Archive for the ‘Cine de allá’ Category

Yo soñé con Sylvia Kristel

Jueves, Octubre 18th, 2012

Yo soñé con Sylvia Kristel, con Laura Gemser, con Corinne Clery, con Teresa Ann Savoy y con alguna más de cuyo nombre ahora no me acuerdo cuando el cine erótico era un género que aún hacía sombra al pornográfico.

Es verdad que las películas que protagonizaron no han pasado la prueba del tiempo y que si argo producen hoy es más que placer una risa por su esteticismo roñoso y en ocasiones ridículo.

Pero todas esas cintas con pretensiones de autor (Just Jaeckin, Tinto Brass, el hoy incorrectísimo David Hamilton; el excesivo Walerian Borowczyk y el festivo y pequeño burgués Max Pecas) contribuyeron a hacerle más feliz la adolescencia de quien les escribe.

Las razones son obvias, supongo.

Eran tiempos donde todos esos títulos eran codiciadas piezas de culto. Más para una generación a la que se le vedaba contemplar aquellas codiciadas piezas que, por esta misma razón, se transformaron en objeto de culto.

Un culto en el que nos iniciamos a través de revistas que levantaban algo más que nuestra moral y en el que no importaba lo que se dijera sino lo que se mostrara.

Y lo que mostraba eran señoras desnudas mucho tiempo antes de que en España se produjera otro fenómeno que marcó a mi generación: el destape.

Yo aún recuerdo el impacto que me produjo ver en el cine Delta –y es que la primera vez nunca se olvida– Yo soy ninfómana, de Max Pecas.

Volví a ver la cinta hace unos años y todavía me pregunto como fui capaz de aguantar ese ladrillazo…

Bueno, no es exacto. Sí que entiendo el porqué aguanté lo que ahora me parece un ladrillazo.

Estando en el colegio, y antes de que se impusiera la moda de un juego que se llamaba el brilé en el que chicos y chicas socializábamos tirándonos un balón –curiosa metáfora para explicar cómo nos enseñaron a mezclarnos a aquella pandilla de salvajes sin distinción de sexo–; en los corrillos que se formaban entre los amigos enterados y los que deseaban ser igual de enterados se hablaba, entre otras cosas, de películas tabú.

Y de entre esas películas tabú siempre se insistía en cuatro títulos que a partir de ese día prometí que tenía que ver.

Si mereció o no la pena es otra historia.

1) El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972).

Los enterados que decían haberla visto hablaban de la famosa escena de la mantequilla.

- ¿Pero que coño es la escena de la mantequilla?.- preguntaba uno mosqueado.

Lo enterados no daban demasiada información…

Tiempo después vi El último tango en París y por fin me enteré de lo que se hacía con la puñetera mantequilla…  

2) Salón Kitty (Tinto Brass, 1976)

Tinto Brass dirigiría años más tarde la película erótica más cara de la historia del cine: Calígula. Una película, Calígula, cuyas escenas más tórridas la co-dirigió Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse. Salón Kitty mezclaba sexo y estética nazi, y prometía ir un poco más lejos que Portero de noche (Lilliana Cavani, 1974), que se había rodado dos años antes y que dio origen a un subgénero dentro del cine erótico al que ya se había adelantado el cineasta estadounidense Don Edmonds con Ilsa, la loba de la SS, cine extremo para la época que dio lugar a dos películas más, ya sin temática nazi pero sí sadomasoquista como Ilsa, la hiena del haren e Ilsa, la tigresa de Siberia, protagonizadas por esa formidable  dominatrix –¡veinte premios Nobel!– llamada Dyanne Thorne.

3) Historia de O (Just Jaeckin, 1975)

Basada en la novela de la escritora francesa Pauline Réage (pseudónimo de Dominique Aury, nacida Anne Desclos) no es otra cosa que una fantasía sádica y de dominación nacida en la calenturienta y festiva cabeza de una señorita de provincias.

La cuarta película de la que hablábamos y hablábamos y que nos quitaba el sueño:

4) Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974)

Ahhhh, Emmanuelle.

Ahhh, Emmanuelle que debes estar en los cielos.

Ahhh Emmanuelle que serás siempre, con permiso de Guido Crepax, Sylvia Kristel.

La actriz que encarnó al personaje en ésta y sucesivas secuelas al personaje literario nacido de la pluma de Emmanuelle Arsan y que se anticipó en tiempo y lugar a Erika Leonard James y su revival erótico para todos los públicos con Cincuenta sombras de Grey.

Muere un mito erótico, rezan los titulares que leo sobre la muerte de la Kristel.

Una señora de delicada y turbadora belleza que terminó siendo devorada por su personaje. Aquel que disparó la imaginación de lo que se puede hacer en un avión.

Leo la vida de la modelo y actriz.

Repleta de detalles escabrosos que los encargados en redactar obituarios destacan como si con eso quisieran justificar las razones que la llevaron a convertirse en un mito erótico del que apenas sacó partido salvo resacas de alcohol y cocaína.

Y me indigna la falta de respeto hacia una mujer que fue capaz –resulte hoy cursi y gastado lo que hizo– de levantarle la moral a una chavalada de la que me siento muy orgulloso de pertenecer.

Emmanuelle la vi en la casa de un amigo.

Concretamente en la azotea mientras un proyector nos revelaba fragmentos –solo fragmentos– en una sábana que agitaba el viento de la noche…

Aún recuerdo aquella sesión.

A mi amigo pegado a la puerta para avisarnos por si venían sus padres mientras el resto de los iniciados permancíamos con la mirada fija en aquella pantalla que se ondulaba por los caprichos de la brisa nocturna…

Momento que se rompió cuando alguien exclamó ahhh.

Y que otros secundamos con otro ahhh.

La sábana que hacía de pantalla mientras tanto se movía por el viento de la noche.

Saludos, fantasías animadas de ayer y hoy, desde este lado del ordenador.

El orden de los factores no altera el producto

Miércoles, Octubre 10th, 2012

CINE

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este miércoles, 10 de octubre y a las 20.30 horas, el estreno del documental Evolución de la comunicación visual, un trabajo firmado por el tinerfeño Alejandro Togores, director de la recién creada Aula de la Imagen y la Comunicación Visual (AICA). Evolución de la comunicación visual recoge los momentos más significativos en los que el uso de imágenes tuvo un papel relevante en el desarrollo de las culturas. En este documental, de 42 minutos de duración, ha colaborado el filósofo José Antonio Marina; el arqueólogo Julio Cuenca; el paleontólogo Juan Luis Arsuaga; el naturalista Joaquín Araujo; el doctor en Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Hermoso y el profesor de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Carlos Castro Brunetto, entre otros.

* Taro. El eco de Manrique se exhibe este jueves, 11 de octubre, a las 20 horas al Espacio Cultural CajaCanarias, en Santa Cruz de Tenerife. La proyección coincide dos décadas después del trágico fallecimiento del artista plástico lanzaroteño, César Manrique, el 25 de septiembre de 1992, en un accidente de tráfico en Arrecife. Taro. El eco de Manrique está dirigido por Miguel G. Morales y tiene una duración de 61 minutos.

* La casa de la Cultura de Garafía (La Palma), con la colaboración entre otras instituciones de la Filmoteca Canaria, acoge del 18 de octubre al 28 de noviembre la exposición María Montez, de La Palma a Hollywood. 100 años del nacimiento de la actriz, cuyos fondos pertenecen de la colección del investigador tinerfeño recientemente fallecido Antonio Pérez Arnay, autor del libro María Montez, la reina del technicolor. Durante la inauguración se proyectará el documental Garafía, el cine y María Montez, y Aaron Benchetritt Cohen impartirá la conferencia María Montez, la reina del technicolor. Se exhibirán, además, las películas Alí Babá y los 40 ladrones (viernes 19 de octubre); Las mil y una noches (viernes, 26 de octubre) y La reina de Cobra (viernes 2 de noviembre). Parte de esta exposición, así como los tres largometrajes están previsto que se exhiban en diciembre y marzo, respectivamente, en La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria.

* Con el fin de lograr la proyección en una sala de Madrid, así como una edición especial en formato dvd de la película Nostalgia de la luz, del cineasta Patricio Guzmán, se ha puesto en marcha una campaña de financiación colectiva –crowdfunding– que finalizará el 17 de octubre. El filme, que obtuvo el premio a la Mejor película Documental del año 2010 según la Academia de Cine Europeo-EFA, se mantuvo 23 meses en la cartelera de Francia (con más de 70.000 espectadores hasta la fecha), y se ha estrenado en salas de Alemania, Suiza, Bélgica, Estados Unidos, Canadá, Chile y, recientemente, en Reino Unido, donde aún permanece en cartel. Nostalgia de la luz “habla de la memoria del universo, de la memoria sobre un pasado reciente”. Pinchar aquí para más información.

LIBROS

* El salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (calle Robayna, nº2, en Santa Cruz de Tenerife) acoge este miércoles, 10 de octubre, la presentación de La mentira del agua y alfabeto celoso, volumen que recoge la obra completa del poeta Julián Herráiz (1925-1948). En el acto, que comenzará a las 19.30 horas, intervendrán la editora del volumen, Elsa López, y los filólogos Luisa Chico Pérez y Javier Rivero Grandoso.

* El escritor Julio Llamazares, autor, entre otras obras, de Luna de lobos y La lluvia amarilla, impartirá este viernes, 12 de octubre, a las 19.30 horas, la conferencia El viaje como pretexto como apertura del Curso Académico 2012/2013 del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias que se celebrará en el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, Casa de la Aduana, 1ª planta, en Puerto de la Cruz.

* Alexis Ravelo anuncia en su blog la cuarta entrega en noviembre de la serie Eladio Monroy, detective privado muy a su pesar, que llevará por título Morir despacio (Anroart Ediciones), y la publicación en febrero de la novela La estrategia del pequinés (Alrevés Editorial). Ravelo califica La estrategia del pequinés como “una novela dura, violenta y crítica”, en la que aparecerán pocos policías. “Es una historia sobre perdedores protagonizada por traficantes, parados de larga duración y prostitutas ambientada principalmente en Gran Canaria.”

* Ediciones Idea publica en su colección Micromeria, Vidas trastornadas, de Shuntchú (Gustave Voltaire Dioussé). La obra se presenta el jueves 11 de octubre, a las 20 horas, en el espacio El Generador de Santa Cruz de Tenerife (calle El Clavel, 1). El acto cuenta con la colaboración del programa Santa Cruz Diversa (impulsado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife) y estará cargo del profesor de Filología inglesa de la ULL y prologuista de la obra, Francisco Javier Castillo, así como del autor. Vidas trastornadas, de Shuntchú (Gustave Voltaire Dioussé), es un conjunto de poemas que gira en torno al fenómeno de la migración, al tiempo que refleja la autenticidad de unas sociedades consideradas por occidente como “primitivas”.

* En clave de fa, segunda novela de Paco Alcaraz, y título en el que narra con acidez y “divertimento descarnado” –como señala Julián Ayala– las andanzas de un niño recién instalado con su familia en las afueras de Madrid a mediados del siglo XX, se presenta este jueves, 11 de octubre, a las 19.30 horas, en la Librería de Mujeres de Canarias, en la calle Sabino Berthelot, nº 42, de Santa Cruz de Tenerife. En el acto intervendrán, junto al autor, la trabajadora social y Premio Instituto Canario de la Mujer 2004 (Distinción Honorífica por su trayectoria feminista) Montserrat González Lugo, la licenciada en Bellas artes e ilustradora del volumen, Fedra, y un representante de la editorial canaria Idea.

Saludos, hasta mañana si los dioses quieren, desde este lado del ordenador.

Horizontes perdidos

Martes, Octubre 2nd, 2012

El hombre es un animal de costumbres cambiantes. Llego a tan trascendente conclusión sentado en una de esas bibliotecas que salpican el paisaje de la capital tinerfeña y en la que uno se tropieza, más que con lectores, con estudiantes que repasan apuntes escritos la mayoría de ellos con caracteres más o menos jeroglíficos… O tan jeroglíficos como mi escritura.

Siempre me he preguntado, yo que soy hijo de la máquina de escribir, que más tarde se transformó en eléctrica y fue sustituida finalmente (¿?) por los computadores, cómo se lo montaban los escritores de antaño cuando carecían de herramientas tan eficaces. También de cómo fueron capaces de producir tanto y bien –pienso en Tolstoi, en Galdós, en Defoe, en Stevenson, entre otros–  rasgando el papel con la pluma… Tachando, emborronando, reescribiendo títulos colosales como Guerra y paz, pongamos de ejemplo.

Repaso, cogido de un estante de la misma biblioteca en la que me encuentro, los artículos mordaces que en su día escribió ese gran amante del cine que fue Guillermo Cabrera Infante, un hombre que además de ser escritor fue un atinado espectador y un perverso, y espero que molesto, contador de las grandezas y miserias de las revolución cubana, país en el que su nombre aún se pronuncia con la boca pequeña no vaya a ser que quien lo susurre piense que esté más allá de esa saturnina revolución…

Un buen amigo me presta, y no sabe el regalo con fecha de caducidad que me hace, las memorias de Christopher Hitchens, Hitch-22, que leo con los ojos muy abiertos, y asombrado por toparme con un autor al que considero de los míos por el amor con el que desgrana una vida salpicada de contradicciones.

Es verdad que me enfado con algunos fragmentos que disemina en este libro que todo aprendiz debería de leer, pero afortunadamente los cabreos son cosa habitual entre los mejores amigos, que son todos aquellos que están cuando nadie parece que está.

La lectura de Hitch-22 me reconcilia además con un oficio, el periodismo, que creía definitivamente perdido y me invita a leer a George Orwell. Pero no el Orwell de 1984, Rebelión en la granja y Homenaje a Cataluña (para mí siempre Cataluña, no Catalunya) sino los otros escritos que nos legó un narrador que terminó siendo masticado y digerido por sus dos títulos más famosos… ya saben, el que protagoniza el Gran Hermano y el cerdo Napoleón.

Continúo disfrutando mientras tanto con Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo, pero con pequeños y delicados mordiscos, consciente que si lo hiciera de otra manera castigaría la bronca belleza de un libro con el que incluso sueño… Y también con dos deliciosos relatos inquietantes de uno de los mejores, pero también más injustamente olvidados, escritores británicos de fantasía y ciencia ficción, John Wyndham. Encuentro una novela corta y un cuento del autor de El día de los trífidos en un volumen del año de la pera. Mereció la pena el gasto mientras en el Rastro de la capital tinerfeña me topó el domingo pasado que ya ha muerto con una edición de El Golem, la mítica novela de Gustav Meyrink, lo que me hace pensar en la obra de este fascinante escritor aficionado a las artes esotéricas, y a quien leí en la primavera de mi existencia con un arrebato que desde ese día me acompaña cuando descubro algún libro, conocido o desconocido, del autor…

Simultaneo estas lecturas con novelas que me llegan de aquí.

Subo mi opinión acerca de los últimos títulos firmados por Carlos Álvarez y Santiago Gil, pero ninguno de los dos llega a tocarme ese pedazo de alma que debo de tener en alguna parte. Me avisan de otros escritores nacidos o residentes en Canarias. Nombres conocidos y desconocidos en cuyos libros espero encontrar ese algo del que tanto hablo, y que me permita enfrentarme a un día a día que vivo en fase de desguace.

Las nubes del otoño, probablemente la estación más enfermiza que conozco, irrumpe con sus primeras nubes. Me coge una mañana y en plena calle una lluvia feroz y antipática y me doy cuenta que solo bajo la ducha soy capaz de cantar bajo la lluvia.

Tengo un sueño extraño y si quieren gótico que me hace despertar a una hora de la madrugada en la que eres consciente de tu soledad y quiero escribir esa experiencia porque, como sucede casi siempre, llegas a creer que es el relato de terror definitivo. Las pesadillas son así sueños extraños para quien ahora les escribe, quien últimamente se levanta mientras suena en su cabeza el Shangri-La de The Kinks y una voz grave le recomienda que vuelva a leer La doncella de hielo de mi admirado Marc Behm. Esto me sugiere que escriba sobre Behm, pero ya le dediqué un post en la noche de los tiempos cuando me enteré de su muerte… El escritor y guionista comenzó a escribir tarde, recién había cumplido los cincuenta, aunque ya había hecho el gamberro prestando su talento al cine.

Cine.

Gracias al periódico El Mundo recupero Casanova, de Federico Fellini, que no es una obra redonda pero sí un bonito homenaje sobre el amante que elevó el sexo a un arte puramente gimnástico. Repesco, además, Propiedad condenada, de Sydney Pollack, con la hermosísima y carnal Natalie Wood junto a un Robert Redford que no deja de recordarme al coprotagonista de La jauría humana. El antagonista es un bronco Charles Bronson, un actor que casi siempre hizo de sí mismo. Da miedo, tanto miedo como cuando interpretaba aquellos policiales teñidos de venganza en donde, es un suponer, estaba del lado de la ley aunque quizá lo más adecuado sea escribir su ley.

Lo interesante de esta colección es que recupera bastante de las películas que me forjaron como espectador cuando iba al cine. No había visto Moulin Rouge de John Huston desde que la descubrí en el Numancia, hoy un edificio abandonado por el que suelo pasar algunos días, y todavía me conmueve la fantástica interpretación de José Ferrer como Toulouse Lautrec. Ese mismo Ferrer que encarnó en su día y en pantalla grande al que considero el mejor Cyrano de Bergerac.

Comenzaba este post asegurando que el hombre es un animal de costumbres cambiantes, pero como pasa casi siempre, temo haberme equivocado.

El hombre, en todo caso, es un animal que insiste en recuperar su pasado para olvidar las miserias de su presente.

(*) La imagen corresponde al filme Horizontes perdidos (Lost Horizon, Frank Capra, 1937) basada en la estupenda novela de aventuras de James Hilton.

Saludos, bienvenido sea a Shangri-La, desde este lado del ordenador.

¿Casualidades o causalidades?

Viernes, Septiembre 21st, 2012

I.- LECTURAS

* SANTIAGO CARRILLO, ESE HOMBRE

Fallece  Santiago Carrillo cuando me encuentro releyendo la apasionante Autobiografía de Federico Sánchez, de Jorge Semprún. No queda muy bien parado Carrillo en esta novela ¿histórica? escrita por quien sería años más tarde ministro de Cultura socialista, pero se aprecia, y quizá aquí radica lo mejor de este libro, el ajuste de cuentas que Semprún emprende contra algunos compañeros de partido, entre ellos Carrillo. Una curiosidad, Autobiografía de Federico Sánchez obtuvo el Premio Planeta en 1977. Apunto lo de curiosidad porque Federico Sánchez fue uno de los numerosos nombres a los que recurrió Semprún durante su etapa de clandestino y si se lee el libro, el autor mantiene un diálogo constante consigo mismo. Es decir, unas veces como Federico y otras como Semprún, lo que me hace reflexionar que el jurado de esa edición del Planeta supo desde un principio quién era el autor del original presentado a concurso. Esto me hace pensar que el autor jugó, digamos que con ventaja, con respecto a los otros contrincantes. Claro que esa es una constante de esta distinción literaria. Es decir, que la única vez que asistí como periodista acreditado al Planeta y durante la cena ofrecida antes del fallo, tres de los veteranos informadores que se encontraban en mi mesa ya daban por seguro el nombre del autor de la novela ganadora: Carmen Posadas, antes de que se hiciera público.

* ESTO PROMETE

Recibo la última novela de Carlos Álvarez, La señora. Beatriz de Bobadilla, señora de Gomera y Fierro (Hora antes editorial), que me apresuro a leer mientras descanso del desmoronamiento del sueño sempruniano. Y noto, aprecio, que Álvarez logra engancharme con lo que llevo leído hasta ahora, que son apenas las cien primeras páginas. Con esto quiero decir que mientras escribo estas líneas solo pienso en sumergirme en su descripción de un archipiélago que comenzaba a transitar por los caminos de la Historia… La novela de Álvarez no es sin embargo una novela histórica sino simplemente una novela. Así lo explica el escritor en una entrevista que este domingo publicará El Perseguidor en el Diario de Avisos.

* NOVELA HISTÓRICA

Compagino estos dos libros con Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, la crónica de un soldado que acompañó a Hernán Cortés por aquellas tierras. Leo el texto con delicada lentitud, paladeando cada una de sus palabras. A veces, incluso, en voz alta. Solo, mientras paseo por los largos pasillos cubiertos de telarañas de mi mansión. El libro descansa en mi mesa de estudio junto a El corsario de Lanzarote, novela por la que Francisco Estupiñán obtuvo el XXVII Premio Benito Pérez Armas. El corsario de Lanzarote transcurre en el  siglo XVI y tras una conversación que mantengo con su autor, salpicada de libros y en la que nos intercambiamos recomendaciones varias, me asegura que en su caso su novela sí que es una novela histórica.

II.- ESE CINE QUE TANTO ME (DIS)GUSTA  

* ¿VOLVERÁN A DEJARSE VER POR DONOSTI?

Me pregunto, y no es fruto de la casualidad, si con la que no está cayendo habrá este año una chiripitifláutica representación de los representantes del Plan Canario Audiovisual (¿?) del Gobierno de Canarias en el Festival de Cine de San Sebastián para promocionar –y hago constar que sin que hasta ahora se haya sacado rédito alguno– el cine que hasta el día de ayer respaldaba con las subvenciones a las que, citando a Félix María de Samaniego, dos mil moscas acudieron y por golosas murieron… La pregunta, reitero, no es un fruto de la casualidad aunque sí de la causalidad, ya que el segundo largometraje documental de Víctor Moreno, Edificio España, ha sido seleccionado en el mencionado certamen en la sección Made in Spain. Edificio España, filme que no he tenido el gusto de ver porque no sé si se ha estrenado con boato a este lado del Atlántico, es el resultado de la grabación de las obras de reforma de un emblemático edificio de Madrid.

* RECLAMO UN ESTRENO CON RIGUROSO BOATO

Me pregunto –y sí que es casualidad que su segundo nombre sea el mismo que el del primero mencionado en la reseña anterior– si alguna vez podré ver aunque sea en Canarias y con riguroso estreno boato, el largometraje 90 minutos & I love you de José Víctor Fuentes bajo el pseudónimo de Zacarías de la Rosa y Julieta Martín. Es tanto lo que se habla de este filme que ya casi parece de curto. Fue grabado en un único plano por las calles de Nueva York y está protagonizada por Álex García, Alba Cabrera, Patricia Álvarez, David Sanz, Luifer Rodríguez, Guacimara De Elizagam, Carlos de León y David Valderrama. José Víctor Fuentes/Zacarías de la Rosa es el director de la frustrante La luz de Mafasca, ya comentada en este blog. Mientras espero el estreno con riguroso boato reclamo ver, si así lo tiene a bien arguien, el dvd de 90 minutos & I love you.

III.- ESCULTURA

* LOS BRAZOS DE ÍCARO

Más allá de la casualidad, la noticia más extravagante de esta semana es la del llamamiento del escultor Julio Nieto reclamando los brazos de su estatua Ícaro, que alguien se llevó por “error” –lamenta el artista– cuando fueron dejados al lado de una finca del municipio tinerfeño de La Matanza. Nieto explica que un transportista trasladó la escultura por piezas desde su casa a la finca, y que los brazos de Ícaro quedaron a un lado de la carretera durante unos minutos. Tiempo suficiente para que arguien se los llevara pensando que se trataba –explica Nieto– de material de desecho. El escultor ruega a quien se los haya llevado que informe de su paradero, argo que “gratificará y agradecerá eternamente.” ¿A qué esperan los cortometrajistas canarios para meterle el diente a esta historia? Se me ocurran un porrón de ideas, y todas son en clave cómica.

a)  Ha sido una idea del propio artista para publicitarse.

b)  Pues que efectivamente los brazos fueron recogidos por arguien en apenas unos minutos al pensar que aquellos miembros plateados se trataban de material de desecho.

c)  Que los brazos “robados”  han sido trasplantados a Paulino Rivero para dar mayor verosimilud a su reclamación de una Canarias libre y sin godos. ¡Rivero, el hombre de los brazos de plata! 

d) O que se los llevó un bardino de piel atigrada y con demasiada jambre.

IV.- CHACHO, TENGO UN PROBLEMA

* ES LO QUE HAY

Algo no funciona. Y no funciona cuando haciendo repaso en dvd de estrenos recientes la única película que me ha satisfecho meridianamente es Los juegos del hambre. Y sin echar voladores. Aunque argo tiene esta cinta que plantea un futuro distópico basada en las novelas de Suzanne Collins. Es cine para adolescentes, ok, pero encierra un demoledor mensaje sobre eso de la juventud divino tesoro. Veo también la última de Tim Burton, la olvidable Sombras tenebrosas, y la espantosa, no hay otro calificativo, Luces rojas, de Rodrigo Cortés.  

Saludos, escucho a modo de banda sonora a los incombustibles Lynard Skynard, desde este lado del ordenador.

El día en que ya nada fue igual

Martes, Septiembre 11th, 2012

Hay fechas en las que formas parte de la Historia, con H mayúscula aunque tú seas un protagonista minúsculo de esa misma Historia.

El 11 de septiembre de 2001, lo que prometía ser una prodigiosa odisea espacial acabó por transformarse en una odiosa pesadilla servida en riguroso directo por las pantallas de televisión.

Creo que deben ser pocas las personas que ese día no recuerden donde se enteró de la noticia de lo que pudo ser el fin de unos tiempos cuyas secuelas estamos viviendo en la actualidad aunque sin la trágica espectacularidad del desmoronamiento de las Torres Gemelas.

A mi me cogió el brutal atentado en casa, a punto de almorzar. El anuncio primero de que un avioneta se había estampado contra uno de los dos edificios me sorprendió pero cuando iba a tragarme el trozo de bistec empanado digamos que se me atragantó cuando el presentador del informativo anunció que un segundo avión, ya no era una avioneta, había chocado contra la otra Torre.

En ese instante tuve la sensación de que estaba viendo una película, que aquello no podía ser real. Intentaba encontrar algo de lógica a algo que no tenía lógica. El atentado, en definitiva, fue algo así como si ese mismo presentador nos advirtiera que los extraterrestres, por fin, habían aterrizado en la Tierra y que sus intenciones no eran nada amistosas.

Estaba asistiendo al comienzo abrupto de una nueva época y me preguntaba si volvería despertarme al día siguiente. Por la televisión, mientras tanto, se desmoronaban los históricos edificios a los que tantas veces había visto en el cine como parte del paisaje de Nueva York, y observaba estupefacto como aquella inmensa nube de polvo engullía a los ciudadanos de toda raza y condición que huían despavoridos de ella como si se tratara del tráiler de una nueva película de catástrofes…

La espectacularidad del atentado, que parecía escrito por un guionista habilidoso mezclando elementos de la serie Aeropuerto con los de la Jungla de cristal, me llenó de una congoja y un miedo que todavía me acompaña. Como me acompaña el timbre del móvil, que no dejaba de sonar.

La noticia del día, como es natural, fue el atentado. Y como muchos, imagino, permanecimos ese mismo día zapeando para averiguar quién demonios había sido capaz de organizarlo y cuál sería la reacción de la nación más poderosa la Tierra.

Once años después de la tragedia, continuamos igual de desinformados que entonces. Aunque al director del ataque, Osama Bin Laden, le volaron la cabeza en mayo de 2011 en su retiro paquistaní un grupo de militares estadounidenses en una de esas operaciones plagadas de misterio y que cuenta con una fotografía –la del presidente demócrata de Estados Unidos Barak Obama y su equipo viendo en directo la vendetta en un aparato de televisión– que volvió a dar la vuelta al mundo pero no puso fin, sino multiplicó, los numerosos interrogantes que aún planean en torno al 11-S.

Aún son escasas las producciones cinematográficas que se han preocupado en analizar con rigor y buenas historias aquel desgraciado día. El mismo día que, veintiocho años antes, un golpe perpetrado por militares chilenos arrebató por las fuerzas de las armas el poder a Salvador Allende.

El cineasta Michael Moore intentó tocar las teclas en su polémica Fahrenheit 9/11, documento que como todo lo que rueda Moore convence cuando se contempla pero que empieza a hacer aguas cuando analizas sus conclusiones en casa con el inútil fin de encontrarle objetividad.

Protagonizada por actores pero planteada como un testimonio veraz se encuentra la discutible Vuelo 93, del británico Paul Greengrass, en la que se cuenta –por y desde dentro– el secuestro de uno de los cuatro aviones que fueron secuestrados el 11 de septiembre y que contó con el respaldo de los familiares de las víctimas.

Ese mismo años, 2006, Oliver Stone dejaría de lado el discurso político de izquierdas para apostar por el drama humano y heroico en World Trade Center, basada en la experiencia real de dos bomberos que participaron en las tareas de salvamento de los supervivientes de los atentados terroristas y que fueron rescatados tras permanecer casi 24 horas atrapados bajo las toneladas de escombros de las Torres Gemelas.

El cine norteamericano también se ha preocupado en mostrar las secuelas que aquellos sucesos han dejado en los familiares de las víctimas. Entre otros títulos, Reign Over Me (Mike Binder, 2007) y Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011), que a la postre resultan dramas excesivos que solo buscan tocar la fibra sensible del espectador.

A modo de curiosidad, está 11’09’01, filme integrado por varios cortos dirigidos por cineastas en distintos lugares del planeta con el fin de ofrecer una perspectiva distinta sobre lo que pasó ese día. Firman estos trabajos actores y cineastas como Sean Peen (Estados Unidos); Ken Loach (Reino Unido), Claude Lelouch (Francia); Danis Tanovic (Bosnia-Herzegovina); Shohei Imamura (Japón); Amos Gitaï (Israel); Samira Majmalbaf (Irán); Yusef Chahine (Egipto); Idrissa Uedraogo (Burkina Faso); Mira Nair (India) y Alejandro González Iñárritu (México).

Hay más películas sobre el 11-S, sobre todo documentales, aunque en el territorio de la ficción y por estar aún demasiado cerca el atentado, creo que los títulos aún se pueden contar con los dedos de la mano.

Once años después, la imagen de los aviones de la American Arilines y United Airlines vuelve a ocupar los espacios informativos. Y regresan las sensaciones que me asaltaron aquel 11 de septiembre de 2001 con renovada fuerza.

Casi las mismas que me golpearon un 11 de marzo de 2004.

Claro que esa es otra historia que forma parte de la misma Historia.

Saludos, ya nada fue igual, desde este lado del ordenador.

‘El juego de los viejos’

Lunes, Septiembre 10th, 2012

“Hace poco tuve una idea para un concurso: El juego de los viejos.

Llevas al estudio a tres hombres mayores armados con pistolas, repasan lo que han hecho en la vida, lo que han sido, las cosas que han logrado y lo cerca que han estado de cumplir sus sueños. El ganador es quien no se vuela la tapa de los sesos.

El premio: una nevera.”

(Chuck Barris, en la imagen).

Saludos, ¿existencialistas?, desde este lado del ordenador.