Archive for the ‘Literatura’ Category

Quijotadas afortunadas

Jueves, Junio 19th, 2014

UN LIBRO QUIJOTESCO

Más de un centenar de artistas, entre escritores, pintores y escultores, participan con sus textos y creaciones plásticas en El arte en la ínsula de Don Quijote, un volumen que está llamado a convertirse en el libro del año de cuantos se han editado en el archipiélago canario.

El volumen es resultado de la exposición del mismo título que en la actualidad y hasta el 2 de julio se exhibe en la Fonda Medina, en Güímar, a la espera de que en septiembre se traslade de forma permanente al Museo del Quijote en el mundo que acoge el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Mencey Acaymo, cuya colección cuenta con 420 ediciones escritas en 82 idiomas procedentes de 80 países, desde la India hasta el Perú.

El arte en la ínsula de Don Quijote incluye textos relacionados con la popular obra de Miguel de Cervantes, entre otros de Sabas Martín, Cecilia Domínguez Luis, Juan Cruz, Fernando Delgado, Víctor Álamo de la Rosa, Verónica García, Juan Carlos de Sancho, Rafael José Díaz, Samir Delgado, Carlos E. Pinto, María Jesús Alvarado e Isabel Castells, así como obra plástica de Fernando Álamo, Luis Arencibia Betancort, Lola del Castillo, Andrés Delgado, Facundo Fierro, Juan José Gil, Maribel Nazco, Gonzalo González y Luis Alberto Hernández.

DOCUMENTAL SOBRE CARLA ANTONELLI Y DOS DE SUS CANCIONES

El periodista y escritor Fernando Olmeda se encuentra inmerso en la realización de El Viaje de Carla, un documental biográfico –cuyo estreno se espera para el próximo otoño– que narra la vida de Carla Antonelli, una de las más destacadas activistas por la igualdad en España del colectivo LGTB, actriz, tertuliana de televisión y, desde 2011, diputada en la Asamblea de Madrid. Carla es original del municipio de Güímar en Tenerife (Islas Canarias), localidad a la que regresa 32 años después para reencontrarse con su pasado y sus recuerdos y hacer balance de su vida. La protagonista encarna a todas aquellas personas que como ella luchan a favor de la igualdad legal y social conforme a su identidad de género superando todos los obstáculos y logrando convertirse en referente social. El lanzamiento discográfico de la banda sonora se ha producido este jueves, 19 de julio, con los títulos El Viaje de Carla: Romper con (Casi) Todo y El Viaje de Carla: Y las Flores, títulos que son solo un anticipo del trabajo musical del documental.

Romper con (Casi) Todo la compone Ramón Alemán, cantautor ocasional, periodista y corrector de textos. Ramón Alemán formó parte de la generación de cantautores canarios inmediatamente posterior a la irrupción del Taller Canario de Canción (años noventa), aunque nunca desarrolló una carrera musical propiamente dicha. Sí es autor, no obstante, de un catálogo de canciones, aunque solo dos o tres han sido grabadas, entre ellas la presente Romper con (Casi) Todo, que fue grabada a finales de los años 90 y de la que no existe ninguna copia física localizada de la edición original, habiendo sido remasterizada desde un archivo digital para la presente publicación. Ramón Alemán es en la actualidad responsable de la empresa de corrección Lavadora de textos.

Y las flores es un tema que firma e interpreta Alicia Ramos, una cantautora de carácter eminentemente político. No tiene discos grabados y desarrolla su carrera en un circuito minoritario y marginal, por lo que Y las Flores es su primer single editado al haber sido grabado ex profeso para el documental. Sus letras son desgarradas y directas, envueltas en un rock acústico con reminiscencias country y bluegrass. A pesar de su dureza, Alicia Ramos deja un poso de esperanza en quien la escucha.

NUEVO SELLO EDITORIAL CANARIO

El nuevo sello editorial en Canarias Escritura entre las nubes, dirigido por Elena Morales, lanza Noticias del olvido, un poemario de la escritora cubana Sonia Díaz Corrales (Cabaiguán, 1964). La obra cuenta con siete ilustraciones que “forman parte de esas joyas caprichosas que produce con empeño artesanal la pintora, escritora y editora Margarita García Alonso desde su refugio en Francia”, explica el prologuista del libro, Joaquín Badajoz. El poemario vio  la luz por primera vez en 2011, en Francia, con la editorial Hoy no he visto el paraíso y viajará desde Canarias a Miami (Estados Unidos), Cuba y varios países de Hispanoamérica.

Noticias del olvido ha sido valorado y alabado por numerosos críticos e intelectuales. Así la escritora, profesora e investigadora Yanetsy Pino Reina destaca: “La poesía de Sonia Díaz Corrales transcurre sigilosamente desde la opresión a la libertad. Con sus Noticias del olvido, propone un poemario donde se legitiman el tiempo, la identidad y la fe desde la angustiosa e indispensable condición de la libertad”.

Saludos, escrito en algún lugar de…, desde este lado del ordenador.

José Giovanni, hasta el último aliento

Lunes, Junio 16th, 2014

“Yo mismo he sembrado el desorden. Pero en el desorden no hay prosperidad posible. La anarquía es fatal para los débiles, que son los primeros perdedores.”

(José Giovanni)

El pasado 24 de abril se cumplió el décimo aniversario de la muerte del escritor José Giovanni, uno de los narradores más personales e interesantes de la literatura negrocriminal francesa –en el país de los quesos blandos y olorosos se conoce al género como polar– y un escritor que debe de figurar con luz propia en los territorios de una literatura tan necesitada en los últimos tiempos de miradas legendarias y rabiosas.

Como todo autor que se precie, resulta igual de apasionante la vida del escritor que su producción como narrador y cineasta. Se trata de una vida marcada por la sospecha y el sello de la traición, también por la de transitar durante un tiempo por la senda de los que trabajaron al margen de la ley.

José Giovanni, como Edward Bunker antes de dedicarse a las letras, fue ladrón, amante y un canalla.

Condenado a muerte, sus experiencias por el lado salvaje de la vida son algunos de los temas a los que recurre en su novelística, aunque omitió escribir sobre una etapa tenebrosa de su pasado. Etapa que lo vincula a una activa colaboración con los nazis durante la II Guerra Mundial, y en donde actuó al lado del tristemente célebre Abel Danos, verdugo de la Gestapo Francesa.

Al margen de tan siniestro capítulo de su currículum, y sin juzgar los motivos que lo condujeron a prestar servicio como gángster al servicio del ejército de ocupación alemán, la obra de José Giovanni resplandece con luz propia no solo en el género negro, al que difumina muchas de sus sombras, ya que trasciende fronteras y sabe, hemos dicho, a verdad.

Los protagonistas de sus novelas son así profesionales del crimen, escoria que vive bajo un férreo código de honor que no duda en levantar la tapa de los sesos a quien se salte la sagrada regla del silencio.

Escritor y cineasta, la obra de Giovanni gira en torno a la amistad viril, la que se forja entre hombres de los bajos fondos que han perdido la fe en casi todo. Y resulta, en este sentido, tremendamente aleccionador y muy políticamente incorrecto para los tiempos que corren, igual de blandos y olorosos que el queso francés.

El escritor cuenta con un puñado de títulos, muchos de los cuales fueron llevados al cine por él mismo y otros directores como Jacques Becker y Jean-Pierre Melville, que pide a gritos una justa reivindicación. En este sentido, damos nuestra palabra que adentrarse en su literatura, que Akal está recuperando en España en fantásticas ediciones de bolsillo, no dejará indiferente a nadie.

Leer a Giovanni irrita, puede incluso hasta molestar, pero también seduce y fascina porque todo en él es como real, incluso su empeño en describir con clave épica lo que pensaban y hacían los que formaron parte del hampa francesa. Un ejército cerrado y rígido. Brutal en ocasiones, y que responde con la violencia de las armas cuando la ley, una ley cuyas fuerzas están integrada por seres probablemente igual de indeseables que ellos, les planta cara.

Para los interesados en acercarse a su obra cinematográfica, ruda y efectista, la Filmoteca Valenciana editó hace unos años un volumen escrito por Antonio Llorens y que con el título de José Giovanni: la aventura de la serie negra analiza su aportación al séptimo arte. Películas hoy prácticamente inencontrables, pero que forman parte de la formidable cinematografía gala, capaz de los mayores revulsivos cuando se empeña en demostrar que cualquier tipo de revolución puede ser posible aunque esté condenada al fracaso.

Y en ellas, en ese cine que convirtió en imágenes su prosa rocosa, actúaron actores iguales de pétreos que su literatura como Lino Ventura, Jean Gabin y gatos salvajes llamados Alain Delon y Jean Paul Belmondo, entre otros.

¿Algunos títulos para iniciarse en José Giovanni?

La evasión y A todo riesgo. También Hasta el último aliento y El excomulgado, editadas recientemente por Akal. O, si tienen suerte y la encuentran en un rastro o librería de viejo, Los mercenarios, una novela cruda y bélica que al modo de su compatriota, ese periodista, escritor y hombre de acción que fue Jean Lartéguy, ensalza las supuestas virtudes castrenses de un grupo de hombres que solo sirve y obedece al mejor postor.

Avisos a los navegantes: José Giovanni es un escritor incómodo.

Y cuando muerde, porque siempre muerde, es inútil partirle los dientes porque ni con ésas soltará a su presa.

Último aviso: si se inicia en su literatura es usted un caso perdido.

Saludos, salve José Giovanni, desde este lado del ordenador.

El escritor venezolano Antonio López Ortega presenta su último libro de relatos, La sombra inmóvil, en Santa Cruz de Tenerife

Lunes, Junio 9th, 2014

La editorial Pretextos y la MAC Mutua de Accidentes de Canarias han organizado, este martes, 10 de junio y a partir de las 19 horas, la presentación del libro La sombra inmóvil, del escritor y periodista venezolano Antonio López Ortega, un acto en el que se presentará este libro de relatos que, en gran medida, reflejan la realidad venezolana contemporánea.

Antonio López Ortega recala en Santa Cruz de Tenerife después de una gira de presentaciones en Ginebra, París y Madrid, “precisamente porque en Canarias, dadas sus relaciones con Venezuela, este libro interesa particularmente”, informa el escritor.

El acto, que contará con la participación del escritor canario Víctor Álamo de la Rosa, tendrá lugar en el salón de actos de la MAC Mutua de Accidentes de Canarias en Santa Cruz de Tenerife (c/Robayna, 2).

En La sombra inmóvil, elegido libro del año 2013 en Venezuela por el periódico El Nacional, Antonio López Ortega reúne catorce relatos que retratan desde la memoria la Venezuela que pudo ser y no fue, un país que ha vivido grandes cambios y fenómenos políticos y sociológicos en los últimos años. Caracas, Valencia, Barquisimeto, Isla Margarita, Puerto Cabello son algunos de los escenarios de estas historias que en España ha publicado la editorial Pre-textos y en Venezuela la editorial Seix Barral. La asistencia al acto es libre y gratuita.

Saludos, quedan avisados, desde este lado del ordenador.

Calor y lluvia tonta en la XXVI Feria del Libro

Jueves, Mayo 29th, 2014

Las Ferias del Libro que se celebran a este lado del Atlántico suelen ser conservadoras en sus propuestas. Este año más, lo que justifica unificar presupuestos y desarrollar las dos grandes ferias (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria) los mismos días y mucho me temo que bajo el mismo cielo encapotado y caprichoso.

Otras de las novedades de este año es además de la instalación de una caseta que funciona a modo de bar, quizá lo más destacable; la presencia de escritores peninsulares en ambas capitales prestos a firmar sus últimos libros.

Uno de ellos, probablemente el más conocido, Javier Reverte, quien ayer intervino en el acto inaugural tras cederle la palabra Inés Rojas, consejera de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno canario. Al finalizar el acto, me cuentan que Rojas con Reverte al lado lo fue presentando a los libreros como quien muestra a un perro verde.

En cuanto a ventas, que para eso se pensaron las ferias del libro, ayer fue un día muy irregular aunque el sector confía en rentabilizar la experiencia este largo fin de semana que coincide, justo mañana, 30 de mayo, con eso que llaman Día de Canarias.

El parque García Sanabria, ese hermoso y selvático pulmón verde en pleno centro de la ciudad, y calles adyacentes, estaban pobladas así de niñas y niños vestidos de magos. Todos desfilando y cogidos de la mano por una ciudad que no termina de darse cuenta de este milagro que es la Feria del Libro. Más en unos tiempos donde el puñetero libro cuesta un ojo de la cara y como decía Cervantes “el estómago es la antesala del alma.” Luego es lógico pensar que lector o no, uno se preocupe más por llenar la nevera que los estantes de su biblioteca.

La crisis invita a estas reflexiones que me asaltan inevitablemente mientras paseo y observo las novedades que se amontonan en las casetas. Aunque la que más visito es esa donde se vende, a precio de la voluntad del cliente, libros usados. Lástima pues que la Asociación de Libreros prohibiera tajantemente a uno del gremio de La Laguna que hiciera lo mismo con su stock. Aún recuerdo como gasté hace unos años mis últimos recursos económicos adquiriendo volúmenes a precios de risa…

Algo extraño me ha pasado, sin embargo, los dos primeros días de esta edición. Días en los que me he dedicado a explorar la Feria.

Es verdad que me encuentro con conocidos a los que no veía desde hace tiempo, y que te detienes un momento a charlar con ellos sobre el sexo de los ángeles. Pero estoy como desubicado, como si a esta feria le faltara algo.

Es verdad que está instalada en el García Sanabria tras evitarse el año pasado el disparate de encerrarla en cuatro paredes. Es verdad que se huele a papel y es verdad que te cruzas con paseantes arriba y abajo, pero no aprecio entusiasmo, ese amor que casi raya la devoción con el libro.

Tengo la sensación que camino por un escenario, y que en ese teatro es imposible que me encuentre con don Domingo Pérez Minik para tomar juntos un vaso de vino tinto del país y un plato de queso amarillo.

Respiro cierto artificio pero puede ser cosa de estos dos primeros días y que visite la feria unas mañanas calurosas y bajo un cielo plomizo del que cae de vez en cuando una lluvia tonta.

Alguien se queja, y por quejarse que no sea, hasta del hermoso cartel de la XXVI edición.

Lamenta el sujeto la ausencia de escritores canarios junto a gigantes de la literatura universal. Ni Benito Pérez Galdós se ha colado, critica este individuo que tras dejarme en paz vuelve a soltarle lo mismo a uno y a otro… Una señora, mientras tanto, intenta vender su libro de poesías y unos periodistas entrevistan a los autores de Yo fui a EGB, un título que me hace sentir más viejo de lo que soy…

La tarde del miércoles la pierdo, tras recorrer la feria, en la MAC, donde asisto a la primera jornada de Literatura Peruana donde Fernando Iwasaki y Raúl Tola no aportan nada nuevo sobre La literatura antes y después de Internet porque, como dijo Traci Lords, ya conozco la historia y no me gusta el final.

Esperaba otra cosa. Un diálogo en el que me hablaran de su literatura y de cómo es el oficio de escritor en Perú tras Mario Vargas Llosa, a quien respeto como autor pero no tanto por lo que piensa…

Pero el debate, simpático porque está salpicado de bromas, se mueve por las nuevas tecnologías lo que hace que me levante y me pierda en una ciudad que estoy empezando a notar más moribunda que viva. Aunque es probable que sea yo el que se sienta más moribundo que vivo…

La culpa debe ser del tiempo. De un cielo encapotado y de un calor húmedo que me hace derramar lágrimas por el ojo izquierdo.

Llevo bajo el brazo Carlos de Europa, emperador de occidente, del hispanista británico D. B. Wyndham Lewis. Lo adquirí en la caseta de libros usados, de esos que compras por la voluntad y cuyo euro entiendes que está destinado a una asociación que vela por los parias que hoy somos legión en el mundo.

La mujer que vende sus poemas insiste en que le compre su libro. Y más allá dos tipos se empeñan en que dé la voluntad para que adquiera un periódico de un partido de izquierdas que ya creía desaparecido.

Una voz grita: ¡adiós, Rojas! y una conocida no deja de hablar por el móvil dando vueltas y vueltas. La noto excitada. Esa excitación que a mi me falta, como si fuera solo un escéptico espectador en esta comedia en la ha terminado por convertirse la Feria del Libro.

Saludos, vencerán pero no convencerán, desde este lado del ordenador.

Huida del corredor de la muerte, seis relatos de Edward Bunker

Martes, Mayo 27th, 2014

“En vez de un odio absoluto a Rudy, que representaba todo lo despreciable tanto según los códigos de los presos como los de la sociedad, Roger sintió algo de lástima por aquel maldito idiota. Su total ignorancia lo hacia un poco menos culpable. Como todo el mundo, sus conocimientos eran producto de lo que había aprendido en la escuela de la vida. ¿Era demasiado obvio? “Entenderlo todo es perdonarlo todo.” Aquello no llegaba a ser una verdad absoluta, pero se acercaba lo suficiente para hacerle pensar. Se podría imaginar la niñez de Rudy. Si Dios tenía una balanza para comparar el peso de lo sufrido por los presos con los sufrimientos provocados por ellos, no cabía duda de que su propio sufrimiento pesaría más que el causado a otros. Roger sintió una extraña y nueva compasión hacia Rudy Wright.”

(Huida del corredor de la muerte, Edward Bunker. Traducción: Zulema Couso, colección Al margen, Sajalín editores)

Los seis relatos de Edward Bunker que Sajalín editores reúne con el título de Huida del corredor de la muerte son historias en las que el escritor estaba trabajando antes de que la muerte lo visitara hace ahora diez años. No se trata por eso de un libro que contó con el visto bueno de su autor, aunque los cuentos que presenta resulten Ed Bunker. Un Bunker igual de rabioso.

Respiran rabia las seis historias, pero sobre todo La justicia de Los Ángeles, 1927, Entra en la casa de Drácula y el que da título al libro, Huida del corredor de la muerte.

Todos los relatos de este libro son historias que transcurren en centros penitenciarios y están protagonizadas por presos que se mueven en una pecera repleta de tiburones en estado de alerta cuando les llega el aroma del miedo.

Huida del corredor de la muerte es una buena manera de iniciarse en el universo personal de Bunker pese a que traten de historias en las que estaba trabajando. A mi juicio, contienen la fuerza que desplegó en sus novelas, un territorio en el que se hizo sitio para trascender lo negro y criminal.

Los protagonistas de estos relatos son ladrones con cierto sentido del honor, pero también criminales para los que finalizar un robo con éxito “era mejor que el sexo. Mejor que las drogas. Mejor que cualquier cosa que había sentido nunca”. Unos tipos a los que les gusta jugar al límite y pasear por la cuerda floja. Esa clase de gente que se sube  a un mástil y cuando quiere bajar, da un paso al vacío.

Hombres con un confuso honor y un sentido de la culpa que se han adaptado en la cárcel, y cuando disfrutaban de libertad, a convivir con gente enferma. Basura más que hombres. Los personajes de Bunker viven en un mundo real como individuos rebeldes. Al margen, transgresores.

Ladrones para los que un robo con éxito “era mejor que el sexo y las drogas”, y que no terminan de encajar en la sociedad porque siempre serán –y les hará sentirse– proscritos.

Así lo contó en sus mejores novelas, No hay bestia tan feroz y Little Boy Blue, y así se percibe en las seis historias reunidas en Huida del corredor de la muerte. Un libro igual de triste que los otros seis libros de un escritor que se llamó Edward Bunker.

(*) La imagen corresponde a la portada de Huida del corredor de la muerte. La fotografía es de Danny Lyon y pertenece al libro Conversations with the Dead.

Saludos, siempre el siete, desde este lado del ordenador.

Pedro Víctor Debrigode y sus mil pseudónimos

Martes, Mayo 20th, 2014

“- ¿Cómo empezó usted a escribir?

- Por una apuesta. Un amigo leía novelas tipo bolsilibros y yo le hice un comentario despectivo, de los que hacen tantos cuando desconocen el género. Mi amigo me contestó que si era tan fácil por qué no hacía yo una. Nos apostamos una caja de coñac. Tardé tres meses en escribirla, pero la escribí.”

(Entrevista del autor a Peter Debry. Incluido en el volumen Guiones argumentales, Pedro Víctor Debrigode Duggi, El Vigía Editora, 2002)

Historias ambientadas en el lejano oriente, en los mares del sur, en el oeste americano fueron solo algunos de los escenarios en los que se desarrollaron las historias del escritor Pedro Víctor Debrigode Duggi, que el próximo 13 de octubre celebra el centenario de su nacimiento como uno de los reyes indiscutibles de la literatura popular en España.

Tras una vida igual de aventurera que la que transmitió en los relatos que nacieron de su máquina de escribir, Debrigode dijo adiós a este planeta 1982, en la villa de la Orotava, rodeado del aprecio incondicional de miles de aficionados –su obra cuenta con un club de fan en Alemania– y autor de una novela (publicadas por Ediciones Idea con el título de Luchar por algo digno, y en dos volúmenes, El barco borracho y El espía inocente) donde resume sus experiencias durante la Guerra Civil española primero en Tenerife y más tarde en la Península, aunque no fuera “rojo, ni azul. Soy un cachondo, y la política me tiene sin cuidado”.

Como escritor de novelas de aventuras Debrigode firmó casi todas con los más variados pseudónimos: Arnaldo Visconti, Peter Debry, Vic Peterson, Geo Dugan, Chas Logan, Peter Briggs o P. W. Debrigaw, y vivió buena parte de su vida en Tenerife, isla en la que ambientó algunos de sus relatos, y en la que se casó en segundas nupcias con Clotilde Miranda.

“Un espíritu libre”, como lo califican quienes lo conocieron, la literatura de Debrigode se caracteriza por su “fértil imaginación, proporcionando a sus lectores un vehículo para sus sueños de libertad, sirviendo de válvula de escape de la cotidiana –y dura– realidad”, según el especialista Manuel del Valle.

Entre los numerosos personajes que salieron de su cabeza destaca la serie de historias que dedicó en clave a lo Emilio Salgari: El pirata negro, una de cuyas aventuras, Escala en Tenerife, transcurre entre el macizo de Anaga y La Laguna; El galante aventurero, Diego Montes, Capitán Pantera y Audax, entre otros.

Debrigode, que no se cansaba de repetir que llegó a este negocio a raíz de una apuesta, insistía en que a él lo que le gustaba de verdad era escribir novelas policíacas, género que alternó con el de la aventura en casi medio millar de títulos que lo consagran como uno de los escritores pulp españoles más respetados y queridos, lo que hace que se codee de igual a igual con otros que hicieron oficio, un medio de vida, escribir para toda clase de públicos como José Mallorquí y Marcial Lafuente Estefanía.

Así resume su trabajo Pedro Víctor Debrigode: “nosotros hemos de conseguir que las novelas, o al menos yo lo intento, sean como guiones de cine o televisión para que luego el lector, al complementarlo con su propia imaginación, vea la acción, y esto contrariamente a lo que pueda creerse, no se logra con interminables descripciones, sino todo lo contrario… y todo esto se consigue con un notable dominio del oficio“.

Un dominio del oficio que impuso la acción por encima de todas de las cosas y con un espíritu cercano al folletín, y en la que ritmo es lo que primero en una serie de novelas que lograron engañar tanto al hambre que sufrió este país durante la postguerra.

Pasado el tiempo y con pesadillas más o menos iguales que a las de aquel entonces, merece la pena acercarse y conocer la producción de un escritor frenético y que parecía inagotable…

Cien años son pocos años para celebrar su trabajo.

Un trabajo al servicio de la evasión, una palabra que despierta hoy en algunos el inquietante y sospechoso instinto de sacar el revólver…

ALGUNAS DE SUS SERIES

* El pirata negro

Debrigode escribió con el pseudónimo de Arnaldo Visconti 85 novelas sobre este personaje. En alguna de ellas la acción se desarrolla en Tenerife. La serie, que alcanzó gran popularidad no sólo en España sino también en Alemania y Austria, narra las aventuras por los siete mares del corsario Carlos Lezama a finales del siglo XVII.

* Galante aventurero

Para el especialista Manuel del Valle se trata de la mejor serie del escritor, que vuelve a firmar otra vez como Arnaldo Visconti. Son veinte novelas que fueron publicadas de julio a diciembre de 1949 y cuya historia comienza en Córcega a principios del siglo XVI, cuando un trovador español, Luys Gallardo, se mueve por el mundo bajo el lema de “todo por mi dama”.

* Pabellón negro

Ocho novelas de Arnaldo Visconti que son independientes unas de otras y no hay personaje fijo. Una mezcla trepidante de aventuras de piratas, cosacos del Volga y cazadores de la Frontera del Canadá. Ecos de Salgari, Karl May, James Oliver Curwood.

* Diego Montes

Otra vez como Arnaldo Visconti escribe diez novelas que transcurren en España durante la Guerra de Independencia. Relatos sobre la lucha que mantienen españoles de capa y espada contra el invasor francés. Diego Montes es descendiente de El pirata negro.

* El Halcón

Arnaldo Visconti ataca de nuevo con las aventuras de Rock Gambler (alias Dandy Pólvora), un aventurero al que le gusta el póker y el boxeo –igual que a Pedro Víctor Debrigode– y cuyas historias se desarrollan en los albores del estallido de la Guerra de Secesión norteamericana. Llegó a publicar catorce títulos.

* Capitán Pantera

Diez títulos que firma como P.V. Debrigode, y en los que narra las hazañas de El capitán Pantera, un tal Ross Maloney, joven norteamericano que, capitán de  la nave Furia, se dedica al comercio y el contrabando por los mares de China y Java.

Saludos, qué fácil resulta a veces ser dios, desde este lado del ordenador.