para descender a lo más bajo (el infierno del alcohol y la juerga diaria, por ejemplo) y volver a recuperarse aunque en su caso algunos no le perdonan ser quién es y que se mantenga fiel a quién es.

Como cineasta, Mel Gibson cuenta con una trayectoria de interesantes películas. Se puso delante y detrás de las cámaras en la intimista El hombre sin rostro y propuso una nueva versión de Espartaco pero en clave nacionalista en Braveheart.

Selló el pacto con su fe, la católica, en la sorprendente La pasión de Cristo y más tarde dio el do de pecho en la que, a nuestro juicio, es su mejor película hasta la fecha, Apocalypto, un sobresaliente filme de aventuras en la que se muestra el choque de civilizaciones.

Hasta el último  hombre es su nuevo trabajo cinematográfico y para alguien que debe de tener El camino, pero no el de Jack Kerouac sino el de José María Escrivá de Balaguer como libro de cabecera, la película es una fusión perfecta entre el cristianismo que respiraba La pasión de Cristo con el paganismo que rezumaba Apocalypto, señas que revelan la identidad que va tomando el cine de un director al que le gusta el exceso –y no se corta un pelo en colar mensajes de un radicalismo desarmante–  y que entiende que el mundo se divide entre buenos y malos. Su cine gira además en torno al significado de la palabra sacrificio y hasta dónde somos capaces de sacrificarnos por los demás. A darlo todo, no admite su creencia en términos medios, por los demás.

¿Cómo alcanzar esa perfección? Mel Gibson nos cuenta en Hasta el último hombres como en La pasión de Cristo y Braveheart y Apocalypto, que a su manera son también relatos sobre el sacrificio, que el único camino para llegar a esa perfección, a esa entrega de corazón, es a través del sufrimiento.

Basada en una historia real, y casi como si recogiera el testigo de aquellos relatos cristianos a lo Vidas ejemplares, el protagonista de la película, Desmond T. Doss, es un héroe atípico en las películas bélicas porque no toma colinas ni acaba con un batallón de enemigos.  No, él intenta salvar a sus camaradas heridos de una y otra trinchera del campo de batalla porque es un soldado, un soldado sanitario que se ha negado a llevar un arma.

Mel Gibson es un cineasta que siente una extraña adicción por mostrar la violencia en sus películas. Lo comprobamos en La pasión de Cristo, conta en la que visualiza con descarnado realismo el sufrimiento de Jesús a manos de los romanos y en Apocalypto el que padecieron las tribus indígenas que sucumbieron ante los mayas.

Ahora, en Hasta el último hombre, escenifica y con notable alto, por cierto, una guerra en la que el enemigo –los japoneses porque Desmond T. Doss fue destinado al frente del Pacífico– no tiene identidad salvo que es el enemigo. Un enemigo al que hay que exterminar porque, objetivamente, esa campaña fue una operación de limpieza isla por isla, territorio a territorio y en la que no hubo respeto al contrario, aunque Mel Gibson muestra en unos breves segundos la ceremonia de suicidio ritual de un oficial nipón cuando todo está perdido para su ejército.

Lo insólito en todo caso de un filme como Hasta el último hombre tras su estreno en España es el debate que ha suscitado entre los seguidores y detractores del cineasta y también actor.

Cada uno de esos comentarios, los que está a favor y en contra, coinciden en resaltar la recuperación de un hombre que aún arrastra su cruz, pero poco o nada de una película que tiene cierto sabor a clásico y un mensaje, al fin y al cabo, profundamente pacifista aunque no antibelicista y mucho menos antimilitarista. De hecho, el ejército se muestra como un complejo entramado de normas que ha sido diseñado para que los hombres aprendan a matar por su país. La clave del largomentraje es cómo resulve y muestra la integración de un objetor de conciencia en esa estructura tan rígida. Y como llega a ser un héroe en la batalla sin disparar un solo tiro.

De esta pasta se forjan los héroes de Mel Gibson. Y lo desconcertante es que se tratan de héroes reales, que son de carne y huesos. Hombres (atención al trabajo de Andrew Garfield) y mujeres (atención al trabajo de la actriz Teresa Palmer) capaz de darlo todo por los demás. Y dicho así, en estos tiempos que corren, es más que un mérito todo un milagro.

Saludos, cielo azul celeste, desde este lado del ordenador.