Titanic 2 (El hundimiento)

Martes, Noviembre 9th, 2010

El viceconsejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, vestido de marinero, gorra de plato blanca encima de la cabeza, se encuentra en la proa del barco llamado Cultura fumando en pipa tranquilamente cuando de improviso ve como el iceberg de la crisis desgarra la niebla como si fiera un velo y muerde como una navaja un lado de la embarcación.

ALGUIEN: Zozobramos, zozobramos…

ALBERTO DELGADO (hace bocina con las manos): ¡Las mujeres y los niños primero!

A la primera que tiran por la borda con salvavidas es a Blanca Quintero. Cuando su cuerpo toca el agua se aferra a una tabla que casualmente flotaba por ahí en la que se puede leer Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias.

Delgado recorre la cubierta atestada de gente. Unos marineros bajan lanchas de salvamento al agua agitada del Atlántico. Otros piden orden al pasaje enloquecido. Un grupo de músicos canarios toca, en la popa, temas ligeros para relajar el ambiente.

Una de las lanchas salvavidas se suelta de los amarres y cae al agua donde se hace añicos.

UNA VOZ: ¡Dios mío, sólo nos queda una!

Alberto Delgado reparte órdenes a diestro y siniestro a quien quiera escucharle. Logra, sin embargo, que la única lancha que queda americe con suavidad en el mar agitado. Delgado desciende el primero, bajando con sorprendente agilidad por la escala. Detrás de él, un grupo de pasajeros se amontona, varios de ellos caen al agua donde son arrastrados por las olas.

ALBERTO DELGADO: ¡Qué no cunda el pánico!, ¡qué no cunda el pánico!

El barco lentamente se hunde en el mar. El ruido de hierros destripándose atraviesa la noche como el grito desgarrador de mil gatos en celo. Más allá, en el horizonte, otros navíos de  la escuadra del Gobierno de Canarias se ponen en posición vertical para ser tragados por las aguas rabiosas del Atlántico.

Un teatrero que ha logrado hacerse sitio en la barca exclama: ¡Esto es el fin!
Todos miran como el barco Cultura se hunde en el mar.

Saludos, de un marinero en tierra, desde este lado del ordenador.

Cosas de la crisis. De la puta crisis

Lunes, Noviembre 8th, 2010

* Cosas de la crisis. De la puta crisis. El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, avanza en declaraciones a Diario de Avisos(pinchar en el post anterior) que la tercera Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias ha tenido que ser “aplazada por lo menos un año”. Lo que me hace pensar que entonces ya no sería bienal sino trienal, así como preguntar (como quien no quiere la cosa) ¿qué ha pasado con el dinero que se llevaba invertido en su preparación? porque, digo yo, ¿se habría invertido argo, no?  En la misma entrevista, Delgado destaca que cuando se lo comunicó al director de la Bienal, el arquitecto Juan Manuel Palerm, éste lo entendió “perfectamente bien”. El viceconsejero añade, además, que espera que la Bienal continúe aunque se produzca “un cambio de gobierno” tras las elecciones previstas para mayo de 2011. Y ruega (es un suponer) que el futurible equipo entrante “no haga peligrar tanto éste como el resto de proyectos culturales”  que ahora caminan por la cuerda floja.

* En el mismo periódico, pero en la edición del domingo, leo que también en nombre de la crisis, María Isabel (Maribel para los amigos) Oñate, concejala de Patrimonio Histórico, Cultura y Consumo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, anuncia que por los dramáticos recortes que ha sufrido su departamento el recién abierto Teatro Guimerá de la capital tinerfeña –llevaba un año cerrado por obras– se verá en la obligación de suspender su programación. Lo que significa –hablando en plata– que nuestro viejo y señorial teatrito de provincias volvería a cerrar sus puertas si no baja Dios y lo remedia. El artículo recaba la opinión de algunos profesionales del sector, y la mayoría coincide al señalar la contradicción que supone haber abierto el Guimerá –volvemos a recordar: un año cerrado por obras– para que ahora se anuncie que lo fechan porque carece de financiación para mantenerlo abierto. En Facebook un grupo de creadores, artistas y seguidores ha abierto un canal para plantear propuestas e iniciativas sensatas con el objetivo de detener tan lamentable y patética decisión.

Saludos, aún con molesta tos, desde este lado del ordenador.

Uno, uno, dos…

Sábado, Noviembre 6th, 2010

Después de leer la entrevista que Diario de Avisos publica el viernes con el viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, me lo imagino como a  Jake La Motta con la cara de Robert De Niro en lo más duro de Toro salvaje.

El último tortazo el que revela La Provincia.

En la información, el Viceconsejero afirma que Cultura pagó a un diputado del PSOE (Domingo Fuentes Curbelo) una colaboración en Septenio.

Claro que, supongo yo, ese proyecto iría a concurso… Pero esto no se explica en la noticia.

Sigo leyendo, y aprecio que falla el gancho de Delgado cuando ”se muestra molesto” ante las críticas de su rival –Fuentes Curbelo– que ahora dirige su pegada al plan estratégico del sector cultural de Canarias. 

El viceconsejero responde golpeando al hígado del contricante recordándole que ese plan “no fue un objetivo marcado al principio de este mandato sino que fue consecuencia del encuentro organizado por el Gobierno en La Palma a finales de 2008, que reunió a más de 200 profesionales del sector cultural”.

Y si bien recuerdo aquel encuentro de más de 200 profesionales del sector cultural en La Palma (yo era un número más) no recuerdo que saliera algo tangible de allí. 

Domingo Fuentes Curbelo sin embargo ignora su ventaja y procura dar puñetazos en ese periódico tachando de fracaso Septenio con la excusa de que las primeras cuatro anualidades del programa ascienden a 14,5 millones de euros “con el inicio de la crisis”.

Me pregunto como espectador ¿hasta dónde quiere llegar usted, señor Curbelo?

Según el diputado socialista a conseguir su “tramitación parlamentaria de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2011” con el objetivo de presentar enmiendas para “liquidar la línea de financiación que se mantiene en 3.300.000 euros para el próximo año”. Lo que significa 400.000 euros menos que en el presente ejercicio.

Y me pregunto como público que asiste al ring: ¿Le están aconsejando bien sus entrenadores?

Espero la respuesta cuando Delgado insiste con su uno, uno, dos:  “usted también ha cobrado del programa Septenio.”

Saludos, mirando el ring, desde este lado del ordenador.

Tenebrosa sesión de espiritismo tenebrosa

Sábado, Octubre 30th, 2010

I.- ¿ESTÁS AHÍ?

El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, vestido con un riguroso smoking color vino,  preside una mesa de ouija en algún remoto caserón del archipiélago. Por las persianas a medio bajar se filtra la moribunda luz de la tarde. Varios candelabros iluminan la estancia de manera intermitente, lo que hace dibujar caprichosas sombras en los rostros de los invitados a esta sesión de espiritismo.

Alberto Delgado (mientras apoya suavemente la yema del dedo índice de su mano derecha sobre un vaso de cristal transparente): Pancho… Pancho… ¿estás ahí?

Silencio sepulcral, sólo roto por susurros y toses algo nerviosas.

Alberto Delgado (repitiendo la operación): Pancho… ¿estás ahí?

Una ligera corriente de aire frío envuelve a los presentes.

Cristóbal de la Rosa (dando un salto sobre su silla): ¡Ñooo, qué viruje mano!

Alberto Delgado: Pancho… Pancho… ¿estás ahí?

Cristóbal de la Rosa (aún recuperándose del susto, pregunta en voz baja a su vecino): ¿Quién es Pancho?

José Miguel León Quinero (aflojándose el nudo de la corbata): El mero.

Cristóbal de la Rosa (quitándose las gafas): ¿Qué mero?

José Miguel León Quintero: El mero Pancho.

Cristóbal de la Rosa: ¿El mero qué?

José Miguel León Quintero: El mero Pancho.

Cristóbal de la Rosa (ajustándose las gafas): Ahhhh, mi pésame.

II.- SÍ, ESTÁ AHÍ

Alberto Delgado (con voz de mando): Pancho, cojones, ¿estás ahí?

El vaso avanza violentamente a la casilla donde pone SÍ.

Alberto Delgado (sonriendo aliviado mientras se dirige a los presentes): ¿Alguna pregunta?

Luz Marina Caballero: ¿Las Palmas de Gran Canaria será capital europea de la Cultura en 2016?

El vaso comienza a moverse enloquecido por la mesa. Va hacia una letra, donde se detiene unos instantes, luego salta a otra en el lado izquierdo del tablero. Por fin apunta una.

Alberto Delgado (con el brazo derecho estirado por el vaso): Apunten: J.

J. apuntan los invitados a la sesión de espiritismo.

El vaso se mueve ahora en otra dirección.

Alberto Delgado: E.

Primitivo Jerónimo Pérez: JE.

Alberto Delgado (hace un gesto de silencio con su mano izquierda mientras con la otra sigue al vaso): J.

Todos miran el tablero ouija.

Alberto Delgado: Otra vez JE.

Primitivo Jerónimo Pérez: Ya son dos JE. JEJE.

Cristóbal de la Rosa (acariciándose la barbilla): Me parece que se está riendo.

Luz Marina Caballero (cabreada): Andá y qué le dén al mero…

José Miguel León Quintero: El mero se llamaba Pancho.

Luz Marina se levanta de la silla y abandona la habitación dejando tras de sí un aroma a perfume ahora mismo difícil de identificar.

III.- SIGUE AHÍ

Cristóbal de la Rosa (osado): ¿Me recordarán como el hombre que fue TEA?

El vaso se mueve de un lado al otro del tablero, casi como si le costase digerir la cuestión. El vaso parece que se aproxima a la N… pero no, se mueve ahora en dirección al Viceconsejero.

Alberto Delgado (nervioso): T.

El vaso se dirige a la esquina.

Alberto Delgado: E.

El vaso se desliza ahora hacia arriba.

Alberto Delgado: A.

Cristóbal de la Rosa (dejando el bolígrafo al lado de su cuaderno de notas): ¿TEA? 

Delgado ordena silencio. El vaso repite la operación.

Cristóbal de la Rosa: Otra vez TEA. ¿TEATEA?

Alberto Delgado suelta el vaso con tanta rapidez que da en la cara de Cristóbal de la Rosa.

Cristóbal de la Rosa: ¡Joputa!

Los presentes se ponen en pie alarmados. Alberto Delgado tira su silla mientras ve el moratón que se va dibujando en la boca de Cristóbal de la Rosa.

Alguien chilla.

Alguien: ¡Está sangrando!

Cristóbal de la Rosa se lleva las manos a sus labios y observa manchas de sangre. Se desmaya.

Alberto Delgado (cerrando y abriendo los dedos mientras recoge la silla del suelo): ¿Alguna pregunta más?

Los invitados aprovechan para escapar con la excusa de arrastrar el cuerpo de Cristóbal de la Rosa fuera de la estancia.

IV.- CONTINÚA AHÍ

Alberto Delgado –solo en la habitación– cierra la puerta. Al volver a la mesa se inclina en el lugar que ocupaba Cristóbal de la Rosa y recoge el vaso, que limpia de restos de sangre.

Lo coloca sobre la tabla ouija.

Alberto Delgado: Pancho, ya que estás ahí responde a otra pregunta.

El vaso se mueve hacia la casilla SÍ.

Alberto Delgado (muy serio): ¿qué voy hacer en Cultura con el presupuesto que tengo para 2011?

El vaso se mueve un buen rato.

Alberto Delgado (siguiendo las casillas): Administrarlo con cabeza.

El Viceconsejero levanta el dedo del culo del vaso. Lo mira un buen rato. Siente como un ligero escalofrío sube por sus pantorrillas. Vuelve a colocar el dedo mientras pregunta: Pancho.

El vaso: ¿Qué?

Alberto Delgado: Eres un hijo de la gran puta.

V.- AHÍ. AHÍ. AHÍ.

La ventana de la habitación se abre bruscamente, rompe la persiana a medio bajar y una neblina espesa se adueña de la estancia. Ahora sumida en una oscuridad grisácea.

Alberto Delgado (clavado en la silla): ¿Nadie se ha confesado todavía?

Saludos, invocando a Cthulhu, desde este lado del ordenador.

¿Hablando se entiende la gente?

Lunes, Octubre 11th, 2010

Interesante debate el que planteó el periódico El Día el domingo pasado en torno a los festivales y conciertos en Canarias. Interesante también son las conclusiones que sacan los invitados a participar en esta charla aunque uno todavía se pregunta qué dominios (por demonios) hacía el viceconsejero de Cultura del Gobierno regional, Alberto Delgado, en esta especie de cónclave de promotores festivaleros. Bueno, puedo pensar las razones y supongo que cualquiera con dos dedos de frente también.

Los participantes en esta tenida fueron además del bueno de Delgado los empresarios Leopoldo Mansito, de LM Producciones; Martín Rivero, de Rider y Tantoarte Producciones (su página web está en construcción); Jordi Esplugas, de Canarias Sun Live Festival, y Bernard Habis, de Airbag Events (no hemos encontrado su web, si la tiene).

Si está interesado en estas cosas les recomiendo que se lean el diálogo que arbitra Delgado. Salvo Jordi Espuglas, la voz más coherente de la fiesta, el resto de los participantes coincide en lamentar (y no en ejercer un deportivo mea culpa) sobre lo mal que lo tienen en traer artistas con pedrigrí a este territorio desestructurado. Eso sí, todos, absolutamente todos, respetan sus cotos de caza al asegurar que “no existe saturación de eventos” (¡como odio esa palabra: eventos!) porque la bulla obedece  “a la gran demanda de público, ávido de espectáculos, la que mueve el mercado”.

Muy ajustado a su papel, Alberto Delgado recordó por enésima vez la dichosa crisis y el recorte carnicero que ha padecido el departamento que dirige. Se le olvidó añadir que desde hace tiempo se le viene pidiendo a gritos que limpie esa santa casa, que luche por la transparencia en determinados departamentos y que se busque otros asesores. Algunos de los cuales podría estar sentado en esa misma mesa que organizó El Día para hablar sobre lo divino y lo humano de los festivales musicales en Canarias.

Delgado es, pese a todo, un hombre serio, y advierte de la que se avecina el próximo año. A su manera cuenta que la tarta de la que antes comían unos ya no será tarta sino un pastelito, por lo que solo unos pocos de esos unos tendrán derecho al dulce. La pregunta es ¿a quiénes le tocarán las cerezas? Y la respuesta es que las cerezas ahora las reparte Septenio.

En otro momento del debate, Delgado se queja de las prácticamente inexistentes relaciones entre las admistraciones autonómicas de Cultura y Turismo. “La cultura nos puede diferenciar de otros destinos turísticos de sol y playa similares al nuestro. Hay que establecer sinergias entre ambos sectores, teniendo en cuenta que el turismo representa el 34 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Canarias”. Y exclamo al leerlo un bravo casi inconsciente pero también me atrevo a preguntar: ¿se ha producido ya ese acercamiento entre Cultura y Turismo? Y si es así ¿qué planes se han definido?

Me imagino al viceconsejero si se le hubiera planteado esta pregunta:

-Yo… eh… ¿de qué estábamos hablando?

El culebrón continúa con la intervención del amigo Martín Rivero, quien tras lamentar la desaparición de festivales como Eólica, Aguaviva o Costa de Músicas (añado, aunque no tenga nada que ver con ese paquete, Mueca) denuncie el desequilibrio entre lo que recibe por parte del Gobierno la llamada música culta o clásica, el 50 por ciento del total, y el resto. “Ese es quid de la cuestión porque nosotros debemos hacer equilibrios en el aire” asegura con brillantez el que una vez fuera un notable periodista.

Martín defiende también un mapa de la cultura a través de un Plan Estratégico Canario del sector. Lo que me hace preguntar otra vez (y van) ¿pero no estaba en marcha el puñetero Plan? Y mete el dedo en la llaga quizá porque ya está jarto de los cantos de sirena sobre el divorcio existente entre Cultura y Turismo (le hubiera recomendado a Martín que hubiera añadido a su glosa losa Investigación y Desarrollo) porque “no hay estrategia ni líneas políticas que luego incluyan a las empresas para elaborar un proyecto serio”.

Delgado le responde, sin el talento del internacional Pedrito para el regate, que ese divorcio entre Turismo y Cultura ¡lo tenemos que solucionar ya entre todos!

Olé, olé y olé sus santos cojones.

Jordi Esplugas, que insisto me parece el más coherente en este debate, cree que la música en vivo es una buena inversión cultural, turística y económica y explica como un grupo de empresarios importantes afrontó un riesgo muy alto hace cuatro años y medio ante la casi total desaparición del ocio en el sur de Tenerife. “Se arriesgaron porque la isla merece tener un cartel en Europa con espectáculos al aire libre durante los 365 días del año”. Y ahí, con esas mismas palabras, está la clave de este tronado debate: Convencer a un grupo importantes de empresarios privados a que afronte un riesgo muy importante para revitalizar el sur de Tenerife como destino no sólo de sol y playa sino también cultural.

El Gobierno canario asumiría en este caso otro tipo de responsabilidades. Y así, casi con total probabilidad el pastelillo presupuestario del 2011 igual se transformaría en bizcochón. O queque, como dice en grancanaria.

Desgraciadamente, Leopoldo Mansito no es partidario de este modelo. Confía más en el dirigismo institucional al comentar que su radiofórmula sería contar con “el apoyo de las instituciones públicas y la confianza de las empresas privadas”. O hablando en plata, una vez más lo de me arriesgo si cuento con el respaldo de las administraciones públicas. Administraciones, todo sea dicho de paso, jartas de gritar: ¡No tengo dinero! 

El bueno de Delgado le contesta con “racionalicemos el gasto”. Una manera elegante de decirle “aprenda a buscarse la vida, que de esta teta poco más van a sacar”.

Espuglas, insisto que el más atinado en el debate, añade que “no es cierto que el modelo de sol y playa esté agotado, pero sí hay aspectos que se deben corregir porque la música en vivo no es un patrimonio exclusivo de la cultura. Generar conciertos es invertir en turismo y consolidar la economía de un territorio. El ejemplo de Canarias Sun Live Festival es nuestra mejor baza, puesto que nuestros eventos generaron 1.200 puestos de trabajo y una economía paralela de 15 millones de euros.”

Y continúa sin que se le caigan los anillos: “en el año 2008 tuvimos el sí de Paul McCartney para que viniera a actuar al sur de Tenerife. Hicimos un esfuerzo terrible con un grupo de empresarios y la operación estaba cerrada, pero nos hacía falta encontrar una mínima colaboración por parte del Gobierno de Canarias que nunca apareció y tuvimos que renunciar a una cita que hubiera situado a la isla en todos los informativos del mundo”.

No se indica si Delgado responde.

El resto de los invitados a esa misma mesa probablemente miró al techo y silbó el Hope of delivance de… Paul McCartney.

En fin.

Saludos, tras recibir un NO del espectro del gran Johnny Cash para que cante con Los Sabandeños en un gran concierto en San Borondón, desde este lado del ordenador.

Fantasías LEAC(nianas) de ayer y hoy presentan…

Sábado, Junio 26th, 2010

 

1.- LA MAÑANA…

La directora del Plan Canario Audiovisual, Patricia González Cámpora (como Gracita Morales), se acerca sigilosamente al viceconsejero de Cultura del Gobierno regional Alberto Delgado (como José Luis López Vázquez) y le grita en la orejota derecha:

- ¡¡¡Señoritoooo!!!

Delgado se despierta de su habitual sopor mientras apaga el móvil al reconocer una nueva llamada perdida de Milagros Luis Brito.

Ya van 300. Ay, Milagros… Ay…

DELGADO (con voz cantarina, quizá porque tararea su inevitable blues):  ¿En qué nuevo embrollo me has metido ahora?

PATRI GRACITA:  Señoritoooo los chicos del LEAC quieren que esté presente en la jornada de puertas abiertas del susodicho Laboratorioooo…

DELGADO:  ¿Y tengo que ir? No ves, m’hija, lo cansadito que estoy…

PATRI GRACITA:  ¡Señoritooooo..!

Alberto Delgado se despereza como un oso del cómodo sillón. Estira los brazos y se levanta echando pestes. Patizambo, se encierra en el cuarto de baño. Patri Gracita se queda de pie y mira a través de las ventanas a las gaviotas que vuelan alrededor de los barcos anclados en el puerto de la capital grancanaria. Se le ocurre –así, de repente– que aquello, lo de las gaviotas volando en torno a los barcos, podría ser una buena idea para que Víctor Moreno haga algo parecido a El extraño, eso que los de la caspa llaman cortometraje con mensaje. Lo anota radiante con su letra pulcra y redondita en la libreta de Canarias Crea…

Delgado sale del baño acompañado de la banda sonora de una cisterna que parece que sigue vomitando agua. La señala con una media sonrisa.

DELGADO (descojonándose): Es que está rota. La puta crisis.

Patri Gracita se ajusta la falda escocesa y asiente altiva con la cabeza.

PATRI GRACITA:  ¿Vamos?

DELGADO (resignado):  Vamos.

2.- LA TARDE

En el Conservatorio Superior de Música de las Palmas de Gran Canaria un cubano cincuentón con pinta de Tomás Millián pasado de vuelta y un chico apellidado K. con ligero parecido a Craig Wasson abren sus abrazotes cuando ven aparecer a Patri Gracita.

CUBANO y K.: Audiovisual canario: ¡Uno!

Patri Gracita entra en la sala mientras ambos dos se inclinan en el suelo como si quisieran besar sus pasos.

Mientras tanto, Alberto Delgado, que sale en ese momento del ascensor, musita como una oración lo de septenium, septenium, septenium…

Cuando su cuerpo de oso –el de Alberto Delgado– va a cruzar el umbral de la sala lo detienen las manos del cubano y el otro. El tal K.

AMBOS DOS: ¿Onde tú vas?

DELGADO:  ¿Cómo que onde coño voy? Pues a presentar esta farsa lecaniana.

CUBANO: ¿Y tiene usté invitación?

DELGADO (mientras se rebusca azorado en los bolsillos de la chaqueta): Pues va a ser que no…

EL OTRO, K.: Ahí tiene la salida.

DELGADO (abriendo los ojos escandalizado): ¿Onde está la Patri?

El cubano y el otro, K., se hacen los locos. Del ascensor salen ahora seis personas que se ríen y portan papeles. Van cantando “si soy del LEAC medio puntito de más…”

DELGADO (cabreado): ¿Onde está la Patri?

El cubano y el otro comprueban las invitaciones de los seis recién llegados.

EL OTRO, K. (con sonrisa mefistofélica): Entrad, amiguitos, entrad… y sabed cómo digo yo que hay que escribir…

DELGADO (que insiste): ¿Onde está la Patri?

CUBANO: No moleste más, carajo. Este es un país libre. Deje trabajal.

DELGADO (muy mosca) ¿Y la Patri? ¿Onde está la Patri?

EL OTRO, K. (dando saltitos nerviosos): ¿Tiene usté invitación?

DELGADO (que no sale de su estupor): ¿Invitación? ¿Yo?

El otro, K.,  le hace un gesto al cubano cincuentón, quien arrastra a Delgado disimuladamente al ascensor.

CUBANO: Ay, papito, deje trabajal…

DELGADO: ¿Onde está la Patri? ¿Onde está?

Salen del ascensor dos señores conocidos en su casa: Jordi Gasull y Ramón Menéndez.

El cubano aprovecha para meter a empellones a Delgado dentro del elevador.

DELGADO: Pero, pero ¿esto no iba a ser una jornada de puertas abiertas? ¿De esas que revelarían los secretos lecanianos?

CUBANO (moviendo la cabezota como si diera por imposible a Delgado): Eso, mi helmano: lecaniANOS. Ay, qué pena mi osito… ¡la dinámica de trabajo sólo nos permite cursar seis invitaciones que hemos repartido por estricto orden de solicitud…!

DELGADO: Pero si eso lo pagan todos los canarios…

CUBANO (imitando la voz de Patri Gracita): pshhh: ¡Estricto orden de solicitud!

La puerta del ascensor se cierra. Y ahí, sólo, mientras la caja desciende, Alberto Delgado cree (y digo cree) escuchar a Patri Gracita gritar:

- Pero señoritoooo ¿dónde demonios se me ha metido usted?

3.- Y ESA NOCHE: TRISTE, SOLITARIO Y FINAL…

Primer plano de Delgado, que del blanco pasa al rojo y del rojo al violeta.

Dramático pero también piadoso fundido a negro.

Saludos, a lo esto es lo que hay, desde este lado del ordenador.