Archive for the ‘Reflexiones’ Category

You Talkin’me?

Domingo, Noviembre 21st, 2010

Lo que comenzó como un apasionante combate de boxeo está degenerando en una sucia riña de taberna si uno lee con atención la última que le lanzan al viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, en el periódico La Provincia. Cuanto menos, el titular no puede ser más desgraciado y pleitista: Diez empresas de Tenerife facturan el 80% de los gastos de Cultura en Red.

Los navajazos se multiplican cuando uno pasa a leer el cuerpo de la información, en el que el periodista confunde el color de las cosas probablemente porque quien le facilitó los datos también confunde (mucho me temo que intencionadamente) el color de las cosas. En primer lugar cuando asegura que los gastos generales de la sociedad mercantil pública Canarias Cultura en Red fue la que gestionó el programa Septenio el año pasado (no fue así).

No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que este debate se está politizando con un objetivo definido que no es otro que fundirle los plomos al programa Septenio sin proponer, en su contra, alternativas e iniciativas de calado para continuar apostando por la cultura desde las administraciones públicas.

Se pide, con urgencia, un replanteamiento de Septenio. Esto no significa su desaparición pero sí reformular sus propuestas, pasarlo por rayos X para detectar los posibles cánceres que lo han puesto en la picota y actuar quirúrgicamente antes de que el mal se extienda e infecte un programa que, ya lo he dicho en más de una ocasión en este mismo blog, no es malo pero sí equivocado. 

Bien es verdad que la reacción de la Viceconsejería ha dejado mucho que desear desde que se suscitó esta agria polémica. Y les remito a la entrevista que hoy mismo publica Canarias 7 con Alberto Delgado. También, que el mismo Delgado debería de asumir y poner freno de una santa vez a las numerosas opacidades que se han reproducido como setas en algunos de los departamentos que, supuestamente, coordina.

Pero ello no me hace  justificar los peregrinos argumentos que sin ton ni son algunos socialistas canarios están sacando a relucir porque sus ataques (confusos y sesgados) parece que solo pretenden generar ruido y no debate en un sector y en una sociedad que está literalmente acojonada ante la que ya se le ha venido encima.

Sí, la crisis. La puta crisis.

Saludos, a lo You Talkin’me?, desde este lado del ordenador.

Una versión canaria de ‘El ángel exterminador’

Jueves, Noviembre 18th, 2010

CUADRO I.

El salón de un restaurante acoge una pitanza navideña a cuenta del contribuyente. Preside la mesa la consejera de Educación, Cultura, Universidades y Deportes del Gobierno de Canarias, Milagros Luis Brito, quien viste un conqueto y sencillo traje de color crema. A su lado, el viceconsejero de Cultura, Alberto Delgado, que mira el plato de carne fiesta que tiene delante de sus ojos; los consejeros del área del Cabildo de Gran Canaria y Tenerife que se han apuntado al almuerzo porque casualmente pasaban por ahí y algunos de los seleccionados del proyecto Septenio.

Suena de fondo La cantata del Mencey Loco de Los Sabandeños.

POR LOS ALTAVOCES: Dicen que murió la raza / y nunca fue raza muerta, / raza que acabó en la historia, /pa’vivir en la leyenda…

El ambiente es relajado. Se sueltan chistes. Restallan como látigos carcajadas de compromiso y los esforzados camareros se apresuran en retirar los aperitivos, entre los que se encuentra el plato de carne fiesta.

ALBERTO DELGADO (observando como se llevan el plato): Adiós a una obra maestra.

Milagros Luis Brito se limpia la comisura de los labios con una servilleta de papel porque el presupuesto de este año ha obligado a celebrar el ágape en un guanchinche con pretensiones perdido en el norte de Tenerife. Toca con el tenedor el vaso de vino. Las risas y conversaciones varias bajan gradualmente el volumen.

MILAGROS LUIS BRITO: Como se acercan las fiestas navideñas hemos querido celebrar este almuerzo con los escogidos del programa Septenio. Contamos, además, con dos invitados de excepción como son Luz Marina Caballero y Cristóbal de la Rosa quienes podrán exponer sus apasionantes experiencias en los cabildos de Gran Canaria y Tenerife, respectivamente, para que, entre todos, hagamos grandes desde nuestros respectivos departamentos la cultura canaria. Levantad conmigo la copa: ¡Canarias una, grande y libre!

CASI TODOS: ¡Una, grande y libre!

Los camareros comienzan a dejar sobre la mesas bandejas con generosas raciones de puchero canario.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (hipando): ¡Canarias una, grande y libre!

LUZ MARINA CABALLERO: ¡Ahí va, y yo que esperaba costillas…!

Entre los invitados seleccionados del programa Septenio se eleva una voz. La mayoría mira en esa dirección.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

ALBERTO DELGADO (resignado): Protesta, protesta…

DOMINGO FUENTES CURBELO: Exijo mis 425 euros.

ALBERTO DELGADO: La parte contratante de la primera parte será considera como la parte contratante de la primera parte…

DOMINGO FUENTES CURBELO: Exijo…

CRISTÓBAL DE LA ROSA: hip, coma y calle que le dejan, hip, sin puchero muchachote, hip,digo, hip, quiero decir que hip…

Todos comen.

CUADRO II

El maitre se acerca a Milagros Luis Brito y le susurra algo al oído. La consejera vuelve a llamar la atención de los presentes golpeando el tenedor en su vaso de vino.

MILAGROS LUIS BRITO (extrañada): Me comunican que los camareros se han ido.

Silencio en la mesa.

El MAITRE (aflojándose el nudo de la corbata): Ustedes disculpen. No tengo explicación…

CRISTÓBAL DE LA ROSA (hipando): Esto pasa por venir aquí. Conozco yo un sitio en…

Se escucha en sensurround el balido de un rebaño de cabras.

ALBERTO DELGADO (dirigiéndose al maitre): ¿No podría traernos usted una copita de licor?

LUZ MARINA CABALLERO (exclamando): ¡Y café!

EL MAITRE (alarmado): Es que yo… yo…

MILAGROS LUIS BRITO: Hable usted en libertad…

EL MAITRE (confundido): No puedo salir del salón.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (descojonándose de la risa): ¿que no puede, hip, qué…?

EL MAITRE: … salir del salón.

LUZ MARINA CABALLERO (levantándose mientras se estira la falda): Esto es una confabulación chicharrera…

Se dirige a la salida con pasitos largos pero no puede cruzar el umbral. Mira a la consejera. Milagros Luis se pone en pie mascullando y comprueba que tampoco puede salir del salón.

ALBERTO DELGADO (dirigiéndose al maitre): ¿Y esas copitas de licor?

Cristóbal de la Rosa se dirige como si caminara en un barco en alta mar hacia donde se encuentran Milagros Luis y Luz Marina. Levanta la pierna para cruzar al umbral pero tropieza con una pared invisible.

CRISTÓBAL DE LA ROSA: ¡Carajo, se me ha quitado el hipo!

Los seleccionados de Septenio se dirigen en tropel a la salida pero, efectivamente, se dan cuenta que algo les impide salir fuera del salón.

Alberto Delgado mira la escena con poco interés mientras continúa sentado en su sitio. Picotea en el plato de puchero –ya frío– y coge una piña que comienza a taladrar con sus dientes.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

UNO DE LOS SELECCCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Tengo calor, tengo calor!

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Mis hijos, mi familia! ¡Quiero salir!

DOMINGO FUENTES CURBELO (señalando a Milagros Luis Brito): Esto es un castigo: ¡Coalición Canaria: despilfarradores!

Un masón de los seleccionados del programa Septenio hace el signo a otro hermano.

PRIMER MASÓN: Ha llegado la hora. Pronunciemos la palabra innombrable.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (que ha regresado a la mesa y se sirve un poco más de vino): Eso, eso…

PRIMER MASÓN: H.

SEGUNDO MASÓN: I

PRIMER MASÓN: J

SEGUNDO MASÓN: O

PRIMER MASÓN: D

SEGUNDO MASÓN: E

PRIMER MASÓN: P

SEGUNDO MASÓN: U

PRIMER MASÓN: T

SEGUNDO MASÓN: A

Alberto Delgado suelta la carcajada.

PRIMER MASÓN: ¡Por el G:.A:.D:.U:. que no funciona!

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

LUZ MARINA CABALLERO (excitada):  ¿No oyen?

En sensurround balido de cabras: BEEEEEE.

UNO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Recemos!

Todos se ponen de rodillas menos Alberto Delgado, que sigue picoteando en lo que queda de puchero en las bandejas.

BEEEEE en sensurround.

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: Es como en aquella película… ¿no se acuerdan? ¡Es cómo en aquella película!

MILAGROS LUIS BRITO: ¿Qué película por Dios?

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡El extraño! Cabras. Cabras y más cabras.

BEEEE.

CUADRO III

CRISTÓBAL DE LA ROSA (mientras busca si queda algo de agua sobre la mesa): ¿Cuánto tiempo llevamos aquí dentro?

EL MAITRE: Yo que sé. Pero maldita la hora en que acepté que mi honesta casa acogiera este almuerzo.

PRIMER MASÓN: Ágape.

SEGUNDO MASÓN: Volvamos a deletrear la palabra impronunciable.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

LUZ MARINA CABALLERO: Pues yo quiero agua y que sea del grifo que para eso estoy en Tenerife.

ALBERTO DELGADO: ¿Y una copita?

EL MAITRE: ¡Agua! Agua hay en el baño.

TODOS, menos Delgado, miran los servicios que se encuentran al fondo del salón.

MILAGROS LUIS BRITO: ¡Las mujeres primero!

EL MAITRE: Calma, calma que esta es una casa respetable. Tenemos baños para damas y caballeros.

ALBERTO DELGADO: ¿Dónde hay de eso?

EL MAITRE (mirándolo interrogativamente): ¿Qué dice usted?

ALBERTO DELGADO (repantigándose en la mesa y aflojándose el cinturón): Damas y caballeros…

MILAGROS LUIS BRITO (nerviosa): Basta ya, Alberto.

ALBERTO DELGADO (que la mira con sorna): Basta ya.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

CUADRO IV

MILAGROS LUIS BRITO (saliendo del baño. De fondo se escucha el ruido de la cisterna): ¡Ya lo tengo!

LUZ MARINA CABALLERO (esperanzada): ¿Qué tienes?

MILAGRO LUIS BRITO: ¡La manera de salir de aquí!

BEEEE se sigue escuchando en sensurround.

CUADRO V

MILAGROS LUIS BRITO: Pongámonos como estábamos al principio. No te levantes, Alberto, tú sigue ahí sentado que eres el único que no se ha movido. A ver, Luzma, te habías sentado al lado del primer masón. Y tú, Cristóbal, con el segundo masón. El del timple estaba a mi lado y sí, eso mismo, señora, usted estaba ahí. ¿Sonaba de fondo…?

ALBERTO DELGADO: ¿Las cabras?

EL MAITRE: ¡No! ¡La cantata del Mencey loco!

MILAGROS LUIS BRITO: ¿Puede desde aquí poner el disco?

EL MAITRE: Señora ¿por quién me ha tomado? Esto no es un local de chochos y moscas. Claro que puedo…

SUENA POR LOS ALTAVOCES: Dicen que murió la raza / y nunca fue raza muerta, /raza que acabó en la historia, /pa’vivir en la leyenda…

Milagros Luis Brito se levanta lentamente y se dirige con pasos nerviosos a la salida del salón y mueve la pierna derecha. ¡Cruza el umbral! Se gira mirando entusiasmada al resto de los comensales.

MILAGROS LUIS BRITO: ¡Lo hemos conseguido!

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

CUADRO VI

INTERIOR DE LA BASÍLICA DE CANDELARIA

Todos – excepto Alberto Delgado y Domingo Fuentes Curbelo que se encuentran fuera tomando unas cañas– rezan a la Virgen de Candelaria. La Morenita.

CUADRO VII

EXTERIOR DE LA BASÍLICA DE CANDELARIA

Alberto Delgado (que observa como un rebaño de cabras bala en sensurround mientras atraviesa la plaza): Que Dios los coja confesados.

DOMINGO FUENTES CURBELO (balando también): ¿Quééé haaay deee miiiis 425 eeeuuurooos?

BRUSCAMENTE CAE EL TELÓN

Saludos, quitándome un millón de veces el sombrero ante el maestro Buñuel, desde este lado del ordenador.

Es una forma de agradecerlo…

Miércoles, Noviembre 17th, 2010

I.- QUE HAGAN LEGIÓN, SUZIE Q.

Pese a que todavía mire con recelo ese invento llamado facebook y como es natural mucho más tras ver la estupenda película que uno de los mejores cineastas de nuestro tiempo, el siempre inquietante David Fincher, ha estrenado sobre el creador de esa inmensa plataforma para hacer amigos virtuales, que quede bien claro que me sumo al grupo de entusiastas que ha creado en esta red social Queremos que el cine Aguere en La Laguna vuelva a abrirse.

El primer acto que organiza esta pandilla tendrá lugar este jueves, 18 de noviembre, en el Ateneo de La Laguna (casa donde creo que todavía cuelgan las fotografías de coños y pollas que levantaron cierta polvareda mediática semanas atrás) a partir de las 20 horas con la exhibición del cortometraje Aniversario de nada, de David Delgado San Ginés, así como actuaciones musicales en las que se anuncia se interpretarán temas musicales legendarios de la historia del cine como As time goes by, popularmente conocida por interpretarla Dooley Wilson en Casablanca y Zorba el griego, entre otras.

A mi, personalmente, me hubiera encantado que se incluyera en el repertorio The Harry Lime Theme, de El tercer hombre (música que me acompaña mientras escribo estas líneas) pero entiendo que no sea así por aquello del instrumento que le dio vida: la cítara. Y que Anton Karas sólo habrá uno.

¡¡¡Anton Karas, veinte premios Nobel!!!

II.- LA NOSTALGIA ES (O NO) UN PUTO ERROR

Escribo todo esto porque tras conocer la iniciativa de este grupo de entusiastas en facebook he viajado en el tranvía de la memoria para recordar no ya sólo las visitas que hice en su momento a los Multicines Aguere –nunca conocí la sala de otra forma– y otros espacios (templos oscuros que diría el historiador Álvaro Ruiz Rodríguez) que una vez  hubo en la vieja y señorial ciudad de La Laguna.

Si ya escribí en cierta ocasión que en mi mocedad esto de ir al cine se convertía en una maravillosa aventura en Santa Cruz de Tenerife, territorio plagado de cines de pantalla única como dicen los cursis, viajar –porque aquello era eso: un viaje– a La Laguna para ver alguna película que resultaba imposible contemplar en la capitá se convertía en otra maravillosa aventura pero con el añadido del desplazamiento.

Así que aunque parezca cosa de marcianos, a mi siempre me ha gustado esto de viajar en vehículos asmáticos si tengo todo el tiempo del mundo para perderlo haciendo que contemplo el paisaje mientras pienso en mis cosas.

Llegar a La Laguna interrumpía esta especie de interrogatorio con uno mismo con la excusa de ir al cine. Fuera el Coliseum, el Parque Victoria, el Dácil y más tarde los Aguere para ver la película mientras recorría un callejero que si bien no era el mío el milagro del cine conseguía que sí lo fuera.

III.-  ANOTHER COUNTRY

Además, La Laguna gozaba de una serie de atractivos que no existían en Santa Cruz de Tenerife, la capitá. Entre otros, tomar churros con café con leche (siempre detesté el chocolate en taza) y ese viruje diabólico que parece suda la ciudad cuando llega el general invierno.

La Laguna contaba además con otras sorpresas para el visitante que venía de la city provinciana. Por un lado, visitar sus librerías y tropezarte con establecimientos donde vendían revistas como las míticas Star, Ozono, Ajoblanco, Viejo Topo y discos de importación de The Pasadera Roof Orchestra, así como visitar a unos chalados melenudos que se dedicaban a exhibir películas cubanas en el desván de una casa.

Con esto quiero decir que se trataba de una ciudad donde se respiraba otro tipo de cultura. Probablemente porque allí se concentraba un estudiantado universitario que más tarde olvidaría con asombrosa facilidad aquellos aires de feliz progresía…

IV.- NIÑATOS

No recuerdo exactamente si se trataba del 25 de diciembre o de cada 1 de enero que nos quitaba –sin que lo sospecháramos– un año más de nuestro entusiasmo adolescente con inquietudes intelectuales, pero un amigo y quien les escribe subía religiosamente a La Laguna para meterse en cualquiera de los cines que regaban la ciudad. No me pregunten ¿por qué?, aunque pienso que la respuesta está en lo que les contaba más arriba. Es decir, lo que significaba para nosotros ese viaje. Y todo viaje, deben saberlo, implica siempre una transformación.

V.- VIO LA LUZ

En el cine Coliseum, y siendo todavía una chaval, recuerdo haber visto por primera vez La naranja mecánica de Stanley Kubrick y como aquella endemoniada película me llegó al corazón y de paso revolvió un poco más mis confusas ideas.

Mantengo aún muy fresca en mi desmemoriada memoria las sensaciones que me asaltaron al ver una película que, si bien el paso del tiempo no ha terminado que asimile como la primera vez, me marcó como marcó a otros compañeros de generación.

VI.- PIBE, RELÁJATE (O LA RESISTENCIA NUMANTINA)

Pienso ahora, de todas formas, que mi visión si quieren lisérgica lagunera (contaminada sobre todo por ese brebaje infernal conocido como vino con vino) le debe mucho a ese filme de perenne rebeldía. No sé, es probable que exagere pero creo que para quien les escribe subir de la capitá a La Laguna significaba algo de eso: un espacio –entre churros y churros mojados con café con leche– donde podía sentirme cómodamente rebelde.

Pasado el tiempo, mí desplazamientos a la colonial ciudad lagunera se espaciaron cuando en Santa Cruz de Tenerife el cine Numancia contribuyó a satisfacer mi hambre cinéfila con películas como Grupo salvaje y Apocalypse now! Filmes que me mostraron que la rebeldía la llevamos muy dentro.

Y que el resto son ¿fantasías animadas de ayer y hoy? de un adolescente que, desgraciadamente, comenzaba a dejar de serlo.

Saludos, mientras me someto (in)voluntariamente al tratamiento ludovico, desde este lado del ordenador.

¿Alguien se acuerda del Viera y Clavijo?

Viernes, Noviembre 12th, 2010

Siempre me gustó el parque Viera y Clavijo de Santa Cruz de Tenerife. Es probable, admito, que alimentara ese entusiasmo desde tierna edad porque antes de transformarse en parque era algo así “como el misterioso colegio de Las Asuncionistas”, territorio entonces tabú para la chiquillada de mi generación por razones que se me antojan obvias.

Así que a finales de los setenta, cuando dejó de ser una geografía acotada para convertirse en parque, creo que fui de los primeros que se animó a explorar sus vericuetos, asombrándose de que la capital tinerfeña guardara un espacio de estas características.

Dicho esto, que conste en acta que buena parte de mi confundida adolescencia me la pasé ahí dentro. Jugando al escondite y a eso que se llamaba verdad o consecuencia. También recorriendo sus instalaciones cuando nos dejaban entrar, y yéndome a leer a su recoleta placita en la que el busto del ilustre Viera y Clavijo parecía protegerme de cualquier mal ajeno.

Se cuentan muchas historias de este parque y de su edificio. También de su pequeño teatro, el Domingo Pérez Minik, donde disfruté de algunas representaciones teatrales y si no me falla la memoria, lugar en el que me partí de la risa con los absurdos y geniales Faemino y Cansado. También de vivir el momento en el que El Brujo mandó a la mierda a un espectador que rompió su concentración en pleno monólogo –¿sería El lazarillo de Tormes?– al sonarle el móvil dejando al actor a punto del infarto y al respetable (nosotros) con enojosa sensación de incomodidad provinciana.

Remontándome varios años atrás — ¿principio de los 80?– recuerdo haber leído en la prensa local incluso el anuncio de que un grupo de desquiciados aprendices a cineastas quería aprovechar el señorial edificio para rodar una película sobre los últimos días de Hitler (¡!).

A medida que fueron avanzando los años y mientras el parque se iba reformando, el Viera se fue haciendo si cabe más grande por insólito en esta pequeña y aburrida capital de provincias.  Literalmente se salía, y junto al otro gran pulmón verde de la ciudad, el  García Sanabria, este parque se pudo vestir al menos con algo de cultura. De hecho, se lo conocía como Parque Cultural Viera y Clavijo.

Es una pena que haya estado cerrado tanto tiempo. Así como es una pena que continúe cerrado para el futuro según leo en Diario de Avisos, aunque el Ayuntamiento de la capital tinerfeña quiere al parecer que al menos se reabran sus fantásticos jardines.

La leyenda de no hay dinero vuelve a cernirse como una sombra oscura en torno a este emblemático lugar de encuentro santacrucero. Adiós pues a perder el tiempo en su teatrito con nombre tan ilustre, a dejarme caer por la placita con el busto de Viera y Clavijo.

Pienso que a este paso habito en una ciudad que ha ensanchado su cintura pero adelgazado en sus señas de identidad. Así que no me anima la pena cuando escribo estas líneas, sino una rabia que me corroe muy dentro.

Puedo entender el argumento de “no hay dinero, son malos tiempos para la lírica” y todas esas historias, pero no deja de encanallarme que las partes que podrían resolver este conflicto no se sienten ante la mesa para buscar soluciones.

Quedaría por lo menos ese gesto: sentarse y cruzar ideas, posibilidades, tantear formas para que el Viera y Clavijo –reitero que seña identitaria de mi vieja y caótica ciudad– lo recuperara quienes la habitamos y quienes nos visitan…

Pero no me creo nada.

Paseo por la Rambla, veo el Viera cerrado y sólo puedo inclinarme en señal de respeto por unos momentos vividos que al menos no pueden ni podrán quitarme de la memoria.

Saludos, otras ves nostálgicos, desde este lado del ordenador.

Curbelo golpea. Delgado recibe…

Miércoles, Noviembre 10th, 2010

Continúa la lluvia de golpes contra el viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, quien está aguantado como un púgil la somanta de palos negándose a tirar la toalla.

El último gancho es una información que publica hoy La Provincia en la que se revelan los presuntos gastos que costaron en su momento la presentación del programa Septenio en Fuerteventura y el encuentro celebrado con parte del mundillo cultural canario en La Palma a finales de 2008.

Varios visitantes a este nuestro blog se preguntan ¿por qué se hace ahora pública estas cantidades?, y miro al cielo y luego al infierno porque es la única manera que se me ocurre para dar mi opinión ante una pregunta que sólo debe ser respondida por quien tiene que ser respondida: El Gobierno de Canarias.

No estuve en la presentación del programa Septenio cuando se presentó “por todo lo alto” –escribe el periodista de La Provincia– en Fuerteventura. Pero sí que estuve en La Palma cuando se produjo el encuentro con una “amplia” representación de artistas, creadores y gestores culturales. Iba en calidad de periodista, y como escribí en su momento (ver enlace) me mostré muy crítico con aquella especie de encerrona con gastos pagados en las que nos metieron a artistas, creadores, gestores culturales y periodistas.

No obstante, y aunque cueste creerlo, soy los que no ve mal el programa Septenio aunque sí me moleste e inquiete en cómo se ha organizado y diseñado. Me consta, además, que esta iniciativa no partió de la cabeza de Delgado, ni siquiera de la consejera de Educación, Milagros Luis Brito. Sino que vino de más arriba. Les invito a que sean ahora ustedes los que averigüen la X de esta curiosa ecuación.

El artículo menciona cifras insultantemente astronómicas en periodos que, como el que vivimos, obliga a que los que creen en los dioses recen y a los que nos confesamos meridianamente ateos nos llevemos las manos a la boca para no vomitar, pero también es verdad que salvo honrosas excepciones no creo que muchos de los que disfrutaron de aquellos agasajos ponga en cuestión ese gasto desorbitado…

Del encuentro celebrado en La Palma, concretamente en Fuencaliente, nació (es un decir) la iniciativa de elaborar un Plan Canario de Cultura cuyo “borrador” el Ejecutivo regional ha remitido al Consejo Rector del Plan Estratégico del Sector Cultura para que sea analizado el lunes  22 de noviembre.

Cabe recordar que Septenio, que desde sus inicios ha sido cuestionado por unos pocos que, según la Viceconsejería no se han visto beneficiados por el mismo, saltó la semana pasada al ruedo aborigen-celtibérico-canario cuando el diputado socialista Domingo Fuentes Curbelo denunció el “derroche” presupuestario del programa. Delgado recordó entonces que ese mismo diputado socialista había sido uno de los beneficiados.

Curbelo, en una entrevista, reconoce que sí,  “425 euros por una colaboración literaria consistente en tres sonetos”. Cantidad que puede resultar irrisoria para el señor Curbelo pero no para los miles de parados que hoy por hoy ya no reciben el subsidio del Estado… y menos por una cifra cuanto menos interesante por “tres sonetos”.

En la misma entrevista Curbelo se defiende diciendo que el viceconsejero utilizó una colaboración literaria como si él hubiera cometido un delito o algo éticamente reprobable “al tiempo que se cuida (el viceconsejero) de citar la ridícula cantidad abonada” y “oculta las cantidades astronómicas de los grandes proyectos” que ha apoyado en un intento de defenderse de las críticas “al derroche” del Septenio.

Y no, señor Curbelo. Porque si bien su cantidad puede ser ridícula por “tres sonetos” le garantizo con la mano derecha en el corazón y el brazo con el puño cerrado en la izquierda que no es una cantidad baladí.

Le sugiero así que para que su nombre quede sin mácula devuelva esos 425 euros al programa Septenio.  

En la misma entrevista, Curbelo revela lo que nos costó a los aborígenes y a los que residen en estas islas el hotel donde se alojó al personal en Fuerteventura: “90.000 euros, es decir, 15 millones de las antiguas pesetas en plena crisis económica”.

En su descargo, el diputado del PSOE explica que su colaboración en Septenio fue fruto de una invitación de un amigo, Marcos Hormiga, para que colaborara en un proyecto editorial en el que escritores de las siete islas harían una aportación poética sin saber que esa propuesta, Once mensajes en una botella, había sido seleccionado por el Septenio Canario. (¿?)

Que conste en acta: las interrogaciones son nuestras.

Viene a decir entonces: “Cuando conocí este hecho, no le di más importancia porque no me pareció ninguna contradicción ni nada reprochable el hecho de haber hecho una aportación literaria a un proyecto que siempre me pareció un despilfarro innecesario”. (¡!).

Que conste en acta: las exclamaciones son nuestras.

Para rematar la faena termina diciendo: “Yo he publicado varios libros, pero ninguno de ellos por la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias. No pertenezco a ese grupo de gente privilegiada (del entorno de Alberto Delgado) que se ha pasado media vida viviendo del cuento y pretende pasarse la otra media a costa de las arcas de la Comunidad Autónoma”.

Y finaliza sugiriendo que sospecha que su participación en este proyecto se trata “simple y llanamente de una canallada de la consejera y el viceconsejero de Cultura ante la falta de argumentos para defender Septenio”.

Entonces… ¿sugiere que su amigo Hormiga también estaba metido en el ajo?

Don Domingo, please, seriedad que la cosa no está para chistes.

Saludos, a lo ¡ay mi cabeza!, desde este lado del ordenador.

Titanic 2 (¡Náufragos!)

Miércoles, Noviembre 10th, 2010

Decíamos…

Alberto Delgado hace inventario de las provisiones con que cuentan: un queso palmero, ocho quesadillas herreñas, una ración de puchero y otra de garbanzas y cuatro bidones de agua. Eso sin contar una piña de plátanos variedad gran enana.

ALBERTO DELGADO: Administrándolo bien, nos puede dar para una semana.

Mira al improvisado pasaje formado por una decena de personas. Un cineasta, el teatrero, un timplista, un pintor, un fotógrafo, una escultora, alguien que hizo danza, un gestor cultural, un poeta y un escritor.

La pequeña embarcación se pierde en la noche, de fondo se escuchan los gritos de los que aún intenta sobrevivir nadando en las frías aguas salpicadas de bloques de hielo con la palabra crisis dibujada en sus frontales.

DIARIO DEL ESCRITOR

El primer día en alta mar ha transcurrido con relativa calma. Escribo lo de relativa calma porque el que toca el timple no ha dejado de darnos la lata con su instrumento mientras el resto nos rendíamos al sueño. Lo último que veo antes de cerrar los ojos es a Alberto Delgado mirando la media luna con expresión preocupada.

Segundo día.- Primeras tensiones en la embarcación a cuenta de las provisiones. Alguien se ha comido las garbanzas. Delgado, muy enfadado, ha decidido repartir raciones aún  más pequeñas de lo que nos queda de alimento. Esta misma medida la ha aplicado con el agua.

Tercer día de navegación.- Creo que estamos dando vueltas en el océano por mucho que insista Delgado que sabe orientarse por las estrellas. A media tarde vemos un avión sobrevolar los cielos. Nos ponemos de pie en la embarcación y agitamos nuestras camisas en el aire… Es tanto el entusiasmo que el fotógrafo, la escultora y el que hace danza se caen al agua donde son devorados por los tiburones.

Cuarto día.- Ya no queda queso ni quesadillas. Apenas hay cuatro plátanos en la piña. El teatrero pregunta qué donde está la ración de puchero pero Delgado le contesta que no había puchero ni nada que se le pareciera. Esto nos hace cabrear y genera un pequeño motín a bordo. Delgado saca del bolsillo del pantalón un revólver y dispara al teatrero, que con las manos en el estómago da dos pasos al frente para caer como una losa en el suelo.

- ¡Despejad el barco!- ordena Delgado apuntándonos con el cañón del revólver.

Tiramos al teatrero al mar para que sirva de festín a los tiburones.

Quinto día.- El gestor cultural delira. Grita, calla, vuelve a gritar. Nadie se atreve a cerrarle la boca.

Sexto día.- Nos despertamos sin encontrar al gestor cultural ni al pintor. Lo único bueno es que el timplista ya no toca el timple. Delgado nos mira y pide silencio: “No nos quedan provisiones pero sí algo de agua”.

Séptimo día.- Me despierto por la noche al oír un extraño chillido. Abro los ojos y veo a Delgado y al cineasta estrangular al timplista, que tiene tiempo de estampar el instrumento en la cabeza del cineasta, que se lleva las manos a la frente y al grito de “acción” cae al océano. Delgado tapa la boca del músico, y luego lo estrangula mientras murmura: “vamos cantemos juntos todos en un mismo mar”.

Octavo día.- Estoy muy cansado pero no puedo dormir. Creo que es lo que espera Delgado que no deja de observarme mientras se pasa la lengua por los labios.

- ¿Por qué no descansa usted?- pregunta con amabilidad.

No puedo dormir. Intento pensar en la novela que estaba escribiendo y que dejé en el barco. Trataba sobre… ¿¿¿de qué demonios trataba esa novela???

Noveno día.-  Abro los ojos al sentir un dolor horrible en la rodilla. Veo a Delgado llevarse a la boca un buen trozo de mi muslo derecho. El dolor es horrible. Delgado arroja sobre la herida un poco de agua salada. Grito hasta desvanecerme.

Décimo día.- Adiós pierna izquierda. Es lo primero que pienso cuando veo el muñón en que se ha convertido. Sopla una ligera brisa. Delgado mira al horizonte donde no hay nada salvo más mar.  

Onceavo día.- El viceconsejero se levanta, y señala al infinito: “Tierra”, exclama, “tierra…”

Miro en esa dirección pero sólo veo mar. Delgado sin embargo cree lo contrario. “Tierra, tierra” repite como un autómata. No sé si condicionado por su esperanza, me parece ver planear en el cielo a una gaviota.  ¿Tierra?

Doceavo día.- Estoy solo en la barca, que navega a la deriva. No tengo tiempo a plantearme preguntas, éstas vendrán mucho después. De repente estremece la noche el bramido de una sirena.

Treceavo día.- Abro los ojos y veo a un payaso que me da té. Recorro con la mirada la estancia y compruebo que estoy en un pequeño camarote. Intento hablar pero las palabras se niegan a salir de mi boca.

Catorceavo día.- Algo recuperado, salgo a cubierta ayudado por el payaso. Me golpea el aire gélido de la mañana y pregunto entrecortadamente por Delgado.

Silencio.

- ¿En qué barco estoy?.- pregunto mareado y con ganas de vomitar.

- En el Canarias Crea y Canarias Crea Canarias.

- ¿Y que ruta lleva?

- La marcada por nuestro…

Alguien grita: ¡Iceberg a estribor!

- A estribor coño, no a babor….- repite la misma voz.

Estampido del hielo contra el metal. Ruido de desgarro. Gritos enloquecidos y vuelta a empezar…
 
Info: Razones varias nos han obligado a trocear este post.

Saludos, de otro marinero en tierra, desde este lado del ordenador.