Archive for the ‘Cine de allá’ Category

No a la guerra. Una reflexión cinéfila en torno a ‘El león del desierto’

Jueves, Marzo 24th, 2011

Entre otras debilidades cinematográficas confieso que me encantan las películas de temática colonial. Títulos como Lawrence de Arabia, Zulú, Tres lanceros bengalíes, Los últimos de Filipinas, Las cuatro plumas, Amanecer zulú, Kartum, Beau Geste, 55 días en Pekín, La última carga, El viento y el león, entre otras tantas que ocupan un lugar de honor en mi memoria cinéfila.

En este tipo de películas se celebra las gloriosas campañas coloniales emprendidas por la vieja Europa en distintos puntos de la geografía y como era de esperar, digamos que el cine británico es quien mejor ha sabido celebrar sus victorias y también derrotas en otros continentes con un aliento épico y manipulador que hace que siga considerándolos como los maestros de este género que entronca con el de la aventura.

Existen sin embargo una serie de cintas que cuentan la misma historia pero desde el otro lado, películas igual de interesantes y dignas de ver porque por una vez los que no tienen voz narran lo que padecieron para dejar de formar parte de aquellos colosales imperios.

Entre otros títulos se me viene a la cabeza la interesante La guerra del opio, del cineasta chino Xie Jin; El principio: La balada de Mangal Pandey, de Ketan Mehta que ofrece una curiosa versión (números musicales made in Bollywood incluidos) sobre la revuelta de los cipayos que puede verse en  programa doble con Rifles de Bengala (László Benedek, 1954) y la que a mi juicio sigue siendo la mejor de todas ellas, El león del desierto, dirigida por el sirio Moustapha Akkad –comenzó su carrera en el cine como asistente de producción en Duelo en la Alta Sierra, de Sam Peckimpah–  y financiada por el presidente de Libia Muammar al-Gaddafi ya que la cinta cuenta la heroica resistencia que mantuvieron a finales de los años veinte las tribus libias lideradas por Omar Mukhtar contra el ejército fascista italiano al mando de Rodolfo Graziani.

La cinta, de claro tono hagiográfico, no deja de resultar un emocionado filme biográfico sobre Mukhtar y un canto emocionado a los hombres y mujeres que formaron parte de aquellas improvisadas guerrillas que combatieron con lo que buenamente podían contra un ejército tan poderoso y moderno como era el italiano.

Además de Mukhtar, personaje que interpreta Anthony Quinn, actor que ya había trabajado a las órdenes de Akkad en la interesante El Mensaje, crónica de la vida y los tiempos de Mahoma (1), en El león del desierto también interviene un histriónico Mussolini que protagoniza un igual de histriónico Rod Steiger, así como Oliver Reed en el papel de Graziani.

No quiero establecer paralelismos entre el periodo histórico que refleja esta cinta con lo que actualmente estamos observando que sucede en Libia (una guerra en la que me han metido sin que nadie pidiera mi opinión a través de un referéndum) pero creo que hoy más que nunca El león del desierto es un título de necesario visionado para entender la forja de una nación que hoy gobierna ese insólito y excéntrico personaje llamado Gaddafi.

Como era de esperar, el estreno de El león del desierto obtuvo críticas desastrosas en el dicen cultivado primer mundo, lo que repercutió en su relativo fracaso en salas aunque quien les escribe tuvo la oportunidad de verla por primera vez (después la he vuelto a revisionar en numerosas ocasiones porque tengo copia –comprada, conste– en dvd) en el hoy desaparecido Teatro Baudet, siendo quizá de uno de los pocos espectadores que quedó hechizado ante un filme que me mostraba que los buenos podían ser los rebeldes y encima un puñado de adoradores de Alá.

El león del desierto está plagada de escenas de acción, de batallas muy bien rodadas por el cineasta (fue productor de la serie Halloween) así como de un curioso y bien explotado enfrentamiento entre los dos líderes de aquella guerra que el resto del mundo consideró de baja intensidad: Mukthar y Mussolini. El segundo desesperado porque no podía entrarle en su cabeza rasurada que una tropa de desarrapados fuera capaz de hacerle frente a un ejército militarmente muy preparado.

Por esta y otras razones en el mundo árabe la película, popularmente conocida por el nombre del personaje protagonista, Omar Mukhtar, se ha convertido en título de culto mientras que en Italia (Wikipedia dixit) las autoridades italianas decidieron prohibir su exhibición en 1982 porque, según el siniestro primer ministro Giulio Andreotti “dañaba el honor del Ejército italiano”.

Ironías de la historia, el director y productor de esta curiosa joyita, Moustapha Akkad, falleció tras un atentado kamikaze en Jordania en 2005 cuya autoría se achaca Al Qaeda y Ammán.

Saludos, yo solo sé que no sé nada, desde este lado del ordenador.

Cuando Venus se hizo mujer

Miércoles, Marzo 23rd, 2011

No, estúpidos terrícolas, Elizabeth Taylor no era de este planeta. La diva vino de Venus. Basta saberlo si miran sus ojos color violeta.

A me siguen hipnotizando.

En mi memoria cinéfila hay solo dos mujeres de las que me enamoré a tierna edad de manera tonta y platónica. Una fue de Liz Taylor, la otra Ingrid Bergman.

La chica de los ojos violeta me robó el corazón en Un lugar en el sol, a mi juicio la mejor película de su carrera, pero también lo hizo en Gigante, las dos dirigidas por George Stevens y las dos compartiendo romance con dos actores que renunciaron a revelar su condición sexual en  favor de su carrera como galanes.

Estas involuntarias víctimas del sistema fueron Montgomery Clift y Rock Hudson. El primero encarnó una fragilidad masculina que todavía hace temblar la pantalla. El segundo, a un duro al que había que buscarle su corazón confuso.

No, estúpidos terrícolas, Elizabeth Taylor no era de este mundo.

Fue una niña prodigio. Una belleza repleta de encanto que eclipsó al mismísimo Lassie así como a sus hermanitas en Mujercitas en la que quizá sea la más recordada adaptación de la novela de Louisa May Alcott.

Más tarde le tocaría cariñosamente las narices a Spencer Tracy en esa risueña comedia familiar que es El padre de la novia, de Vincente Minnelli, y luego en dos películas de aventuras que no creo que me canse nunca de ver como son La senda de los elefantes e Ivanhoe.

Un amigo me dice que el problema de Liz Taylor es que fue demasiado precoz. También demasiado hermosa. Mi amigo, que es terrícola, no sabe de lo que habla. Elizabeth Taylor era y es una estrella. Una diosa que caminó por la tierra y que dejó huella en forma de celuloide.

¡Vino de Venus!

En la plenitud de su belleza, antes de que los excesos terminaran por caricaturizar sus encantos, ella es Ella.

Basta ver La gata sobre el tejado de cinc caliente y De repente el último verano, ambas excelentes adaptaciones cinematográficas de sendas obras de teatro del torturado Tennessee Williams para que se hagan una idea de lo que quiero expresar.

Liz Taylor parecía que sudaba sexualidad por todos los poros de su piel. Una sexualidad involuntaria pero por eso delirantemente atractiva.

Con solo un gesto ponía firme a cualquiera.

Te dan ganas de abrazarla y cubrirla de besos.

Te dan ganas de postrarte de rodillas y adorarla como la diosa que siempre fue.

Elizabeth Taylor fue Ella.

Ella misma, digo.

Y siguió siendo Ella incluso en su atractiva y carnosa madurez.

Basta verla como sugiere algo así al confuso personaje interpretado por Marlon Brando en Reflejos de un ojo dorado.

O en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, en la que compartió protagonismo con el que dicen fue el hombre de su vida, Richard Burton.

A Burton lo conoció en la colosal y catastrófica Cleopatra. Una cinta que ha ido creciendo con el paso de los años. De hecho, ¿hay otra Cleoptara que no sea Liz Taylor? Y que me perdone mi adorada Claudette Colbert. Pero así son las cosas cuando caí hechizado por la mujer de los ojos color violeta.

Al dejar el cine, Liz Taylor continuó siendo carne de portada en los medios de comunicación rosa sangre por coleccionar maridos como quien colecciones tebeos. También por apoyar causas solidarias y en estar siempre al lado de sus famosos amigos, entre otros los ya citados Monty Clift y Rock Hudson, y hasta del mismísimo Michael Jackson, mientras mostraba con insólita indiferencia como la vida y los excesos habían deformado su antaño seductora belleza.

Pero es que incluso en esa excéntrica y canallesca etapa de su vida, donde Liz Taylor parece una caricatura de la Liz Taylor que muchos habíamos conocido en la plenitud de sus encantos, continuaba aún hechizándonos a sus devotos seguidores porque la luz de sus arrebatadores ojos violetas resplandecía.

Resplandecía y resplandecen.

Dicen que Elizabeth Taylor ha muerto.

Pero yo sé que ha regresado a su planeta.

Venus.

Saludos, estúpidos terrícolas, desde este lado del ordenador.

¡Que vienen los rusos! o un listado improvisado de comedias ¿anticomunistas?

Domingo, Marzo 20th, 2011

“Los últimos juicios en masa fueron un gran éxito. Habrá menos, pero mejores rusos.”

(Ninotchka, Ernst Lubitsch)

AVISO

Se trata de una lista improvisada, de títulos que se me han venido a la cabeza y de otros que he rastreado en la red. Hay cintas curiosas, algunas de ellas obras maestras de la comedia de todos los tiempos. Otras no lo son tanto.

La finalidad de este muestrario solo pretende ofrecer a los aficionados y curiosos una serie de cintas que se ríen (unas sanamente y otras con muy mala leche) de aquel fantasma que prometió recorrer Europa: ¡¡¡el comunismo!!!

Pasen y vean

NINOTCHKA (1939).- Quizá la comedia anticomunista más famosa de la historia sea Ninotchka. Y no solo porque la turbadora Greta Garbo riera por primera vez en pantalla sino porque se trata de un ejemplar largometraje a través del cual no cuesta mucho entender en que consistió eso que llaman toque Lubitsch. La historia cuenta como tres representantes del gobierno de la URSS llegan a París con la intención de vender unas joyas pertenecientes a la Gran Duquesa. Como es natural, los tres atolondrados emisarios caerán rendidos antes los encantos de París cuando el atractivo Melvyn Douglas, que interpreta a un gigoló, se presté a ser su cicerone por la ciudad que nunca duerme despertando la alarma de Moscú, que envía a una de sus mejores agentes, la tal Ninotchka, para que averigüe por qué demoran tanto su vuelta los tres embajadores. Como era de esperar, el flechazo es instantáneo cuando el gigoló se encuentra con la en un principio gélida Ninotchka. Claro que cuando se une champán y caviar hasta la Garbo, efectivamente, ríe. 

CAMARADA X (1949).- Dirigida por King Vidor y protagonizada por Clark Gable y Heddy Lamar, a mi Camarada X me sigue pareciendo una gran comedia. En contra de Ninotchka, gran parte de la acción se desarrolla en esta ocasión en Moscú, donde Gable interpreta a un canalla periodista norteamericano que se salta la estricta censura comunista para enviar sus crónicas a los Estados Unidos firmando como Camarada X. El filme incluye en sus minutos finales una todavía asombrosa y disparatada carrera de tanquetas, y sus diálogos están trufados de chispeantes reflexiones en la que se ridiculiza a Marx y Lenin bajo la mirada omnipresente de Stalin. El gran actor de reparto Sig Ruman hace de periodista nazi y alemán.

DON CAMILO (1952).- Basada en las populares novelas del notable escritor italiano Giovanni Guareschi y dirigida por Julien Duvivier, la película gira en torno a las conflictivas y también divertidas relaciones que mantiene el cura de un tranquilo pueblo italiano con su alcalde, el comunista Peponne, interpretados respectivamente por Fernandel y Gino Cervi. Esta fue la primera película de una serie que contó con varias entregas. 

FALDAS DE ACERO (1957).- Lo mejor de la película es Bob Hope, un tipo que a mí me sigue haciendo mucha gracia. En la película el actor que probablemente interpretó a más imbéciles en la historia del cine sin serlo para nada en la vida real comparte escena con la maravillosa Katharine Hepburn que en esta ocasión se mete en la piel de una fría aviadora rusa que pronto sucumbirá a los encantos de Hope (¿?), ya que le muestra lo bien que se vive en occidente. En este caso aquel Berlín cortado a la mitad por el Muro de la vergüenza. Dirige sin embargo con poca gracia el habitualmente rutinario Ralph Thomas. Y sí, se trata de un remake de la gran Ninotchka.

LA BELLA DE MOSCÚ (1957).- La bella de Moscú es el remake musical de Ninotchka. Y es un buen musical aunque no sea mejor comedia que la Ninotchka de Lutbitch. Protagonizada por Fred Astaire y Cyd Charisse, probablemente la actriz con las piernas más hermosas de la historia del cine, el gran aunque hoy injustamente olvidado cineasta Rouben Mamoulian estuvo tras las cámaras. Las canciones son de otro gigante: Cole Porter.

UN, DOS, TRES (1961).- Berlín se reinventa como ciudad tras ser arrasada por la II Guerra Mundial. Y ello pese a estar separada por un muro que divide el lado occidental del oriental. En la ciudad trabaja un nervioso y trepidante ejecutivo de la Coca Cola interpretado por James Cagney, y a través del cual se mueve una galería de brillantes secundarios que solo podían salir de la cabeza de esa pareja bienavenida de guionistas que formaron Billy Wilder y I. A. L. Diamond. Entre otros, destaca la rubia y amante secretaria del feroz capitalista, su ayudante, un hombre que no deja de dar taconazos prusianos cuando recibe una orden y la pizpireta hija del ejecutivo, enamorada de un berlinés del lado equivocado, el comunista. Una obra maestra. Y de obligado visionado para cualquier tipo de deshielo.

¡QUE VIENEN LOS RUSOS! (1966).- No he vuelto a ver esta comedia pero guardo grato recuerdo de ella. Los comunistas son mirados, por una vez, como seres humanos  y es un largometraje con mensaje. Mensaje de vivamos en paz. La historia que dirige Norman Jewison se dispara cuando un submarino ruso encalla cerca de la costa de un apacible pueblo estadounidense. Alan Arkin, Eve Marie Saint, Brian Keith y Carl Reiner son algunos de los actores de esta curiosa y, reitero, pacifista comedia que más que anticomunista vende la idea de que todos somos seres humanos. Por muy equivocados que estén ideológicamente…

TOP SECRET  (1984).- No es un filme estrictamente anticomunista sino una ingeniosa y revolucionaria película de parodia que en esta ocasión ridiculiza el cine de espionaje con momentos que ya han pasado a la historia del cine. La dirige el mismo equipo de desquiciados de Aterriza como puedas: Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker. Y es una gansada. El protagonista Nick Rivers (Val Kilmer), un cantante pop va a Alemania Oriental (una Alemania Oriental que todavía parece estar controlada por los nazis) donde se enamora (es un decir) de una bella bailarina. Puro y delirante disparate. Y una obra maestra del subgénero, sí señor.

LA HOZ Y EL MARTÍNEZ (1985).- Comedia no tan chusca como algunos quisieran, y protagonizada por ese formidable actor que es Andrés Pajares, La hoz y el Martínez es la única aportación española (aunque debe de haber muchísimas más, seguro) en esta improvisada lista de películas. La acción se desarrolla en Madrid,  escenario en de una cumbre para la paz, en la que los soviéticos y los americanos han llegado a un acuerdo para la firma de un tratado de desarme nuclear bilateral. El representante soviético, principal valedor de la paz, sufre un atentado que pone en peligro su vida, y con ello las negociaciones. El embajador de su país y la traductora busca un suplente, el tal Martínez del título. Un fontanero de Madrí, Madrí, que interpreta un inspirado Pajares. Dirige Álvaro Sáen de Heredia.

DANKO, CALOR ROJO (1988).- Hombre, comedia comedia no es… pero tiene su puntito gracioso. Sobre todo porque siguiendo al pie de la letra el clásico esquema de películas de colegas une a un eficaz policía soviético con uno americano de barriga cervecera. El primero lo asume con su hieratismo habitual Arnold Schwarzenegger y el segundo James Belushi, hermano del gran John Belushi. Dirige mi apreciado Walter Hill.

NO TE BEBAS EL AGUA (1994).- Película para televisión dirigida por Woody Allen que adapta la comedia teatral que escribió en los años sesenta. La acción se desarrolla en una enloquecida embajada de los Estados Unidos en un país comunista y el reparto televisivo contó, entre otros actores, con Michael J. Fox y Dom DeLuise. Con suerte se puede bajar por Internet siempre y cuando tenga ánimos suficientes para desafiar la Ley Sinde.

GOODBYE LENIN! (2003).- Es imposible no caer bajo el hechizo de esta notable comedia alemana que pone de manifiesto hasta donde puede llegar el amor de un hijo por su madre, comunista convencida que tras despertar de un coma no sabe que su sistema se ha desmoronado, lo que suscita divertidísimos equívocos con su hijo, empeñado en que su madre no se dé cuenta que su sueño ideológico se ha convertido en ceniza. El filme, dirigido por Wolfgang Becker, nos descubrió al notable actor Daniel Brühl.

Y por último, si pinchan este enlace podrán acceder a un interesante listado de películas norteamericanas de pérfido espíritu anticomunista http://www.lib.washington.edu/exhibits/AllPowers/film.html

Y otras cintas que sin ser cómicas se pueden ver con bastante humor son, entre otras, Amanecer rojo y la serie de televisión Amerika, en las que se proponían hipotéticas invasiones soviéticas a los Estados Unidos. Y la descacharrante Invasión USA, protagonizada (es un decir) por Chuck Norris. 

Saludos, tovarichis, desde este lado del ordenador.

Yihad (40 aniversario de ‘Perros de paja’)

Sábado, Marzo 12th, 2011

Resulta curioso que últimamente vaya al cine –es verdad que cada vez menos– y me olvide con insólita rapidez de lo que he visto. Apenas guardo la emoción de la primera vez cuando veo argo actual. Me ocurre lo contrario cuando pienso en otros títulos que forman mi dispersa memoria cinematográfica.

Por cuestión de hábito continúo acudiendo a las salas de exhibición (cada día más ridículamente pequeñas y cada día más caras para visitarlas) con la esperanza de salir sorprendido. Conmovido.

Pero no es así.

No es así.

Escapo de lo que antaño fueron para mi catedrales paganas nada más terminar la película preguntándome cómo diablos he vuelto a comulgar con una iglesia que solo procura que mengüe peligrosamente mi castigada cuenta corriente.

No sé si es porque me hago mayor y asumo la religión del cinismo como una especie de catecismo existencial al que aferrarme, pero echo de menos a otros feligreses que como yo ya no están a mi lado.

Muchos de ellos se fueron porque la muy puta de La Parca se los llevó antes de tiempo. 

Y entonces me pregunto ¿merece la pena seguir creyendo?

Como feligrés siempre he recurrido al cine esperando encontrar la luz que me prometía.

Y como feligrés que se resiste a la apostasía quiere continuar creyendo.

Pero no hay manera porque el demonio –que existe aunque creas lo contrario– te muestra  ciudades de cúpulas doradas en las que manan ríos de leche y miel.

Pero sabes que son de mentira.

Así que caminas por tu desierto y usas el tabisth para recordar las enseñanzas que recibiste cuando Él te tocó con su mano al mostrarte a solas y porque fuiste en peregrinación revelaciones como Brazil, Calles de fuego, Terciopelo azul, Rumble Fish, Apocalipsis now!, Capitán Conan, Starships Troopers, Tiburón, Novecento, Saló, Las reglas del juego, Pasión de los Fuertes…

Y que no te equivocas porque te sentiste irradiado por la luz.

Esa misma luz tonta y maravillosamente loca e irresponsable que te obliga a que sigas creyendo.

Y cantas a ese apóstol por el que sientes devoción.

Sam Peckimpah.

Nuestro San Sam Peckimpah. que estás en donde demonios quieras estar.

Y el tabisth tiembla entre tus dedos.

Y esas ciudades de cúpulas doradas en las que manan ríos de leche y miel se desmoronan.

Y el tabisth deja de temblar entre tus dedos.

Y recitas como una plegaria: Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja…

Y celebras así su cuarenta aniversario.

Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja…

Como recitaste antaño Quiero la cabeza de Alfredo García, Quiero la Cabeza de Alfredo García, Quiero la cabeza de Alfredo García.

O Grupo salvaje, Grupo salvaje, Grupo salvaje…

Pero ahora rezas con el tabisth Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja.

Perros de paja que te mostraron el cómo una pareja que huye miedosa de su presunto infierno urbanita busca refugio en otro infierno. El del origen.

Que en este caso es el de ella.

Su pueblo.

Sus presuntas raíces.

Y mientras continúas con el tabitsh notas como empiezas a bailar como un sufí mientras susurras Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja.

Y cuanto más vueltas das ya no eres tú.

Vuelta va.

Vuelta viene.

Y sigues con las gafas puestas como Dustin Hoffman en ese libro de las revelaciones que es Perros de paja.

Y te obliga a sacar los dientes como a Dustin Hoffman.

Y recitas, con el tabitsh en la mano Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja.

Y enseñas los colmillos. No por Ella. Sino por ti.

Y bailas.

Y bailas como un sufí mientras recitas Perros de paja, Perros de paja, Perros de paja…

Y sabes a solas en el desierto lo que tienes que hacer.

Y crees.

Y te metes en el bolsillo el tabitsh.

Saludos, Yihad, desde este lado del ordenador.

Imágenes del ‘making off’ de ‘La senda’, largometraje del canario Miguel Ángel Toledo

Viernes, Marzo 11th, 2011

Si pinchan este enlace podrán ver unos minutos del making-off de La senda, primer largometraje de Miguel Ángel Toledo (Santa Cruz de La Palma, 1963).

El filme, como ya anunciamos en su momento, está protagonizado por Gustavo Salmerón e Irene Visedo, entre otros actores y sus localizaciones son Bronchales, Teruel.

El guión de La senda está escrito además de por Miguel Ángel Toledo, por Juan Carlos Fresnadillo –que ahora ultima Intruders, su tercer largometraje–.

Tal y como se informa en Cinemaniablog, se prevé el estreno de esta cinta en octubre en el Sitges 2012. Festival Internacional de Cinema Fantástic de Catalunya.

La Senda es una coproducción de Trivisión, Era Visual y Tótem Producciones para la distribuidora The Green Star Films, y cuenta con el apoyo de Canarias Cultura en Red y el ICAA, Instituto Valenciano Audiovisual y Cinematografía y Radiotelevisión Valenciana.

El filme parte con un presupuesto cercano a los 2,5 millones de euros.

Saludos, esperando con interés esta producción, desde este lado del ordenador.

¡Rusia es culpable!

Viernes, Marzo 4th, 2011

El caso de Carlos Iglesias es cuanto menos curioso.

El actor se hizo popular en nuestro país haciendo payasadas en Esta noche cruzamos el Mississippi donde hacía de Pepelu. Más tarde continuó explotando lo que los expertos llaman vis cómica en la serie Manos a la obra hasta que un buen día se jartó de hacerse el gracioso para ponerse serio.

Estas cosas pasan entre los humoristas, gente que en su vida privada no suele ser tan chistosa como en su vida pública.

No he visto el anterior trabajo como director de Iglesias, Un franco, 14 pesetas, pero es probable que me la trague un día de estos tras ver su irregular aunque curiosa, extraña Ispansi.

Digo que se trata de una película curiosa y extraña en el actual panorama del cine español porque cuenta una historia de españoles no en España sino en la Unión Soviética invadida, a comienzo de los años cuarenta, por el ejército alemán.

El filme pretende una reconciliación entre las dos España al narrarnos (con sus aciertos y desaciertos) la historia de amor que surge entre un miembro del Partido Comunista Español y una señora de derechas que por los insólitos avatares de nuestra Guerra Civil da con sus huesos en la patria de Tolstoi.

No es sin embargo Ispansi una película redonda, pero salgo del cine en estos Carnavales que comienzan con la sensación de no haber malgastado mi dinero. Puede ser porque el filme, a ratos, ha sabido conmoverme. También que me resultara creíble.

La película tiene una intención, además, que la ennoblece. Recuperar la memoria de todos aquellos españoles que ante el triunfo del ejército rebelde comandado por Franco tuvieron que aprender a vivir en un país que no era el suyo.

Uno de los problemas más visibles de Ispansi es sin embargo su posicionamiento ideológico, el retrato siempre bonachón de los que perdieron nuestra guerra y el siniestro de quienes vencieron. Pero salvando este lastre, insisto que Ispansi es un producto muy digno. Es una historia de coraje y también una historia de amor. Es un curioso retrato además de dos España imaginarias condenadas a reconciliarse.

Y ese es un mensaje necesario en estos tiempos donde los que se dicen de izquierdas y los que se dicen de derechas están empeñados en que continúe planeando sobre nuestras cabezas la sombra de la irreconciliación. Es como si se empeñaran en que siguiéramos danzando sobre las tumbas de nuestros antepasados cuando lo que deberían de hacer los de un signo y los del otro es dejarlos descansar de una vez en paz.

No sé si Carlos Iglesias lo sabe, pero en los años cuarenta se rodó en este país llamado España una película que buscaba esa misma reconciliación a través –también– de una historia de amor titulada Rojo y Negro que fue dirigida por el falangista Carlos Arévalo.

El interesante volumen Cine y Guerra Civil española. Del mito a la memoria de Vicente Sánchez-Biosca incluía un dvd de este filme. Título de culto porque fue víctima de la censura franquista en su momento.

Nunca entendí el por qué. El filme de Arévalo queda lastrado como queda ahora lastrado el de Iglesias precisamente por invitar a que esas dos hipotéticas Españas se den la mano admitiendo que fue una de ellas la que tuvo la razón.

En la cinta de Iglesias los comunistas y en la de Arévalo los falangistas.

Como Ispansi transcurre en plena II Guerra Mundial en Rusia era inevitable que su director recordara a los espectadores que en ese frente también combatieron españoles apoyando al ejército alemán.

Se tratan de los hombres y mujeres que pertenecieron a la División Azul. Esta escena, muy corta pero de marcado contenido bélico, me ha parecido una de las mejores de esta película. No voy a describirla pero cuenta un hecho que fue bastante habitual cuando españoles de un bando y del otro se vieron las caras en una tierra que no era la suya.

Esto me hizo pensar que la División Azul en el cine no ha tenido aún una película que rinda justicia a ese grupo de voluntarios que se lanzaron a combatir en una guerra en la que no se les había perdido nada.

Con independencia de que muchos de aquellos jóvenes se alistaran bajo la proclama de ¡Rusia es culpable!, consigna vomitada por el germanófilo Serrano Súñer, cuñadísimo de Franco y también ministro de Asuntos Exteriores de aquella España aún con ganas de sangre, paso a consignar –mientras espero la versión que el poco imaginativo Gerardo Herrero anuncia que realizará de la extraordinaria novela El tiempo de los emperadores extraños de Ignacio del Valle– las películas que he visto hasta la fecha de este cuerpo de voluntarios. Cuerpo de voluntarios que cuenta sin embargo con una extraordinaria literatura testimonial con nombres y apellidos entre los que destacan Tomás Salvador (de quien se cumple el miércoles 9 de marzo el 90 aniversario de su nacimiento) y Fernando Vadillo, entre otros.

EMBAJADORES EN EL INFIERNO.- Dirigida por José María Forqué e interpretada por Antonio Vilar, Rubén Rojo y Luis Peña, entre otros actores, el filme se inspira en el libro del escritor Torcuato Luca de Tena en el que narra con pulso narrativo el cautiverio del por aquel entonces capitán Teodoro Palacios Cueto y otros divisionarios españoles que sumaron al llamamiento de ¡Rusia es culpable! El escritor Juan Manuel de Prada le dedicó a este largometraje un emocionado comentario en su interesante sección de cine (digamos raro) que publica en el suplemento cultural del diario ABC.

LA PATRULLA.- Dirigida por Pedro Lazaga en 1954 . Esta película la vi siendo muy niño en la televisión y la he vuelto a recuperar recientemente. No se trata de una de las mejores películas de su irregular director. La acción se desencadena cuando cinco soldados de infantería del ejército nacional se sacan una fotografía en algún lugar de Madrid en el año 1939.

Por esas cosas del relato cada uno de ellos emprende vidas diferentes tras el triunfo de los rebeldes en una España que ya comenzaba a reproducir fantasmas.

El episodio que más nos interesa es el que sigue los pasos de uno de ellos. Un joven entusiasta que termina enrolado en la División Azul donde ¡oh cae preso de los malvados comunistas! ¡los rojos!

Pero que no cunda el pánico.

Porque el protagonista logra escapar cuando uno de los soldados soviéticos que lo vigila resulta ser español. Rojo pero español. 

Así que deja que se esconda en un avión de suministros estadounidense que lo llevará a territorio francés, donde el hombre tiene que cruzar la frontera.

Imaginad –en blanco y negro– la cordillera de Los Pirineros porque allí se encuentra el protagonista cuando de repente se tropieza con una pareja de la Guardia Civil.

GUARDIA CIVIL: ¡Alto! ¿Quién vive?

EL PROTAGONISTA:  ¡España!

Probablemente sea una de las escenas de patrioterismo más tontas y quizá por eso más peligrosamente ingenuas de la historia del cine. Y no solo español. 

¡España!

No he visto más películas de ficción sobre este cuerpo de voluntarios que, curiosamente, el régimen franquista intentó enterrar tras el triunfo de los aliados, pero si pinchan en este enlace se harán eco de otro filme –La espera (Vicente Lluch, 1956) en el que se muestra  –imagino que con el inevitable tono propagandístico de la época– el dolor de los familiares que esperaban el regreso de sus hijos, hermanos y padres que fueron a combatir en una guerra donde nadie los había llamado.

Por mucho que ¡Rusia fuera culpable!

Saludos, a todos los Ispansi del mundo, desde este lado del ordenador.