EGEDA premia con un curso en Los Ángeles al corto de Cinexprés más visionado en la Red

Miércoles, Junio 29th, 2011

Los cinco cortometrajes elaborados en 2011 en la séptima edición del Taller Cinexprés por jóvenes estudiantes de audiovisual de Gran Canaria participarán a partir del 1 de julio en el concurso online promovido por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con sede en Madrid, a través del portal de cine filmotech.com.

Los cortometrajes podrán verse a través de esta web hasta el 31 de agosto en una página especial dedicada a Cinexprés. El director del corto que más visitas reciba tendrá la oportunidad de participar en el US Film Industry Inmersion Program, un programa, organizado por Egeda en colaboración con LATC (Centro Latino-Americano de Entrenamiento y Asesoría Audiovisual), que congregará en la ciudad de Los Ángeles, desde el 31 de octubre y hasta el 5 de noviembre, a alrededor de treinta cineastas latinoamericanos y españoles para conocer y profundizar en los aspectos artísticos y nuevos medios de comunicación de la industria de EEUU.

Además, el ganador podrá familiarizarse con los aspectos académicos, comerciales y legales del sector audiovisual a través de un intenso programa de reuniones, presentaciones, mesas redondas y otras actividades de la industria. (EGEDA)  correrá con los gastos de matrícula, desplazamiento y estancia del ganador.

El programa LATC está dirigido a incrementar la presencia de las nuevas generaciones de cineastas independientes en el mercado de EEUU y a promover la coproducción con el país. Los participantes tendrán la posibilidad, entre otras, de hacerse con una guía exclusiva de información privilegiada y tendrán acceso a los eventos seleccionados por la American Film Market, el mercado global de películas de estreno.

Saludos, con nuestras más sinceras enhorabuenas, desde este lado del ordenador.

¡Atis Tirma!

Miércoles, Abril 13th, 2011

He vuelto a ver Tirma.

En esta ocasión a color y en el salón de mi casa.

El Gobierno autónomo, a través de Filmoteca Canaria, e Impulso Records han colaborado en la feliz y oportuna edición de un dvd que me parece un título necesario para todos aquellos que se parten la cara por el cine rodado en Canarias por nativos y foráneos.

La copia, versión española, of course, cuenta además con un atractivo añadido, y es haber incluido en los extras de siempre (ficha técnica, ficha artística, fotografías) entrevistas con algunos de los actores, técnicos y figurantes de esta producción que en Gran Canaria araña la categoría de mito como araña esa misma categoría el Moby Dyck de John Huston.

Y la verdad, me lo he pasado en grande viendo esas entrevistas que forman parte del proyecto Salvar la memoria.

Primero porque entre las divertidas anécdotas de quienes interpretaron a los aborígenes canarios todos coinciden en recordar que cuando se rodaban las batallitas contra los conquistadores castellanos los que hacían de canarios se resistían a perder. pese a los gritos desaforados de su director, Paolo Moffa.

He descubierto además entre los que hicieron de figurantes y que ha sido entrevistado por Salvar la memoria a un señor que para mi encarna lo más hermoso que entiendo como canariedad: aplastante sorna e ironía. También sana cabezonería. Su apodo El Palmero.

Bravo bravísimo.

Desgranan también sus recuerdos el mejicano Gustavo Rojo (hijo de la escritora tinerfeña Mercedes Pinto) y ese mito del cine zeta que es Jesús Franco, cineasta que no tuvo nada que ver con Tirma pero sí que conoció de cerca a quien iba a ser su primero director Carlos Serrano de Osma.

El dvd cuenta también con un imprescindible libreto informativo con artículos de Rafael de España (Perdidos en Gran Canaria. La accidentada gestación de Tirma, conocida en Italia como La pricipessa delle Canarie (1954) y Luis Roca Arencibia (Una conquista legendaria).

¿Qué me ha parecido Tirma vuelta a ver después de tantos años?

Una entrañable nadería. Una especie de western psicotrónico con aroma Pocahontas con algo de picante.

Y una cinta con, mucho me temo, involuntaria lectura política.

Intentaré explicarme.

Los castellanos en Tirma son, por razones históricas obvias, los invasores. Y unos invasores con muy malas pulgas con el mohicano pueblo nativo.

Si se sienten ultrajados: queman y asesinan en nombre de la civilización aunque el sacerdote de la expedición llame a la paz.

En cuanto a los aborígenes canarios es precisamente el faycán o sacerdote el malo de la peli. El roñoso conspirador intelectual que desea echar a los castellanos de la isla recurriendo a métodos poco ortodoxos como envenenar a su guanarteme porque éste es un hombre de paz.

Entre medio, un triángulo romántico entra la neumática princesa Guayarmina (voluptuosa Silvana Pampanini), el conquistador Hernán (Marcello Mastroianni) y el apolíneo Bentejuí (Gustavo Rojo). También destacar una serie de batallitas que me recordaron a las que uno veía alborozado en aquellas sesiones inolvidables de cine a las cuatro de la tarde.

Conclusión.

Pues que Tirma es una rareza donde los indios visten fantasía guanche (por generalizar a los primeros pobladores del archipiélago) y los conquistadores fantasía castellana que no deberíamos dejar de ver como lo que es: una insólita mutación marciana.

Al guardar el dvd pensé en lo interesante que resultaría rodar una nueva versión de esta película intentando en todo momento mantener su espíritu naïf.

Tarea imposible porque ya no se fabrican Pampanini aunque quizá… y por mantener el mestizaje italiano, ¿no quedaría bien Monica Bellucci como nueva princesa Guayarmina? 

 Saludos, gritando como Bentejuí ¡Atis Tirma!, desde este lado del ordenador.

Un cineasta llamado Richard Leacock

Miércoles, Abril 6th, 2011

El pasado 23 de marzo falleció el cineasta Richard Leacock.

Algunos lo consideran pionero del cinema verité. También responsable involuntario de movimientos como el free cinema británico o la nouvelle vague francesa.

Leacock dirigió en Gran Canaria su primera película con solo catorce años, Canary Bananas (1935), realizada por encargo del Sindicato Agrícola del Norte del que su padre, David Leacock, era presidente.

Con el cine que rodó Leacock se produce un fenómeno interesante y quiero pensar que de notable actualidad para un grupo de cineastas canarios que apuesta con rodar con lo puesto. Hay que destacar, no obstante, que Leacock siempre despreció la ficción en favor de registrar acontecimientos en directo.

La mayoría de ellos rodados cámara en mano, mandando al carajo las más elementales reglas narrativas porque lo que le interesaba era el momento.

A mi me gusta pensar que se trató de un cineasta libertario. Un ácrata que en vez de espada tuvo una cámara con la que fue testigo de las tensiones entre cubanos y norteamericanos en Yanquis no! y de Primary (ambas de 1960), donde propone un seguimiento de la campaña que emprendió John Fitzgeral Kennedy para convertirse en el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

A continuación reproduzco una serie de fragmentos de una entrevista que mantuve con Richard Leacock cuando visitó Tenerife con motivo de un amplio ciclo que le dedicó la Filmoteca Canaria en marzo de 1993 (1).

CANARY BANANAS

“Canary Bananas nació como una película de promoción. También como una necesidad para compartir con el público lo que significaba estar en Canarias. Para mi, en aquellos años, era como una especie de paraíso perdido y quería explicar cómo era la vida aquí. Cuatro generaciones de mi familia paterna pertenecían a esta tierra, así que los viajes de mi infancia fueron entre Gran Canaria y Londres. Esta isla forma parte de mi niñez y me trae recuerdos muy entrañables, todo lo encontraba fascinante. De la finca de mi padre me fascinaban las maquinarias y cortadoras de plátanos. Fue aquí, además, donde aprendí a filmar.”

DOCUMENTAL SÍ, FICCIÓN NO

“Descubrí que podía rodarlos inmediatamente. No tenía que aprender. Creo que el documental debe nacer espontáneamente y Canary Bananas, mi primera experiencia tras la cámara es una buena muestra de ello a pesar de que hoy apenas se aprecie el complejo proceso que tuve que hacer para llevarlo a cabo. Las películas de ficción son otro mundo y para mi muy aburrido. En este tipo de cine no te sientes un cineasta sino un técnico porque nunca hay sorpresas. Los personajes lloran o no lloran pero ¿a quién le importa? La mayoría de los cineastas de mi generación empezaron como cámaras e inmediatamente se convertían en realizadores. El cámara era entonces un técnico de segunda fila. La diferencia de Robert Flaherty con todos ellos era que él se sentía cámara antes que director.”

ROBERT FLAHERTY

“Cada secuencia con él resultaba una experiencia nueva. No tenía reglas. Cada plano era un misterio con su solución. Con él aprendí a rodar de esta manera, a aprender a descubrir las posibles soluciones que una historia te ofrece. Es probable que te equivoques, pero tienes que descubrir los errores. En su Lousiana Story (1948)  hay un momento en el que se observa a las perforadoras sacando petróleo. Recuerdo que rodamos esa escena un día con mucha luz, muy hermoso, pero a él no le gustó. Y a pesar de no contar ya con dinero ni tiempo se empeñó en repetirla pero de noche. Y como siempre, tuvo razón. Como persona Flaherty era muy difícil pero con él aprendí la función real de la cámara, qué hay que hacer con la cámara: un ojo inquieto.”

EL CINE ES IMAGEN EN MOVIMIENTO

“En mis películas doy prioridad a la imagen así que las palabras son mínimas. Cuando retrato a una persona quiero que el espectador aprenda algo de ella. El texto de apoyo de A Stravinsky Portrait (1965) es mínimo. En Happy Mother’s Day (1963), lo que se escucha de fondo es una parodia, un texto muy estúpido.”

MONTAJE

“Depende del tipo de documental. En Jazz Dance (1954), por ejemplo, estaba condicionado por el montaje pero fue así por el mismo rodaje. Hoy ya no ruedo así. En estos momentos, mi mujer y yo rodamos una película en la que ya hemos invertido dos años y cada cosa que registramos con la cámara lo montamos inmediatamente después y acumulamos material. El problema es seleccionar imágenes que no tienen lógica pero sí son muy emocionales.”

RODAR

“Creo que hay que rodar al momento. Les Oeufs a la Coque de Richard Leacock (1991)  cuenta con escenas filmadas en condiciones de luz mínima pero a mi me parecen maravillosas. En mis películas nunca se utiliza el trípode porque creo que ese artefacto siempre se coloca en el lugar equivocado.”

NATURALIDAD

“Solo se consigue si la gente te tiene respeto. Y he filmado cosas terribles. Estuve tres meses conviviendo con cabecillas de Ku Klux Klan con el objeto de hacer un documental y todo fue sobre ruedas a pesar de que me provocaran continuamente por su modo de pensar. Lo importante no es entrar con la cámara, que es siempre secundario, sino el contacto con la gente que vas a filmar. Aprender a entenderlos. Y aunque suene algo snob, aprender a ser tú mismo. Por eso me interesa mucho más la gente que no piensa como yo.”

CENSURA

“La censura es un animal muy extraño. Nunca habrá nadie que te diga que no ruedes eso pero sí que no lo enseñes. Muchas de mis películas no han sido exhibidas por cuestiones tan peregrinas como que no llegaban al nivel de la industria. Como si la industria tuviese un estándar de exhibición.”

¿PRECURSOR DEL CINEMÁ VERITÉ?

“No, el cinema verité fue la versión francesa del kino-pravda (cine verdad) ruso. El cinema verité significa que la verdad del cine no es la verdad. Yo prefiero en mi caso el término de cine directo porque me limito a observar y compartir. Fui muy mal estudiante de Física y Lógica, pero lo fui porque se trataban de asignaturas con reglas muy rígidas. Y esa manera de pensar he intenado trasladarla al cine: lo mejor es no hacer reglas. Y si hay reglas, lo mejor entonces es romperlas. Mi objetivo ha sido siempre observar y hacer poesía. Quiero pensar que cuando lo consigo se debe a una simple cuestión de olfato.”

(1) La Gaceta de Canarias, 28 de marzo de 1993

Saludos, mirando hacia atrás sin ira, desde este lado del ordenador.

Va de ‘cortos’

Viernes, Abril 1st, 2011

LO QUE PASA EN TENERIFE

 

(La imagen que acompaña este post corresponde al cortometraje Adiós, muñeca, de Hugo Sanz)

La VIII Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna, MIDEC 2011, finaliza este viernes, 1 de abril, su edición de este año con una nueva sesión de cortos, que dará comienzo a las 20.30 horas, en la Facultad de Educación (C/ Heraclio Sánchez, 37).

Esta muestra, que ayuda a hacerse una idea de los caminos por los que está transitando esta forma de hacer cine, está organizado por el Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad de la Universidad de La Laguna y cuenta con el apoyo organizativo de la productora Digital 104. La entrada es gratuita.

La historia de siempre, dirigido por José Luis Montesinos y con un destacado trabajo de su protagonista absoluto Miguel Ángel Jenner inaugura la sesión. Los catalanes Marc Riba y Anna Solanas, dos veteranos de la MIDEC dirigen Les bessones del Carrer del Ponent, un oscuro cuento realizado en animación de plastilina.

Las proyecciones continuarán con el nominado en los últimos premios Goya a Mejor Corto de Ficción, Adiós, muñeca, dirigido por Hugo Sanz y protagonizado por Sara Casasnovas, Daniel Albaladejo y Alberto Ferreiro, al que seguirá El jinete austero, de Nacho Albert, cuyo actor protagonista, Juanma Lara, fue reconocido por el jurado del certamen con la Mención Especial a la Mejor Interpretación.

La sesión de cortometrajes finalistas del último certamen de cortos de la institución se cierra con dos trabajos con premio: Exlibris, de María Trenor, una atípica cinta de animación que fue reconocida con el Premio al Lenguaje Cinematográfico más Innovador; y Picnic, de Gerardo Herrero, merecedor del máximo galardón del concurso.

El público asistente a las proyecciones podrá votar por su cortometraje favorito participando en el Premio del Público, que se proclamará al finalizar la proyección fuera de concurso de Ridícula, un trabajo dirigido por el tinerfeño Domingo J. González, en el que ha colaborado la Universidad de La Laguna.

Aquí puedes ver los tráilers de
 
Picnic
http://www.youtube.com/watch?v=OFQmYn49hbg
 
Exlibris
http://www.youtube.com/watch?v=Epap8mqbVvU

Y MIENTRAS TANTO EN GRAN CANARIA

 

(La imagen corresponde al trabajo Lena, de Joaquín Rodríguez, José Francisco González)

Con una media de edad de veinte años, casi setenta estudiantes de los tres centros reglados de Gran Canaria relacionados con el sector audiovisual, como son el IES Politécnico de Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias, han participado en la séptima edición del Taller Cinexprés, que comenzó con el curso lectivo; el taller –que estrena en esta edición imagen gráfica—y antes se denominaba Exprés.

Esta iniciativa nació hace siete años con la intención de incentivar la creación audiovisual entre los futuros profesionales de Canarias. Son los propios alumnos de los tres centros los que realizan y producen sus propios cortometrajes supervisados por sus profesores y coordinados por un profesional.

Los cinco cortometrajes participantes son: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 min.); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14 min.); Death Pills (José Luis Delgado, 9 min.); Hay que ser maraña de Telde (Arasaho Silva, 15 min.) y El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 min.), quienes optan a los premios a los premios al Mejor Cortometraje, Mejor Banda Sonora y Mejor Interpretación, dotados con 1.000 euros cada uno para nuevos cursos de formación en las respectivas especialidades fuera de Canarias, y se ha establecido menciones a la Mejor Producción, Mejor Fotografía y Mejor Sonido.

A mediados del próximo mes de abril, los cortometrajes serán presentados en el CICCA.

Cinexprés cuenta con el aval de seis ediciones previas en las que han participado cerca de 400 estudiantes y se han producido 30 cortometrajes. Cuenta además con el apoyo de los centros de formación, que ven en la iniciativa un complemento de gran interés a la formación regular de los alumnos.

Esta experiencia cuenta con el apoyo de las Viceconsejerías de Educación y Cultura del Gobierno de Canarias; Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Oficina de la Capitalidad Cultural Las Palmas de Gran Canaria 2016; Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria y EGEDA.

Saludos, en corto, desde este lado del ordenador.

El libro de los doce

Jueves, Marzo 31st, 2011

Como en toda antología que se precie no están todos los que deberían de estar pero quién sabe, igual el éxito de Generación 21: nuevos novelistas canarios obliga a Ediciones Aguere –que publica este volumen en colaboración con Ediciones Idea– a una segunda, una tercera… o una cuarta entrega con nuevos nombres que ahora no aparecen registrados.

El libro, de unas 260 páginas, publica doce relatos y está antologado por Ángel Morales, quien explica en la introducción las razones que lo motivaron para organizar la publicación de Generación 21.

Se trata, en todo caso, del primer título que compila en un mismo volumen el trabajo narrativo de una serie de escritores nacidos la mayoría de ellos en la década de los años sesenta del pasado siglo XX, y cuyos derroteros creativos en contra de lo marcado por sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos literarios, tantea sin prejuicios y en ocasiones con una estimable voz que sabe a viento fresco la novela de género.

En Generación 21: nuevos novelistas canarios participan David Galloway (Santa Cruz de Tenerife, 1960), José Luis Correa (Las Palmas de Gran Canaria, 1962), Anelio Rodríguez Concepción (Santa Cruz de La Palma, 1963), Álvaro Marcos Arvelo (Santa Cruz de Tenerife, 1965), Santiago Gil (Guía, Gran Canaria, 1967), Cristo Hernández Morales (La Laguna, 1968), Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, 1968), Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969), Nicolás Melini (Santa Cruz de La Palma, 1969), Pablo Martín Carvajal (Algeciras, 1969),  Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) y Víctor Conde (pseudónimo de Alfredo Moreno Santana, Santa Cruz de Tenerife, 1973).

Como se observa, un amplio abanico de narradores aunque llame la atención la notable ausencia de mujeres, aunque quiero pensar que es más que probable que muchas de ellas se incorporen en próximas entregas de esta feliz iniciativa.

En cuanto a los relatos incluidos en Generación 21 todos ellos ofrecen una variedad de estilos y propuestas interesantes. Y en algunos casos, significativamente atractivas.

El libro, que será presentado el próximo 29 de abril en la sede la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, a las 18.30 horas, sirve además como  excelente carta de presentación para dar a conocer el trabajo de cada uno de ellos, así como para atisbar por donde se mueven los estilos y  tendencias de este grupo escogido de nuevos (aunque ya veteranos) narradores canarios. Así que merece la pena seguirles la pista a la mayoría.

Generación 21: nuevos novelistas canarios incluye los cuentos relatos Vino el azúcar (Víctor Álamo de la Rosa); Isabel y los visionautas (Víctor Conde); Vida, pasión y muerte de Felipe Marqués (José Luis Correa); Sin cara ni cruz (David Galloway); El encargo (Santiago Gil); Las seis caras del azar (Cristo Hernández): Los ojos de Henry Fonda (Javier Hernández Velásquez); Huellas en el barro (Álvaro Marcos Arvelo); La edad de Cristo (Pablo Martín Carvajal); Una superviviente, tal vez eso lo explica todo (Nicolás Melini); Otra vida (Alexis Ravelo) y El perro (Anelio Rodríguez Concepción). 

Saludos, caminante no hay camino, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

El virus del pleito

Miércoles, Febrero 9th, 2011

Vivimos en un territorio que camina peligrosamente por la cuerda floja del pleito. Cuerda inestable, casi comprada en una tienda de todo a un euro y a la que suele recurrir nuestra miserable familia política con el único fin de despistarnos de los problemas que de verdad nos preocupan.

Los medios de comunicación de estas mal repartidas islas atlánticas contribuyen a avivarlo con el fin de grabarlo al rojo en titulares cuyo texto dice de todo menos lo que anuncia el titular. Pero se ha convertido, digo, en costumbre para que los miembros de unas y otras islas nos recriminamos historias para generar controversias y tranquilizar nuestras molestas conciencias con la creación recurrente de nuevas polémicas que quieren hacernos creer que solo hay un culpable: los que habitan justo en la isla de enfrente. Entelequia tildada en alguna ocasión de sanedrín que no ha encontrado aún a su Simonini para que redacte algo así como Los protocolos del enemigo, ese que tiene usted delante de sus narices.

Durante un tiempo pensé que este mal que nos caracteriza nacía en la isla en la que nací y habito, Tenerife, pero me he dado cuenta que la enfermedad también alimenta las entrañas de Gran Canaria, lo que ha originado un circo de ida y vuelta que gira en torno a ideas tan aldeanas como nosotros somos los más guapos y pese a todo ustedes tienen más que nosotros los guapos.

En esta extraña y si quieren shakesperiana relación que mantenemos los habitantes de una y otra ínsula (dejando de lado a las otras cinco que conforman nuestro maltratado archipiélago) me pregunto aún a que intereses obedece que en esta región desestructurada por razones obvias apenas haya habido gente preocupada por crear cierta conciencia de unidad, espíritu de que o jugamos todos o se rompe la baraja.

Lo insólito del caso es que, culturalmente hablando, un ciudadano meridianamente informado de, pongamos por caso Gran Canaria, no sepa un pimiento de lo que se está generando en Tenerife y viceversa. El señor o la señora meridianamente informado de estas islas (amplio el arco y contemplo también a las otras cinco) no es que no se la traiga floja lo que se crea culturalmente (insisto) en cada una de las siete geografías en la que amamos y sufrimos, es que no cuenta con instrumentos que le haga conocer los fenómenos artísticos que se generan en cada uno de estos trozos de piedra.

Si bien es cierto que el canario padece el síndrome isla, o esa sensación de que nos cuesta un riñón hacer la maleta para ver otros paisajes, no deja de sorprenderme todavía que nos pase lo mismo cuando se trata de coger un barquito o un avioncito para atracar o aterrizar en lo que considero mi mismo territorio pese a que nos separe lenguas de ancho mar.

Lo que no es de recibo es que apenas conozcamos algo de lo que se trabaja en esta tierra si no salimos de los estrechos límites de la nuestra, y que así se pierda la oportunidad de enriquecernos o empobrecernos un poco más culturalmente hablando.

El lunes pasado, conversando con un joven y prometedor escritor y poeta tinerfeño, me confesó en estado de alucinación que él se sentía como un extraño cuando por razones de trabajo (que no tienen que ver con las literarias) viajaba a Gran Canaria, La Palma, El Hierro, La Gomera, Lanzarote o Fuerteventura. “No me reconozco”, me comentaba ya digo sin salir de su estado lisérgico. El remate fue cuando resaltó que, por ejemplo, cuando visita Madrid esta sensación desaparece. “Es como si la ciudad me aceptara”.

Esta reflexión no es baladí. Creo de hecho que es un examen de conciencia por el que hemos pasado muchos de los que perdemos el tiempo leyendo literatura de aquí y viendo cortos de aquí por poner dos ejemplos, con la esperanza siempre de sentirnos identificados con las historias (o delirios mentales) que nos cuentan.

Otro fenómeno curioso que se genera en las islas es la caprichosa necesidad que tienen muchos creadores por evitar que se reconozca este territorio en sus obras.

Entre la gente que está haciendo cine con lo puesto y que apuesta por proyectos pequeños pero no exentos de personalidad, observo que Canarias, las islas, se convierten en paisajes sin identificar donde transcurren su historia o delirio mental. No sé si esta obsesión obedece al profundo rechazo que siente la mayoría de ellos por su entorno, a quitarse de encima el sucio polvo canario porque lo asocian a provinciano. O a un espacio de segunda o tercera categoría.

Hay que darles, en todo caso, gran parte de razón pero también a instarlos a que se atrevan a desafiar ese miedo a su realidad. Lo escribe una persona que no es muy aficionada a ver su propio reflejo en el espejo, pero reconozco que es un ejercicio al que me estoy obligando en los últimos tiempos con la idea de contemplar al monstruo que hay en mí.

No sé a través de qué canales podríamos retroalimentarnos culturalmente. Es decir, qué caminos deberían de construirse  para conocer y apreciar –cuando lo mereciera– lo que se está guisando en las cocinas artísticas de las islas. Pero sí que es un planteamiento que ese gran mecenas (hoy con menos presupuesto y entusiasmo) que es la Viceconsejería de Cultura del Gobierno regional debería de plantear en estrecha colaboración con cabildos y ayuntamientos.

Y para ello sí que es necesario atacar en nuestra memoria el virus del pleito. Y las recetas para hacerlo no es la de reavivarlo sino la de buscar una solución (o soluciones) que lo haga desaparecer para siempre de nuestro castigado cerebro.

Saludos, al grito de ¡salvemos el puchero!, desde este lado del ordenador.