Archive for the ‘Literatura’ Category

Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz

Sábado, Septiembre 14th, 2013

Doce autores se dan cita en Periplo, el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz, a partir del próximo 23 de septiembre. La primera edición de este festival, pionero en España, comienza el próximo 16 de septiembre con un taller de creación literaria en los cinco colegios del municipio, que correrá a cargo de la Escuela Canaria de Creación Literaria.

Ana M. Briongos, Reyes Calderón, Juan Cruz, Juan Gómez-Jurado, Ander Izagirre, Antonio Lozano, Julio Llamazares, Mary Morris, Javier Reverte, Enrique Reyes, Paloma Sánchez-Garnica y Marc Serena son los escritores que inauguran esta primera edición de un festival que aspira a ser un referente nacional e internacional de la literatura de viajes y que se configura como algo más que un encuentro literario, al indagar en todos los formatos que pueda adoptar el relato en otros lenguajes artísticos, como el cine, la música y el teatro.

Los autores son los protagonistas de las actividades agrupadas en las secciones Conversaciones en La Ranilla, Nada que declarar. Mujer viajando sola, Tan lejos, tan cerca y Derribando murallas: itinerarios vitales. La escritora estadounidense Mary Morris es la primera escritora que interviene en Periplo y además es la encargada de inaugurar la sección dedicada a las mujeres viajeras, que en el festival toma el nombre de uno de los relatos de viajes más reconocidos de la autora: Nada que declarar. Mujer viajando sola. Morris se encontrará con el público en el patio del Museo Arqueológico el lunes 23 de septiembre.

Las conversaciones son las que mantendrán en público –del 24 y al 28 de septiembre– Reyes Calderón, Juan Cruz, Julio Llamazares, Paloma Sánchez-Garnica y Juan Gómez-Jurado con quien firma ahora estas letras en la carpa situada en el Museo Arqueológico, en el corazón del barrio histórico de la ciudad turística del norte de Tenerife, La Ranilla.

En Tan lejos, tan cerca, el público entra en contacto directo con autores y libros cuyas tramas o experiencias personales están vinculadas a los distintos continentes, con especial énfasis en África y América; es la forma en la que Periplo rinde homenaje al papel de las Islas Canarias y especialmente Puerto de la Cruz, como encrucijada entre continentes, con contactos tanto simbólicos como reales, favorecidos por los viajes y su relato. En este espacio presentarán sus libros Ana M. Briongos: ¡Esto es Calcuta!; Ander Izagirre: Groenlandia cruje (y tres historias islandesas); Antonio Lozano: Harraga; Javier Reverte: En mares salvajes: un viaje al Ártico y Marc Serena: La vuelta de los 25.

Derribando murallas: itinerarios vitales es el ámbito en el que los protagonistas de la historia toman la palabra. Ya no se trata de centrarse en la voz del autor, sino en la experiencia vital de unos viajeros para los que precisamente el viaje ha significado la oportunidad de cambiar un destino mediante una ruptura vital, un esfuerzo de superación de inconvenientes y dificultades. En ese tránsito, el viajero encuentra en Canarias una posta, un hito que le permite recuperar fuerzas y continuar la ruta. En esta edición, el público conocerá las vivencias de Waleed Saleh, protagonista de la novela de Antonio Lozano Las cenizas de Bagdad, y de la princesa Marie Laure, centro de la historia de La princesa que emigró, del escritor canario Enrique Reyes.

Periplo es un programa cultural que incluye una agenda muy completa de actividades, más allá del encuentro con los autores y la presentación de libros. El Festival comienza con la celebración de los talleres de escritura de aventuras en los colegios de primaria de Puerto de la Cruz. La actividad, Triángulo de las Bermudas, se inicia la próxima semana, para que niños y niñas se formen y escriban sus relatos. En la semana siguiente, compartirán sus textos con sus compañeros de otros colegios. La Escuela Canaria de Creación Literaria es la encargada de esta actividad, con el escritor Víctor Conde y la directora de la escuela, Antonia Molinero.

Triángulo… es una de las dos actividades de Periplo en la escuela, que se completa con Viaje al centro del aula, donde, un encuentro entre escritores y estudiantes de secundaria en el corazón del centro educativo permite a los estudiantes conocer en profundidad a los autores, sus obras, sus motivaciones, sus experiencias y sus técnicas literarias. Este año, los autores que visitarán los tres Institutos de Educación Secundaria de la ciudad son Javier Reverte y Antonio Lozano.

El festival se lanza a la calle para incitar la participación activa de la ciudadanía y para encontrar en el espacio urbano a empresas, entidades, agrupaciones sociales que deseen compartir con la Concejalía de Cultura el esfuerzo de crear este evento cultural.

Este parte, la más amplia, del programa del Festival en la ciudad se desarrolla en el perímetro de Periplo, del 23 al 29 de septiembre. Aquí es donde se dan las citas con los autores mencionadas. El programa comienza con Periplo Explorado, la sección dedicada a la presentación de los materiales que dan testimonio del viaje. En esta ocasión se cuenta con la exposición Exotismo, tradición, modernidad, que presenta guías turísticas de Tenerife elaboradas a lo largo de un siglo, en colaboración con la red de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife.

La agenda del primer día de Periplo incluye ya el resto de los contenidos que lo caracterizan: Periplo Audiovisual, Periplo Musical, Periplo Escena y Singladura hacia la cultura se desarrollan durante toda la semana y ofrecen una visión del viaje desde la perspectiva de disciplinas artísticas diferentes a la literatura.

Así, Periplo Audiovisual presenta viajes registrados en imágenes en movimiento, en películas de cine, de televisión o los filmes caseros generados por los viajeros. Organizado con la participación de Tinglado Films y del cineasta tinerfeño David Baute, esta sección ofrece distintos apartados en los que se presentan los distintos formatos audiovisuales sobre el viaje.

La sección Viajes Interiores, dedicada al cine de autor, posa su mirada en cineastas que han utilizado el cine para realizar un viaje personal y bucear en su pasado, su identidad, su familia… con nuevas propuestas de lenguaje audiovisual. La sección cuenta con Los viajes del viento, de Ciro Guerra (2009, Colombia), y Elena, de Petra Costa (2012, Brasil).

Canal Viajar, sección dedicada a la importancia del viaje en la programación televisiva actual y su lenguaje audiovisual, se acerca a la serie Vivir de este canal temático de televisión, que ofrece en cada episodio un recorrido urbano desde el punto de vista de la gente que conoce la ciudad porque la vive. Se presentan los capítulos dedicados a Ámsterdam y Nueva York. Pequeños viajeros es la ventana abierta para el público infantil, centrada este año en la animación, con cintas que muestran diferentes técnicas y protagonizadas por viajes increíbles, con un trasfondo de valores tejidos por la amistad. Los filmes seleccionados son En busca del valle encantado, de Don Bluth (Estados Unidos, 1990), y El viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki (Japón, 2000).

Orígenes es la última sección de este Periplo Audiovisual, en la que se exhiben películas de viajes tomadas con tomavistas por viajeros de ida o vuelta: residentes en Canarias que han viajado al exterior, o visitantes que han recogido imágenes del Puerto de la Cruz de hace décadas. La muestra se organiza en colaboración con la Filmoteca Canaria.

Periplo Escena es el lugar del Festival en el que el viaje cobra cuerpo y voz a través del trabajo de actores, narradores orales, clowns… Todas las propuestas escénicas hacen hincapié en el hecho viajero para acercar al público al mundo de la literatura y se organizan en Peripecias, con representaciones dirigidas al público infantil; y Zoco, para el público adulto. Singladura hacia la cultura es el resultado de un rumbo común que comparten las empresas del municipio, la ciudadanía y la Concejalía de Cultura de Puerto de la Cruz. Librerías, restaurantes, hoteles y otros centros comerciales o de servicios dan forma al sello de identidad de la gestión de esta área municipal. Las actividades de Singladura se celebran de lunes a sábado, a partir de las 21.30 horas y hasta las 24.00, en los locales implicados.

Periplo abre su propuesta de incursión en el género literario de los relatos de viajes y aventuras con una feria del libro temática, del jueves 26 al domingo 29 de septiembre, organizada por la Asociación de Libreros de Tenerife, en la calle Mequinez. El festival extiende su área formativa más allá de las aulas con Periplo Formación, destinado al público general, que este año ofrece dos actividades: Imágenes para el testimonio viajero, masterclass a cargo del fotógrafo sueco Mikael Helsing, y Blogs. Bitácoras de viajes, taller de cuadernos de viaje en Internet, a cargo de la Escuela Canaria de Creación Literaria, con Víctor Conde y Alberto Mora.

Finalmente, Periplo Diverso ofrece una visión particular que identifique las razones que han hecho de Puerto de la Cruz una ciudad referente en Canarias, de propuestas culturales, de ebullición de ideas y de una ciudad acogedora, abierta al turismo y los viajeros. Programa en esta primera edición La llave de la Isla, ruta guiada en bicicleta, organizada por Patea tus montes. En la calle de la Verdad, Puertobello homenajea la influencia británica nacida de unos vínculos estrechos y centenarios, con gastronomía, exposiciones y un mercadillo vintage.

Una suelta de libros no podía faltar en este encuentro literario. Libros en ruta se pone en marcha en Periplo con la participación de la biblioteca municipal, para hacer de las calles un espacio en el que ofrecer libros a los paseantes. Un recorrido por el barranco de Tafuriaste pone la nota científica de Periplo, gracias al Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que facilita el reconocimiento de las características vulcanológicas de la zona con la actividad Geopuerto.

Duro por fuera, tierno por dentro

Martes, Septiembre 10th, 2013

“- Me llamo Marlowe –dije–. Soy detective privado, y he venido aquí a preguntarle a su esposa acerca de un asunto que no tiene nada que ver…

Ricardo respiraba con fuerza. Pero no luchaba. Sabía que yo lo sujetaba bien, y esperaba.

- ¿No tiene nada que ver con qué? –dijo con una voz medio estrangulada.

- No tiene nada que ver con que ella se pimple y se quite la ropa.”

(La historia de Poodle Springs, colección Literatura, Editorial Debate, 1989)

No es la novela más conocida de Philip Marlowe porque no la terminó Raymond Chandler sino otro peso pesado del género, Robert B. Parker. Además, el detective privado triste, solitario y final está casado con una multimillonaria, Linda Loring, en una historia que explica porque Chandler pensó siempre en Cary Grant como Marlowe.

El detective privado de Adiós muñeca o El largo adiós –escojo los dos títulos que explican mi chandlernititis, cosas del adiós– es el mismo de siempre en La historia de Poodle Springs solo que más sabio y más viejo, lo que le hace verbalizar su ingenio antes que recurrir a los puños.

La novela toma otros derroteros aunque su atractivo es leer el intento de convertir a Marlowe en otro caniche de la rica heredera.

Poodle Springs tiene un agradecido espíritu de comedia.

De hecho, resulta inevitable pensar en Cary Grant y Katharine Hepburn como Philip Marlowe y Linda Loring en el siguiente diálogo:

“- Cariño, a veces eres un bastardo. Vamos a entrar. Estoy pagando doce mil dólares al mes por este garito. Quiero que te guste.

- Me va a encantar. Doce mil dólares al mes es más de lo que gano como detective. Será la primera vez que me mantengan. ¿Puedo ponerme un sarong y pintarme la uña de los pies?

- Maldita sea, Marlowe, no tengo la culpa de ser rica. Y si tengo el dichoso dinero, voy a gastármelo. Y si tú estás cerca, algo te caerá. Tendrás que hacerte a la idea.

- Sí cariño –la besé–. Me compraré un mono y dentro de una temporada no podrán separarnos.”

La novela comienza tres semanas y cuatro días después de estar casados Marlowe/Loring y anuncia, por encima del caso a resolver, un nuevo peldaño en lo que iba a ser la evolución del personaje: el mismo Marlowe de siempre pero más sabio y más viejo.

Raymond Chandler no logró poner sin embargo punto y final a Poodle Springs. La continuó Robert B. Parker, autor de una tesis sobre los detectives privados en las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler y creador de otro de los grandes iconos del género negro: Spencer.

Pero ¿qué derrotero hubiera tomado Poodle Springs según Chandler?

Frank MacShane cuenta en La vida de Raymond Chandler (colección Libro Amigo, Editorial Bruguera, 1977) cómo concibió la historia:

“una lucha continua con intervalos amorosos. Marlowe, un hombre pobre pero sincero, pese a su tendencia a la réplica insolente, odiará el modo de vivir de Linda, odiará la casa que ha alquilado para la temporada en Palm Springs, una mansión ostentosa para la que tengo una descripción exacta. Detestará al montón de inútiles vividores que son todo cuanto puede encontrarse como invitados a una fiesta. Ella, por su parte, nunca comprenderá por qué Marlowe se aferra a una profesión peligrosa y mal remunerada. Creo que sólo congeniarán completamente en la cama.”

Así que ¿por dónde hubiera derivado la historia?

Robert B. Parker sale airoso del problema:

“-Creí que nos estábamos divorciando.– dije.

- Sí –dijo–, lo estamos. Pero eso no incluye hacer el amor.

- Pareces muy segura de ti misma –dije–. Neceser y todo. ¿Y si digo que no?

Linda sonrió y sacudió la cabeza. Sentí como si fuese a desaparecer en sus ojos si los miraba demasiado tiempo.”

(*) James Caan interpretó a Marlowe en el telefilme Poodle Springs (Bob Rafelson, 1998).

Saludos, sillas de montar calientes, desde este lado del ordenador.

Dick por Crumb, una experiencia religiosa

Lunes, Septiembre 9th, 2013

La primera vez que tomé contacto con Philip K. Dick no fue a través de sus libros ni de las hoy numerosas adaptaciones cinematográficas. La primera vez que tomé contacto con Philip K. Dick fue leyendo El Víbora, gracias a una historia adaptada y dibujada por Robert E. Crumb que en español se tituló La experiencia religiosa of Philip K. Dick.

Tras descubrir a Dick de la mano del creador de Mr. Natural resultaba inevitable que llegara al escritor a través de su obra.

Tras el éxito de Blade Runner, esa rareza en la filmografía de Ridley Scott, un amigo me prestó una antología Dick que incluía ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, cuento que inspiró la película de Scott, pero que no me conmovió como el cómic de Crumb. Más tarde llegaron Ubik y El hombre en el castillo pero fue después del cómic de Crumb.

Crumb interpreta un fragmento de la vida de Dick y le pone imágenes. Una experiencia mística que resume su velocidad como creador de anticipación y que Crumb define como “la cualidad ilusoria de la realidad”.

“En marzo de 1974, Dick vio lo que luego describiría como una visión del Apocalipsis, y dedicó el resto de la vida a intentar comprender lo que había experimentado. ¿Era el inicio de una esquizofrenia o una auténtica revelación? O, lo que es más, ¿existe alguna diferencia entre ambas cosas?”

Robert Crumb ilustra sin renunciar a su cínico cachondeo el origen, cómo a raíz de un encuentro fortuito con una joven K. Dick siente en ese momento “lo que, como luego supe, se denominaba Anamnesis –palabra griega cuyo significado literal es ‘perdida del olvido’.”

El cómic, que recoge casi todos los diálogos de El último testamento de Philip K. Dick según Gregg Rickman, refleja muy bien la metamorfosis del autor en una lectura que a veces se vuelve demasiado peligrosa:

“Aquello invadió mi mente y asumió el control de mis centros motores, y obraba y pensaban por mí… Esa mente, cuya identidad me era completamente a oscura, estaba equipada con tremendos conocimientos técnicos. Tenía recuerdos que se remontaban a dos mil años… Hablaba griego, hebreo y sáncrito. Al parecer, no había nada que no supiera.”

El relato contado por Crumb continúa y lo que es peor, abduce.

Puede molestar al principio tanto  globo, tanto bocadillo en las viñetas pero todo es palabra de Dick.

“Me recuperé del intento de sucidio pero, de no haberme recuperado, todo habría seguido sin mi.”

(*) La historieta gráfica de La experiencia religiosa of Philip K. Dick está recogida también en Crumb. Obras completas-3, La historia de mi vida, Ediciones La Cúpula.

Saludos, ubik, desde este lado del ordenador.

William S. Burroughs, no Edgar Rice Burroughs

Martes, Septiembre 3rd, 2013

La primera vez que oí hablar de Burroughs supuse que se refería al autor de Tarzán, algunas de cuyas novelas había leído aunque las que recuerdo con más entusiasmo no son las que dedicó al rey de la selva.

Pero me equivocaba porque el Burroughs que se mencionaba solo tenía en común con el que creó a Lord Greystoke su puñetero apellido.

Llegué así a William S. Burroughs por una curiosa confusión mientras que a Edgar Rice Burroughs llegué antes por las películas.

Sobre todo las protagonizadas por Johnny Weissmuller, la adorable Maureen O’Sullivan y la mona Chita.

Todavía recuerdo como al salir de la sesión de las cuatro de la tarde empezaba a dar saltos de un lado a otro mientras imitaba patéticamente el grito de Tarzán y ordenaba con un escueto pero mortífero Ankawa una imaginaria estampida de elefantes…

Pero no, aquel Burroughs que me decían no tenía nada que ver con el Burroughs de Tarzán.

Lo supe nada más me prestaron Yonqui, y lo supe nada más me puse a leer la que todavía considero mejor obra de su autor.

Será porque es la deslumbrante crónica de una adicción escrita por un adicto.

Yonqui cuenta también con el atractivo de ser una obra pionera, no ya por la historia que cuenta, sino por el descenso a los infiernos de un hombre que busca el secreto con tan objetiva distancia.

Imagino que casi todo el mundo sabe que Yonqui se convirtió en un libro perseguido en los años cincuenta, década en que apareció publicado en una oscura editorial norteamericana, lo que le ha dado desde entonces una respetable aureola de maldito a pesar de que hoy se lea como un clásico.

O un título adelantado a su tiempo como Las confesiones de un comedor de opio de Thomas de Quincey; La rabia de vivir, de Mezz Merrow o Nadie gana, de Jack Black.

Historias de somnolientos que mezclaron en su obra no solo drogas y alcohol sino autobiografía con ficción.

Yonqui termina con la decisión de viajar a Colombia de su protagonista, Lee, para buscar yage (ayahuasca), una sustancia que piensa tiene efectos telepáticos.

Sobre esta búsqueda, que realmente emprendió Burroughs, está la correspondencia con Allen Ginsberg; y para continuar con las vivencias de Lee, Queer, donde el protagonista describe cómo se lo monta para seducir a un jovencito y novela en la que ya comienza a palpitar el Burroughs creído de sí mismo.

Yonqui es la única novela de William S. Burroughs que le logrado leer de principio a fin porque dentro de ella late una cruda verdad.

Lo que produjo después se transformó en otra literatura.

Una literatura obsesiva y solo aparentemente compleja.

Descubrí en este sentido que una de las claves para sumergirse en el universo S. Burroughs es leerlo a salto de mata, abrir el libro al azar y dejarte llevar por su neura.

Me pasó con Almuerzo desnudo, novela que leí a trompicones.

Empecé por la mitad para dejarme arrastrar al final y más tarde, mucho más tarde, el inicio.

Acción que he vuelto a repetir estos días de sofocante calor.

“Los objetivos exactos de Islam S.A. son oscuros. No necesitamos aclarar que todos los implicados en el asunto tienen un enfoque distinto, y que todos se proponen traicionar a los demás en una ocasión o en otra.

A.J. agita a favor de la destrucción de Israel: -En vista de todo el sentimiento contra Occidente uno tiene que pronunciarse a favor de las cosas árabes… La situación es poco menos que intolerable… Israel constituye lisa y llanamente una molestia”. (Almuerzo desnudo, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1971).

Burroughs continuó explotando más que sus fantasmas, sus visiones en otras novelas y cuentos, incluso guiones pero no hace falta ser muy listo para darse cuenta que su universo siempre es el mismo.

Todavía noquea.

William S. Burroughs falleció a la edad de 83 años.

Saludos, Las últimas palabras de Dutch Shultz, desde este lado del ordenador.

La avaricia según Frank Norris

Jueves, Agosto 29th, 2013

“Y aventuraré una profecía –continuó Jerry, mirando fijamente a su amigo–. Ross, tú eres un hombre nacido y criado en una ciudad. Esto está en tu sangre y en tus huesos. Te concedo tres años para que se borre de tu ánimo esa clase de vida que quieres emprender. Sí, ahora estás convencido de que lo mejor para ti es vivir el resto de tu existencia como un bucanero aficionado. Dentro de tres años, a lo sumo, habrás consumido tu “botín”, como lo llamas, o sus intereses al menos, para pagar los impuestos y el sastre, el alquiler y la cuota del club, y volverás a ser lo que los biógrafos llaman un miembro respetable de la comunidad”.

- ¿Has matado a alguien alguna vez, Jerry? –le preguntó Wilbur– ¿no? Bueno, ya lo matarás algún día, lo matarás en una pelea leal, y verás cómo te sientes después y qué influencia ejerce sobre ti; entonces, ven a hablar conmigo.”

(La capitana de la Lady Letty, Frank Norris)

No sé si Stephen Crane y Frank Norris se cruzaron en Cuba cuando, acreditados como periodistas, cubrían la guerra que separó los destinos de España y unió los de Estados Unidos con Cuba.

Se han compilado los relatos firmados por Crane sobre este conflicto que convirtió en noticia William Randolph Hearts, uno de los primeros grandes magnates de la prensa estadounidense y promotor de eso que se conoce como sensacionalismo.

Pero no sé si en Cuba se vieron las caras Crane y Norris, dos talentosos contadores de historias cuya obra coincide con el nacimiento como gran nación de lo que hoy son los Estados Unidos de Norteamérica.

Stephen Crane murió demasiado pronto pero dejó novelas tan imprescindibles y pegadas/adelantadas a su tiempo como La roja insignia del valor y Maggie, una chica de la calle sin olvidar sus cuentos, los que centró en la guerra hispano norteamericana y publicados en español bajo el título Heridas bajo la lluvia (Rey Lear, 2006) o los recopilados en El bote descubierto (editorial Fontana, 1983).

De ambiente marinero es, precisamente, La capitana de la Lady Letty (Ediciones Abraxas, 2002), de Frank Norris, un escritor al que la suerte se le torció cuando disfrutaba de lo mejor de la vida, y autor también de McTeague, Avaricia (La orilla negra, 2007), una novela que continúa siendo conmovedora y que explora emociones humanas con un retorcido sentido del drama que engancha y abduce.

Porque todo es extremo en esta voluminosa novela que habla sobre el lado más perverso de la condición humana

Y el sentido del amor, la lealtad, la amistad, el dinero, la envidia, la usura, la avaricia… Avaricia fue el título que acuñó Erich von Stroheim en su lastrada pero pese a todo gigantesca Avaricia (1924), una película que transmite muy bien el pesimismo y los excesos de la novela original que, en palabras del escritor Marc Saporta en su interesante Historia de la novela norteamericana, propone “una naturalización del naturalismo en suelo americano, como las novelas de Fenimore Cooper habían naturalizado a la novela gótica derivada de Walter Scott”.

McTeague/Avaricia se lee sin apenas darte cuenta, y produce ese inquietante efecto de temer que se aproxime su final.

Mientras la lees casi parece que recuperas tu adormecido espíritu y te atreves a mirar al exterior.

La aventura.

La conquista.

La del aventurero y la de la misma naturaleza.

En la novela de Norris el protagonista termina macabramente confundido con el paisaje.

El paisaje, literalmente, lo devora.

Avaricia.

No conozco más novelas de Frank Norris en español.

¿Acaso Octopus?

Octopus es el segundo volumen que junto a McTeague iba a formar parte de una trilogía que no llegó a completar el escritor.

No lo sé, y eso me hace sentir como el protagonista de Avaricia al final de la novela.

¿Por qué leer a Frank Norris?

En La capitana de la Lady Letty, su protagonista Ross Wilbur, un joven adinerado y caprichoso es secuestrado en la calle y vendido como marinero en una goleta que gobierna con mano de hierro el capitán Kitchell.

La  goleta encuentra, ya en alta mar, una nave a la deriva.

Lady Letty.

¿A bordo?

A bordo Ursula Andress.

Saludos, Norris, Frank, desde este lado del ordenador.

Elmore Leonard, un tipo del sur

Miércoles, Agosto 21st, 2013

Elmore Leonard es titular. Pero no porque haya escrito una nueva novela o vayan a adaptar alguna de ellas a al cine. No, esta vez  Elmore Leonard (Nueva Orléans, Louisiana, 1925-Detroit, Michigan, 2013) aparece en las noticias porque se ha ido un tipo impecable.

Se va con él uno de los últimos escritores duros de la literatura norteamericana. Un venerable que antes comenzó escribiendo novelas del oeste.

¿Han visto Hombre, El tren de las 3.10 a Yuma?…  Son relatos de Leonard.

Y apenas se recuerda para entender al escritor.

El western es un elemento fundamental en el estilo que más tarde volcará en sus novelas policíacas. O negras. O negras y criminales. O como ustedes deseen porque el orden de las palabras no afecta el producto.

Otra de las claves del universo Leonard es que sus novelas –incluidas las del oeste–  parecen la misma. Aunque sus protagonistas se muevan en espacio de tiempo diferentes: finales del XIX, principios del XX, los cuarenta y la actualidad, así como en escenarios diversos: Miami, Nueva York, La Habana, Chicago…

Lo comentaba ayer mismo, tras conocer la noticia de su fallecimiento, con un amigo que siente auténtica devoción por las historias de Leonard: “Fue como Howard Hawks“.

Sus historias son las mismas pero son diferentes. Quizá esto explique su abanico de lectores, tan amplio y heterogéneo.

Piénsalo, Elmore Leonard es leído por los aficionados a la novela negra y por lectores a los que se la trae floja la novela negra.

Es decir, supo crear adicción.

Voy a una librería:

-Déme usted la última de Leonard.

- ¿Quién?

- La última de Elmore Leonard.

- Ah, disculpe usted…

El escritor nunca renuncia a su estilo y por supuesto a su fórmula, lo que hace que su literatura resulte entre los que caen en ella una apuesta segura.

Te identificas con los personajes.

Más que cínicos, irónicos.

Y con sus mujeres, duras pero tiernas.

Luego te identificas con su amplia lista de villanos, igual de atractivos que sus personajes positivos. Yo diría que incluso más.

¿Por qué?

Porque tienen dobleces y encanto.

Parecen que no son tan malos…O parece que entiendo la desgracia moral de los que no parecen tan malos.  El bueno, o los buenos, viene a decir Leonard, tampoco son tan buenos.

Ahora que escribo estas líneas tengo reciente a Boyd Crowder, el álter ego del comisario Raylan Givens en la serie para televisión Justified. Tres temporadas que han sabido captar y asumir el universo Leonard.  Un escritor, por otro lado, que fue bien adaptado al cine.

Quentin Tarantino rodó su mejor película hasta la fecha: Jackie Brown.

Charles Bronson se metió en la piel de Mr. Majestyk, ese policíaco rural que dirige Richard Fleischer.

Y se decantaron más por sus momentos cool que por sus momentos negros –que los tiene, y bastante crudos– cineastas como Steve Soderbergh y Paul Schrader, entre otros…

Todos quisieron transmitir el inconfundible estilo Leonard. Estilo que encuentras en sus novelas. Escribió un decálogo en el que resume, precisamente, este estilo: frases cortas, diálogos contundentes, huya de descripciones barrocas y ponga dije donde ibasa poner dije…

Es imposible escoger una sola novela para recomendar algún tíitulo a los que todavía no se han iniciado en Leonard.

Si te gusta la historia con sabor a western pulp Viva Cuba. Es un título molesto para los españolitos que vienen al mundo porque respira individualismo vaquero por los cuatro costados.

Pero es que hay más…

Muchísimas más… la mayoría de ellas pobladas por tipos golfos con un punto ridículamente creídos que son capaces de todo por un puñado de dólares.

Ahí queda Joe LaBrava, Bandits, Hombre desconocido 89, Pronto, Un tipo implacable, Touch, Almas pagas y El día de Hitler.

Pero es que hay más…

Muchísimas más…

Elmore Leonard no dejó de escribir.

Incluso cuando la señora de la guadaña llamó a su puerta.

Se ha ido un tipo del Sur.

Saludos, dixie, desde este lador del ordenador