Archive for the ‘Cine de allá’ Category

¿Monstruoso?

Domingo, Enero 9th, 2011

UN HALLAZGO SORPRENDENTE

Siempre que voy al Rastro de Santa Cruz de Tenerife paso por delante de un edificio de viviendas con un largo y ancho pasillo que lleva a lo que supongo que debe ser el garaje.

Lo digo: cuando cruzo frente a ese callejón siento miedo.

No me pregunten por qué.

El caso es que siento miedo.

Hace unos domingos me dije a mi mismo : “Vamos a entrar para desafiar ese miedo”.

Y entré.

Y exploré hasta que…
 
No sé de dónde, pero salió un tipo de edad indefinible con rostro barbado que me entregó un papel de embalar mientras corría como si le persiguiera el diablo.

El contenido de ese papel –escrito en bolígrafo azul con nerviosas letras de molde–comienza:

¿MONSTRUOSO?

EL MONSTRUO DE FRANKENSTEIN (1931).- Porque además de rebelarse contra Dios su creador y exigirle una compañera, la criatura tiene un gran corazón. Casi de artista. Descubre la música escuchando a un violinista ciego y los juegos con una adorable niña de cabellos dorados.

FREAKS (1932).- Porque demuestra que los monstruos somos nosotros y no ellos.

LA MOMIA (1932).- Porque cuando Boris Karloff hace de Imhotep nos enseña que solo se trata de un tipo que quiere recuperar a su chica. 

KING KONG (1933).- Porque muestra sin pudor el corazón de la bestia. El que lleva dentro un gorila gigante y peludo que secuestra con aviesas intenciones a la protagonista de la cinta. Ya en la jungla urbana, Kong cae abatido en la cima del mundo: el Empire State Building.

EL HOMBRE LOBO (1941).- Porque se trata de un monstruo solitario y contradictorio. Una bestia salvaje que cuando deja su estado natural y se transforma en humano es un perfecto imbécil que teme al plateado influjo de la luna llena.

LA MUJER PANTERA (1942).- Porque es una chica buena que por la noche se hace mala. El problema es que los chicos malos no lo saben. 

LA MUJER Y EL MONSTRUO (1954). Porque es un pobre y romántico monstruo que está harto de bucear solo en su Laguna Negra. Lo entiendes cuando descubres a una intrusa en biquini nadando por su territorio.

GODZILLA (1954).- Porque el monstruo de goma del nacionalismo radical japonés tiene sus contradicciones. La criatura al despertar tras una explosión nuclear pisotea Tokio sin dejar de escupir fuego mientras parece que grita: ¡¡¡banzai, nunca me rendiré!!! Corea del Norte cogió recorte en su estrafalaria Pulgasari (1985). 

THEM! LA HUMANIDAD EN PELIGRO (1954).- Porque fue una de las primeras películas de monstruos (en este caso hormigas gigantes) que vi. Y me obligó a ver tan diminutos insectos de otra manera. El inicio de esta extraordinaria película es, además, una excelente lección de cine para inquietar al espectador. Ya saben: la niña en estado catátonico que camina por una larga y solitaria carretera.

LOS OJOS SIN ROSTRO (1959).- Porque te enseña que un padre convertido en monstruo es capaz de cualquier cosa por la familia.

EL PUEBLO DE LOS MALDITOS (1960).- Porque si la ves siendo niño estás del lado de los niños, los monstruos de esta pequeña obra maestra del género.

SHE, LA DIOSA DE FUEGO (1965).- Porque belleza y monstruosidad es lo mismo. Y si tiene pinta de teutona como Ursula Andress  dicho está.

LOS ZOMBIS, LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES. (1968).- Porque me dan miedo. Y me dan miedo porque un zombi no tiene otra cosa en la que cabeza que la de ser un consumidor compulsivo. 

TAYLOR, EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1968).- Porque el héroe se transforma en monstruo en un mundo de monos. Esto suscita incómodas preguntas entre los intelectuales chimpancés. Afortunadamente y gracias a que el sistema lo controlan sabios orangutanes que usan a sus gorilas para mantener el orden, el grito de dolor que exclama al final de la cinta esa anomalía simiesca que es Taylor no deja de ser una gamberra revisión de La  evolución de las especies de Charles Darwin.

HALL-9000, 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968).- Porque el monstruo es una máquina. Una máquina inteligente que cuando le borran su memoria solo recuerda una canción de cuna.

LEATHERFACE, LA MATANZA DE TEXAS (1974).- Porque es un buen chico criado en el campo. Y tan buen chico que hasta se molesta en trocear con su sierra mecánica la carne fresca que trae la familia a casa.

TIBURÓN (1975).- Porque Steven Spielberg firma la que probablemente sea la más recordada (no por mejor) película de su carrera. El tiburón blanco es tan tiburón que ni siquiera tiene nombre –como sí lo tuvo la ballena (curiosamente blanca) Moby Dick–. Spielberg ya había practicado en cine una historia de acoso y derribo en su memorable Duel (1971).

LOS FASCISTAS, SALÓ O LOS 120 DÍAS DE SODOMA.- Porque los monstruos son cuatro repugnantes ancianos liberados de toda moral. ¿Dónde queda la Giovinezza, la giovinezza, primavera di belleza? 

LOS PERIODISTAS, HOLOCAUSTO CANÍBAL (1980).- Porque no entienden que la familia, el clan, es una unidad para traer comida a casa. Y más en tiempos de crisis. Quiero imaginar que los periodistas reflexionan sobre todo esto cuando van directos al caldero. 

LOS GREMLINS (1984).- Porque iniciaron la moda de ¡¡¡creced y multiplicaos!!! Estos monstruos pueden ser tan buenos y algodonosos como un osito de peluche pero también malos con pinta de reptil si los pasas por agua.

FREDDY KRUEGER, PESADILLA EN ELM STREET  (1984).- Porque Freddy, hijo de una monja violada por un centenar de locos asesinos, es malo de nacimiento. Ejecutado por unos padres pasados de rosca, Freddy regresa al mundo de los vivos empeñado en demostrar que la letra con sangre entra. Su manía: transformar los agradables sueños de un puñado de adolescentes en grotescas pesadillas.

ALIEN Y DEPREDADOR (1979 y 1987).- Porque las dos bestias vienen del espacio exterior. Aunque si tuviera que combatir con alguna de ellas escogería a Depredador porque es más deportivo.

IT (1990).- Porque si bien está basada en una larguísima novela de Stephen King, el trabajo que hace en la  miniserie Tim Curry del payaso Pennywise merece toda clase de elogios.

LA NIEBLA (2007).- Porque Frank Darabont consigue con su película un clásico del cine fantástico de  nuestro tiempo inspirándose en una atractiva novela corta de Stephen King. En ese mundo poblado de monstruos que salen de la niebla ¿quién no se plantearía ese final para ahorrarles mayores sufrimientos a sus seres queridos?

CLOVERFIELD (2008).- Porque es una de monstruos tipo Godzilla. Solo que éste viene del espacio exterior. La película hace realidad los sueños nacionalistas japoneses y de todos aquellos que sospechamos del cuento de la WikiLeaks.

LOS VAMPIROS (¿?).- Porque les tengo aprecio pese a que se hayan vendido últimamente al número del eterno adolescente. Drácula, el patriarca, tiene que volver para poner orden. Yo lo veo aún con la cara libidinosa de Christopher Lee (versión 1958).

Saludos, aún perplejo, desde este lado del ordenador.

Un maratón de películas cuya acción se desarrolla en Fin de Año

Viernes, Diciembre 31st, 2010

El asunto que tratamos en este post da para mucho pero como no tengo ánimo para quemarme demasiado la cabeza les propongo una serie de películas donde la Nochevieja ha sido de alguna manera protagonista directa o indirecta de la trama. Soy consciente que hay mucho más títulos de los escasísimos que recopilo, pero confieso que me he divertido bastante estrujándome el cerebro pensando qué cintas –por una u otra razón– me impactaron porque parte de su acción, precisamente, se desarrolla en tan señalado día.

El crepúsculo de los dioses (1950).- Vista sin prejuicios probablemente se trate de una de las mejores películas de terror de todos los tiempos. El filme está narrado por la voz en off de su protagonista, el cadáver de William Holden flotando en una piscina, quien interpreta a un guionista en horas muy bajas que evoca su relación de “chico de compañía” con Norma Desmond (Gloria Swanson), a quien reconoce en uno de esos diálogos que valen 20 premios Nobel:

William Holden:  Usted es Norma Desmond. Salía en las películas mudas. Era usted grande.
Gloria Swanson: Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.

La escena que transcurre en Nochevieja se desarrolla en la ruinosa pero cargada de recuerdos sentimentales mansión de Desmond, donde Holden, el único invitado de la fiesta, baila tangos con la actriz/fantasma bajo la atenta mirada triste y resignada de Max, su criado que interpreta con enfermiza ambigüedad germana Erich von Stroheim. Tras un intento de suicidio de la actriz esa misma noche, Holden le desea “Feliz Año Nuevo, Norma” a lo que ella le susurra con un cadavérico pero también victorioso “Feliz Año Nuevo, cariño”. Dirige un maestro, Billy Wilder.

Tú y yo (1957).- Un melodrama de los de antes dirigido con pulso por Leo McCarey, responsable también de una de las mejores películas de los hermanos Marx, Sopa de ganso. La historia de amor entre un maduro playboy (Cary Grant) y una cantante (Deborah Kerr) –ambos comprometidos– que quedan la noche de despedir el año en el Empire State todavía me hace saltar alguna que otra lágrima.

El apartamento (1960).- La película no transcurre sólo en Nochevieja pero la fiesta de despedida del año juega un importante protagonismo en la última parte de esta obra redonda, maestra, del gran Billy Wilder. No me canso de verla y aún se me pone la carne de la gallina cuando Shirley MacLaine se detiene frente a la puerta cerrada del apartamento de Jack Lemmon y escucha un disparo que nos hace prever –a ella y a todos los espectadores– lo peor. Al final, Lemmon con cara de perro apaleado abre la puerta con una burbujeante botella de champán en la mano.

La aventura del Poseidón (1972).- Me refiero, claro está, a la original y no al innecesario remake que firmó el habitualmente potable Wolfgang Petersen en 2005. La primera y única Poseidón es la de Ronald Neame, protagonizada por, entre otros, Gene Hackman, Shelley Winters, Ernest Borgnine y Leslie Nielsen, entrañable actor que nos dejó en 2010 y que en esta redondísima cinta de catástrofes interpretaba al capitán del barco. Todavía recuerdo el impacto que me produjo cuando la vi acompañado de mi padre y de mis hermanos en el hoy desaparecido teatro San Martín de Santa Cruz de Tenerife y de comentarle a la salida del cine que La aventura del Poseidón era la mejor película que había visto hasta la fecha. Aún recuerdo la mirada de irónico asombro que me lanzó. Para quienes no lo recuerden, basta decir que la ola gigantesca que da la vuelta literal al crucero de placer se produce en Nochevieja.

EL PADRINO II (1974).- O cuando segundas partes son igual (o superior) a la primera. La escena de fin de año se desarrolla en La Habana, concretamente la Nochevieja de 1958 cuando el gobierno de Fulgencio Batista se desmorona estrepitosamente al ser incapaz de detener el avance de las fuerzas castristas. En esta escena, dirigida con mano maestra por Francis Ford Coppola, y que se desarrolla en el Capitolio habanero, el hijo pequeño de los Corleone, Michael (Al Pacino) convertido ya en Padrino, le revela a su hermano Fredo (John Cazale) que sabe de su traición a la familia.

Cuando Harry encontró a Sally (1989).- Nunca me cayeron demasiado bien ni Billy Crystal ni Meg Ryan pero me reconcilio con ambos gracias a esta comedia romántica dirigida por Rob Reiner. Además de la ya legendaria escena de la cafetería en la que Ryan finge un orgasmo, Sally y Harry se encuentran y desencuentra en esta película en varias fiestas de fin de año.

Días extraños (1995).- Dirigida probablemente por la directora más masculina de la historia del cine, Kathryn Bigelow, y protagonizada por Ralph Fiennes, Juliette Lewis, Angela Bassett y Tom Sizemore, entre otros actores, Días extraños se desarrolla los últimos días de diciembre de 1999, en medio de unos caóticos festejos por el fin del milenio. Entre medio, un ex policía y su antigua compañera unen fuerzas para combatir una droga ilegal de alta tecnología denominada SQUID, que permite al usuario experimentar como propios los recuerdos y sensaciones grabados por otros. No la he vuelto ver desde su estreno así que no sé como habrá envejecido para mis actuales apetencias, pero sí que me gustó bastante la primera y no sé si última vez que la contemplé en pantalla.

Four Rooms (1995).- Películas de cuatro episodios dirigidos por Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino que se desarrolla en un hotel la noche de fin de año. Lo mejor de esta película además de su notable banda sonora es el capítulo que firma Rodriguez y que interpreta, si no lo recuerdo mal, Antonio Banderas con dos niños que parecían sacados del mismísimo infierno. Se trata de una comedia loca, eso es lo que tengo registrado en el disco duro de mi memoria al menos. El último episodio, el que firma Quentin Tarantino, pone al día un viejo capítulo de la serie Alfred Hitchcock presenta que, si no me equivoco, está inspirado en un relato del excelente escritor Roald Dahl.

BOOGIE NIGHTS (1997).- En esta larga e interesante crónica sobre los comienzos del cine pornográfico y del ascenso, caída y posterior rehabilitación de una de sus estrellas, Dick Griers (personaje inspirado en John Holmes, muy popular en esta industria por sus 27 centímetros aproximados de carne cruda), su interesante director Paul Thomas Anderson relata el paso del tiempo sirviéndose de varias fiestas de Nochevieja en la que en una de ellas el ayudante del dirección (William H. Macey) del equipo que dirige Burt Reynolds opta por el suicidio tras disparar a su mujer (papel que interpreta una star real del porno Nina Hartley) y sus amantes cansado de sus constantes infidelidades. La muerte de Macey en la película sirve además para que el director nos diga que en 1979 se puso fin a los hedonistas años 70 para dejar paso a los conservadores 80.

El fin de los días (1999).- Ya nos hemos olvidado pero la transición de 1999 a 2000 resultó un filón para explotar la idea de que el siglo XXI no iba a traernos nada bueno. En esta ocasión el hipervitaminado Arnold Schwarzenegger se las ve y se las desea con el mismísimo diablo, un divertidísimo y gamberro Gabriel Byrne. Dirige Peter Hyams.

Para completar esta improvisada lista y a modo de aperitivo, yo escogería para iniciar o finalizar esta maratónica sesión exhibir el cortometraje canario Como siempre, de Jairo López. Una cinta intimista y de amigos que transcurre, era inevitable, en una noche de fin de año.

Saludos, desordenadamente cinéfilos, desde este lado del ordenador.

En vísperas del día de los Santos Inocentes

Lunes, Diciembre 27th, 2010

REAPARACE EL CUARTETO CATÓN…

Buen día han escogido los del Cuarteto Catón para presentar sus Cuentos chinos: el 28 de diciembre (Día de los Santos Inocentes) en el Kstillo, a las 19.30 horas.

Un aire de sabroso misterio rodea a este cuarteto que ya suena con fuerza en los mentideros culturales de las islas porque apenas se han dejado ver salvo–y por el momento– en esas catacumbas que sirven de refugio a los que quieren respirar una cultura hecha aquí pero sin presiones de aquí.

¿De qué va esta pandilla? Pues por lo que me chivan algunos de los elegidos que han tenido la suerte de disfrutar de sus ensayos, de un espectáculo sanamente provocador en una escena como la canaria tan necesitada de espectáculos sanamente provocadores. Una inyección que espero regenere el cuerpo enfermo del teatro en Canarias, demasiado dividido en los últimos tiempos entre los que apuestan por seguir haciendo de cómicos de la legua independientes y los que resignadamente han optado por bajar la cabeza.

Cuarteto Catón está formado por profesionales de la escena, gente que se ha curtido en las tablas y que han decidido ahora recuperar una iniciativa que hunde sus raíces en 1993 y cuyo nombre se inspira en las antiguas cartillas que los escolares empleaban para aprender a leer.

Y de eso debe tratarse: que aprendamos a ver otro teatro.

OTRA VISIÓN DE LA LEY SINDE

Interesante reflexión la que el cineasta Nacho Vigalondo propone en su blog alojado en la edición digital de El País sobre la polémica Ley Sinde.

CACHONDEO, MUCHO CACHONDEO…

Recibo el número de invierno del fanzine 2000 Maníacos, que dirige desde la tierras de la naranjas, Valencia, Manuel Valencia (no es redundancia). El número, hace el 41, convierte a 2000 Maníacos en la revista más longeva de este tipo en España y dedica la mayor parte de sus contenidos al Grindhouse o lo que popularmente se conoce en estas tierras como programa doble y cine de barrio. Una práctica que si bien no se desarrolló bastante en Canarias (lo más cercano que tuvimos fueron las sesiones de las cuatro de la tarde los domingos y ver las películas para adultos que reestrenaban en los cines de barrio) te hace despertar una rara nostalgia.

Entre los artículos que se puede leer está uno dedicado a sir Benjamín Turner, que firma Charly Álvarez. Me pregunto todavía si ese señor, Turner, existió realmente (es una broma porque Turner es una broma). Entre otras piezas dice su biógrafo oficial, Álvarez, que dirigió Boilerplate and me (1907), una comedia fantástica donde cuenta “sus divertidos intentos de enseñar modales a su robot victoriano” o Horny Pandemonium (1917), en la que “una caterva de demonios saca los horny pandemonium colores a las damas de Newport con sus acrobacias genitales” (¡!). 

UNA DE ROMANOS

Veo en dvd debidamente alquilado Centurión, una de romanos dirigida por el interesante realizador británico Neil Marshall y la verdad es que descubro una película de aventuras al viejo estilo, más cerca del western que del cine de romanos de toda la vida. Marshall es director también de ese curioso remake de Zulú que es Dog Soldier (un grupo de soldados británicos en maniobras se las ve y se las desea al verse rodeado en una casa perdida en el bosque por una horda de hombres lobos) y The Descent, en la que unos aficionados a los deportes de riesgo se las ven y se las desean con los miembros de una especie que va un poco más allá de la de los gárrulos con aficiones sodomizadoras de Delivarance, del casi siempre correcto John Boorman.

GRACIAS A USTED, LECTOR

Vuelvo a leer por recomendación de un lector del blog Cárcel de mujeres de Sinclair Lewis y confieso que en poco menos de dos días estoy a punto de finiquitar esta novela que iba acumulando polvo en la fantástica biblioteca de mi padre.

Es tanta la pasión que me entra por Lewis que visito el domingo el Rastro con la esperanza de encontrarme con otras de sus novelas y como los dioses acompañan me encuentro con Aire libre pero en un estado tan lamentable que descarto llevármela a casa.

Cárcel de mujeres se llevó al cine el mismo año de su publicación, 1933, con el título original de Anne Vickers. El filme estuvo protagonizado por Irene Dunne (nunca terminó por llegarme esta actriz) y dirigida por John Cromwell, un cienasta clásico que pide a gritos su recuperación.

Mientras tanto me pregunto si debo cometer un delito como es pedirle a un amigo que me haga el favor de bajarla…

Pero no sé, no sé…

Saludos, en vísperas del día de los Santos Inocentes, desde este lado del ordenador.

Vuelven los tiempos del ‘chorizo de perro’

Martes, Diciembre 21st, 2010

Era un renacuajo (lo sigo siendo aunque ahora con cuerpo de rana) y me tragaba toda clase de películas en la pequeña pantalla en unos tiempos en la que la pequeña pantalla solía exhibir grandes películas.

Un día descubro con la boca abierta y el bocata de chorizo de perro a medio comer una película que me abre los ojos y me deja turulato. La veo, creo recordar, rodeado de la familia y esa historia presuntamente para adultos –reitero– me golpea, me llega, me estruja el pedazo de corazón que aún tengo y casi lo desangra.

Siento, en definitiva, esa sacudida eléctrica que te golpea cuando ves algo que se te mete por dentro y que se graba en el descuidado disco duro de la memoria que tenemos.

Me refiero a El fuego y la palabra, una película cuyo título original es Elmer Gantry, y que fue diriga hace ahora exactamente cincuenta años por un tal Richard Brooks.

Basada en la novela del mismo título de Sinclair Lewis, el primer escritor norteamericano en obtener el Nobel de Literatura y hoy injustamente olvidado por esos caprichos que marcan la estupidez humana, he vuelto a ver El fuego y la palabra y la experiencia continúa siendo casi la misma que tuve cuando era un renacuajo que comía sabrosos bocadillos de chorizo de perro.

Protagonizada por Burt Lancaster (un golfo que se hace predicador), Jean Simmons (una beata con un corazón demasiado caliente) y Arthur Kennedy (un periodista de la vieja escuela, objetivo e imparcial gracias al alcohol), El fuego y la palabra se me antoja una película de urgente visionado no ya por el tema que trata: la doble moral, la religión como negocio, el bien que puede convertirse en mal y el mal que puede transformarse en bien, sino también porque este discurso se me antoja tremendamente actual en los tiempos que vivimos. La Depresión de los años 30 está aquí aunque ahora lo llamen Recesión.

El fuego y la palabra es la radiografía de unos tiempos en los que tras despertar bruscamente de los añorados años de opulencia y despilfarro nos damos cuenta que el ídolo al que habíamos adorado se trataba de un becerro de oro con los pies de barro… Así que ahora ¿qué hacer?

¿Sumarnos a esa ola de misticismo falsario con forma de inquietante creencia o ideología?

¿Acaso no es lo mismo?

Háganse un favor y veánla.

El fuego y la palabra.

Richard Brooks (¿un autor?) dirigió también otras demoledoras cintas que los despistados deben ver: La última caza, Los profesionales y Muerde la bala, así como de la fascinante adaptación cinematográfica de A sangre fría, y las irregulares Los hermanos Karamazov y Lord Jim, de Fiódor Dostoyevski y Joseph Conrad, respectivamente.

Nadie es perfecto pero

¿Brooks es un autor o no es un autor?

Llegar a un niño que comía bocatas de chorizo de perro me hace concluir que sólo fue un señor que sí sabía contar historias.

Saludos, desde la batcueva, desde este lado del ordenador.

Cartón piedra esta ‘Balada triste de trompeta’

Domingo, Diciembre 19th, 2010

No encuentro en el cine español de nuestro tiempo miradas que me conmuevan. Me sorprende por eso el eco mediático que acompaña a un cineasta como Álex de la Iglesia, un hombre que si ha tenido mérito alguno es en conciliar a esas dos España que se dividen entre los que ven (y aseguran que disfrutan) del cine español y los que viven resignadamente de espaldas a una realidad cinematográfica igual de torpemente trágica que esta Balada triste de trompeta.

Y eso que tenía confianza, precisamente, en la última película del director de El día de la bestia (hasta la fecha el mejor de los títulos de su irregular filmografía) porque generacionalmente aprecio que hemos bebido casi de las mismas fuentes.

Balada triste de trompeta es un filme de excesos que parte de ideas curiosas que no sabe explotar, sin embargo, el cineasta en pantalla.

Es valiente y briosa en su inicio. En especial por desacralizar la Guerra Civil española y mostrárnosla casi como un episodio de Hazañas Bélicas con punto siniestro que explica que ese buen amigo del director, Quentin Tarantino, ¿forzara? al jurado en Venecia para que le dieran el premio al mejor guión y el León de Plata al mejor director, pero esta cinta, su cinta no esconde fondo detrás de tan buena puesta de escena.  Una constante me temo que ya empieza a ser sospechosamente habitual en el cine de Álex de la Iglesia.

A ratos esta confusa historia de amor que sienten por una mujer un payaso tonto y otro triste se transforma en un caos del que es imposible sacar lecturas por mucho que otros ya se hayan empeñado en ello.

Sí, tiene un final aceptable –cuando los dos protagonistas se miran a las caras con sus rostros mutilados y lloran como buenamente saben hacerlo– pero deja al espectador en blanco mientras se pregunta si lo que habrá visto no será en el fondo lo que realmente es: una tomadura de pelo rodada con mucho dinero. 

Una excusa para que el cineasta, supuestamente y en virtud de su tebeo, ha desaprovechado para no hacer nada. Bueno, nada no, porque si Balada triste de trompeta se caracteriza por algo es por sus excesos, su derroche detrás de nada.

A mi me dejó frío. Y eso que me encanta el espíritu circernse. Espíritu que se le va de las manos al director cuando usa su historia en momentos claves de la historia de este país de cabestros que es España.

Como espectador, una pena porque a mi juicio Balada triste de trompeta podía haber sido la obra mayor de un realizador que parece que no ha superado aún la adolescencia. Y que por tanto carece de talento y capacidad para articular un discurso con el cual repartir bofetadas a esas dos Españas que, me sugiere su filme, encarnan esos dos payasos: el tonto y el triste.

Balada triste de trompeta me parece así a como siempre me parecieron las canciones de Raphael, una excentricidad sonrojante que algunos continúan  confundiendo como genial. Claro que debe ser, reflexiono, porque buceando en esa España que se abría a la canción (y puestos a elegir) siempre me gustó mucho más Nino Bravo.

Álex de la Iglesia pasará de todos modos a la historia de nuestro cine como uno de esos escasísimos cineastas que han logrado que parte del público al que dice que le gusta el cine español y al que cordialmente lo detesta sea capaz de gastarse el abusivo dinero de la entrada para ver su última película porque se trata, sencillamente, de una película de Álex de la Iglesia.

Y sí, confieso que he sido uno de los que cometió el error. Y ello pese a dejarme indiferente su cine. Hábil visualmente pero tremendamente vacío en el fondo.

¿Me pasará esto por apoyar al cine español?

Y concluyo:

Sí.

Cartón piedra.

Balada triste de trompeta.

Saludos, idiota, idiota, idiota, desde este lado del ordenador.

Tres cosas…

Jueves, Diciembre 9th, 2010

UNA PREGUNTA QUE SE QUEDARÁ SIN RESPUESTA

Ya planteamos esta cuestión hace unos días pero no hay mal que por bien no venga. ¿Alguien podría explicarnos por qué el documental Ciudadano Negrín, trabajo que cuenta con apoyo financiero del Gobierno de Canarias, se estrena solo (concretamente este viernes, 10 de diciembre) en la capital grancanaria pero no en Santa Cruz de Tenerife como suele ser habitual –al menos hasta ahora– con todas aquellas producciones en las que participa el Ejecutivo regional?

¿Será cosa de la crisis?, ¿será cosa de la nueva y restrictiva campaña para hacer región de nuestro ilustrado (a los resultados del informe PISA me remito) Ejecutivo regional?

PARA APUNTARLO EN LA AGENDA

Casa Lercaro inicia hoy (y continuará el 16 de diciembre) el cineforum El Museo en el Cine. Esta tarde, a las 20 horas, se exhibe La Ville Louvre, de Nicolas Philibert (1990) mientras que la próxima semana le toca el turno a esa gigantesca y maravillosa extravagancia que es Russkiy Kovcheg (El Arca Rusa), de Alexandr Sokurov. Ambas cintas se exhiben en versión original con subtítulos en español.

PODRÍA SER MUY INTERESANTE…

El Parlamento de Canarias acoge el 13 de diciembre sus Debates del Ciclo Parlamento y Sociedad: Ideas para el Futuro, que en esta ocasión rinde ese mismo día  Homenaje a Juan Marichal y girarará en torno a la Creación Intelectual e Industria Cultural en Canarias. El 16 del mismo mes se analizará La perspectiva respecto al futuro de Canarias de los Expresidentes. Estos debates se desarrollarán en el Salón de Actos del Parlamento de Canarias, sito en la Calle Teobaldo Power , 7, en Santa Cruz de Tenerife.

La lista de ponentes que participarán en Homenaje a Juan Marichal son el presidente de la Cámara regional, Antonio Castro Cordobez; el viceconsejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado Prieto; el escritor y periodista Juan Cruz Ruiz; la profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Julia Rodríguez Cela, y José Medina Jiménez, presidente de la Fundación Juan Negrín.

En la mesa de debate Creación Intelectual e Industria Cultural en Canarias, intervendrán
Fabiola Socas Luis, cantante y experta en cultura y música tradicional en Canarias; Antonio Vizcaya Larios, director y propietario de la Empresa Cultural Mirmidón; Fernando Pérez González, director Gerente del Museo Elder; Juan Cruz Ruiz, director adjunto del periódico El País y escritor y Jerónimo Cabrera Romero, técnico de Canarias Cultura en Red, quien presentará el Plan Estratégico de Cultura del Ejecutivo canario.

Los invitados a participar en la mesa prevista para el 16 de diciembre (18 a 20.30 horas) en las que se estudiará La perspectiva respecto al futuro de Canarias de los Expresidentes son Jerónimo Saavedra Acevedo, Fernando Fernández Martín, Lorenzo Olarte Cullen, Manuel Hermoso Rojas y Román Rodríguez Rodríguez.

Para inscribirse en alguno de los debates o en ambos: www.parlamentoysociedad.com o remitiendo un e-mail a direccion@parlamentoysociedad.com.

Saludos, en este ya largo invierno de mi descontento, desde este lado del ordenador.