Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Tenían que vivir…

Miércoles, Octubre 13th, 2010

Este comentario nace de manera casual y suscitado al contemplar el emocionante  rescate que en estos momentos se está produciendo de los 33 mineros atrapados en el yacimiento de San José (Chile) tras pasar 69 días en las entrañas de la tierra. Y apunto lo de casual porque me ha recordado otra gran tragedia relativamente recientente acontecida en Latinoamérica pero un 13 de octubre de 1972, cuando el avión 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló en algún lugar de la cordillera de Los Andes, espacio en el que sus supervivientes desafiaron a la muerte durante 72 días  alimentándose de los cuerpos de sus amigos fallecidos.

Aquel caso (como el de los mineros, felizmente resuelto) me conmocionó. Y fue tanta mi conmoción que siendo todavía un imberbe recuerdo en cómo me empeñé en ver la película que supuestamente se había realizado de aquellos hechos.

Su título era Los supervivientes de Los Andes (1976) y la dirigía un cineasta mexicano aficionado al cine de explotación charcutero de nombre René Cardona.

La primera noticia que tuve de esta película basada en hechos reales fue estudiando EGB. Me la dijo un amigo que puso los ojos en blanco al explicarnos a todos los que quisimos escucharle que en el filme los supervivientes de un accidente aéreo se dedicaban a comerse entre ellos. Eso al menos aseguraba el zagal que había visto la película pero lo pongo en cuarentena. Seguramente se lo habría contado su padre, quien a su vez habría recalcado el componente caníbal que visto más tarde el trabajo (¿?) de Cardona se explotaba con resultados francamente miserables.

En mi cada día más olvidadiza memoria recuerdo pocas cosas de esta cinta salvo que estaba realizada en estudio y que subrayaba malamente el canibalismo más que la capacidad para vivir de aquel grupo de jóvenes que lo tenía todo en su contra moviéndose en tan inhóspito territorio.

Años más tarde, el realizador estadounidense Frank Marshall les rendiría el homenaje que se merecían en ¡Viven!, una cinta con aliento épico que cuenta con una de las mejores y dramáticas escenas –vista desde dentro– de un avión cortado a la mitad al rozar el fuselaje del aparato con uno de los picos afilados de esa cordillera. Aunque antes de que Marshall hiciera justicia con su película a los supervivientes ya había leído el estupendo (y escabroso) volumen que el periodista y escritor francés Pier Paul Reads le dedicó a esta tragedia también con el título de ¡Viven!

Algo tiene esta historia que conmueve a todos los que se acercan a ella. Tengo un buen amigo que se quedó bastante noqueado al tener conocimiento de aquellos hecho quizá –pienso ahora– por ese sentimiento que te asalta nada más conocer su desgracia y por razones obvias la admiración que te envuelve ante un grupo de personas que fueron capaces de enfrentarse a la adversidad pese a que todo juegara en su contra. En este sentido, que sus protagonistas recurrieran al canibalismo es lo de menos aunque, obviamente, sea el elemento más llamativo por morboso en esta especie de odisea moderna en la que unos jóvenes aprendieron a medirse y a vencer las fuerzas de la naturaleza.

Hace mucho tiempo tuve la oportunidad de entrevistar vía teléfonica a uno de sus protagonistas. Se encontraba en Las Palmas de Gran Canaria con motivo de un Congreso sobre la muerte. Un tema que no da para muchos chistes aunque en el fondo sea eso: un maldito chiste. Durante aquella conversación me costó plantearle la pregunta inevitable: ¿cómo fueron capaces de hacerlo? Su respuesta fue igualmente inevitable: “teníamos que vivir”. No dijo queríamos sino “teníamos que vivir”. Desde aquel día esa contestación se ha convertido en una especie de tantra dentro de mi cabeza: “tienes que vivir”.

Me he llevado una extraña sorpresa cuando me disponía a subir este post al comprobar que lo escribo precisamente el mismo día en que hace casi cuarenta años se produjo aquel fatal accidente. Así que insisto, este post nace fruto de la más extraña casualidad y a su manera pretende ser una celebración para los que lucharon contra la desesperación y la muerte en la cordillera de Los Andes así como de los 33 mineros que hoy felizmente han vuelto a la vida porque sencillamente tenían que vivir.

Saludos, una tarde lluviosa de octubre, desde este lado del ordenador.

¿Hablando se entiende la gente?

Lunes, Octubre 11th, 2010

Interesante debate el que planteó el periódico El Día el domingo pasado en torno a los festivales y conciertos en Canarias. Interesante también son las conclusiones que sacan los invitados a participar en esta charla aunque uno todavía se pregunta qué dominios (por demonios) hacía el viceconsejero de Cultura del Gobierno regional, Alberto Delgado, en esta especie de cónclave de promotores festivaleros. Bueno, puedo pensar las razones y supongo que cualquiera con dos dedos de frente también.

Los participantes en esta tenida fueron además del bueno de Delgado los empresarios Leopoldo Mansito, de LM Producciones; Martín Rivero, de Rider y Tantoarte Producciones (su página web está en construcción); Jordi Esplugas, de Canarias Sun Live Festival, y Bernard Habis, de Airbag Events (no hemos encontrado su web, si la tiene).

Si está interesado en estas cosas les recomiendo que se lean el diálogo que arbitra Delgado. Salvo Jordi Espuglas, la voz más coherente de la fiesta, el resto de los participantes coincide en lamentar (y no en ejercer un deportivo mea culpa) sobre lo mal que lo tienen en traer artistas con pedrigrí a este territorio desestructurado. Eso sí, todos, absolutamente todos, respetan sus cotos de caza al asegurar que “no existe saturación de eventos” (¡como odio esa palabra: eventos!) porque la bulla obedece  “a la gran demanda de público, ávido de espectáculos, la que mueve el mercado”.

Muy ajustado a su papel, Alberto Delgado recordó por enésima vez la dichosa crisis y el recorte carnicero que ha padecido el departamento que dirige. Se le olvidó añadir que desde hace tiempo se le viene pidiendo a gritos que limpie esa santa casa, que luche por la transparencia en determinados departamentos y que se busque otros asesores. Algunos de los cuales podría estar sentado en esa misma mesa que organizó El Día para hablar sobre lo divino y lo humano de los festivales musicales en Canarias.

Delgado es, pese a todo, un hombre serio, y advierte de la que se avecina el próximo año. A su manera cuenta que la tarta de la que antes comían unos ya no será tarta sino un pastelito, por lo que solo unos pocos de esos unos tendrán derecho al dulce. La pregunta es ¿a quiénes le tocarán las cerezas? Y la respuesta es que las cerezas ahora las reparte Septenio.

En otro momento del debate, Delgado se queja de las prácticamente inexistentes relaciones entre las admistraciones autonómicas de Cultura y Turismo. “La cultura nos puede diferenciar de otros destinos turísticos de sol y playa similares al nuestro. Hay que establecer sinergias entre ambos sectores, teniendo en cuenta que el turismo representa el 34 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Canarias”. Y exclamo al leerlo un bravo casi inconsciente pero también me atrevo a preguntar: ¿se ha producido ya ese acercamiento entre Cultura y Turismo? Y si es así ¿qué planes se han definido?

Me imagino al viceconsejero si se le hubiera planteado esta pregunta:

-Yo… eh… ¿de qué estábamos hablando?

El culebrón continúa con la intervención del amigo Martín Rivero, quien tras lamentar la desaparición de festivales como Eólica, Aguaviva o Costa de Músicas (añado, aunque no tenga nada que ver con ese paquete, Mueca) denuncie el desequilibrio entre lo que recibe por parte del Gobierno la llamada música culta o clásica, el 50 por ciento del total, y el resto. “Ese es quid de la cuestión porque nosotros debemos hacer equilibrios en el aire” asegura con brillantez el que una vez fuera un notable periodista.

Martín defiende también un mapa de la cultura a través de un Plan Estratégico Canario del sector. Lo que me hace preguntar otra vez (y van) ¿pero no estaba en marcha el puñetero Plan? Y mete el dedo en la llaga quizá porque ya está jarto de los cantos de sirena sobre el divorcio existente entre Cultura y Turismo (le hubiera recomendado a Martín que hubiera añadido a su glosa losa Investigación y Desarrollo) porque “no hay estrategia ni líneas políticas que luego incluyan a las empresas para elaborar un proyecto serio”.

Delgado le responde, sin el talento del internacional Pedrito para el regate, que ese divorcio entre Turismo y Cultura ¡lo tenemos que solucionar ya entre todos!

Olé, olé y olé sus santos cojones.

Jordi Esplugas, que insisto me parece el más coherente en este debate, cree que la música en vivo es una buena inversión cultural, turística y económica y explica como un grupo de empresarios importantes afrontó un riesgo muy alto hace cuatro años y medio ante la casi total desaparición del ocio en el sur de Tenerife. “Se arriesgaron porque la isla merece tener un cartel en Europa con espectáculos al aire libre durante los 365 días del año”. Y ahí, con esas mismas palabras, está la clave de este tronado debate: Convencer a un grupo importantes de empresarios privados a que afronte un riesgo muy importante para revitalizar el sur de Tenerife como destino no sólo de sol y playa sino también cultural.

El Gobierno canario asumiría en este caso otro tipo de responsabilidades. Y así, casi con total probabilidad el pastelillo presupuestario del 2011 igual se transformaría en bizcochón. O queque, como dice en grancanaria.

Desgraciadamente, Leopoldo Mansito no es partidario de este modelo. Confía más en el dirigismo institucional al comentar que su radiofórmula sería contar con “el apoyo de las instituciones públicas y la confianza de las empresas privadas”. O hablando en plata, una vez más lo de me arriesgo si cuento con el respaldo de las administraciones públicas. Administraciones, todo sea dicho de paso, jartas de gritar: ¡No tengo dinero! 

El bueno de Delgado le contesta con “racionalicemos el gasto”. Una manera elegante de decirle “aprenda a buscarse la vida, que de esta teta poco más van a sacar”.

Espuglas, insisto que el más atinado en el debate, añade que “no es cierto que el modelo de sol y playa esté agotado, pero sí hay aspectos que se deben corregir porque la música en vivo no es un patrimonio exclusivo de la cultura. Generar conciertos es invertir en turismo y consolidar la economía de un territorio. El ejemplo de Canarias Sun Live Festival es nuestra mejor baza, puesto que nuestros eventos generaron 1.200 puestos de trabajo y una economía paralela de 15 millones de euros.”

Y continúa sin que se le caigan los anillos: “en el año 2008 tuvimos el sí de Paul McCartney para que viniera a actuar al sur de Tenerife. Hicimos un esfuerzo terrible con un grupo de empresarios y la operación estaba cerrada, pero nos hacía falta encontrar una mínima colaboración por parte del Gobierno de Canarias que nunca apareció y tuvimos que renunciar a una cita que hubiera situado a la isla en todos los informativos del mundo”.

No se indica si Delgado responde.

El resto de los invitados a esa misma mesa probablemente miró al techo y silbó el Hope of delivance de… Paul McCartney.

En fin.

Saludos, tras recibir un NO del espectro del gran Johnny Cash para que cante con Los Sabandeños en un gran concierto en San Borondón, desde este lado del ordenador.

Tres impactos…

Domingo, Octubre 3rd, 2010

Cae la noche y ya es tarde, muy tarde. Me permito así tres impactos a los depredadores que visitan este blog.

PRIMER IMPACTO

Exigirles que se hagan un favor y se procuren por los medios que puedan La vida en tiempos de guerra, del cineasta norteamericano Todd Solondz. Si tienen la suerte de conocerlo no hace falta que les asegure que el visionado de esta película resulta, francamente, demoledor. Una emoción que hoy, desgraciadamente, no procura la mayoría de los títulos que tengo la suerte de digerir.

La veo en la coqueta sala del TEA, medio llena. Y me quedo clavado en la cómoda butaca.

Si alguna virtud tiene el cine de este caballero es que además de contar historias tiene la notable capacidad de estrujarte el corazón. Cine poblado de personajes incómodos y neuróticos que le dan la vuelta al calcetín producto de nuestra sospechosa moral judeocristiana.

Aún estoy conmocionado.

SEGUNDO IMPACTO

Lean este artículo que Alfonso González Jerez publica hoy en Diario de Avisos. De la risa inicial he pasado a la mueca más triste. Será porque hace pensar. Un privilegio en este mundo de simios.

TERCER IMPACTO

Para aligerar la cosa y echarse unas risas les invito a que vean y escuchen el gamberro análisis que Paco y Viru hacen del cine más demoledoramente trasnochado en la sección Videofobia alojado en el blog Viruete.com. Hacía tiempo que no me reía tanto.  De verdad, cinéfilos y cinéfagos, pasen y vean… 

Saludos, con los ojos cubiertos de lágrimas (no sé si de la risa o de la pena), desde este lado del ordenador.

Es usted un pollaboba

Lunes, Septiembre 27th, 2010

Y limpiamos y limpiamos por mucho que nos quieran cortar el cogote

CARAMBOLAS

Debe ser lunes, supongo.

Leo un mensaje que me envía un sujeto tan grande, tan grande como un ogro de cuento estalinista y me pregunto:

¿De qué coño vas?

Lo que me duele es que lo escribe alguien a quien aprecio aunque a partir de hoy tendré que mirarlo con otros ojos.

Entre otras cosas, fulano pide que me echen a la puta calle (metafóricamente hablando dice el cabestro) porque soy un fascista al darle voz a un “sicario” de Fidel Castro. Para rematar la faena anuncia que rompe relaciones con su excelencia (es decir, quien les escribe).

La verdad es que no temo su “bloqueo”. Hace años que lo llevo sufriendo y estoy acostumbrado. Y pese a todo, lo estimo.

Lo que lamento es que la lectura de su escrito me habría hecho gracia –ahora pienso que ha sido redactado bajo presión de otros– si estuviera firmado por un niño.

Pero no, no tiene puñetera gracia cuando el texto lo rubrica un tipo de sesenta años o más con (suponía) sólida formación intelectual progresista que ahora no tiene otra cosa mejor que hacer en la vida que censurar entrevistas y de paso pedir mi hermosa cabeza.

Ahhhh, que así nos va. 

Viva Canarias libre.

Obviamente, no voy a revelar el nombre del sujeto no vaya a ser que el “sicario” del coma-andante ordene su inmediata ejecución.

Agradezco no obstante a mengano que haya dado la cara porque los otros Robespierre de la cultura canaria exigen que ruede mi cabeza ocultando sus rostros tras las máscaras.

En foros de este tipo se les conoce como trolls. Yo prefiero identificarlos como lo que realmente son: pollasbobas.

En estos tres años blogueando para irritación me parece a mi que de muchos, podría escribir un libro con los mensajitos insultantes y siempre anónimos que he recibido. Algunos realmente divertidos y otros no tanto. En lo que sí coinciden todos estos pollabobas es en llamarme maricón. Y no es que sea maricón pero si lo fuera ¿qué?

¿Qué tiene de malo?

Como diría santa Belén Esteban ¡a mi hija no me la toquen!

Animo de todas formas a los pollasbobas a que continúen enviando sus mensajes insultantes. Eso sí, les pido algo de  creatividad más que sea… Mientras tanto, quien les escribe garantiza a esta pandilla de jacobinos de todo a cien que continuaré mejorando…

¡¡¡TEMBLAD!!!

Y es que hoy, simios,  la historia me ha absuelto.

Saludos, al grito de hasta la victoria ¡siempre!, desde este lado del ordenador.

¿Soy un dinosaurio si nadie lo tiene claro?

Viernes, Septiembre 24th, 2010

Como mono sin pelo (aunque mi caso sea peculiar, eso es verdad) pasas por momentos de tonta alegría como de tonta tristeza. Te levantas una mañana y todo lo ves de color rosa o te levantas una mañana y todo se ha vuelto de color negro. Cambio de carácter, que se dice.

Me encuentro en la segunda edición del Salón Internacional del Libro Africano (SILA) que se celebra en el Puerto de la Cruz y esa inconstancia que comparo con colores intenta hacer digestión en mi cabeza.

He disfrutado de buenos momentos pero también hay una sombra que se cierne en torno al desarollo de estas jornadas… Y esa sombra alargada, como si del mismísimo Sauron se tratara, tiene mucho que ver con uno de los asuntos que este año ocupa no ya al SILA sino al Encuentro de Editores: el debate sobre el futuro del libro.

Para un reaccionario confeso con esto de los libros, que ve de manera harto sospechosa los soportes electrónicos que los integrados anuncian que será su futuro, me apena. Quizá sea porque me siento un dinosaurio. Debe ser cosa que le debo tanto al libro de papel que este debate de anticipación sobre su futuro me suena a eso, a novela de ciencia ficción.

Por un lado no entiendo la reacción de entusiasmo que aprecio entre los que celebran una hipotética muerte por paro cardíaco del libro de papel pero tampoco –esa es la verdad– los que defienden al libro ¿tradicional? aparándose en la propiedad. ¡Es mío! ¡Mío y de nadie más!

Mi caso es más sencillo, amo a los libros como amo a otras tantas cosas. Y no me gustan los cambios (¿para bien o para mal?) si no saben explicármelos. 

En todos los debates a los que he asistido hablando de esta misma cuestión –ya saben, el futuro del puto libro– nadie ha dicho que la tecnología contribuirá a mejorar el producto. Observo, por el contrario, posiciones enconadas entre los iluminados por la gracia de la técnica y los que se aferran a un presente que, obviamente, va camino del cambio.  Y si bien los cambios no tienen porque ser malos, sí que da grima que los adelantados a su tiempo se empeñen en insistir que el futuro ya está aquí cuando no está aquí.

 Es decir, que estas charlas (interesantes por otra parte) no me han aclarado nada.

Afortunadamente, a esta conclusión han llegado otros. Es decir, profesionales y analfatecnólogos, modernos y dinosaurios: nadie lo tiene claro. Como tampoco cómo afectará a la literatura en sí. 

Esta es una de las cosas buenas que saco de un encuentro de estas características. Al menos hace funcionar la maquinaria que tengo en la cabeza. Me hace pensar. Nos hace pensar, espero. Yo, mientras tanto, sigo siendo un reaccionario. Es decir, por el momento no me han convencido para que me convierta en un moderno.

Probablemente sea cosa de la edad.

¿Dinosaurio?

Saludos, devorando papel, desde este lado del ordenador.

El escobillón cumple tres años

Lunes, Septiembre 20th, 2010

Tuve un sueño.

El Escobillón celebraba hoy su tercer cumpleaños.

Y pensé: en ese todavía corto espacio de tiempo se ha convertido en algo muy especial para ti, ¿verdad, Cosa?

- Verdad, Dedos. Por El escobillón hemos mostrardo –creo pensar que con pudor– neuras, pareceres, opiniones…

- ¡Algunas desacertadas!.- exclama tío Fétido.

- Pudiera ser,  pero todas ellas dando la cara.- responden Gómez y la adorada Morticia.

Esta pequeña bitácora ha servido para navegar en el agitado mundo de la red y para hacer amigos y (es un suponer)  algún que otro enemigo. A todos ellos pedimos disculpas. Disculpas por lo que pudiera entenderse ocasionales excesos, aunque siempre se procure recurrir a la sátira sin el talento, claro está, del señor Charles Addams.

Silencio, que habla Miércoles: “En estos tres años han pasado un montón de cosas. Tantas que casi ninguna se me viene ahora a la cabeza”.

Silencio, que contesta Pugsley: ”Bueno, yo recuerdo lo que nos costó trasladar el puñetero blog. De la edición digital de La opinión de Tenerife nos instalamos en elescobillon.com. En la mudanza nos ayudaron amigos que por amor al arte se prestaron a que Cosa navegara por el océano de la red en solitario. Ellos saben quienes son, así que no vamos a decir sus nombres. De verdad que muchas gracias.”

- Han pasado más historias en estos tres años, bubele.- murmura Morticia mirando a los ojos desencajados de Gómez.-  Tantas que, ¡vaya!, apenas recuerdo ninguna.

- Morticia, ¡cara mía! –exclama Gómez besando el brazo de su esposa– hemos conocido a gente muy interesante, queremos pensar que le hemos amargado el almuerzo a más de un canalla sin distinción de sexo, y haber generado (y degenerado) lo que esperamos hayan sido incendiarios debates.

- El escobillón cumple tres años.- Apostilla Lurch.

- Nuestra úlcera también.- concluye la familia escobillonera.

Saludos, a lo etc, etc, etc, desde este lado del ordenador.