Momias enamoradas y momias mudas, tontas y no necesariamente desdentadas

Sábado, Marzo 5th, 2011

I.- GENTUZA

En el cuarteto de grandes rarezas de los estudios Universal siempre sentí especial predilección por La momia.

La momia, en contra de la elegancia de Drácula, la trágica fealdad de la criatura nacida en el laboratorio del doctor Frankenstein y la ferocidad exacerbadamente masculina del Hombre Lobo, era un ser que pertenecía a otro tiempo. Una extravagancia que solo quería recuperar a la amada para vivir el resto de su eterna existencia en paz.

¿Qué mal hacía? 

El mal, en todo caso, venía de los arqueólogos.

Era gente consciente que pese a estar molestando el dulce sueño de los muertos continuaba adelante porque solo pensaba en exhibirlos como trofeos en sus museos.

Imaginen así a esa pareja de amantes que sabe va a ser observada por una  legión de imbéciles que nunca estará satisfecha de devorar a muertos que dicen estar vivos en televisión mientras mienten al gritar: ¡Sálvame! o ¿Dónde estás, corazón?

II.- Y A CUENTA DE…

Me acordé de la momia de la Universal esta misma semana al leer la noticia de que han regresado a Tenerife tres momias guanches que hasta el día de hoy permanecían en la capital de las Españas.

Lo que me atrajo de esta noticia fue sin embargo el caso de que dos de estas momias se trataran de mujeres cuya edad estiman los expertos debería de oscilar entre los 25 y 30 años, y la de un hombre de entre 30 a 35 años.

¡La momia vuelve! pensé entusiasmado. ¡Y esta vez con las dos mujeres de su vida!

¡Pobre momia!

III:- UNA ENTRAÑABLE AFICIÓN

A mi esto de las momias (guanches o no) me fascina desde que vi siendo un enano La momia. La momia de Boris Karloff aunque la dirigiera el señor Karl Freund.

Y digo La momia de Karloff porque más que por ser momia me encantaba cuando hacía de Imhotep, con aquellos hiptónicos ojos que solo podía tener Imhotep.

Con esa mirada que taladra advertía: déjenme vivir en paz con mi chica.

Con las momias guanches: déjenme vivir en paz con mis chicas.

O la chicas momias guanches: déjemen vivir en paz con nuestro chico.

O dejen vivir en paz a las dos chicas.

IV.- IMHOTEP Y YO

Recuerdo que siendo todavía un niño visitaba con  mi familia el antiguo Museo Arqueológico de  Santa Cruz de Tenerife que en ese entonces estaba ubicado en el edificio del Cabildo de Tenerife.

Allí, entre restos de vasijas y otros utensilios utilizados por los primeros pobladores de la isla, se encontraba una sala que me encantaba visitar.

En la misma se podía observar los restos de una momia. Una momia que estaba depositada en una cuevita artificial.

Me pasaba horas mirando aquella momia. Y hasta le puse nombre.

No, no el de Imhotep.

La llamé Pancho.

Reconozco que el nombre no es muy guanche (ni siquiera egipcio) pero en mi fantasía Pancho la momia se convirtió en un amigo invisible con el que podía desahogarme.

Y Pancho, como un buen amigo invisible, me escuchaba sin interrumpirme.

O hacía precisamente que escuchaba.

Más tarde o antes, ya no me acuerdo, vi La momia de Karloff pero nunca se me ocurrió cambiarle el nombre a mi momia.

Pancho la momia continuó siendo Pancho la momia.

V.- LA HABITACIÓN DEL PÁNICO

En otro habitáculo del museo uno podía entrar en una habitación del pánico. Se trataba de un espacio repleto de cráneos aborígenes.

O quiero pensar ahora que se trataba de una habitación repleta de cráneos aborígenes.

Es probable que no fuera así y que yo haya terminado por mitificar lo que probablemente no era tan espectacular como –reitero–  quiero seguir pensando hoy día.

En mi recuerdo quien les escribe está en el centro de la habitación mientras contempla todas aquellas calaveras e intenta ponerle nombres como ha hecho con Pancho pero no puede.

No puede…

Quizá sea por las sonrisas mudas, tontas y desdentadas de las calaveras. 

Desde entonces esa sonrisa muda, tonta y no necesariamente desdentada la asocia con la muerte.

Muda, tonta y no necesariamente desdentada.

VI.- PERO… ¿ POR QUÉ?

Se me viene a la cabeza todo esto por el anuncio del regreso de estas tres momias guanches.

Nadie se ha planteado que igual tuvieron una historia de amor. Y que esa historia de amor igual se enmarañó durante su estancia en un Madrid que para mi huele a bocata de calamares refritos. 

Y que el hecho de volver (forzadamente) de ese Madrid que huele a bocata de calamares refritos igual trituró definitivamente su historia de amor. 

Así que veo a tres momias a las que les importa un carajo su origen.

También a tres momias a las que se las trae floja convertirse en símbolo de una tierra empeñada en que sus habitantes y monstruos –como los cráneos que había en aquella sala– continúen siendo tontos, mundos y desdentados.

Y eso con mi Pancho la momia e Imhotep nunca hubiera pasado.

Saludos, momias mudas, tontas y desdentadas, desde este lado del ordenador.

Dejen al cadáver putrefacto de Óscar Domínguez descansar en paz

Sábado, Diciembre 4th, 2010

No lo entiendo. La verdad es que no lo entiendo. Me refiero al artículo que publica Domingo-Luis Hernández en Diario de Avisos bajo el título de TEA y Domínguez. Y digo que no lo entiendo porque su lectura me sabe a roñosa. A carne envenenada al insistir en un asunto (en el que en este mismo blog hemos insistido en otro tiempo) que ya está pasado de moda. Que no ocupa actualidad.

En el artículo Hernández reitera una vez más el giro de noventa grados que dio esta iniciativa cuando Cristóbal de la Rosa –él no lo nombra, yo sí– reemplazó a Dulce Xerach Pérez –él sí la nombra, yo también– en el cargo y decidió cambiar el nombre de Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporánea (Iodacc) por el de Tenerife Espacio de las Artes (TEA).

Cambio, viene a decir Domingo-Luis, que anunció una transformación radical en la orientación de lo que pretendía ser “Un museo para cambiar la ciudad”.

Pese a mis más y mis menos con TEA, con su reformulación como centro aglutinador de actividades diversas, he superado afortunadamente esa etapa porque al final entendí que su objetivo era que el centro dentro de sus posibilidades tuviera personalidad. Y por ello, precisamente por ello, las palabras de Domingo-Luis Hernández me han parecido injustas y relativamente incendiarias para abrir una nueva polémica en torno a un espacio que, insisto, y le cueste a quien le cueste, ha logrado convertirse en un lugar de referencia en el árido paisaje cultural de la capital tinerfeña.

Y es que TEA, en el estrecho margen de maniobra en el que se mueve, cuenta con una variada y en ocasiones interesante programación que, me consta, para muchos supone ya como un oasis en medio del desierto cultural en el que se mueve esta ciudad tan acostumbrada vivir de espaldas al mar.

Y parte de ese milagro, de saber regatear presiones externas e internas se debe a la labor que ha desarrollado su director artístico, Javier González Durana (1) con quien no estoy de acuerdo en muchas cosas pero en otras sí. Quizá porque quiero pensar que gracias a Durana y a su equipo se ha logrado que TEA sea algo más que una biblioteca que abre las 24 horas al día en su arriesgada apuesta por dejar entrar cualquier tipo de actividades –algunas muy discutibles, es verdad–  pese a que no resulten chiripitifláuticamente innovadoras.

En este sentido, y en el área que por cuestiones varias presto más interés, reconozco que TEA ha tendido una mano a ese cine independiente y guerrillero de verdad (no confundir con ese otro al que le gusta el diminutivo ito) cediendo el espacio para su exhibición. Y esto ha sido un punto a favor de TEA porque ha permitido que los subnormales viéramos el trabajo por otra parte muy digno de esos cineastas que hacen películas sin caer en la trampa del dirigismo del apoyo oficial del Gobierno canario.

Pero el presunto lamento de Domingo-Luis Hernández no va por ahí. Su queja quiere girar en torno al escaso protagonismo que desde que TEA es TEA ha ido adquiriendo la obra de Óscar Domínguez en el centro.

De hecho, se pregunta el autor del artículo “¿quién menosprecia a Óscar Domínguez?, ¿el Director Artístico del TEA? Pongamos que sí, pero eso no es todo: el responsable máximo de ese menosprecio es el Cabildo de Tenerife. De donde importa recordarle políticamente al Cabildo que el proyecto dicho tenía envergadura y que lo defendía el rigor. Luego, si se ha enterrado queda la inversión probada, y lo fue por el atractivo de Óscar Domínguez en nosotros y en quienes nos visitan. ¿Qué hacer?, ¿revender la obra adquirida de Óscar Domínguez?, ¿o basta con quitar de nuestra vista los cuadros de Domínguez para dárselos a otros ojos fuera de la Isla?”

Farragosa reflexión concluyo que anula el lapidario final de Hernández a su discurso: “quien se mira el ombligo con tanta atención no descubre que sus pies están siendo comidos por la gangrena”.

Será porque no creo que sea verdad, entre otras cosas, no lo que le pregunta Hernández en el texto al “muchacho de la portería de TEA” sobre la exposición permanente de Óscar Domínguez en el museo y descubrir abochornado y “en presencia de un alumno aventajado” que es “semipermanente”. Sino asegurar que ese mismo chico le dice que ”no hay colgado en el museo un solo cuadro de Óscar Domínguez por decisión del Director Artístico”.

¿A cuenta de qué se atreve a decir eso Domingo-Luis Hernández?

Y a cuenta de esta pregunta que planteo ¿no va ya siendo hora de que de una vez por todas sepamos los profanos hasta que punto se calibra el trabajo de Domínguez fuera de estas siete islas?

Lo digo porque siempre he pensado que al Domínguez artista lo supera el Domínguez festivo, el crápula que se fue a París porque quería ser artista y al final la enfermedad hizo de su vida una tragedia griega.  Tragedia que trasciende, a mi juicio, su obra. Obra que pienso ha sido vindicada por necesidades ombliguistas.

Con ello no quiero afirmar que el pobre de Óscar no se merezca el lugar que ocupa (como creo que no se merecía esa cosa que hacen pasar como película inspirada –es un decir– en su vida)  pero sí la de poner en su sitio a esas voces presuntamente autorizadas que lo han ubicado en una especie de paraíso artificial en la historia del arte.

La lectura del artículo de Domingo-Luis Hernández me hace pensar así que está escrito con otras intenciones porque creo que Domingo-Luis Hernández pese a todo es una persona inteligente. O al menos leída.

Su texto no me sabe por eso a reivindicativo sino a simple canallada. O a cantinflada como diría un querido y viejo amigo. Un artículo con ganas de despertar una tontuna guerra no ya con el director artístico de TEA sino con el comisariado político que tiene por encima.

Y concluyo que, sinceramente, me habría sumado a la causa si los argumentos de Domingo-Luis parecieran verdaderos. Ya saben, una reflexión punitiva y trabajada para denunciar una injusticia que en este caso no se merece TEA ni su director artístico y ni siquiera Cristóbal de la Rosa y por extensión el Cabildo de Tenerife porque sencillamente es  mentira. Y como todas las mentiras: mentira.

Así que dejen al cadáver putrefacto del pobre de Óscar Domínguez descansar en paz.

El bendito muerto es él, no nosotros.

Creo.

(1) Recomiendo la lectura de este enlace. Igual clarifica algunas cosas.

Saludos,  exigiendo saber ¿qué hay detrás?, desde este lado del ordenador.

Una versión canaria de ‘El ángel exterminador’

Jueves, Noviembre 18th, 2010

CUADRO I.

El salón de un restaurante acoge una pitanza navideña a cuenta del contribuyente. Preside la mesa la consejera de Educación, Cultura, Universidades y Deportes del Gobierno de Canarias, Milagros Luis Brito, quien viste un conqueto y sencillo traje de color crema. A su lado, el viceconsejero de Cultura, Alberto Delgado, que mira el plato de carne fiesta que tiene delante de sus ojos; los consejeros del área del Cabildo de Gran Canaria y Tenerife que se han apuntado al almuerzo porque casualmente pasaban por ahí y algunos de los seleccionados del proyecto Septenio.

Suena de fondo La cantata del Mencey Loco de Los Sabandeños.

POR LOS ALTAVOCES: Dicen que murió la raza / y nunca fue raza muerta, / raza que acabó en la historia, /pa’vivir en la leyenda…

El ambiente es relajado. Se sueltan chistes. Restallan como látigos carcajadas de compromiso y los esforzados camareros se apresuran en retirar los aperitivos, entre los que se encuentra el plato de carne fiesta.

ALBERTO DELGADO (observando como se llevan el plato): Adiós a una obra maestra.

Milagros Luis Brito se limpia la comisura de los labios con una servilleta de papel porque el presupuesto de este año ha obligado a celebrar el ágape en un guanchinche con pretensiones perdido en el norte de Tenerife. Toca con el tenedor el vaso de vino. Las risas y conversaciones varias bajan gradualmente el volumen.

MILAGROS LUIS BRITO: Como se acercan las fiestas navideñas hemos querido celebrar este almuerzo con los escogidos del programa Septenio. Contamos, además, con dos invitados de excepción como son Luz Marina Caballero y Cristóbal de la Rosa quienes podrán exponer sus apasionantes experiencias en los cabildos de Gran Canaria y Tenerife, respectivamente, para que, entre todos, hagamos grandes desde nuestros respectivos departamentos la cultura canaria. Levantad conmigo la copa: ¡Canarias una, grande y libre!

CASI TODOS: ¡Una, grande y libre!

Los camareros comienzan a dejar sobre la mesas bandejas con generosas raciones de puchero canario.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (hipando): ¡Canarias una, grande y libre!

LUZ MARINA CABALLERO: ¡Ahí va, y yo que esperaba costillas…!

Entre los invitados seleccionados del programa Septenio se eleva una voz. La mayoría mira en esa dirección.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

ALBERTO DELGADO (resignado): Protesta, protesta…

DOMINGO FUENTES CURBELO: Exijo mis 425 euros.

ALBERTO DELGADO: La parte contratante de la primera parte será considera como la parte contratante de la primera parte…

DOMINGO FUENTES CURBELO: Exijo…

CRISTÓBAL DE LA ROSA: hip, coma y calle que le dejan, hip, sin puchero muchachote, hip,digo, hip, quiero decir que hip…

Todos comen.

CUADRO II

El maitre se acerca a Milagros Luis Brito y le susurra algo al oído. La consejera vuelve a llamar la atención de los presentes golpeando el tenedor en su vaso de vino.

MILAGROS LUIS BRITO (extrañada): Me comunican que los camareros se han ido.

Silencio en la mesa.

El MAITRE (aflojándose el nudo de la corbata): Ustedes disculpen. No tengo explicación…

CRISTÓBAL DE LA ROSA (hipando): Esto pasa por venir aquí. Conozco yo un sitio en…

Se escucha en sensurround el balido de un rebaño de cabras.

ALBERTO DELGADO (dirigiéndose al maitre): ¿No podría traernos usted una copita de licor?

LUZ MARINA CABALLERO (exclamando): ¡Y café!

EL MAITRE (alarmado): Es que yo… yo…

MILAGROS LUIS BRITO: Hable usted en libertad…

EL MAITRE (confundido): No puedo salir del salón.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (descojonándose de la risa): ¿que no puede, hip, qué…?

EL MAITRE: … salir del salón.

LUZ MARINA CABALLERO (levantándose mientras se estira la falda): Esto es una confabulación chicharrera…

Se dirige a la salida con pasitos largos pero no puede cruzar el umbral. Mira a la consejera. Milagros Luis se pone en pie mascullando y comprueba que tampoco puede salir del salón.

ALBERTO DELGADO (dirigiéndose al maitre): ¿Y esas copitas de licor?

Cristóbal de la Rosa se dirige como si caminara en un barco en alta mar hacia donde se encuentran Milagros Luis y Luz Marina. Levanta la pierna para cruzar al umbral pero tropieza con una pared invisible.

CRISTÓBAL DE LA ROSA: ¡Carajo, se me ha quitado el hipo!

Los seleccionados de Septenio se dirigen en tropel a la salida pero, efectivamente, se dan cuenta que algo les impide salir fuera del salón.

Alberto Delgado mira la escena con poco interés mientras continúa sentado en su sitio. Picotea en el plato de puchero –ya frío– y coge una piña que comienza a taladrar con sus dientes.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

UNO DE LOS SELECCCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Tengo calor, tengo calor!

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Mis hijos, mi familia! ¡Quiero salir!

DOMINGO FUENTES CURBELO (señalando a Milagros Luis Brito): Esto es un castigo: ¡Coalición Canaria: despilfarradores!

Un masón de los seleccionados del programa Septenio hace el signo a otro hermano.

PRIMER MASÓN: Ha llegado la hora. Pronunciemos la palabra innombrable.

CRISTÓBAL DE LA ROSA (que ha regresado a la mesa y se sirve un poco más de vino): Eso, eso…

PRIMER MASÓN: H.

SEGUNDO MASÓN: I

PRIMER MASÓN: J

SEGUNDO MASÓN: O

PRIMER MASÓN: D

SEGUNDO MASÓN: E

PRIMER MASÓN: P

SEGUNDO MASÓN: U

PRIMER MASÓN: T

SEGUNDO MASÓN: A

Alberto Delgado suelta la carcajada.

PRIMER MASÓN: ¡Por el G:.A:.D:.U:. que no funciona!

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

LUZ MARINA CABALLERO (excitada):  ¿No oyen?

En sensurround balido de cabras: BEEEEEE.

UNO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡Recemos!

Todos se ponen de rodillas menos Alberto Delgado, que sigue picoteando en lo que queda de puchero en las bandejas.

BEEEEE en sensurround.

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: Es como en aquella película… ¿no se acuerdan? ¡Es cómo en aquella película!

MILAGROS LUIS BRITO: ¿Qué película por Dios?

OTRO DE LOS SELECCIONADOS DE SEPTENIO: ¡El extraño! Cabras. Cabras y más cabras.

BEEEE.

CUADRO III

CRISTÓBAL DE LA ROSA (mientras busca si queda algo de agua sobre la mesa): ¿Cuánto tiempo llevamos aquí dentro?

EL MAITRE: Yo que sé. Pero maldita la hora en que acepté que mi honesta casa acogiera este almuerzo.

PRIMER MASÓN: Ágape.

SEGUNDO MASÓN: Volvamos a deletrear la palabra impronunciable.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

LUZ MARINA CABALLERO: Pues yo quiero agua y que sea del grifo que para eso estoy en Tenerife.

ALBERTO DELGADO: ¿Y una copita?

EL MAITRE: ¡Agua! Agua hay en el baño.

TODOS, menos Delgado, miran los servicios que se encuentran al fondo del salón.

MILAGROS LUIS BRITO: ¡Las mujeres primero!

EL MAITRE: Calma, calma que esta es una casa respetable. Tenemos baños para damas y caballeros.

ALBERTO DELGADO: ¿Dónde hay de eso?

EL MAITRE (mirándolo interrogativamente): ¿Qué dice usted?

ALBERTO DELGADO (repantigándose en la mesa y aflojándose el cinturón): Damas y caballeros…

MILAGROS LUIS BRITO (nerviosa): Basta ya, Alberto.

ALBERTO DELGADO (que la mira con sorna): Basta ya.

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

CUADRO IV

MILAGROS LUIS BRITO (saliendo del baño. De fondo se escucha el ruido de la cisterna): ¡Ya lo tengo!

LUZ MARINA CABALLERO (esperanzada): ¿Qué tienes?

MILAGRO LUIS BRITO: ¡La manera de salir de aquí!

BEEEE se sigue escuchando en sensurround.

CUADRO V

MILAGROS LUIS BRITO: Pongámonos como estábamos al principio. No te levantes, Alberto, tú sigue ahí sentado que eres el único que no se ha movido. A ver, Luzma, te habías sentado al lado del primer masón. Y tú, Cristóbal, con el segundo masón. El del timple estaba a mi lado y sí, eso mismo, señora, usted estaba ahí. ¿Sonaba de fondo…?

ALBERTO DELGADO: ¿Las cabras?

EL MAITRE: ¡No! ¡La cantata del Mencey loco!

MILAGROS LUIS BRITO: ¿Puede desde aquí poner el disco?

EL MAITRE: Señora ¿por quién me ha tomado? Esto no es un local de chochos y moscas. Claro que puedo…

SUENA POR LOS ALTAVOCES: Dicen que murió la raza / y nunca fue raza muerta, /raza que acabó en la historia, /pa’vivir en la leyenda…

Milagros Luis Brito se levanta lentamente y se dirige con pasos nerviosos a la salida del salón y mueve la pierna derecha. ¡Cruza el umbral! Se gira mirando entusiasmada al resto de los comensales.

MILAGROS LUIS BRITO: ¡Lo hemos conseguido!

DOMINGO FUENTES CURBELO: ¡Quiero mis 425 euros!

CUADRO VI

INTERIOR DE LA BASÍLICA DE CANDELARIA

Todos – excepto Alberto Delgado y Domingo Fuentes Curbelo que se encuentran fuera tomando unas cañas– rezan a la Virgen de Candelaria. La Morenita.

CUADRO VII

EXTERIOR DE LA BASÍLICA DE CANDELARIA

Alberto Delgado (que observa como un rebaño de cabras bala en sensurround mientras atraviesa la plaza): Que Dios los coja confesados.

DOMINGO FUENTES CURBELO (balando también): ¿Quééé haaay deee miiiis 425 eeeuuurooos?

BRUSCAMENTE CAE EL TELÓN

Saludos, quitándome un millón de veces el sombrero ante el maestro Buñuel, desde este lado del ordenador.

El síndrome del avestruz

Lunes, Noviembre 15th, 2010

Algún día tendrá que escribirse la historia de los premios literarios en Canarias. Es una historia curiosa. En ocasiones también siniestra.

Como el mundillo literario del archipiélago es pequeñito pero trufado de pequeños apandadores iluminados, las batallas entre unos y otros adquieren en ocasiones dimensiones realmente dantescas. Afortunadamente, están surgiendo escritores y poetas que prefieren vivir al margen y ser algo así como islotes independientes en el oloroso océano que salpica estas sus enlodadas aguas.

Con esto quiero decir que no se limitan a competir en nuestro limitado universo de concursos florales sino que se atreven a ir más lejos. Nombres no faltan que han conseguido ser reconocidos por jurados que, supuestamente, desconocían la biografía de sus protagonistas. O su carné a determinados grupúsculos literarios canarios.

Éste y otros pensamientos de calado tenebroso me asaltaron hoy al asistir a la rueda de prensa del fallo del XXVI Premio de Novela Benito Pérez Armas, dotado con la nada desdeñable cantidad de quince mil euros y otorgado al escritor Juan José Mendoza (Las Palmas de Gran Canaria, 1957) por Isla feliz.

Y no porque piense que el Benito Pérez Armas tiene algo que ocultar ya que afortunadamente, y así lo avala su trayectoria, ha funcionado como riguroso altavoz para dar a conocer nuevas promesas literarias a este lado del Atlántico. No, lo digo por otras experiencias pasadas que intentaron trascender las fronteras de nuestro territorio convocando premios no sólo para autores que residieran en Canarias. Y por lo tanto, en lo que se valoraran cuentos y novelas que iban más allá de las historias que se desarollan en nuestras fantásticas pero domesticadas islas o en geografías míticas, que es una forma de camuflar nuestros entornos sin la necesidad ni la necedad de mencionarlos.

No sé si se acuerdan, pero hace ahora once años el Cabildo de Tenerife junto a la editorial Anagrama recuperó el Premio Alfonso García-Ramos de Novela. El ganador de su primera edición (la del 2000) fue el escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez por Animal tropical.

La novedad de este galardón, además de su cuantiosa dotación económica, diez millones de las antiguas pesetas (unos 60.000 euros actuales) fue la posibilidad de que la obra ganadora la publicara el sello editorial que dirige Jorge Herralde, miembro también del jurado junto a J. J. Armas Marcelo, Mihaly Dés, Cecilia Domínguez Luis, Ernesto Suárez, Enrique Vila-Matas y, con voz y sin voto, Dulce Xerach Pérez, por aquel entonces consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife.

El fallo del jurado del renacido certamen levantó, sin embargo, suspicacias. La primera, que el autor ganador no fuera canario aunque los abuelos del escritor cubano procedieran de Santa Úrsula (Tenerife). La segunda, que se tratara de un título de alto contenido sexual. Pornográfico llegó a decir alguien.

El editor Jorge Herralde se defendió de estas acusaciones en una entrevista que mantuvo con el autor de este blog y publicada en el Diario de Avisos el 21 de diciembre de 2000. A la pregunta de: “¿Le ha irritado las críticas que algunos han vertido contra la obra ganadora del Premio Alfonso García-Ramos de Novela. Voces que califican de sospechoso el galardón porque el autor publica en Anagrama? Respondió: “Lo que sí me resultaría sospechoso es que hubiera ganado una novela mala. El jurado estuvo formado, además, por tres miembros que fueron elegidos por el Cabildo de Tenerife, y otros tres por Anagrama. Penalizar por eso a un autor que publica en Anagrama me parece un absurdo total”.

El caso es que los siguientes ganadores del premio, los correspondientes a 2001 y 2002, fueron otros dos escritores que solían publicar en Anagrama: José Antonio Garriga Vela por Los que no están y Vicente Molina Foix por El vampiro de la calle Méjico, dos novelas que sin ser de lo mejor de ambos autores sí que se trataban de interesantes y elaboradas ficciones.

El jurado del 2001 estuvo integrado por Javier Aparicio Maydeu, Juan Pedro Castañeda, Daniel Duque, Pedro Zarraluki, Jorge Herralde y Dulce Xerach Pérez; mientras que el de 2002 lo formaron los ya citados Herralde y Xerach Pérez López, así como Jorge Benavides, Domingo Luis Hernández, Ana María Moix y Soledad Puértolas. 

En estas dos ediciones volvieron a llover las críticas en Canarias. La mayoría de ellas  lamentaban, entre otras, que el autor ganador resultara siempre un escritor peninsular y no canario. También, que el galardón sólo sirviera para promocionar a los escritores del sello Anagrama.

Lo paradójico del caso es que algunas de estas mismas voces canarias indignadas habían formado parte del jurado. Gente todas ellas muy respetables, lo que hace que todavía me pregunte –once años después de que este premio intentara trascender las fronteras insulares–  ¿por qué no dimitieron en su momento del jurado al percatarse de la conspiración judeo masónica en la que los habían metido? También ¿la de devolvieron los ingresos que recibieron tras cuestionar la fiabilidad de un certamen del que habían formado parte?

El caso es que, por una u otra razón, el recuperado Premio Alfonso García- Ramos de Novela se suspendió en unos años donde todavía no se veía en el horizonte el espectro de la crisis que hoy nos marea. Se perdió, además, la oportunidad de reivindicar con un premio que llevaba su nombre a uno de los mejores escritores canarios de todos los tiempos: Alfonso García-Ramos.

En esta y otras cosas pensé esta mañana. Mientras observaba y oía como se le transmitía al ganador del Premio de Novela Benito Pérez Armas que había sido el ganador de su XXVI edición.

Saludos, denunciando el síndrome del avestruz, desde este lado del ordenador.

El Tanque, incoado como BIC

Miércoles, Junio 16th, 2010

El Boletín Oficial de Canarias (BOC) anuncia hoy que la Comisión Insular de Patrimonio Histórico ha resuelto incoar a favor el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del Espacio Cultural El Tanque, en Santa Cruz de Tenerife, con la categoría de Monumento. E

El expediente de El Tanque, como popularmente se conoce a esta instalación, contaba con el respaldo del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna.

La declaración de este espacio como Monumento y de acuerdo con la Ley determinará a partir de ahora la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno y cuando se haya incoado el expediente para la declaración de bienes de interés cultural obligará a los Ayuntamientos a suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en este inmueble y su entorno, “así como los efectos de las ya otorgadas”.

Corresponde pues al Cabildo Insular la competencia de incoar y tramitar los expedientes de declaración de bienes de interés cultural, y elevarlo al Gobierno de Canarias para su aprobación, así como las modificaciones de dichos expedientes.

Dentro de lo que cabe y a pesar de lo farragoso de los términos, una buena noticia para la capital tinerfeña, la isla y el archipiélago. El Tanque parece que no desaparece.

Saludos, no sé por qué pensando en Diógenes de Sinope, desde este lado del ordenador.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Jueves, Junio 10th, 2010

No lo ha tenido nada fácil el coordinador general de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, Cristóbal de la Rosa, personaje que se ha convertido en uno de los habituales de este nuestro blog.

Haciendo examen de conciencia porque me he despertado esta mañana bañado de una serena luz cuasi divina, y tras leer las declaraciones que hoy publica la prensa local sobre el devenir que le espera a la Orquesta Sinfónica de Tenerife, llego a la conclusión de que Cristóbal de la Rosa por culpa de la dichosa crisis ha transitado por un camino de espinas. Muchas de las cuales, también es verdad, ha contribuido a sembrar.

No obstante, y pese a errores sonrojantes, Cristóbal de la Rosa ha revelado a lo largo de estos años el perfil de un hombre que al menos ha intentado hacer malabarismos en situaciones extremas manejando un presupuesto raquítico. Si a ello unimos la indiferencia que caracteriza al presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, sobre la cosa cultural salvo lo que suene como Hans Christian Andersen, no creo que a nadie le gustara estar en el lugar que hoy ocupa de la Rosa. A quien le debemos que tal y como está la situación, algo se mueva.

1.- EL CINE VÍCTOR

A lo largo de su gestión, a mi juicio, hay tres momentos que han marchitado su trayectoria como máximo representante cultural en el Cabildo Insular. El primero y sonado fue su pésima gestión de la crisis del cine Víctor, empantanada al adoptar una actitud castrista de llegó el comandante y mandó a parar que topó –insólitamente– con el repudio de un puñado de espectadores leales a la que quizá fue la más señorial sala de cine de la capital tinerfeña.

En aquellos días funestos, Cristóbal de la Rosa pretendió matizar la decisión de que el Cabildo dejaba de respaldar al Víctor enarbolando la bandera de la crisis y más tarde, perdiendo los papeles, descalificando a ese mismo puñado de espectadores que rabiaron (caso único en una islas donde la gente no suele rabiar sino vivir adormilada en su feliz sueño platanero) porque se clausuraba un cine que contribuyó tanto a alimentar sus sueños.

El Víctor está hoy muerto. Con una ridícula mampara de mimbre que casi parece querer ocultar aquellas vergüenzas. Mientras tanto, las plataformas que reivindicaron su permanencia como sala se han diluido en el desagüe de la memoria, y los dueños de la sala esperan la hora de arrendar o vender un cine que ya sólo pone películas para nuestros honorables muertos. O para un ejército de momias guanches que aplauden en silencio películas que han testimoniado su paso por esta tierra de ingratos.

2.- EL TEA

Limitado su radio de acción, la gestión política de Cristóbal de la Rosa se ha centrado fundamentalmente en el TEA, museo multiusos que continua siendo ampliamente conocido entre la población chicharrera porque su biblioteca sin libros en las estanterías abre las 24 horas de unos días que pasan demasiado rápido. El público que allí se encierra para poner los hombros sobre la mesa quizá ignore que en las tripas de este singular edificio se muestran algunas obras de Óscar Domínguez, entre otros artistas.

Cabe recordar que lo que hoy se llama TEA iba a ser IODACC pero la criatura cambió de nombre como si no quisiera reconocer a los padres ¿legítimos? de este carísimo invento que tanto dinero costó a los sufridos y cada día más cabreados contribuyentes. Esté uno laborando o sin empleo.

El TEA ha intentado, dentro de sus márgenes, ser una especie de cajón desastre donde dar cobijo a cualquier actividad cultural e incluso gastronómica que le salga al paso. Este puchero, sin embargo, ha terminado por desdibujar unas siglas que, reitero, si por algo ha calado entre la ciudadanía es por su biblioteca abierta las 24 horas.

3.- LA ORQUESTA SINFÓNICA DE TENERIFE (OST)

La tercera roncha notable que le ha salido a Cristóbal de la Rosa como coordinador de la cosa cultural es la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Formación que ahora busca director titular tras la no renovación de contrato del maestro Lü Jia, cuyas actividad finaliza en junio.

Algo espeso se cierne en torno a la destitución de Jia, lo que ha generado numerosos rumores en los mentideros de la sinfónica mientras Cristóbal de la Rosa le saca hierro al asunto con una serie de explicaciones que poco o nada han convencido a los seguidores de la OST.

Esta circunstancia coincide con la celebración la próxima temporada, 2010-2011, del 75 aniversario del conjunto sinfónico tinerfeño, lo que ha obligado, explicó ayer el también presidente del Patronato Insular de Música, a diseñar un programa de “consenso” que es una manera políticamente correcta de decir que lo de “somos pobres pero h0nrados”.

La temporada ordinaria constará de 18 conciertos entre el 12 de noviembre de 2010 y el 3 de junio de 2011, y parte de los mismos estarán dirigidos por su director honorario, Víctor Pablo Pérez, y por un director invitado que responde al extraño nombre de ¡Lü Jia!

No estuve presente en la rueda de prensa, pero imagino cómo debería de sentirse Cristóbal de la Rosa cuando tuvo que salir a la palestra y justificar, una vez más en lo que lleva al frente del cargo, esta rareza. Rareza que sumada a otras rarezas están convirtiéndose en marca de fábrica de su gestión. Gestión, insisto, muy compleja por los abruptos recortes presupuestarios y esa sensación de que el pobre hombre está solo ante el peligro. O en tierra de nadie.

Cristóbal de la Rosa se apresuró a anunciar, no obstante, que tardaremos tiempo en conocer al nuevo titular del conjunto sinfónico tinerfeño por razones varias: una de ellas la de encontrar sustituto en el mercado. O un señor vestido de frac y con una batuta bajo el brazo que esté dispuesto a venirse a Tenerife por menos dinero del que se le pagaba al chino: Lü Jia.

Le faltó añadir a Cristóbal de la Rosa la frase comodín más empleada en la actualidad por los políticos del primer mundo: “Son tiempos de crisis”. Pero para eso estamos nosotros, para recordársela.

Lo que está claro es que Cristóbal de la Rosa en uno de sus ya habituales giros que parecen sacados de un melodrama de Douglas Sirk, sí que afirmó que desconoce si se podrá anunciar un nuevo director titular para la OST al final de la próxima temporada o de la siguiente. Aunque expresó –imagino que emocionado– que la OST proseguirá trabajando con la misma regularidad de siempre. Lo que no es poco pese a que no cuente con director artístico.

Entre los directores que comandarán a la OST la próxima temporada figuran el venezolano Manuel Hernández Silva y el peruano Miguel Harth-Bedoya, entre otros.

La cuestión ahora es si debemos hacer apuestas. Aunque yo no las haría. Y es que con Cristóbal de la Rosa nunca se sabe.

Lo curioso del caso es que pese a todo a mí, personalmente, me sigue cayendo simpático el hombre. Claro que, como apunté más arriba, hoy me levanté bañado en una extraña luz cuasi divina.

Saludos, masticando una zanahoria, desde este lado del ordenador.