Archive for the ‘Libros’ Category

Sergio Constán recibe el Premio de Novela Benito Pérez Armas por El salón de los espejos mudos

Viernes, Diciembre 11th, 2020

El salón de los espejos mudos, del escritor Sergio Constán (Las Palmas de Gran Canaria, 1974) obtiene el Premio de Novela Benito Pérez Armas 2020. El fallo se hizo público esta mañana, 11 de diciembre, en un acto que tuvo lugar en el salón de actos de la Fundación CajaCanarias y que fue presentado por el director general de la Fundación, Alfredo Luaces, quien recordó durante su intervención al presidente de la misma Alberto Delgado Prieto, fallecido la semana pasada.

El Premio Benito Pérez Armas está dotado con 12.000 euros y la publicación de la novela ganadora aunque, paradójica y probablemente debido al confinamiento provocado por la pandemia y al cambio de editorial, que cede el testigo a Gráficas Sabater, nos informa la Fundación, aún no se ha editado la galardonada del año pasado, que recibió Alicia Ramos por El último vándalo (que yo sepa).

El salón de los espejo mudos tiene como telón de fondo el extraño asesinato que se produjo en el teatro Eslava, en Madrid, en marzo de 1923 cuando el escritor bohemio Alfonso Vidal disparo a quemarropa al también escritor y periodista Luis Antón Olmet. Según el autor de la novela, El salón de los espejos mudos es “una reflexión sobre la vanidad”. En esta edición se presentaron 78 novelas.

Durante el acto se dio a conocer también las obras ganadoras del Premio de Poesía Pedro García Cabrera, en el que concursaron 80 poemarios resultando ganador Pablo Alemán Falcón con Este cosmo de raíces, poemas que le inspiraron el escultor ecuatoguineano Fernando Nguema; el Premio de Relato Corto Isaac de Vega, que obtuvo Carmen de la Rosa Moro con Nosotras somos humanas, y que compitió con medio centenar de obras y, finalmente, los correspondientes a cine y que llevan el nombre de Manuel Villalba en la categoría de Documental y de Ficción.

En la categoría de Documental recayó en Fuera de campo, de Pablo Vila y Adriana Tomasa y en Ficción en Naranjas, de Cora Cruz Arias.

Se da la circunstancia que Fuera de campo, cortometraje rodado íntegramente en Chile, fue uno de los trabajos seleccionados en el catálogo Canarias en Corto 2020.

Saludos, el desierto de los tártaros, desde este lado del ordenador

Carlos Zanón: “Barcelona es una ciudad de perdedores”

Jueves, Diciembre 10th, 2020

Poeta, escritor, articulista, guionista y letrista, Carlos Zanón (Barcelona, 1966) ha hecho prácticamente de todo en literatura aunque le faltaba escribir sobre su ciudad natal que es protagonista de casi todas su obra pero no desde una perspectiva personal, de cuál es la Barcelona de Carlos Zanón y no la Barcelona que aparece en las novelas de Carlos Zanón. El resultado es un libro que ha sido editado con mucho mimo y oficio y que cuenta con ilustraciones de Lara Costafreda y edita Tinta Blanca este año de pandemia.

Carlos Zanón fue uno de los invitados de la octava edición del Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras Periplo que se celebró a finales de octubre en el Puerto de la Cruz. Vino para participar en Los mundos de Antonio, sección que recuerda al escritor y cómplice de Periplo, Antonio Lozano, y en ella habló de Barcelona, su Barcelona personal, y también de dos de sus más ilustres paisanos: Juan Marsé y Pepe Carvalho, el investigador creado por Manuel Vázquez Montalbán y al que Zanón revivió el año pasado en la novela Carvalho: Problemas de identidad.

- Barcelona se publica en un año caracterizado por la pandemia de la Covid-19, ¿qué tiene esta ciudad que la hace tan literaria?

“La hacen los artistas. Vamos a Nueva York o París en busca de lo que hemos leído, de la sensación que nos evoca y que es resultado de la superposición de muchos que han dado su visión con anterioridad de la ciudad y esas visiones son las que hacen tan literaria a Barcelona que es una ciudad como un pueblo en el que conviven varias culturas. También una ciudad que ha perdido todas las guerras y que nunca ha tenido un poder efectivo”.

- ¿Y narrativamente?

“Narrativamente es una ciudad de perdedores. La literatura se construye mucho de la derrota y de lo que pudo ser y no fue, y esto lo tiene Barcelona aunque también cuenta con elementos menos románticos como fue ser una capital industrial y sede de la producción del libro durante bastantes años, lo que generó editoriales, escritores… El boom latinoamericano se queda en Barcelona y no en Francia porque se hablaba el español y existía una industria y un circuito del libro. La idea de Barcelona como ciudad literaria y los mitos del barrio chino o de El Raval son cosas de Jean Genet cuando contó sus correrías por la ciudad pero es un invento literario que refuerza la importancia de la cultura ya que hizo que la gente viniera a Barcelona a conocer a Gaudí y de lo que de ella habían escrito esos autores. La cultura crea un imaginario de las ciudades”.

- Usted dijo que Barcelona es una ciudad con la que no “puedes estar enfadado mucho tiempo”.

“Barcelona es una ciudad que nunca se pone demasiado seria. Incluso cuando se queman contenedores para hacer una revolución a las diez de la noche todo el mundo está en casa. Es una ciudad bastante pacífica en el sentido de que no puedes enfadarte con ella. Hasta cierto punto es amable y abierta aunque sea tan ensimismada”.

- El libro cuenta con ilustraciones de Lara Costafreda, ¿cómo fue trabajar con ella?

“La verdad es que nunca nos hemos visto y eso que vivió durante mucho tiempo en Barcelona –ahora reside en Lleida– pero la pandemia evitó que nos conociéramos personalmente. Nuestro trabajo consistiió en que le enviaba los textos y dejaba que ella hiciera lo que quisiera con ellos. La edición del libro es una preciosidad, cuenta con todos los elementos para hacerlo atractivo a un coleccionista como es la textura del papel, el mimo y cuidado con que se ha publicado. Lara hace además una interpretación de mis textos que van más allá de lo que escribí, lo que acrecienta las ganas de conocerla personalmente”.

- El libro es un trabajo de encargo, ¿cómo se lo planteó?

“No iba a hablar de Barcelona como hablan otros escritores aunque es una ciudad de tal magnitud que confieso que estaba intimidado. El editor me pidió que escribiera sobre mi Barcelona y ese fue su error porque supe entonces que no tenía que escribir una guía y me volqué en un relato sentimental de la Barcelona que recordaba. Contacté con otros escritores y les pedí que me enseñaran sus barrios y la experiencia resultó muy curiosa. En la Barcelona que recuerdo podía ocurrir cualquier cosa y pensé que sería interesante mirar desde los barrios al centro, que es lo que aparece siempre por televisión y que son barrios donde apenas vive gente porque los han echado. La mirada que propongo es un poco la de Juan Marsé, que es la mirada del apache que está encima de la colina observando a los rostros pálidos. La mirada del Pijoaparte, del que mira de fuera hacia adentro”.

- Barcelona fue durante mucho tiempo la capital de la cultura de este país. Si hay novela negra en España es gracias precisamente a Barcelona que es donde nace el género en España.

“Barcelona es un escenario de novelas negra porque es una ciudad de derrota y porque tuvo la inmensa suerte que en ella naciera Manuel Vázquez Montalbán, que creó a Pepe Carvalho tras conversar con varios amigos mientras tomaban unos whiskys. Con Carvalho, Vázquez Montalbán utiliza las claves de la novela popular para contar las historias de un personaje que transita al final de la dictadura y la transición hacia la democracia. Creó un personaje que es paradigmático y que influyó en toda la novela negra mediterránea y en autores como Donna Leon, Camilleri, Markaris… y todo con un personaje, Carvalho, que parece un poco paródico y un sibarita que, pese a que el mundo pueda destruirse, se sienta a la mesa para comer. Lo que hizo también fue animar a otros escritores como Andreu Martín y González Ledesma a que escribieran novelas criminales que se caracterizaron por ser muy mediterráneas y muy distintas entre sí. El género prospera además porque en Barcelona había escritores y una industria editorial y periódicos que promocionaban estos libros”.

- ¿Y qué lleva a un poeta a cultivar el género?

“Publiqué mi primer libro a los 22 años y mi primera novela con 42. Durante veinte años estuve perfeccionando el estilo porque quería publicar una. Desde siempre había querido escribir novela y lo intentaba pero me resultaban muy endogámicas y me las rechazaban en todas partes. Son historias donde hablo de mi barrio. El protagonista de una odia a Manu Chao y le quitan a su novia. Era una historia muy loca. En otra, un chico quiere escribir una novela hasta que da con la idea que empieza en un bar donde se produce un asesinato. No tenía entonces ni idea de qué era la novela negra, mi primer editor dijo que se trataba de una novela macarra pero es que era un editor muy raro”.

- ¿Raro?

“Tenía un socio publicista y decidieron enviar el libro a los periódicos con un paquete de macarrones pero no pasó nada hasta que una periodista de El País leyó la novela y le gustó y propuso escribir un reportaje sobre esa novela negra tan rara. Con esto quiero decir que entré un poco de casualidad en el género porque yo hasta ese momento pensaba que la novela negra era solo de policías. Luego te das cuenta que es mucho más amplia. Como poeta tampoco era muy bueno”.

- Pero ¿se siente cómodo con esa etiqueta?

“Me da un poco igual. La etiqueta te sirve para que te localicen en las librerías. Yo escribo las novelas que me gustan. Además, tú no eliges es el género el que te elige a ti. Taxi, por ejemplo, no es una novela negra, la única novela negra que he escrito es la de Carvalho.”

- Paco Ignacio Taibo II dice que la novela negra es la novela social de nuestro tiempo.

“Sí, claramente. Y también la novela costumbrista porque nos dice cómo se vive en nuestras sociedades. En Jo Nesbo descubres el sustrato nazi que aún conserva la sociedad noruega a través de sus novelas porque el género es la novela social y costumbrista de nuestro tiempo claramente. El formato thriller es otra cosa. Se aplica a todos los géneros porque tiene que haber suspense para atrapar al lector. El formato thriller siempre funciona”.

- Pero ¿cómo explicaría el éxito que sigue teniendo la novela negra?

“Hace muchos años escribir novela negra era un demérito porque se trataba de un género denostado porque la mayoría de sus escritores producían en serie, eran todos unos artesanos, gente acostumbrada a trabajar a destajo pero se trataba de un género que heredaba la necesidad de contar una historia para que el lector se sintiera atrapado. Aquellos escritores no eran divos. En segundo lugar, la crisis de 2008 que fue muy importante hizo que comenzáramos a mirar la sociedad de otra manera y que, como hace Pepe Carvalho, se intentase explicar qué estaba pasando en el país. Se crea así una red de festivales bajo el influjo de la Semana Negra de Gijón y se establece un circuito que permite a escritores, editores y lectores verse las caras. Por otro lado, Stieg Larsson sitúa a la novela negra en el siglo XXI con Los hombres que no amaban a las mujeres ya que tuvo la virtud de crear un personaje como Lisbeth Salander que es totalmente nuevo. Una hacker antisistema. Una mujer desclasada pero que toma la iniciativa. La novela negra palpaba el espíritu de un mundo que estaba cambiando en ese momento. Y Larsson lo vio”.

- Carvalho ha aparecido a lo largo de la conversación en varias ocasiones, ¿que sintió cuándo le propusieron escribir una nueva novela del personaje?

“La editorial y la familia tuvo la idea, como pasa con otros personajes, de revitalizar a Carvalho y se planeó que un nuevo autor se encargara de ello y Paco Camarasa me recomendó aunque primero dije no porque ese encargo se me hacía muy grande y le pregunté a otros escritores si debía aceptarlo y todos coincidieron en decirme también que no la escribiera pero me lo pensé y finalmente acepté. Asumí el encargo como un privilegio y una oportunidad para probar con un personaje fascinante”.

- Y el Carvalho que propone es su Pepe Carvalho.

“Si se sigue la cronología del personaje tendría ahora ochenta años y no era buen plan. Manuel Vázquez Montalbán cuenta en una serie de columnas que publicó en Interviú que Pepe Carvalho vive en un piso de Las Ramblas de Barcelona al que el escritor sube para hablar con el detective y Biscuter de la realidad de su tiempo. Y con esa idea fui creando la novela y sus fantasmas. Introduje personajes nuevos que se relacionan con Biscuter pero prescindí de otros, como Charo, la prostituta, porque me resultaba muy complicado, no sabía cómo gestionar la relación que mantiene con Carvalho”.

- ¿Habrá continuación?

“De la misma manera que me hizo ilusión el proyecto no quiero convertirme en el tío que hizo las de Carvalho. Mi idea era escribir solo una novela pero me gustaría que hubieran otros Carvalho escritos por otros escritores. En Gran Bretaña lo hacen con las novelas de James Bond y es muy interesante”.

- Y llegamos al documental sobre Juan Marsé. ¿Qué recuerda de él?

“Televisión Española puso en marcha cuando le concedieron el Cervantes un proyecto de serie que tituló Los imprescindibles. Yo ya conocía a Marsé pero no había tenido una relación con él. Lo recuerdo como un tipo fascinante, con una gran fuerza. Muy competitivo en el sentido literario pero también un hombre sencillo que se metía en todas las polémicas. Con Juan Marsé no tuve la sensación de que se le podía comprar y comprar a un escritor es adorarle y concederle premios para que se amanse y acabe escribiendo lo que la editorial y el público pide. Y él no era así. Fue un privilegio conocerlo” .

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ANTONIO LOZANO

La muerte del escritor Antonio Lozano significó un mazazo para Carlos Zanón, que solo guarda buenos recuerdos del autor de El caso Sankara. “Tuve el lujo de ser amigo suyo, de estar a su lado y que me dejara quererlo y que me quisiera. Fue una persona especial. Lo echo mucho de menos”, recuerda el escritor barcelonés, que revela que “me siguen pasando cosas que me gustaría comentar con él. Realizó una labor con todos nosotros muy importante ya que logró reunir a gentes muy distintas. Era como un profesor ante su clase”. Gracias a él, reconoce Zanón, “descubrí la literatura africana”. “Antonio –concluye– tuvo una mirada distinta”.

NUEVA NOVELA

Carlos Zanón está escribiendo ahora un thriller sobre un matrimonio y un amigo de la pareja que viajan desde Gerona a Tarifa. En la novela, explica el escritor, “intento hacer algo que no sé si me saldrá, pero ahí estoy”. De momento el relato sigue su curso, una novela de carreteras por la geografía de España que uno imagina que comenzó a escribir en tiempo pre Covid-19. Carlos Zanón calcula que el libro podría publicarse en 2021 y no se amilana ante el trabajo que le espera porque “sé de que va esto: invertir horas pero a mi me gusta escribir”. Entre otros, Zanón que ha sido poeta y letrista de canciones, es autor de Tarde mal y nunca, Yo fui Johnny Thumders y Taxi.

Saludos, agitamos las manos, desde este lado del ordenador

Línea de fuego, una novela de Arturo Pérez Reverte

Miércoles, Diciembre 9th, 2020

“Pues que con esa edad estés aquí, en vez de haciéndote fotos o soltando mítines en cines y teatros… En vez de ir por ahí del brazo de un diputado, o de un patriota de los que se dedican al estraperlo en la retaguardia, o de uno de esos intelectuales cuyo antifascismo consiste en llevar pistola en los restaurantes y denunciar a quienes criticaron sus novelas o no aplaudieron sus poesías… Todo eso dice mucho de ti.”

(Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, Alfaguara, 2020)

Arturo Pérez-Reverte ha escrito una monumental epopeya sobre la batalla más sangrienta de la Guerra Civil, El Ebro, en Línea de fuego (Alfaguara, 2020) que, pese a su extensión y desarrollarse en un mismo y ficticio escenario: Castellets del Segre, significa un importante punto y aparte en la carrera del también periodista. Por un lado porque propone una muy personal Iliada a la española, un novelón (más de seiscientas páginas) en la que narra con nervio cómo se libraron los combates en esa guerra cuyas heridas no han podido cicatrizar y, por otro, su carácter colectivo, de preocuparse por brindar una visión “realista” de esas dos España a través de una serie de personajes a los que solo conoces por su dinamismo en el campo de batalla aunque de alguno sí que se revele de dónde procede y el porqué está ahí.

En el lado republicano además de una miliciana del servicio de comunicaciones, actúan mineros asturianos, soldados de las brigadas internacionales y jóvenes de la conocida como Quinta del Biberón; militares y comisarios políticos que forman parte de todo un ejército que ha apostado por un golpe de mano que los primeros días de la batalla hicieron retroceder a las sorprendidas tropas nacionales. El contragolpe y el dominio del aire hará que en apenas unos días los rebeldes recuperen el territorio ocupado y arrollen con furia desatada al enemigo hasta la otra orilla del Ebro.

En este escenario, en concreto en la línea de fuego en la que se desarrolla la novela, se despliega una obra colosal que no deja respiro desde la primera a la última página, más de seiscientas en las que Pérez-Reverte describe con colores vivamente periodísticos cómo tuvo que ser el combate cuerpo a cuerpo así como las dudas, los miedos y también el coraje de los protagonistas de esta ópera con música de guerra pese a que al escritor no le interesa tanto el conflicto político que separa a los dos ejércitos en lid sino el hombre y la mujer que luchó a un lado y al otro no solo en esta batalla sino también en aquella guerra.

Y el resultado es, como en otras novelas del escritor, una reivindicación del español de a pie, a quien describe con un alto sentido del honor defienda la bandera que defienda. Aparecen, es verdad, elementos equivocados en los dos bandos, asesinos que solo se alimentan de venganza pero en conjunto el retrato que ofrece de fachistas y rojos es bastante positivo. Gente de bien, además de excelentes soldados.

En el lado nacional, Arturo Pérez Reverte sitúa a un grupo de legionarios al mando de un alférez con un sagrado sentido del honor, requetés catalanes y falangistas, la mayoría con camisa azul porque se la obligaron a poner para ir al frente y que apenas conocen quién fue José Antonio Primo de Rivera, solo que su ideario político y social resulta sospechosamente parecido al que defienden los rojos en la otra orilla. En este lado, actúa también uno de Albacete que hace uña y carne con un soldado marroquí mientras las balas, los cañonazos destrozan todo a su paso.

Se agradece que el escritor procure en todo momento mantener la distancia, no caer en maniqueísmos y prácticamente lo consigue porque, como se dijo, a Arturo Pérez Reverte no le interesan las ideas de sus protagonistas sino el hombre y la mujer que llevan dentro. Su dibujo de una España recia y bastante tosca por primitiva se mantiene así a lo largo de toda la novela pero sin que chirríe. El lector debe asumirlo ya que si no fuera así lo mejor es que no lea Línea de fuego porque no se trata de una novela sobre la Guerra Civil sino sobre los hombres y las mujeres que lucharon, cada uno de ellos por su España, en la trinchera. Cuerpo a tierra. Mascando el miedo y buscando valor para enfrentarse a la muerte. Tan caprichosa en la guerra como en la paz. Solo que más violenta e inesperada y que segó a lo mejor de la juventud española de aquellos años donde cada parte dejó de negociar para resolver sus conflictos a tiro limpio.

Como si se tratara de una película, de hecho no deja de pasar por la cabeza la posibilidad de que con dinero termine llevándose algún día al cine o convirtiéndose en serie de televisión, Línea de fuego es una novela de acción en su sentido más puro, lo que la hace más vulnerable a la repetición aunque son tantas las escaramuzas, los combates en el pueblo y en sus alrededores que llega un momento que, la verdad, no importa demasiado. Ello se debe a que el escritor tiene la capacidad de trasladarte al campo de batalla, a sufrir con los personajes los vaivenes y el horror de la guerra.

Como no podía ser de otra manera, la novela aprovecha también para denunciar la España cuartelera por la que luchaban los nacionales y el cinismo político de la republicana ya que en retaguardia miraba a otro lado mientras sus mejores hombres y mujeres morían en los campos de batalla. Fachistas y rojos, unos y otros en el frente, parece que quiere decir Pérez Reverte, eran lo mismo: hombres de bien a los que una idea o haberle tocado la guerra en un lado o en el otro, determinó su destino.

Si algún mérito tiene entonces esta novela, esta especie de ebroiada es que un soldado fuera rojo o fachista era lo mismo. El miedo y el valor no entiende de ideas sino de lo que esconde cada uno cuando lucha por su vida.

Es probable que a partir de la publicación de Línea de fuego se publiquen otras novelas que describan con paisajes y personajes de ficción (es lo que hace Pérez-Reverte) nuevas novelas que narren desde tierra, desde la trinchera, aquella guerra. Quizá entonces, quién sabe, los que están empeñados en despertar el fantasma guerracivilista se den cuenta que en el campo de batalla el enemigo podía ser tu padre, tu hermano, tu amigo y quien ordena que se maten un militar de alta graduación o un político para quien esos hombres y mujeres que peleaban con uñas y dientes solo eran carne de cañón. Una fría estadística que desconocía los nombres y apellidos de ese puñado de soldados, de ese puñado de valientes.

Saludos, hazañas bélicas, desde este lado del ordenador

Miscelánea

Viernes, Diciembre 4th, 2020

* Ínsulas de papel, ínsulas digitales reúne más de un centenar de artículos (ínsulas) que el autor Pedro Javier Castañeda García (El Paso, Canarias) ha venido publicando en los periódicos de Canarias desde 1983 hasta el presente año del confinamiento por la Covid-19. La gran mayoría han aparecido en la provincia de S/C de Tenerife, (El Día, La Gaceta de Canarias, Diario de Avisos y La Opinión de Tenerife), algunos en Las Palmas de G.C. (La Provincia, Canarias7) y también, durante algunos años noventa del siglo pasado, en The European, periódico semanal británico de lengua inglesa y difusión internacional, con una agenda cultural de las principales ciudades europeas, en la que se logró incluir a Tenerife con sus actos más relevantes del área metropolitana Santa Cruz-Laguna (Festival de Música, exposiciones, ópera, carnavales…).

El libro, tras los agradecimientos iniciales a distintos/as periodistas, clasifica los artículos en varios temas principales: Artes (cine, literatura, música, danza), Ciudades (San Cristóbal de La Laguna, Las Palmas, …), Educación y diversidad (ética, género, Lgtbiq+, relaciones intergeneracionales…), Entrevistas (con sociólogos…), Historia local, Islas (La Palma…), Prensa internacional (la agenda cultural mencionada) y Salud preventiva. Al final se añade un índice geográfico, onomástico y temático para facilitar la localización de cualquier término o palabra que contengan los artículos.

* El cineasta y escritor grancanario Elio Quiroga ha sido premiado por la editorial cordobesa Malas Artes por su novela Astral, la historia de una adolescente que experimenta un viaje fuera de su cuerpo que cambiará su vida para siempre, según ha anunciado dicha empresa este martes.

Quiroga recibe el II Premio de Novela Juvenil y de Fantasía Malas Artes que convoca, y que “busca obras de literatura juvenil y de género fantástico que rompan moldes y den una visión diferente, novedosa y enriquecedora del género, destinado a jóvenes y adolescentes”.

Vender a Hitler, un libro de Robert Harris

Miércoles, Diciembre 2nd, 2020

En la primavera de 1983 la revista alemana Stern comenzó la publicación de lo que prometía ser la noticia del siglo: los diarios de Adolf Hitler, solo que lo que anunciaba ser una gran exclusiva se reveló poco tiempo después una falsificación que por chapucera sorprende todavía que engañara a uno de los mejores periodistas de la revista, Gerd Heidemann, así como a todo el equipo editorial de la publicación.

Sobre este gigantesco fraude escribe el periodista y escritor Robert Harris, autor entre otras novelas de Patria y Munich, relacionadas con la Alemania nazi, en la primera planteando una macabra y atractiva ucronía y en la segunda un interesante lo que pudo ser… y El poder en la sombra y El oficial y el espía, ambas llevadas al cine por Roman Polanski.

Vender a Hitler, el libro que se ocupa de contar la historia de los diarios falsos del caudillo de la Alemania nazi, fue publicado en 1986, tres años después de que estallara el escándalo así que está escrito con el caso relativamente reciente. Tan reciente, que los medios de comunicación tardaron unos años en recuperarse por la pérdida de credibilidad que erosionó aquellos años su relación con los lectores.

Estructurada en cuatro partes, la novela incluye un dramatis personae porque la presencia de los distintos actores que intervinieron a un lado y al otro de la trama es gigantesca. Este sobresaliente reportaje periodístico ha sido editado en España por Es Pop Ediciones en 2020 y traducido por Óscar Palmer Yáñez. El libro es de obligada lectura no solo para periodistas sino también para quien esté interesado en el caso en general ya que la obra, cuidada, contrastada, escrita con sencillez, es perfectamente comprensible para toda clase de lectores lo que incluye a los que no tenían noticia de un caso que, se reitera, conmocionó a la sociedad de aquel tiempo.

Son muchos los protagonistas de la historia pero sin duda los principales fueron Gerd Heidemann y el autor del fraude, Konrad Kujau, para los amigos Conny, quien pasó de falsificar vales de comida a inventarse sesenta volúmenes de los diarios de Hitler.

En el otro extremo se encuentran los historiadores británicos Hugh Trevor-Roper, autor entre otros libros de Los últimos días de Hitler, y uno de las voces autorizadas que dio por buenos los diarios hasta que se retractó de lo dicho, y David Irving, historiador revisionista que fue de los primeros que sospechó que todo aquello era mentira.

En torno a este cuarteto se mueve una historia que a ratos parece una comedia de los hermanos Marx y en otros un drama al estilo de Douglas Sirk solo que sin mujeres, aunque la credibilidad, el oficio de un periodista que hasta ese momento era profesional con su trabajo, se desmorona cuando todas las evidencias dan como resultado que aquellos diarios eran falsos.

Robert Harris narra con buen pulso la historia de este fraude, y plantea un retrato de la Alemania de los ochenta muy distinto al que algunos nos habíamos imaginado. Por un lado, muestra a un grupo de aficionados a la memorabilia nazi capaz de gastar millones de marcos, libras y dólares en recuerdos personales de Hitler y sus jerarcas. Y cuenta cómo la mayoría los exhibía en sus casas a modo de museo. Entre ellos el mismo Heidemann, el periodista que a cuenta de la exclusiva del siglo se llena los bolsillos con las cantidades que el grupo editorial le asigna para pagar a su suministrador, Conny, quien recibe sin saberlo mucho menos dinero que el que la empresa le entrega a su intermediario, Heidemann, ya que aprovechó para guardarse parte del dinero en el bolsillo y vivir mientras tanto a todo tren.

Leyendo el libro no dejaba de pensar cómo a nadie se le ha ocurrido todavía llevar al cine o convertir en serie de televisión este caso que conmocionó al mundo. Reúne todos los ingredientes para seguir con atención el rumbo que toman los hechos y la transformación de una exclusiva tremenda en un fraude de consecuencias catastróficas para los que se vieron implicados. En España fue el grupo Z el que anunció que se había hecho con los derechos para serializar en sus revistas los diarios de Hitler hasta que se destapó el escándalo.

El libro destaca también como ensayo de lo que significa el nazismo en la actualidad, y cómo vende todo lo que lleve el nombre de Hitler así como el símbolo que representa esa idea: la cruz gamada.

En esta farsa que raya el esperpento intervinieron periodistas avariciosos, nazis jubilados, secretarias que trabajaron a la órdenes de Hitler, magnates como el australiano Rupert Murdoch y falsificadores y ladrones que se movieron en torno a unos diarios “aburridos y en los que apenas se contaba nada nuevo” de quien fue el amo y señor de media Europa la primera mitad de los años 40 del pasado siglo XX. En este circo en el que casi nadie se detuvo a pensar sobre la autenticidad o no de los diarios se movieron cantidades astronómicas de dinero con la idea de hacerse con los supuestos recuerdos personales del que fue el dictador de Alemania aunque como se sabe la operación resultó un fiasco. Robert Harris saca a relucir cómo afectó el escándalo a los autores y las víctimas de aquella historia, los protagonistas del que sigue considerándose el fraude del siglo.

Saludos, ojo con tu cartera, desde este lado del ordenador

Hambrientos y cobardes, una novela de Ángel Vallecillo

Martes, Diciembre 1st, 2020

A pesar de su origen castellano, de tierra adentro, Ángel Vallecillo es un hombre de mar que vive desde hace ya unos años en Tenerife donde compagina su actividad de viajero (ahora interrumpida por ese fantasma que recorre el mundo llamado Covid-19) con su trabajo y la literatura, que es su pasión para nada secreta y que ha declinado en los últimos años en favor del guión cinematográfico y de cómics.

Ángel Vallecillo cuenta ya con una interesante trayectoria como novelista, bibliografía que bascula entre la ciencia ficción en su vertiente más cyber punk con la novela negra y criminal. En ocasiones, de hecho, estos dos géneros se fusionan para dar como resultado libros que, como Hambrientos y cobardes ponen de manifiesto la capacidad de su autor para la mezcla de temas y tendencias. Sin olvidar que estas historias que avanzan a toda velocidad no se salgan nunca de la autopista en las que las sitúa como narrador.

El escritor que se autodefine como artista multidisciplinar presenta en su más reciente novela, Hambrientos y cobardes (Pez de plata, 2020) un mundo al borde de su extinción. Si no de la especie sí de todo cuanto creíamos conocer. El relato comienza con el descubrimiento del cadáver de una joven científica superdotada a la que han asesinado siguiendo las pautas de un macabro ritual: le han abierto la cabeza para extraerles el cerebro. La joven era hija de un capo local con quien no se hablaba por su orientación sexual. Otra mujer, Hambrientos y cobardes es fundamentalmente una novela de mujeres aunque esté escrita por un hombre, se encarga del caso. Se trata de la teniente de policía Walker, una mujer que sin perder un gramo de dureza cuenta también con un corazón que no deja de latirle muy dentro y que dirige la investigación husmeando en el lugar de trabajo en el que se movía la víctima.

La novela no deja respiro, está trufada de buenos diálogos y seducirá a los amantes del pop porque pop hay mucho en el libro. También música, la que suena en sus capítulos como la que pone el lector en su cabeza. Hambrientos y cobardes estimula para que lo que se lee cuente con su particular banda sonora. El mestizaje genérico potencia su interés ya que además de estar eficazmente narrada tiene su propio sonido, lo que la acerca más si cabe a una película que a una novela en el sentido más estricto de la palabra. Y es que Ángel Vallecillo es más amigo de lo que pasa que irse por las ramas. El viaje resulta así directo aunque la pista se bifurque en otros tramos que, como ya se dijo, terminan en una misma línea de meta.

Tanta velocidad, transitar por un lado para cambiar de sentido y regresar a la, parece, casilla de salida quizá bloquee en un primer momento la atención del lector pero si éste se entrega al relato, ese aparente caos va ordenándose a medida que se pasan las páginas. Y no tiene desperdicio con los que nos va a sorprender el escritor, que narra en una historia aparentemente policíaca con toques futuristas, un caso al que se unen otros casos que terminan confluyendo en un final que no pierde potencia porque va siempre en sentido ascendente.

Hambriento y cobardes no quiere ser sin embargo una novela típica, un relato punk con su gramo macarra sino una historia aparentemente complicada que se retuerce sobre sí misma para luego estirarse y algo más. Ángel Vallecillo propone además atractivos juegos literarios. Uno de ellos dejar páginas en blanco (no es un error de impresión, uno se da cuenta cuando lee el libro que no es un error de impresión) y otros la estructura que quiere poner en situación al lector sobre algunos temas con calado científico y en el que planea en varias ocasiones la teoría cuántica que da tanto juego y que justifica lo que hasta ayer parecía imposible, ardides del más allá. También la posibilidad de pensar que los milagros existen.

Tras la excelente 9 horas para morir que se desarrolla en un Santa Cruz de Tenerife extremadamente realista y por ello terrorífico, Ángel Vallecillo vuelve a dar pleno con Hambrientos y cobardes, una deliciosa fantasía negra con aderezo de ciencia ficción y terror.

El escritor reincide en su capacidad para retratar el horror, solo que en esta ocasión la desesperación se muerde la cola. El retrato humano que vive en esa urbe es demoledor y ajustado al mundo que retrata en la novela. Además de policías, súper dotados y yonquis los otros personajes vagan como almas en pena a lo largo de un libro que bebe de fuentes tan diversas como Matrix, solo que con un aire policial que lo hace más oscuro que el popular largometraje de las hermanas Wachowski, y ecos hay entre la novela y la película, sobre todo en el personaje que llaman el Oráculo. Pero no se preocupen si no fueron fanáticos del filme porque Hambrientos y cobardes no coge el camino pseudo religioso de la cinta sino el de la neurociencia para explicar y resolver lo que comenzó siendo un macabro crimen ritual.