Otro consejo de monosabios… y van… y van… y van…

Lunes, Julio 26th, 2010

A mi esto de los comités de sabios me recuerda a los tres monos místicos o de la sabiduría. Ya saben, ese que no ve, ese que no oye y ese que no habla. El primero oculta sus ojos con las manos, el segundo se las lleva a sus orejas y el tercer se tapa la boca con ellas.

Esta idea, la de los famosos tres monos se me ha venido a la cabeza al leer la información que anuncia que Canarias contará con un Consejo Canario del Sector Audiovisual. Y que el mismo velará “por la calidad de los contenidos y la ética en el sector”, entre otras historias.

No se sabe todavía quien ocupará plaza en este comité de chimpancés, digo sabios, pero se indica que cinco de sus miembros saldrán del Parlamento de Canarias y los otros dos serán elegidos por el Gobierno. Lo que hace que me tema lo peor. Digo lo peor porque soy de los que cada día lo tiene más claro: sospecha con amargura de todo lo que salga de la Cámara regional. También de lo que emane del Ejecutivo autonómico. Y es que a los hechos me remito.

Ahora bien, en la nota se destaca bien clarito que todos ellos, los que integren el futuro comité de sabios o monos, según guste o disguste, “serán sometidos a un férreo régimen de incompatibilidades entre las que destacan la imposibilidad de tener interés en medios de comunicación de cualquier tipo, empresas de publicidad o de producción de contenidos”.

A ver si es verdad…

Los del comité tendrán “capacidad para imponer sanciones y ejercer acciones judiciales” y sus competencias abarcaránn desde la radiodifusión sonora hasta la televisión y cualquier otro sistema de transmisión de contenidos audiovisuales. Se prevé que el invento se ponga en funcionamiento — aún está pendiente por aquello de que entre en vigor la Ley para su aprobación definitiva– dentro de unos seis meses. Periodo tras el cual los acólitos del doctor Zaius podrán señalar con el dedo índice hacia arriba o hacia abajo según el caso lo que según sus personales criterios piensen que se sale del tiesto.

¡Tiembla Televisión Canaria!

¡Temblad televisiones locales!

Cuentan que el consejo de monosabios estará dedicado a informar sobre las propuestas de adjudicación y sobre las operaciones de venta o alquiler de las licencias. También la de realizar inspecciones e imponer sanciones. Además, “se encargará de fomentar la autorregulación y los códigos deontológicos” así como garantizar el cumplimiento de las obligaciones de servicio público radio y televisiones públicas y ser mediador en los conflictos entre operadores. En cuanto a su capacidad de imponer sanciones, este comité tiene la facultad de dictar instrucciones vinculantes (con multa de 100.000 euros a 500.000 euros, las graves de 100.000 euros a 50.000 euros, y las leves hasta 50.000 euros) y aprobar recomendaciones y ejercer acciones judiciales. Leo la información y la releo. Me rompo la cabeza pensando quién podría formar parte de este comité sin que se me aparezca ningún nombre en la cabeza, y espero, con resignación espartana, a su puesta en funcionamiento. Si el invento –e imagino que nace con tan noble intención—es para evitar opacidades, es bienvenido.

Claro que, mucho me temo, seguiremos informando.

Saludos, cual Taylor cuando se tropezó con la Estatua de la Libertad en aquella playa de aquel lejano planeta que no era tan lejano, desde este lado del ordenador.

Septenio o al arte de marear la perdiz

Martes, Junio 22nd, 2010

Sigo con bastante interés la guerra de tartas que se ha organizado en torno al programa cultural Septenio. En rueda de prensa, el viceconsejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias (no moja pero empapa) Alberto Delgado, anunció hoy en la capital tinerfeña que esta iniciativa ha respaldado 75 proyectos de diversas disciplinas, con más de 300 convocatorias culturales tanto en las islas como en el exterior, con la contratación directa e indirecta de 1.560 personas y la participación de 455 empresas desde su inicio.

No aclaró no moja pero empapa, o al menos no he leído que lo aclarase en las crónicas que se hacen eco del relumbrante acto informativo, del impacto que han tenido estos actos por esos mundos de Dios ni de las supuestas opacidades denunciadas por algunos artistas canarios cuyos nombres no se encuentran escritos en el paseo de la fama septenional.

Reiterando que, pese a mis críticas, todavía entiendo este programa como una plataforma eficaz para articular y dar a conocer lo que se hace aquí en tierras de allá, lamento una vez más la actitud inmovilista y fuera de todo sentido de un Viceconsejero al que le entra el mal de San Vito cuando desde fuera (¡y desde dentro!) se le reclama que cambie aspectos de un modelo que hoy continúa sin convencer a una amplía mayoría.

Imagino –y es un suponer– que la pretensión de la más conferencia que rueda de prensa organizada hoy por la Viceconsejería de la cosa cultural era la de emitir una cortina de humo en torno a un programa que despierta sospechas porque su máximo responsable no contribuye a despejarlas. ¡Y qué mejor filtro para despistar a la opinión pública que recitar una retahíla de cifras donde se barajan cantidades millonarias como si se aspirase con ello, con los números, a ahuyentar la sombra de la duda que se cierne sobre este programa!

No se ha dado cuenta no moja pero empapa que, precisamente por eso, alimenta más preguntas y dudas al ser incapaz de rebatir con argumentos las denuncias que le han llovido por Septenio desde que éste comenzó a dar sus primeros e inestables pasos. No me vale así que reduzca esta cuestión al comodín: “los artistas que protestan son todos aquellos cuyos proyectos fueron rechazados”. 

Detecto por ello que el espectáculo montado hoy por el Viceconsejero suena más a marear la perdiz que a otra cosa. Y en esa línea –como la de repartir presuntas regalías y amenazar veladamente a quien se manifieste en contra, como parece que esta pasando en las áreas de tan sacrificado departamento del Gobierno autónomo (muy castigado en sus presupuestos por la dichosa crisis)– no se deben hacer las cosas.

No señor, no se debe.

Concluyo: señor Delgado: el que respeta, aprecia y el que tolera, desprecia.

Y usted, me parece a mí, poco de lo uno y mucho de lo otro.

MIENTRAS TANTO, EN EL PARLAMENTO DE CANARIAS…

Coincidiendo “casualmente” con la conferencia de prensa del programa Septenio, en esa casa de vagos en la que ha terminado por convertirse el Parlamento de Canarias el diputado socialista Domingo Fuentes Curbelo exigió que se destinen los 20 millones de euros previstos para los próximos cinco años en el programa Septenio a la cultura en el archipiélago.

La consejera de Educación, Milagros Luis Brito (conocida en su círculo como la requeté), le respondió que el programa nació, precisamente, para impulsar la actividad creativa cultural y trasladarla fuera de las islas. Añadió, además, y como si tuviera a su lado el fantasma de no moja pero empapa, que Septenio está superando sus objetivos con la financiación de más de 80 proyectos entre 2008 y 2009.

Nada nuevo bajo el sol.

El socialista contestó (metáfora de la tarta) que el programa “es un fracaso, un derroche, un despilfarro y un descontrol”. Y la requeté –a lo suyo– que “el objetivo estratégico –cómo le gusta a esta gente esta palabra, estrategia, estratégico, estratergoris y todas aquellas declinaciones que ustedes quieran– es dedicar recursos a la cultura de aquí, es impulsar actividad creativa cultural y trasladarla fuera del archipiélago”.

En esta batallita de tartazos también flotó en el aire el Espacio Canarias. Creación y Cultura instalado en pleno centro de Madrid, una iniciativa estimable pero que mucho me temo ha terminado por convertirse en una especie de club social canario en la capital de España; y otras historietas de ayer y hoy bien aderezadas de números, cifras, estadísticas, matemática pura y dura con el fin, obvio, de no coger al toro por los cuernos: Septenio, como todas las áreas del departamento de esta actual Viceconsejería de Cultura del Gobierno canario, necesita de una urgente y radical ITV si no quiere entrar en la UVI.

En cuanto al área que dirige no moja pero empapa se espera que se atreva a despejar de una vez el autista dirigismo que está caracterizando su manera de administrar la cultura, y que asuma de una vez por todas que aún se está a tiempo de corregir el camino y no de meter más la pata.

Con desprecio marrullero no se va a ningún sitio y sí a destruir lo poco bueno que aún nos queda.

Pero esto, tal y como se están llevando las cosas, no lo va a arreglar ni Achamán por tanto guayota metido ahí dentro. Y mucho menos esa especie de talismán al que recurre nuestra Viceconsejería de Cultura como as en la manga cuando se queda sin números, sin cifras que publicitar porque carece de argumentos convincentes, y que denomina como Plan Estratégico de la Cultura en Canarias.

Según la requeté se presentará antes de fin de año.

¿Otra incógnita?

Saludos, a lo apaga y vámonos, desde este lado del ordenador.

La clave Charles Dickens

Lunes, Junio 21st, 2010

El pasado 9 de junio se cumplió el 140 aniversario del fallecimiento del escritor británico Charles Dickens. Mi relación con Dicken se inició siendo yo todavía muy pequeño a raíz del musical Oliver! dirigido por el más que estimable Carol Reed –algunas de cuyas canciones todavía suenan muy frescas en mi apolillada memoria– y más tarde a través de algunas de sus memorables novelas como David Copperfield, Grandes esperanzas, Oliver Twist, La pequeña Dorrit, Historias de dos ciudades y su ya imprescindible relato Un cuento de Navidad cuando se aproximan esas fechas hoy más que nunca entregadas al consumo.

Coincide este aniversario por esos extraños lazos que mantengo con el mundo de los espíritus en plena lectura de su fantástica Tiempos difíciles, título que me procuré la semana pasada mientras buscaba en una librería como un sediendo agua en el desierto una novela que rebajara la profunda indignación que me sacude estos días.

Creo que a estas alturas es innecesario que les hable de Dickens porque doy por supuesto que es uno de esos autores que todo lector bien nacido debiera de tener en la cabecera de su cama.

Meterme en su universo poblado de personajes mezquinos a mí, paradójicamente, me serena. Quizá sea porque en sus obras todos ellos –Fagin, Bill Sikes, Uriah Heep– reciben justo castigo por sus fechorías.

Imagino que las novelas de Dickens no han perdido actualidad porque sus lecciones morales y su profundo sentimentalismo aún continúa vivo entre nosotros. Su aversión a la pobreza, sumidero de las miserias humanas, puede ser corregida si se sabe derramar en ellas la semilla de la educación y la cultura, actitudes, pienso, de la que podría tomar ejemplo el Gobierno de Canarias y demás instituciones autonómicas y locales, para mí hoy más que nunca ejemplos perfectos para que se hagan una idea de los protagonistas más tenebrosos en la literatura de este gigantesco escritor.

Como en sus novelas, sólo espero que al final todos ellos –los Fagin, Bill Sikes, los Uriah Heep de esta región confusa– terminen como acaban los dos primeros en Oliver Twist y el tercero en David Copperfield.

Pero les contaba que por esos caprichos del azar vuelve a caer en mis manos una de las muchas novelas de su autor que no había podido leer hasta ahora, y que la emoción que me embarga con su retrato en ocasiones feroz sobre la clase obrera vista, bien es verdad, con cierta ironía pequeña burguesa, me ablanda un corazón últimamente demasiado lacerado por mediocres.

Descubir o redescubrir como es mi caso a Dickens me sirve así como antídoto para creerme que otro mundo es posible, y que al final los malos, los que han hecho de su vida una trampa de mentiras y traiciones, de arrabismos miserables, terminarán donde nunca debieron de haber salido: el cubo de la basura.

Algunos lo llaman justicia poética. Yo, la clave Charles Dickens. 

Saludos, lo que se dice eternamente agradecidos al maestro, desde este lado del ordenador.

El Tanque, incoado como BIC

Miércoles, Junio 16th, 2010

El Boletín Oficial de Canarias (BOC) anuncia hoy que la Comisión Insular de Patrimonio Histórico ha resuelto incoar a favor el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del Espacio Cultural El Tanque, en Santa Cruz de Tenerife, con la categoría de Monumento. E

El expediente de El Tanque, como popularmente se conoce a esta instalación, contaba con el respaldo del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna.

La declaración de este espacio como Monumento y de acuerdo con la Ley determinará a partir de ahora la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno y cuando se haya incoado el expediente para la declaración de bienes de interés cultural obligará a los Ayuntamientos a suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en este inmueble y su entorno, “así como los efectos de las ya otorgadas”.

Corresponde pues al Cabildo Insular la competencia de incoar y tramitar los expedientes de declaración de bienes de interés cultural, y elevarlo al Gobierno de Canarias para su aprobación, así como las modificaciones de dichos expedientes.

Dentro de lo que cabe y a pesar de lo farragoso de los términos, una buena noticia para la capital tinerfeña, la isla y el archipiélago. El Tanque parece que no desaparece.

Saludos, no sé por qué pensando en Diógenes de Sinope, desde este lado del ordenador.

Historia de una momia guanche (en cinco partes)

Sábado, Mayo 22nd, 2010

CAPÍTULO I. EL VIAJE

La azafata le preguntó a la momia guanche que regresaba a Tenerife si quería tomar algo. El funcionario del Gobierno canario que iba sentado a su lado le ordenó que un café.

- Está muy cansada.- le dijo a modo de excusa a la azafata.

La azafata le contestó con una amplia y ensayada sonrisa y se alejó por el pasillo del avión fletado por Binter meneando las caderas. El funcionario miró a la momia y le cogió su arrugada mano de momia.

- Será un largo viaje…

La azafata dejó una taza de plástico con humeante café en la mesita de la momia.

- Ahora pondremos un corto canario para que el viaje se les haga menos cansado.- les informó con la misma sonrisa.

- ¿Qué película?.- preguntó el funcionario.

- Un corto canario.

- ¿Un corto para un viaje de más de dos horas?

- Sí. Pero no se preocupen: “garantizamos que se quedarán dormidos nada más comience”.

- ¿Se puede saber de que va?

- Pues no.

- ¿Por qué no?

- Pues porque cuando lo veo siempre me quedo dormida.

- Ahhh. ¿Y cómo se llama?

- Algo así como Benlaglos.

- ¿Y eso que es?

- Un corto.

- ¿Un corto?

- Un corto canario.

- Ahhh.

La momia estaba tomando su café con desagrado.

- ¿Le gusta?, ¿quiere más azúcar?

La momia negó con la cabeza. El funcionario se preguntó en qué demonios estaría pensando la momia si pensaba algo.

- Ahora ponen el corto.- les avisó la azafata.

La momia que no sabía lo que era una película asintió en silencio. Su cabeza la tenía puesta en Madrid. Demasiado tiempo en Madrid, descansando en esa cómoda urna de cristal…

Empezó la película.

El arqueólogo llamó a la azafata.

- Esta película no hay quien la entienda…

- Relájase.- le dijo la azafata con otra sonrisa.

- Ya, si estoy relajado pero es que… zzzzzzzz.

La momia también se quedó dormida.

CAPÍTULO II. LLEGAN A ¿CASA?

La voz del comandante sonando por la megafonía despertó a la momia y al funcionario.

- Dentro de media hora aterrizaremos en el aeropuerto de Los Rodeos. El tiempo es bueno.- decía la voz metálica del comandante. A la momia le hizo gracia cómo pronunciaba las z. Sonaban a s. Llevaba mucho tiempo en Madrid.

El avión tomó tierra, recorrió la pista y se detuvo. El funcionario se quitó el cinto cuando las luces le indicaron que podía hacerlo y animó a la momia a que hiciera lo mismo.

- Se hace así…- Le indicó.

A la momia le gustó el clic.

Abrieron la puerta del avión y el funcionario condujo del brazo a la momia que apenas podía caminar.

CAPÍTULO III. ¿EN CASA?

La luz del sol deslumbró los ojos vacíos de la momia que instintivamente se llevó la mano para protegerlos de aquella insólita luminosidad.

- ¡Bievenido a su tierra!.- exclamó un señor que, le informó el funcionario se trataba del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero. Esa cosa se acercó a ellos con los brazos abierto cuando descendían las escaleras. Una nube de fotógrafos iba detrás del presidente, disparando sus cámaras. La momia olió el aire, pero sólo le llegó el inquietante aroma de la gasolina.

El tal Rivero la estrujaba ahora sin dejar de mirar a las cámaras con una ancha sonrisa. Estaba soltando un discurso: “hemos recuperado otra momia guanche. Vuelve a casa para quedarse definitivamente en casa…”

“… Casa”, pensó la momia en su agujereado cerebro de momia.

Tras los discursos y estrechar manos a gente que no conocía, la momia notó en falta la tranquilidad de su urna madrileña. El funcionario hablaba con la consejera de Educación, una tal Milagros Luis, una chica pizpireta que daba saltitos sobre la pista y se llevaba las manos al corazón.

La momia se sentía mareada y terriblemente cansada. Vio entonces como un hombrecito gordo a quien llamaban Domingo Berriel se acercaba velozmente al presidente y le susurraba algo al oído. La expresión de falsa satisfacción de Paulino Rivero se truncó en una sincera mueca de fastidio. Cogió por el cogote al funcionario y le transmitió algo pegando sus labios a su oreja. El funcionario se puso firme y tan pálido –pensó la momia– como ese celador del Museo de Madrid donde hasta ayer mismo descansaba plácidamente.

Dejó de mirar cuando un hombrecito gordo y jovial le estrechó su manita de momia.

- Es un honor conocerla.- le decía aquel hombrecito. Detrás de él y en una larguísima fila india se encontraba el presidente del Cabildo de Tenerife, con su calva ardiendo bajo los rayos del sol; el consejero de Turismo del Cabildo de Tenerife, un enanito; y también un tipo con gafitas que no paraba de moverse en la fila y que decía llamarse Cristóbal de la Rosa…

- Soy Cristóbal de la Rooosaaa.- gritaba.

- My name is Alberto Delgado, viceconsejero de Cultura. Si necesita algo no dude en llamarme. Igual podemos encontrarle algo en el programa Septenio. Usted me entiende ¿verdad? Tome, tome mi tarjeta…

La momia cogió la tarjeta y se la llevó a la boca. El viceconsejero de Cultura puso los ojos en blanco. La momia la masticó con los pocos dientes que le quedaban. Intentó sonreírle en señal de agradecimiento.

CAPÍTULO IV. PERO ¿QUÉ PASA?

Poco a poco se fueron haciendo paso entre el gentío seis agentes de la policía autonómica. A un gesto de uno con cara de Drácula y que llamaban José Miguel Ruano, se dirigieron a la momia sacándola del gentío.

Mientras la arrastraban por el aeropuerto oyó que el presidente del Gobierno canario exclamaba compungido: “Queridos amigos, creo que hubo un lamentable error…”

CAPÍTULO V. ARDE, MOMIA, ARDE

La momia vio como uno de los policías abría la puerta del horno. Contempló las llamas con cierta sorpresa. Siempre le había fascinado el fuego aunque hacía tanto tiempo que no sentía su poder…

El que se llamaba Berriel se acercó a su lado con una forzada sonrisa dibujada en los labios.

- Mucho me temo que tendrá que meterse dentro.- le informó bajando la cabeza y señalándole el horno.

La momia intentó encogerse de hombros.

-Yo, bueno, ya sabe… no está dentro del dichoso catálogo….- le dijo Berriel con ganas de que acabara la cosa.

La momia ensayaba tirarse de cabeza dentro de las llamas.

- Y es que hay que hacerlo todo dentro de nuestro orden. O se está no se está dentro de nuestro orden. Digo, dentro de un orden. Y usted… usted…- seguía hablando Berriel.

La momia se sumergió en el fuego.

No entendía nada pero para lo que había visto… Mejor era dejarse consumir entre las llamas. No obstante, se preguntó mientras se deshacía en cenizas sí todo aquello sería verdad u otro de aquellos extraños sueños que tenía últimamente en Madrid.

Nunca lo supo y nosotros, lamento decirlo, tampoco.

Saludos, reclamando fe, desde este lado del ordenador.

Cuatro cortos canarios

Miércoles, Abril 21st, 2010

Lleno en la sala 2 de los Muticines Price de la capital tinerfeña.

¿El motivo? El estreno de cuatro nuevos cortometrajes que han contado con el respaldo del Gobierno de Canarias. Mañana, jueves 22 de abril, se podrán ver a las 20.30 horas en los Multicines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria.

La proyección empieza con unos quince minutos de retraso en los Price. Los cineastas hacen sus presentaciones. Aplausos.

Se apagan las luces. Comienza la exhibición.

NEGRAS TORMENTAS

El primer título que rompe el fuego es el último trabajo de Joseph Vilageliú. También es el de más duración de los cuatro. Casi media hora. Confieso que acudí a este estreno para ver esta película. Pese a mis más y mis menos con el cine de Vilageliú, le reconozco constancia y esfuerzo, y un universo pergeñado de recursos que ponen de manifiesto su profunda cultura cinematográfica.

¿Me convence A la deriva? Como casi todos los trabajos del cineasta me desarma. Ora me atrae, ora me rechaza; ora me fascina, ora me irrita. De todas formas, y pese a su tendencia al cripticismo, creo que se trata de una de sus mejores películas. Una historia a tres bandas, planteada como una curiosa e inquietante película de carretera donde sus protagonistas andan a la deriva. En el fondo es una historia de resignación que te liga y desliga.

Aplausos entusiastas.

AGITAN LOS MARES (POR AIRES)

El segundo título es Mareta, de Enio Mejía. Un curioso fantastique canario. La mayor parte de la acción transcurre en una playa y la historia mezcla leyendas de las islas. Se deja ver, así que se digiere bien.  A mi lado, alguien que come cotufas hasta exclama sorprendido con su final. El corto incluye una curiosa secuencia animada.

Aplausos también entusiastas.

NUBES OSCURAS

El tercer título es Quitaesmalte de Yolanda Ferrera. Probablemente se trate del corto más incómodo de los cuatro. Incómodo porque muestra sin pudor el día a día de muchas familias a este y al otro lado del Atlántico. Merece la pena pese a sus ligeros desvaríos. Tiene fondo social e incluso un entrañable discurso de clase.

Si el aplausómetro me funciona, creo que despertó el aplauso más entusiasta de la noche.

NOS IMPIDEN VER

Cierra el ciclo Me llamo María, de Elio Quiroga. Una película de dibujos animados muy, lo que se dice muy corta. Pienso cuando la veo que Quiroga se mueve mejor en este territorio que en los del largo. Y si es animado (valga la redundancia) muchísimo mejor.

Me llamo María es una película triste, que cuenta una anécdota trágica. Ya no se trata del fin de la infancia sino del final de un mundo por todos conocido.

El the end, cruel, es probable que deje a más de uno con un signo de exclamación en la cabeza.

Aplausos también entusiastas.

Conclusión:

Viendo estos cuatro trabajos tan diferentes y a su manera arriesgados, el cine que se rueda en las islas con apoyos oficiales está apostando afortundamente por historias para todos los gustos.

Que siga así.

No se tratan de obras definitivas ni de trabajos rompedores, pero sí de películas estimables y técnicamente correctas pese a que como espectador tenga la sensación de que no las veo como debiera de haberlas visto.

Salgo de los Price satisfecho. Y sin esa sensación (me asalta últimamente cuando veo cine) de que me han dado gato por liebre.

Saludos, vagamente esperanzados, desde este lado del ordenador.