Archive for the ‘Literatura’ Category

El curioso caso de Alberto Moravia

Sábado, Agosto 13th, 2011

El escritor Alberto Moravia gozó de relativa popularidad en este país llamada Expaña en los años 70 y 80 del pasado siglo XX. Luego cayó en el olvido, aunque afortunadamente muchos de sus libros son todavía encontrables si uno es un visitante habitual de los mercadillos.

Y yo, que soy un visitante habitual del entrañablemente anárquico mercadillo de mi ciudad he tenido la suerte de ir aumentando mi biblioteca Moravia con títulos que desconocía del maestro.

Entre otras novelas, Moravia es autor de El conformista, libro que inspiraría posteriormente la película del mismo título de Bertolucci, un cineasta que antes de rodar ambiciosos e ideológicos filmes como Novecento, co-escribió junto a ese gran esteta de la violencia que es Dario Argento la que probablemente sea una de las mejores obras del maestro Sergio Leone, Hasta que llegó su hora.

Esta misma mañana hablaba de Leone con otro gran aficionado de Leone. Pero no quería hablar en este post del director de Érase una vez en América sino del curioso caso de Alberto Moravia. Un escritor cuya literatura gira como una peonza en torno a la relación entre hombres y mujeres con una sensibilidad y un realismo que desarma.

Leo, tras encontrar un ejemplar excelentemente traducido por María Esther Benítez y editado por Alianza Editorial cuando sus portadas las diseñaba Daniel Gil, Cuentos romanos. Medio centenar de relatos del autor de El desprecio, novela que fue llevada a la pantalla por un Jean-Luc Godard igual de borracho de sí mismo que otras veces. Así que para versiones cinematográficas más personales y curiosas de Moravia les recomendaría la durísima Dos mujeres (Vittorio de Sica) y esa casi obra maestra del cine erótico que es El hombre que mira de Tinto Brass.

Los relatos que forman Cuentos romanos se tratan de pequeñas piezas, no más de cuatro o cinco páginas, en las que Moravia ofrece un intenso y vibrante retrato de la capital italiana a través del paisaje de sus gentes. Hombres y mujeres de toda condición social cuyas historias, trágicas y cómicas, son excelentes historias que cualquier cineasta con luces debería de adaptar para contarlas en formato de cortometraje. Roma así podría transformase en La Laguna, Agaete, Arrecife o San Sebastián de La Gomera porque la ciudad Eterna es, en estos cuentos, la geografía urbana. La sólida geografía interior de sus personajes (que es lo que importa) sirve para cualquier escenario urbanita por muy provinciano que resulte. 

El caso es que estos cuentos están escritos con sencillez aplastante, describiendo a través de los gestos de sus protagonistas (hombres y mujeres de la calle) una serie de situaciones digamos que insólitas que el autor resuelve casi siempre con un guiño que no deja insatisfecho. La vida continúa, reflexiona Moravia cuando termina el cuento con el inevitable punto y final.

Leyendo Cuentos romanos he vuelto a sentir el gusto que tengo por el cine italiano de los años cincuenta y sesenta. Un cine que se alimentó adaptando muchas de las obras de Moravia como La romana, por citar otra de las más conocidas.

Entre otros relatos incluidos en esta edición Alianza de 1984, destacaría  dos títulos que por una u otra razón han sabido llegarme más que los otros. Me refiero a Crimen perfecto y Pic nic.

El primero cuenta como un amigo decide asesinar a otro porque le roba (no le quita) a las mujeres tras ver en un cine Crimen perfecto de Hitchcok. El segundo narra un almuerzo de fin de año en el que un librero toma conciencia.

Son cuentos con un punto existencialista extraño en estos tiempos en los que nado, y su lectura ha contribuido a enseñarme a ver las cosas de otra manera. También a preguntarme en qué consiste la fórmula mágica que hace que la obra de un escritor, en este caso la de Alberto Moravia, no muera con el paso del tiempo.

Saludos, otra recomendación escobillonera, desde este lado del ordenador.

Mientras pasan las horas

Lunes, Agosto 8th, 2011

* Las Memorias de Alec Guiness se trata, probablemente, de una de las autobiografías más curiosas que he leído en mucho tiempo. Y escribo lo de curiosa porque más que hablar de su excelente carrera como actor, Guiness dedica el grueso de las páginas de este libro impagable y si quieren extraño a explicar su conversión a la fe católica en unos días como son los actuales donde hablar de religión parece cosa de chiste. El catolicismo también es una constante en la producción literaria de uno de los más grandes escritores del siglo XX. Me refiero a Graham Greene, quien reflexionó sobre la pérdida de la fe en algunas de sus mejores novelas. Se me viene a la cabeza El poder y la gloria entre otras. John Ford firmó la adaptación cinematográfica y contó con Henry Fonda en el papel protagonista, un sacerdote en plena guerra cristera en México.
Escribo estas líneas porque Cátedra acaba de publicar el tercer volumen de la trilogía Hombres en armas del excelente escritor británico Evelyn Waugh, y que conforman Hombres en armas, Oficiales y caballeros y Rendición incondicional. Waugh, católico, es autor de un puñado de novelas excepcionales aunque debido al éxito de la serie quizá su obra más conocida continúe siendo Retorno a Brideshead. Yo, que soy un poco raro, le tengo más cariño a Noticia bomba, libro en el que relata en clave de humor muy cafre sus experiencias como periodista. Noticia bomba la publicó en su día Anagrama y con suerte aún se puede pescar. Otras obras del escritor son sus más que recomendables Los seres queridos y Un puñado de polvo.

* Una buena noticia para los bunkermaníacos. Sajalín anuncia en su página web la publicación en septiembre de La fábrica de animales, de Edward Bunker. La fábrica de animales fue llevada al cine por Steve Buscemi, y relata sus primeras experiencias carcelarias. Sajalín ha publicado de Bunker: No hay bestia tan feroz, Perro come perro y Stark.

* Encuentro en el Rastro de la capital tinerfeña Memorias de un pornógrafo tímido, de Kenneth Patchen, poeta y escritor que está considerado como uno de los padres de la más tarde elogiada generación beat. Memorias de un pornógrafo tímido es una novela surreal y muy divertida, aunque para meterse en ella hay que dejar fuera prejuicios. La edición de la novela corresponde a la mítica colección Star Books, que como muchos saben fue la línea editorial de la ya mítica que puso en marcha Star, la legendaria revista contracultural española.

* Interesante artículo el que firma Javier Goñi el sábado pasado en El País sobre la novela El guanche en Venecia, del escritor canario Juan-Manuel García Ramos.

Saludos, mientras pasan las horas, desde este lado del ordenador.

Novela y memoria sobre la Guerra (in)Civil en Canarias

Sábado, Agosto 6th, 2011

Canarias cuenta con una interesante producción literaria sobre la Guerra Civil donde se mezcla ficción y memoria a partes iguales. Este post solo pretende orientar sobre algunos títulos que considero, a mi juicio, recomendables para hacerse una idea de lo que podríamos llamar nuestra peculiar literatura sobre aquel conflicto, siendo conscientes que nos dejamos muchas obras en el tintero.

Se trata pues de un artículo que no nace con vocación investigadora ni de análisis, sino como guía de una serie de volúmenes que merecen ser recuperados por todos aquellos que estén interesados en conocer cómo desde los territorios de la imaginación y también del testimonio se nos ha contado con mejor o peor fortuna el drama de la Guerra Civil.

Para quien les escribe si hay tres títulos claves sobre este oscuro periodo de nuestra historia son El barranco, La prisión de Fyffes y Luchar por algo digno, de Nivaria Tejera, José Antonio Rial y Pedro Víctor Debrigode, respectivamente. No puedo olvidar tampoco la intimista La isla y los demonios, de Carmen Laforet y Sima Jinámar del periodista y escritor José Luis Morales, entre otros.

El barranco de Nivaria Tejera es un emotivo y desolador relato a medio camino entre la ficción y la memoria. La acción se desarrolla en La Laguna a principios del alzamiento y está contado a través de los ojos de una niña que asiste a la detención de su padre por ser afín a la II República, lo que supone una fractura para su infancia así como para la familia.

El barranco es para el especialista Claude Couffon la primera novela en español sobre la Guerra Civil, una reflexión muy discutible ya que se publicó antes en francés (Lettres Nouvelles, 1958) que en castellano.

El exilio interior es una de las grandes constantes en la producción literaria de su autora. Mujer que tras abandonar las islas con su familia recaló en Cuba, donde en su juventud abrazó los principios de la revolución cubana liderada por Fidel Castro hasta que ésta se escoró –ya sin máscaras– hacia el comunismo.

En una entrevista que mantuvo con el autor de este artículo (1) Nivaria Tejera reveló que una de las causas que la motivaron a escribir El barranco fue “la necesidad de despejar ese mundo interior que está tan intrincado en mi personalidad. Sentía, además, la poesía que podía extraer de todo aquello. Mi intelecto ya estaba establecido y me pareció que era un elemento de trabajo intenso para que comenzara a escribir.”

Y añadía: “Afortunadamente nunca perdemos la infancia. Lo que sí me costó fue llevarla a una posible lectura, a una escritura, a un estilo porque ya entonces quería crear un estilo agarrándome a esa terrible memoria infantil.”

La prisión de Fyffes de José Antonio Rial narra el encarcelamiento del autor en la improvisada cárcel que antaño había sido empaquetadora de plátanos.

Novela testimonio y de ambiente carcelario, Rial describe que mientras estuvo preso en Fyffes fue como “vivir en una cloaca.” Los presos republicanos estaban hacinados y sobre todos ellos pendía la sombra de la muerte.

José Antonio Rial (San Fernando, Cádiz, 1911-Caracas, Venezuela, 2009) se exilió a Venezuela donde continuó escribiendo y colaborando en distintos medios de comunicación de ese país. Algunos de sus libros son Venezuela Imán, Reverón, Jezabel, Segundo naufragio, Tiempo de espera y Las nereidas del faro.

Admirado por numerosos lectores aficionados a la novela de capa y espada de a peseta, Pedro Víctor Debrigode emplea también la ficción y la memoria en su antológica Luchar por algo digno. Obra que consta de dos partes, el primer volumen se desarrolla prácticamente en Tenerife donde el estallido de la Guerra Civil coge al protagonista mientras cumple servicio militar.

Las descripciones más estremecedoras del libro son las que se desarrollan en los barcos prisión anclados en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y donde el protagonista cumple con la ordenanzas militares mientras contempla como día sí, día no, muchos de los cautivos salen en pequeñas embarcaciones a alta mar para no regresar jamás.

Escrita sin florituras estilísticas, Luchar por algo digno (la segunda parte se titula El espía inocente) se trata a mi juicio de la mejor novela escrita hasta la fecha sobre la Guerra Civil y Canarias. Quizá porque se trata de la historia de un hombre que sin ideologías solo quiso vivir y que lo dejaran en paz.

Otro de los títulos más conocidos sobre aquella contienda fraticida escrito en y desde Canarias es Sima Jinámar, de José Luis Morales.

Según explicó el autor en una entrevista publicada en el diario El País, la novela la comenzó a escribirla en la cárcel por dos razones: “la primera, que allí tenía tiempo. Y luego, que en aquella ocasión la novela actuaba como salida y reflexión en un momento de crisis ideológica que yo sufría, era 1969, con toda la universidad española. Intentaba, por un lado, hablar de esa realidad que para mí era tan cercana, la de las islas, y por otro, dar a todo esto universalidad, romper el localismo. Porque, al final, los problemas no son exactamente locales, ¿no? Entonces ensayé con el lenguaje canario, rural y con sus ritmos. Te llamará la atención que hay mucha redundancia, que para mí es dialéctica. Y para romper el realismo elemental aparecían algunos personajes atemporales, míticos, que rompen el tiempo y universalizan la ficción.”

La novela, reeditada el año pasado por Turpin Editores, recopila una serie de  atrocidades de las que se habla aún en susurros en Gran Canaria.

Según Domingo Martín en su interesante blog Noticias de Agüimes, Sima Jinámar es el relato de un hombre al que “el sistema va engullendo. Y, aunque una de las habilidades de Morales es la de inventar topónimos (Anuwania, las Siete Mil Islas o Banicado son algunos nombres), a esta Sima le respetó el nombre original para que no quedara duda. Los setenta metros de profundidad de este tubo volcánico sirvieron de tumba para disidentes durante la dictadura julita, en la que transcurre la trama de la novela. Con tanto cadáver gritando historias, ‘intentaron dinamitarla después de la guerra, pero entonces la abrieron más’, recuerda José Luis Morales. ‘Es imposible dinamitar algo que es como una catedral de grande’”.

La Guerra Civil también ha producido excelentes novelas como La infinita guerra, de Luis León Barreto, y ha servido de inspiración para moldear el carácter de algunos de los protagonistas de sus historias en distintos escritores de la que ya se conoce como Generación 21 como son Víctor Álamo de la Rosa (El año se la seca, Campiro que y Terramores); Al sueño polar de golondrinas, de Álvaro Marcos Arvelo y Los días de Mercurio. La iniquinidad II, de Alexis Ravelo.

Álamo de la Rosa se basó en un conocido político herreño, Manuel Hernández Quintero, para su Manuel el huido de Terramores.

El año de la seca se ambienta en el periodo de postguerra en el territorio mítico de Isla Menor (El Hierro) mientra que en Campiro que da noticias de todas aquellas personas que al estallar la guerra buscaron refugio en cuevas y tubos volcánicos para no convertirse en víctimas de la represión militar.

Álvaro Marcos Arvelo parte de la fuga que emprendió el poeta gomero Pedro García Cabrera junto a otros presos políticos desde el campo de prisioneros de Villa Cisneros a Dakar, Senegal, en 1937, en una potente novela escrita en dos tiempos que coincide en los actuales con la llegada de un barco chatarra a Puerto Santo, universo imaginario del escritor y cuyo reflejo podría ser Tenerife y en cuyas oscuras bodegas viajan 152 inmigrantes subsaharianos.

En el otro extremo de la balanza se sitúa Alexis Ravelo, quien se despoja de la influencia de su popular detective privado Eladio Monroy para narrar en clave muy negra una historia de venganza en la mejor tradición del género en Los días de Mercurio. La iniquinidad II, donde su protagonista, un hombre del bando de los derrotados descubre un secreto bien guardado por parte de uno del bando vencedor. 

Parece que el también escritor Javier Hernández Velázquez retoma el pasado cainita que supuso el conflicto en su esperadísima novela El fondo de los charcos que en otoño de este año editará Baile del Sol.  

Otras obras a destacar son Mientras maduran las naranjas, de Cecilia Domínguez Luis, novela que recupera la memoria de la Guerra Civil en las islas a través de los recuerdos de Sara, una adolescente que vive el golpe de estado de Franco cuando tiene solo diez años; La fiesta de los infiernos, de Juan José Delgado, que ofrece una visión sobre aquellos años escrita desde el esperpento y, de manera tangencial, El árbol del bien y del mal de Juan José Armas Marcelo, novela que junto a Las naves quemadas le sirvió para fundar su imaginario universo de Salbago.

Luis León Barreto recurrirá también a la isla-símbolo, en su caso llamada Tamarán, para La infinita guerra, en la que profundiza en las imbricadas raíces que tejió el poder para justificar la represión a la que sometieron a la población de las Islas nada más declararse la Guerra Civil.

El periodista y escritor grancanario Alfonso O’Shanahan es autor de la interesante Solsticio de verano, una sorprendente novela de espías ambientada en la segunda mitad de los años treinta en Canarias que ha sabido envejecer muy bien con el paso del tiempo. 

En cuanto a recuerdos, destacaría Añoranzas prisioneras, del anarquista Antonio Rodríguez Bethencourt, libro en el que narra las aventuras de su compañero de presidio Antonio Tejera Afonso Antoñé; Memorias de un hijo del siglo, del socialista Juan Rodríguez Doreste; Once cárceles y un destierro, de Diógenes Díaz Cabrera; …Empieza a amanecer, de Constantino Aznar de Acevedo y La luz infinita, de Amílcar Morera Bravo, título en el que este escritor y médico natural de La Palma incluye varios relatos sobre su experiencia como sanitario del ejército nacional en diferentes frentes de la península.

También de un palmero es Con los parias de la tierra, memorias de quien fuera fundador de las Juventudes Comunistas de La Palma y destacado dirigente político durante la II República, Florisel Mendoza.

Y…

(1) El Perseguidor, número 23. Entrevista con Nivaria Tejera, “Ya no me siento exiliada en ninguna parte“.

Saludos, cantando ¡A las barricadas!, desde este lado del ordenador.

Mientras tanto, acechante…

Domingo, Julio 31st, 2011

EL DESTINO DE LA S/N SE CONOCERÁ EN SEPTIEMBRE

El director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II, considera innegociable para que continúe celebrándose este encuentro con la república de las letras en Gijón: “mantener la misma ubicación de esta XXIV edición y que se respeten los financiamientos y apoyos (Ema, Emulsa, Emtusa, Policia..).” Taibo II informa en una nota informativa que da de plazo al equipo municipal para obtener una respuesta hasta el 15 de septiembre.

La XXIV Semana Negra de Gijón cerró este domingo, 31 de julio, las puertas con la mayor afluencia de público de su historia, con un incremento del 14,5 por ciento en la venta de libros “a diferencia de lo ocurrido en la Feria del libro de Madrid.”

A estos datos se suma un adelanto del informe de impacto económico que la Semana Negra ha encargado a una empresa independiente de consultoria, Inurrieta Consultoria Integral, que indica que frente a una inversión por parte del Ayuntamiento de unos 263.000 euros, la Semana Negra devuelve a la ciudad asturiana algo más de 10.674.000 euros, lo que supone que por cada euro público gastado en esta fiesta cultural se devuelve a la ciudad 14,7 euros.

 Otro dato destacable es el impacto de la ciudad en los medios de comunicación, que supone aproximadamente 2 millones 85 mil euros.

El coste público por habitante supone además 95 céntimos de euro y el beneficio por habitante es de 41,3 euros.

A su vez, el director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II, aseguró que “la cultura es el oxígeno de una sociedad en crisis y que la Semana Negra no es cara sino barátisima. Por nosotros la Semana Negra seguirá en Gijón, pero para ello han de darse unos requerimientos mínimos.”

UN AUDIO

Si pinchan este enlace podrán escuchar el audio de la presentación de la reedición  de El año de la seca, del escritor canario Víctor Álamo de la Rosa, y que tuvo lugar recientemente en Madrid.

POETAS PALMEROS EN  EL RAPTO DE EUROPA

Bajo el título de Poetas de una sola isla, el número 18 de la revista El Rapto de Europa y correspondiente a junio, recoge una selección de ocho poetas de la isla de La Palma, representados por un poema cada uno: Antonio Abdo, Elsa López, Leocadio Ortega, Antonio Arroyo Silva, Antonio Jiménez Paz, Inmaculada Hernández, Anelio Rodríguez Concepción, Ricardo Hernández Bravo y Maiki Martín Francisco; en selección de Nicolás Melini. El resto del número está compuesto por textos de Ednodio Quintero, Rafael Juárez, José Vicente Quirante, Sonia Budassi, Nicolás Melini, Carlos Franz, Alberto Rodrigo, Doménico Chiappe y Javier La Beira, en un monográfico sobre literatura y fútbol. Y Juan José Tamayo, Mama Diédhiou, Jesús A. Núñez Villaverde tratando temas como la mujer en el islam, ser negro en Libia o las recientes movilizaciones en Túnez y Egipto. Completa el número una bitácora literaria de Juan Carlos Méndez Guédez.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ EN TRES DIMENSIONES

De reciente aparición es el libro Óscar Domínguez en tres dimensiones, de Pilar Carreño Corbella, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad de La Laguna, concebido su diseño como un  libro-objeto, en homenaje al artista, en una muy cuidada edición.  El estudio se centra en  la producción de  objetos y esculturas del artista canario, a través del hilo conductor de su agitada existencia vital,  pero también contempla el contexto en el que transita y las múltiples referencias a  su obra pictórica.

Saludos, ha muerto Eliseo Alberto, desde este lado del ordenador.

Ricardo Piglia obtiene con ‘Blanco nocturno’ el Premio Hammett 2011

Viernes, Julio 29th, 2011

Es una pena que este año no haya podido estar en el fallo del jurado de los diferentes premios de la Semana Negra de Gijón, encuentro lúdico y cultural con las literaturas de género que celebra hasta este domingo su XXIV edición en esta hermosa ciudad asturiana, pero ello no es un obstáculo para que les informe de sus galardones.

Como ya anuncia el título de este post, el premio Hammett recayó en el escritor Ricardo Piglia por su novela Blanco nocturno, editada en Anagrama, en una terna en la que también compitieron  Juan Ramón Biedma, España por El humo en la botella (Salto de página); Willy Uribe, España por Cuadrante las Planas (Tusquets); Manuel Rivas, España por Todo es silencio (Alfaguara); José Carlos Somoza, España por El cebo (Plaza & Janes);  Hiber Conteris, Uruguay por El séptimo año (HUM) y Juan Bolea, España por Orquídeas Negras (Espasa).
El jurado Hammet, premio que instituido con motivo de la I Semana Negra en 1988, estuvo compuesto en esta edición por Elia Barceló, Raul Argemí y David Torres.

En cuanto al Premio Celsius a la mejor novela de fantasía, ciencia ficción o terror publicada originalmente en castellano en 2010, la distinción fue para Ismael Martínez Biurrún (España) por Mujer abrazada a un cuervo (Salto de Página). También optaron a este galardón Jorge Carrión, España por Los muertos (Mondadori) y Javier Negrete, España, por El sueño de los dioses (Minotauro).
El comité deliberador lo integró Daniel Mares, Rafael Marín y Paco Taibo II.

Por otro lado, el Premio Espartaco a la mejor novela histórica publicada originalmente en castellano en 2010 recayó en Juan Esteban Constaín (Colombia) por Calcio (Seix Barral Colombia). Los finalistas fueron: Miguel Bonasso, Argentina, La venganza de los patriotas (Planeta Argentina) y Cristina Sánchez-Andrade, España, por Los escarpines de Kristina de Noruega (Roca). Actuaron como jurado Fermin Goñi, Alfonso Mateo Sagasta y Juan Miguel Aguilera.

El Premio Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción sobre tema criminal publicado originalmente en castellano en 2010 se designó “ex aequo” para Cruz Morcillo y Pablo Muñoz (España) por Palabra de Vor (Espasa), por su labor de investigación, y para Dani el Rojo y Lluc Oliveras (España) por Confesiones de un gánster de Barcelona (Ediciones B), por su labor narrativa. Compitió también como finalista: Héctor de Mauleón (México) por Marca de Sangre (Planeta México).  El jurado estuvo compuesto por Javier Sánchez Márquez, Carles Quiles y Pedro de Paz.
 El Walsh es otro de los premios veteranos de la SN, ya que se celebra desde 1988 y alcanza su 24ª edición.

 El Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra publicada originalmente en castellano en 2010 lo obtuvo Javier Calvo (España) por Corona de flores (Mondadori).  Los finalistas fueron: Miguel Ángel Molfino, Argentina: Monstruos Perfectos (Viceversa); Milo Krmpotic, España: Las Tres Balas de Boris Bardin (Caballo de Troya) y Vanessa Montfort, España: Mitología de Nueva York (Algaida). Formaron parte del jurado Jorge Iván Argiz, Antonio Jiménez Barca y Gregorio Casamayor. El Memorial Silverio Cañada, instituido en 2002 en recuerdo del editor gijonés, llega este año a su 10ª edición.

Respecto al Concurso Internacional de Relatos Policíacos (en colaboración con el Ateneo Obrero de Gijón) para obras que sean rigurosamente originales e inéditas fue para el cuento Arráncame la vida con el último beso de amor de Reynaldo Amado Liyo (España).  Compusieron el jurado Eduardo Monteverde, Fritz Glockner y Sebastien Rutes. Este premio de relatos alcanza su 24ª edición ya que se convoca desde 1988.

Como cada año, el director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II y el director de Aquemarropa, Ángel de la Calle, otorgaron dos premios especiales que en esta XXIV edición han recaído en Premio Especial del Director de la Semana Negra: ex aequo a Crsitina Fallarás por su novela  Las niñas desaparecidas y Diego Ameixeiras por su primera novela traducida al castellano Dime algo sucio.

El Premio Especial del Director de Aquemarropa lo recibió Pere Joan por la novela Nocilla Dream.

Saludos, tribu, desde este lado del ordenador.

Estoy ahí o allí gracias a usted, caballero Camarasa

Viernes, Julio 22nd, 2011

Tras dos años husmeando por la escena del crimen me ha tocado ahora verlo desde la distancia que impone la isla.

Una pena sin sabor agridulce, que conste en acta.

Notaré en falta, sin embargo, esa grata sensación de estar reunido con otras bestias como quien les escribe.

De apreciar que no lo toman por loco cuando se apasiona hablando con otro de un escritor que no conoce su puta madre como es Marc Behm.

Y de insistir e insistir –siempre con frustrados resultados– con el fin de procurarse el único libro de relatos que sacó su autor hasta que un buen día lo recibe por mediación de Paco Camarasa, un librero que todavía hace posible que los sueños se conviertan en realidad.

Y si bien este año no estaré, insisto, en el lugar del crimen que es la Semana Negra de Gijón, su lúdico espíritu cultural me acompaña releyendo estos relatos de Behm que para quien les escribe se han transformado en delicadas piezas de culto.

Y leo a Bhem.

Y pienso, mientras lo leo, que su universo mestizo es como si fuera yo.

Voy un poco más lejos, como si los cuentos que escribe los hubiera pensado yo.

Así que solo me queda por aullar.

Pero les contaba que este año no estaré en la escena del crimen.

También, aunque con otras palabras, que siempre estaré ahí o allí gracias al señor Behm pero sobre todo al caballero Camarasa.

(*) A la izquierda Camarasa. A derecha (con perdón) un crack de la novela políciaca y del oeste en español, Francisco González Ledesma.

Saludos, fundido a negro, desde este lado del ordenador.