Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Titanic 2 (El hundimiento)

Martes, Noviembre 9th, 2010

El viceconsejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, vestido de marinero, gorra de plato blanca encima de la cabeza, se encuentra en la proa del barco llamado Cultura fumando en pipa tranquilamente cuando de improviso ve como el iceberg de la crisis desgarra la niebla como si fiera un velo y muerde como una navaja un lado de la embarcación.

ALGUIEN: Zozobramos, zozobramos…

ALBERTO DELGADO (hace bocina con las manos): ¡Las mujeres y los niños primero!

A la primera que tiran por la borda con salvavidas es a Blanca Quintero. Cuando su cuerpo toca el agua se aferra a una tabla que casualmente flotaba por ahí en la que se puede leer Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias.

Delgado recorre la cubierta atestada de gente. Unos marineros bajan lanchas de salvamento al agua agitada del Atlántico. Otros piden orden al pasaje enloquecido. Un grupo de músicos canarios toca, en la popa, temas ligeros para relajar el ambiente.

Una de las lanchas salvavidas se suelta de los amarres y cae al agua donde se hace añicos.

UNA VOZ: ¡Dios mío, sólo nos queda una!

Alberto Delgado reparte órdenes a diestro y siniestro a quien quiera escucharle. Logra, sin embargo, que la única lancha que queda americe con suavidad en el mar agitado. Delgado desciende el primero, bajando con sorprendente agilidad por la escala. Detrás de él, un grupo de pasajeros se amontona, varios de ellos caen al agua donde son arrastrados por las olas.

ALBERTO DELGADO: ¡Qué no cunda el pánico!, ¡qué no cunda el pánico!

El barco lentamente se hunde en el mar. El ruido de hierros destripándose atraviesa la noche como el grito desgarrador de mil gatos en celo. Más allá, en el horizonte, otros navíos de  la escuadra del Gobierno de Canarias se ponen en posición vertical para ser tragados por las aguas rabiosas del Atlántico.

Un teatrero que ha logrado hacerse sitio en la barca exclama: ¡Esto es el fin!
Todos miran como el barco Cultura se hunde en el mar.

Saludos, de un marinero en tierra, desde este lado del ordenador.

Cosas de la crisis. De la puta crisis

Lunes, Noviembre 8th, 2010

* Cosas de la crisis. De la puta crisis. El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, avanza en declaraciones a Diario de Avisos(pinchar en el post anterior) que la tercera Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias ha tenido que ser “aplazada por lo menos un año”. Lo que me hace pensar que entonces ya no sería bienal sino trienal, así como preguntar (como quien no quiere la cosa) ¿qué ha pasado con el dinero que se llevaba invertido en su preparación? porque, digo yo, ¿se habría invertido argo, no?  En la misma entrevista, Delgado destaca que cuando se lo comunicó al director de la Bienal, el arquitecto Juan Manuel Palerm, éste lo entendió “perfectamente bien”. El viceconsejero añade, además, que espera que la Bienal continúe aunque se produzca “un cambio de gobierno” tras las elecciones previstas para mayo de 2011. Y ruega (es un suponer) que el futurible equipo entrante “no haga peligrar tanto éste como el resto de proyectos culturales”  que ahora caminan por la cuerda floja.

* En el mismo periódico, pero en la edición del domingo, leo que también en nombre de la crisis, María Isabel (Maribel para los amigos) Oñate, concejala de Patrimonio Histórico, Cultura y Consumo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, anuncia que por los dramáticos recortes que ha sufrido su departamento el recién abierto Teatro Guimerá de la capital tinerfeña –llevaba un año cerrado por obras– se verá en la obligación de suspender su programación. Lo que significa –hablando en plata– que nuestro viejo y señorial teatrito de provincias volvería a cerrar sus puertas si no baja Dios y lo remedia. El artículo recaba la opinión de algunos profesionales del sector, y la mayoría coincide al señalar la contradicción que supone haber abierto el Guimerá –volvemos a recordar: un año cerrado por obras– para que ahora se anuncie que lo fechan porque carece de financiación para mantenerlo abierto. En Facebook un grupo de creadores, artistas y seguidores ha abierto un canal para plantear propuestas e iniciativas sensatas con el objetivo de detener tan lamentable y patética decisión.

Saludos, aún con molesta tos, desde este lado del ordenador.

Merodeando por Nuestra Señora de África

Domingo, Octubre 31st, 2010

La mañana la tiñe un cielo plomizo con nubes que amenazan agua. Aunque según uno de los vendedores del Rastro de Santa Cruz de Tenerife “si llueve serán unas gotitas, na más”.

Una mujer le pregunta al vendedor si tiene novelas de Alberto Vázquez Figueroa y el caballero observa los volúmenes usados y le contesta que probablemente habrá alguna. Casualmente detecto Delfines, de Figueroa, y se lo entrego al dependiente que a su vez se lo da a la señora, quien pide ahora que guarde todos los libros que le lleguen del escritor porque “visito el Rastro todos los domingos.”

- ¡Ernesto!.- exclama la señora.- ¡Dame un euro!

“Debe ser el cambio horario”, pienso mientras me confundo en el tránsito humano de los alrededores del mercado Nuestra Señora de África de la capital tinerfeña. Sumergiéndome en los gritos de los gitanos haciendo literatura con sus mercancías mientras suena la versión de Titanic de las flautas de unos indios.   

Así que tengo un sueño del que ya no me acuerdo. 

Camino por el Rastro.

Primero sorpresa. Encuentro en un puesto cantidad de novelas de la colección Reno. 

Y tengo debilidad por esta colección.

Será por sus portadas.

Busco y rebusco: Viaje alucinante, de Isaac Asimov; títulos de Frank Yerby y Frank G. Slaughter, también de Tomás Salvador y Francisco Candel, Morris West y Pearl S. Buck. Y de Vicky Baum y Sven Hassel entre otros. Al final me llevo El día más largo, de Cornelius Ryan, debe ser porque a mi me sigue encantado la colosal película que se rodó del libro.

Tatatachááán….

En otro puesto, sorpresa, una novela de Julian Semionov, El mayor Vijr, de la serie del agente Stirlitz. Ya hablé de ellas. En algún lado me enteré que su autor, Semionov, fue agente de la KGB.

Así que no sé si es por el cambio horario que no vea a otros chacales de cacería pero el merodeo mañanero me está resultando productivo en cuanto a títulos se refiere. En el puesto donde el caballero del tiempo no me da las gracias por encontrarle el Vázquez Figueroa me topo con El secreto de Barba Azul, de Wenceslao Fernández Florez. Y más allá con Freya, la de las siete islas, editado en Destino y que incluye tres relatos de Joseph Conrad y en cuya primera página y escrito a bolígrafo por su anterior comprador puedo leer: “Vivir en soledad, 17/XI/83.”

También me llevo A merced del viento, de Patricia Highsmith y descubro, tras casi toda una vida rastreando por rastros y librerías de viejo La nube púrpura, de M. P. Shiel, el escritor que fue rey de Santa María la Redonda y que daba títulos nobiliarios a gentuza como Henry Miller, Dylan Thomas, Lawrence Durrell y Arthur Machen, entre otros.

Cuando pongo rumbo a casa miro de reojo al cielo. Cada vez más oscuro y con aparentes ganas de vomitar agua. Pero no, compruebo que el caballero del puesto no se equivocaba al vaticinar que no llovería, que en todo caso caerían na más unas gotitas.

Y mientras subo las cuestas de esta sagrada capital de provincias concluyo jadeando y con la lengua fuera que como consumidor de libros no hay mayor aventura que la de navegar –y si apetece bucear– en las nunca tranquilas lagunas negras que son los Rastros.

Saludos, a lo debe ser por el cambio horario, desde este lado del ordenador.

Tenebrosa sesión de espiritismo tenebrosa

Sábado, Octubre 30th, 2010

I.- ¿ESTÁS AHÍ?

El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, vestido con un riguroso smoking color vino,  preside una mesa de ouija en algún remoto caserón del archipiélago. Por las persianas a medio bajar se filtra la moribunda luz de la tarde. Varios candelabros iluminan la estancia de manera intermitente, lo que hace dibujar caprichosas sombras en los rostros de los invitados a esta sesión de espiritismo.

Alberto Delgado (mientras apoya suavemente la yema del dedo índice de su mano derecha sobre un vaso de cristal transparente): Pancho… Pancho… ¿estás ahí?

Silencio sepulcral, sólo roto por susurros y toses algo nerviosas.

Alberto Delgado (repitiendo la operación): Pancho… ¿estás ahí?

Una ligera corriente de aire frío envuelve a los presentes.

Cristóbal de la Rosa (dando un salto sobre su silla): ¡Ñooo, qué viruje mano!

Alberto Delgado: Pancho… Pancho… ¿estás ahí?

Cristóbal de la Rosa (aún recuperándose del susto, pregunta en voz baja a su vecino): ¿Quién es Pancho?

José Miguel León Quinero (aflojándose el nudo de la corbata): El mero.

Cristóbal de la Rosa (quitándose las gafas): ¿Qué mero?

José Miguel León Quintero: El mero Pancho.

Cristóbal de la Rosa: ¿El mero qué?

José Miguel León Quintero: El mero Pancho.

Cristóbal de la Rosa (ajustándose las gafas): Ahhhh, mi pésame.

II.- SÍ, ESTÁ AHÍ

Alberto Delgado (con voz de mando): Pancho, cojones, ¿estás ahí?

El vaso avanza violentamente a la casilla donde pone SÍ.

Alberto Delgado (sonriendo aliviado mientras se dirige a los presentes): ¿Alguna pregunta?

Luz Marina Caballero: ¿Las Palmas de Gran Canaria será capital europea de la Cultura en 2016?

El vaso comienza a moverse enloquecido por la mesa. Va hacia una letra, donde se detiene unos instantes, luego salta a otra en el lado izquierdo del tablero. Por fin apunta una.

Alberto Delgado (con el brazo derecho estirado por el vaso): Apunten: J.

J. apuntan los invitados a la sesión de espiritismo.

El vaso se mueve ahora en otra dirección.

Alberto Delgado: E.

Primitivo Jerónimo Pérez: JE.

Alberto Delgado (hace un gesto de silencio con su mano izquierda mientras con la otra sigue al vaso): J.

Todos miran el tablero ouija.

Alberto Delgado: Otra vez JE.

Primitivo Jerónimo Pérez: Ya son dos JE. JEJE.

Cristóbal de la Rosa (acariciándose la barbilla): Me parece que se está riendo.

Luz Marina Caballero (cabreada): Andá y qué le dén al mero…

José Miguel León Quintero: El mero se llamaba Pancho.

Luz Marina se levanta de la silla y abandona la habitación dejando tras de sí un aroma a perfume ahora mismo difícil de identificar.

III.- SIGUE AHÍ

Cristóbal de la Rosa (osado): ¿Me recordarán como el hombre que fue TEA?

El vaso se mueve de un lado al otro del tablero, casi como si le costase digerir la cuestión. El vaso parece que se aproxima a la N… pero no, se mueve ahora en dirección al Viceconsejero.

Alberto Delgado (nervioso): T.

El vaso se dirige a la esquina.

Alberto Delgado: E.

El vaso se desliza ahora hacia arriba.

Alberto Delgado: A.

Cristóbal de la Rosa (dejando el bolígrafo al lado de su cuaderno de notas): ¿TEA? 

Delgado ordena silencio. El vaso repite la operación.

Cristóbal de la Rosa: Otra vez TEA. ¿TEATEA?

Alberto Delgado suelta el vaso con tanta rapidez que da en la cara de Cristóbal de la Rosa.

Cristóbal de la Rosa: ¡Joputa!

Los presentes se ponen en pie alarmados. Alberto Delgado tira su silla mientras ve el moratón que se va dibujando en la boca de Cristóbal de la Rosa.

Alguien chilla.

Alguien: ¡Está sangrando!

Cristóbal de la Rosa se lleva las manos a sus labios y observa manchas de sangre. Se desmaya.

Alberto Delgado (cerrando y abriendo los dedos mientras recoge la silla del suelo): ¿Alguna pregunta más?

Los invitados aprovechan para escapar con la excusa de arrastrar el cuerpo de Cristóbal de la Rosa fuera de la estancia.

IV.- CONTINÚA AHÍ

Alberto Delgado –solo en la habitación– cierra la puerta. Al volver a la mesa se inclina en el lugar que ocupaba Cristóbal de la Rosa y recoge el vaso, que limpia de restos de sangre.

Lo coloca sobre la tabla ouija.

Alberto Delgado: Pancho, ya que estás ahí responde a otra pregunta.

El vaso se mueve hacia la casilla SÍ.

Alberto Delgado (muy serio): ¿qué voy hacer en Cultura con el presupuesto que tengo para 2011?

El vaso se mueve un buen rato.

Alberto Delgado (siguiendo las casillas): Administrarlo con cabeza.

El Viceconsejero levanta el dedo del culo del vaso. Lo mira un buen rato. Siente como un ligero escalofrío sube por sus pantorrillas. Vuelve a colocar el dedo mientras pregunta: Pancho.

El vaso: ¿Qué?

Alberto Delgado: Eres un hijo de la gran puta.

V.- AHÍ. AHÍ. AHÍ.

La ventana de la habitación se abre bruscamente, rompe la persiana a medio bajar y una neblina espesa se adueña de la estancia. Ahora sumida en una oscuridad grisácea.

Alberto Delgado (clavado en la silla): ¿Nadie se ha confesado todavía?

Saludos, invocando a Cthulhu, desde este lado del ordenador.

En fin, esto es lo que hay…

Sábado, Octubre 16th, 2010

Imaginad a un escritor nacido en estas tierras infernales que decide publicar su primera novela en una editorial que no es de estas infernales tierras.

Imagidad también que esa novela no es una mala novela. Más bien al contrario, probablemente una de las mejores novelas publicadas este año por un escritor oriundo de estas tierras infernales. Tan excelente es este trabajo que recibe críticas elogiosas en suplementos culturales y páginas especializadas donde casi todos los comentarios coinciden en destacar –cuando menos– que se trata de un trabajo arriesgado y que llega al corazón del lector.

Imaginad también que como todo escritor que se precie, nuestro autor no es de los que les gusta dar la lata en los despachos de las administraciones públicas ni en las readacciones de los medios para que su nombre se conozca en el escaparate del efímero famoseo.

Imaginad también que hablo de un escritor que lo único que le interesa es escribir historias. Buenas historias. Tan buenas que te dejan noqueado. Y no hace falta ser muy leído para llegar a esta conclusión.

Imaginad ahora que ese mismo escritor le solicita a la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del cada días más despistadísimo Gobierno de Canarias que adquiera algunos ejemplares de su obra para que la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas tenga a bien repartirlos en las bibliotecas.

El escritor no pide nada más pese a que otros amigos, no sé si escritores, intentan convencerlo de que no lo haga ya que llamar a la puerta de esa Dirección General es como llamar a la puerta del vacío cósmico porque casi nunca te responden. Y si te responden es para preguntarte algo así:

- Oiga usté ¿dijo que venía de parte de…?

Imaginad que pasa el tiempo, que el escritor continúa escribiendo e incluso haciendo alguna que otra entrevista aunque, como digo, no sea de los que gusta aparecer en los medios porque es de los que se alimenta con su universo.

Imaginad que un día recibe la carta de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Gobierno de Canarias, donde se le transmite que “a nuestro pesar, no nos es posible prestarle nuestro apoyo en la actualidad”.

Nada más.

Sólo ese lastimero: “a nuestros pesar…”

Imaginad la confusión del escritor y la sensación de desprecio que ha interpretado al leer líneas tan suscintas.

“… no nos es posible prestarle nuestro apoyo en la actualidad”.

Da que pensar. Y podría ser un buen material para escribir una novela o un cuento. Una historia donde un escritor como él u otros tantos escritores canarios que suenan fuera y dentro de sus islas reciben no ya el socorrido vuelva usted mañana larriano sino un NO sin explicar las razones de ese NO.

Y pregunto: ¿se puede ser más bestia?

NO.

¿Costaba tanto explicar que bien “con nuestro pesar, la crisis que nos azota hace imposible atender a su petición”?

O simple y llanamente que su novela no nos interesa porque ha trascendido el ridículo mercado de las islas…

Yo qué sé, que no hay que ser muy inteligente para justificar un NO. 

Claro que la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Gobierno de Canarias debe estar demasiado ocupada en no hacer nada como para molestarse en escribir algo más que una urgente nota de pésame.

Imaginad por último.

La Dirección General del vacío cósmico le comunica que NO.

- ¿Por qué?.- pregunta confuso el escritor, pensando si no habrá olvidado añadir otro sellito a su petición.

- Pues porque NO. Siguiente, por favor.

- Pero…

- Siguiente, por favooor.

El escritor se aleja por un pasillo largo y pringoso escuchando otro NO.

Y otro NO.

NO.

¿Nacería Franz Kafka en Canarias?

¡NO!

Saludos desde este lado del ordenador.

¿Qué nos pasa, doctor?

Jueves, Octubre 14th, 2010

La noticia ha pasado sin pena ni gloria pero a mi juicio me parece muy destacable: el gasto medio por persona en ocio, espectáculos y cultura descendió en Canarias un 6,7 por ciento entre los años 2006 y 2008, lo que sitúa a nuestra sufrida y maleable comunidad autónoma como la tercera con mayor descenso global en este tipo de servicios.

Me pregunto como serán los datos del trienio 2009-2011. Cuando todos éramos postmodernos se solía decir la siguiente imbecilidad: corramos un estúpido velo. Pero como ya no soy postmoderno permítanme la gracieta rabiosa: que los dioses nos cojan confesados.

A la espera de las reacciones autorizadas que nunca vendrán para que expliquen este bajón tan desalentador, que nadie me diga que ese descenso de un 6,7 por ciento se debe a la puta crisis porque en aquellos años todavía disfrutábamos pensando que éramos ricos.

No, si el gasto por persona ha bajado en este periodo es urgente ponernos a pensar ya en cómo evitar este descenso antes de que se publiquen los datos correspondientes a 2009-2011.

Y detectar donde hemos fallado.

Todos.

Claro que para eso se elaboró un Plan Estratégico del Sector Cultural de Canarias que… bueno… sí… hay un Plan Estratégico del Sector que… bueno sí… Hay un Plan Estratégico del Sector que… (y así hasta el infinito).

Lo que está claro es que los residentes en estas ínsulas esqueléticas cada vez se gastan menos en cultura. Y no sé si será por el en ocasiones prohibitivo precio de algunas de las localidades para disfrutar de algún espectáculo que recala en estas costas. O a una oferta que cada vez conecta menos con el público. O simple y llanamente porque a los que habitamos en estas ínsulas estas cosas de la cultura nos la trae floja.

Y no. Alto ahí, porque no quiero pensar eso. ¡Vade retro Guayota! Soooo, malandrín…

Pero harto de faycanes y de vendedores de nada imagino que los que piensan como yo somos como una especie de últimos mohicanos que necesitamos alimentarnos de cultura. Cultura que en un archipiélago que cuenta hoy por hoy con dos universidades y una interesante (a ratos) producción cultural, sabe que este descenso en el gasto no se lo merece. Por eso exige, exijo: dadme de comer. Y si pago, procurad ofrecerme algo que merezca la pena.

Y es que soy de los idiotas que supone que en tiempos de crisis si hay refugio en el que buscar algo de serenidad ese es en el de la cultura. Entendiendo por cultura todo su espectro. Sin hacerle ascos a lo que los amantes de la caza mayor miran de abajo arriba porque no les entra en sus mal distribuidas neuronas que eso también puede ser cultura. De hecho, si me apuran, creo que cualquier cosa puede ser cultura siempre y cuando nos haga reflexionar. 

Me he tomado casi como una cuestión personal esta dejadez ante la cosa cultural que arroja ese informe que lleva por título El gasto en cultura y ocio en España, elaborado por el centro de estudios estratégicos (Strategic Research Center) de EAE Business School . Y la verdad es que me cuesta entenderlo porque al menos en Tenerife que es la isla en la que me muevo no podemos quejarnos en cuanto a actividades culturales se refiere.

En este 2010 funesto la agenda de propuestas ha sido amplísima y atractiva. Actualmente, en el espacio cultural de CajaCanarias se pueden admirar obras de El Greco, Goya y Sorolla entre otros artistas gracias a la fantástica exposición El retrato español en El Prado. Por otro lado, en la sala de exposiciones temporales de la Fundación Cristino de Vera se puede admirar La magia de Miró, y sólo cito dos de las más llamativas porque me dejo un puñado de propuestas ante el muro de las lamentaciones.

Con el ánimo de espabilar a la peña para que salga de casa y se empape de iniciativas les invito a que descubran o redescubran la obra de Pedro García Cabrera a través de ciclo Pedro García Cabrera, nuevas perspectivas de un autor vivo, que se desarrollará del 19 al 21 de octubre en la Casa Elder (MAC) y el Círculo de Amistad XII de enero, en cuyo teatro se presentará el jueves 21 una lectura dramatizada de Proyecciones, a las 19.30, pieza original de García Cabrera escrita en los años treinta.

Y aún hay más. CajaCanarias contra viento y marea empapa de cultura esta estación con su Otoño cultural, a mi juicio una de las propuestas más interesante y altamente culturales a precios realmente de risa que cada año nos regala esta institución financiera.

El Gobierno de Canarias, al margen de marearnos la perdiz con Septenio, hace lo que puede a través de su desarmada Viceconsejería de Cultura, departamento que pide a gritos (no nos cansaremos de insistir) una profunda depuración. Y no nos referimos a su capitán, Alberto Delgado, precisamente.

Las empresas privadas, que son en verdad las verdaderas afectadas y a su modo responsables de este dramático descenso, deberían de dejar de mirarse en el espejo de las subvenciones y plantear apuestas más arriesgadas. Reiventarse si es necesario, y romperse la cabeza para articular un mercado que demande cultura. Y cuando escribo mercado no me refiero a dar protagonismo a los papanatas de siempre, sino a apostar por otras voces hasta ahora ocultas por esos mismos papanatas de siempre.

Quiero imaginar que arrimando el hombro gestores y consumidores podremos torcer ese dramático descenso del 6, 7 por ciento. Bajón en el que, tengámoslo claro de una vez, todos salimos perdiendo porque sólo la cultura es capaz de que nos metamos el dedo en el ombligo para sacar esa mierda que unos todavía pretenden que dejemos donde está.

He dicho:.

Saludos, cual Simón del desierto, desde este lado del ordenador.