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Novelas sobre ‘nuestra Guerra Civil’

Lunes, Febrero 7th, 2011

ANTECEDENTES NOSTÁLGICOS

Mi padre fue un gran aficionado a los libros de la Guerra Civil. Procuraba hacerse con todo lo que aparecía en el mercado relacionado con nuestra guerra para devorarlo en cuestión de días. 

Siempre me pregunté el por qué tuvo mi padre esa afición por los libros de la Guerra Civil. Especulo ahora que no está entre nosotros que quizá fue porque vivió en sus carnes y siendo todavía pequeño los efectos de aquella contienda en una isla chiquita llamada Tenerife.

A su padre, mi abuelo a quien no conocí, lo metieron en uno de los barcos prisión atracados en el puerto de la capital tinerfeña no por ser de izquierdas (que no lo era) sino por masón. A un tío suyo lo desaparecieron en el mar por ácrata. Historias parecidas contaban muchos de sus amigos, otros que también lo eran pero cuyos padres habían combatido en el lado vencedor, narraban episodios parecidos pero sucedidos en un territorio lejano que desde que soy pequeño llamo La Península.

Con el paso del tiempo mi padre fue alimentando una biblioteca importante de volúmenes relacionados con la II República y la Guerra Civil, libros que hablaban de sus protagonistas, de las batallas que castigaron el suelo de España y de la represión que sacudieron las entrañas de estas islas abandonadas a la mano de los dioses.

Recuerdo que era tanto su empeño en leer todo lo relacionado con aquellos tiempos amargos que incluso llegaban a su casa libros de estudiosos porque –no sé como demonios se habían enterado– mi padre tenía fama de ser un buen lector sobre tan desgraciado periodo de la historia de España.

La biblioteca cubría las cuatro paredes del despacho y uno de los momentos más felices de mi adolescencia fue cuando lo ayudé a catalogar todo aquel material elaborando fichas y más fichas. Desempolvando volúmenes tan raros como Diario de una bandera, de Francisco Franco en una edición de los años 20. En este libro, Franco rememora sus experiencias en Marruecos.

Años más tarde conseguí este título, publicado a mediados de los 40, con fotografías en las que se muestran a legionarios sonrientes con varias cabezas de moros entre sus rodillas.

OTRAS AFICIONES

Afortunadamente nací en una casa donde habían tres grandes aficiones. La primera de ella los libros, la segunda el cine y la tercera la música. Me gusta el rock de los 60 y 70 por mis hermanos, que ponían a todo volumen sus discos pero sobre todo me gusta el jazz por mi padre. Era su música, también el flamenco, es verdad, pero sobre todo el jazz.

Con todo esto quiero decir que mi padre fue un hombre fundamental en mi vida y que los caminos que me abrió para que viera la realidad con otros ojos es un legado que todo padre que precie debería procurar a su descendencia.

SOLO ESO: GRACIAS

Gracias a él se me despertó el gusanillo por leer novelas ambientadas durante la II República y la Guerra Civil. La postguerra menos pero también.

Tuve así la enorme oportunidad de iniciarme en estas lecturas a mi manera. Cogía los volúmenes de los estantes y leía la primera página. Si me enganchaba es que el libro prometía. Esta manía de entonces continúa dictando mi costumbre a la hora de leer un libro. Si la primera página no me convence lo dejo a un lado. Si es al contrario me sumerjo en su forma de contarme las cosas.

En la biblioteca de mi padre había novelas de nuestra guerra escritas por toda clase de escritores. Buenos y otros tantos francamente malos. También de toda ideología. Cogías un libro y apestaba a izquierda o a derecha de las que no perdonan la vida. Otros, por el contrario, contaban historias de hombres y mujeres que no pudieron realizarse como personas precisamente porque no habían sido cazados ni por las izquierdas ni por las derechas más radicales y enfermas.

AL FINAL PUDE LEERLO

Cuento todo esto porque la semana pasada adquirí un libro que no estaba en la biblioteca de mi padre pero que estoy seguro que le hubiera encantado. Se trata de la edición en bolsillo de A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires escrito por el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales.

Son nueve relatos que reflejan aquellos días en los que la sombra de Caín ocultó los sueños de este país que yo me sigo empeñando en llamar España.

Nogales publicó este volumen en 1937 y en Francia, huyendo de aquellas dos Españas que como el cuadro de Goya quería terminar la una con la otra a base de garrotazos.

Hay dos relatos, en especial, que me emocionaron de este emocionante libro: Bigornia y Consejo obrero.

En el primero se cuenta la historia de un hombre grande con pinta de ogro y tremendamente individualista que se hace tanquista del ejército republicano.

Consejo obrero narra por el contrario como le hacen la vida imposible a un humilde trabajador que no es ni anarquista ni socialista ni comunista. Él solo quiere seguir trabajando en un Madrid ya cercado por el ejército rebelde sin adscribirse a sindicato alguno.

“Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese” concluye visionariamente Nogales.

RECOMENDACIONES PARA INTERESADOS

Otras novelas españolas que me permito recomendar sobre nuestra Guerra Civil son:

El laberinto mágico. Son seis libros de Max Aub, para mi el más barojiano de los escritores españoles sin ser el maestro Baroja. En estos volúmenes plasma un gigantesco y ambicioso fresco del antes y después de la contienda. Los títulos son Campo cerrado, Campo abierto, Campo de sangre, Campo francés (escrito como un guión de cine que pide a gritos que se realice alguna vez), Campo del moro y Campo de los almendros.

La forja de un rebelde. De Arturo Barea. Se trata de una trilogía (La forja, La ruta, La llama) en la que narra con gráfico realismo su niñez y adolescencia madrileña, así como su experiencia militar en Marruecos y en la Guerra Civil.

Crónica del alba. Posiblemente más conocida por la bonita pero no completa adaptación cinematográfica que realizó en su día Antonio José Betancor, a mi juicio es una de las obras mayores de ese escritor que generalmente escribió solo obras mayores llamado Ramón J. Sender.

Fue tanto el impacto que me ocasionó en su día que uno de mis tantos pseudónimos es José Garcés, el nombre del protagonista de esta trilogía que no es otro que Ramón José Sender Garcés. Otro título indispensable del autor es su Réquiem por un campesino español.

Días de llamas. Alguien la calificó en su momento como la gran novela de la Guerra Civil española. Por encima de las anteriormente mencionadas. No sé si les falta razón aunque como lector solo puedo decir que me conmovió de principio a fin. Escrita por Juan Iturralde está narrada en primera persona por su protagonista, Tomás Labayen, juez de instrucción, condenado a muerte. El relato es un largo flash back donde (de)muestra que el horror no entiende de ideologías. 

Madrid, de Corte a checa. Escrita por Agustín de Foxá, conde de Foxá y marqués de Armendáriz se trata, a mi juicio, de una de las grandes novelas sobre nuestra guerra escrita por un señorito de derechas. Un facha.

Dividida en tres cuadros: Flores de lis, donde describe el fin de la monarquía tras las elecciones municipales de 1931; Himno de Riego, en el que cuenta la alborozada proclamación de la II República y la afiliación de su protagonista a Falange Española, y Hoz y martillo, en el que narra cómo lo pasaron los señoritos de derechas y los que no lo eran en aquel Madrid del No pasarán, Madrid, de Corte a checa además de ser una extraordinaria novela es un título que merece la pena reivindicar para que nos hagamos una idea que no todo el monte fue orégano en aquella II República que de alguna manera se devoró a sí misma.

La fiel infantería. El escritor y periodista español Rafael García Serrano intentó con esta novela escribir una especie de Sin novedad en el frente sobre la Guerra Civil española narrando el día a día de un grupo de soldados nacionales en las trincheras. Es una más que recomendable novela bélica, en la que el enemigo (¡los rojos!) no son malos sino enemigos. A mi me sigue pareciendo una novela muy atractiva, pionera en el bando vencedor de mirar a los que estaban al otro lado como soldados que combatían por otra causa para defender su idea de España. Siempre España. Inevitable en estas novelas sobre, reitero, nuestra guerra.

Cuerpo a tierra.- Escrita también por un combatiente de derechas, Ricardo Fernández de la Reguera (co-autor del ambicioso y atractivo proyecto Episodios Nacionales Contemporáneos) se tratra de una intensa y modélica novela bélica. En muchos aspectos puede compararse con La fiel infantería aunque quien les escribe apueste más por este título quizá porque no alcanzó la fama que sí obtuvo en su momento la obra de García Serrano.

Luchar por algo digno.- Pedro Víctor Debrigode es uno de los grandes novelistas pulps de nuestro país. Los aficionados lo recuerdan por sus creaciones de Diego Montes, El Pirata Negro, El Halcón o El galante aventurero, entre otros.

En Luchar por algo digno, novela autobiográfica, recuerda sus experiencias en plena Guerra Civil. El relato, que consta de dos partes (El barco borracho y El espía inocente),comienza en Santa Cruz de Tenerife donde el estallido de la Guerra Civil coge a su autor mientras cumple el servicio militar.

El primer volumen describe los barcos prisión donde se hacinaban a los republicanos con independencia de ideologías y casi es lo mejor de estas estupendas memorias de un escritor que no pasará a la historia literaria de este país de ingratos y caínes porque apostó por la literatura popular.

En su segunda entrega, El espía inocente, cuenta con pericia el calvario que sufrió como alférez provisional al intentar huir de una guerra que no era la suya. Acusado de abandono de destino, malversación de caudales y espionaje, padeció prisión en cárceles militares y en el penal de Santa María, Cádiz.

Para mi, una obra maestra.

Saludos, instando a darnos la paz de una puta vez, desde este lado del ordenador.

“Una mala hierba es una planta que no está en su lugar”

Domingo, Enero 30th, 2011

El ejercicio de releer una novela que te noqueó en su tiempo no está en mi caso asociado con la nostalgia. O al menos no es una actitud que me anime a volver sobre algo que ya tenía digerido en mi cabeza. Sin embargo me ha pasado estos días con El asesino dentro de mi, una de las obras claves de Jim Thompson, un narrador norteamericano caracterizado por un personalísimo mundo interior que aún sigue siendo observado con recelo por los aficionados a una literatura mayúscula y de minorías porque el señor Thompson cultivó un género popular como fue el de la novela policiaca.

Lo curioso del caso es que en este mi regreso a sus dominios, El asesino dentro de mi (colección Etiqueta negra, Ediciones Júcar, 1983) me ha sonado a nuevo. Y si bien admito que una de las razones que me empujaron a su relectura se debe al estreno (siempre con retraso porque aún no ha llegado a las pantallas de esta isla en la que habito) de la versión que Michael Winterbottom ha realizado con el nombre de El demonio bajo la piel, sumergirme una vez más en el libro, la novela, ha sido como volver a leerla por primera vez porque apenas recordaba elementos de la misma aunque capítulo sí, capítulo no, se me refrescara la memoria ante determinadas situaciones y momentos descritos.

Y pese a estos flash back, he seguido leyendo el relato porque su fuerza demoledora continuaba golpeando con la misma crueldad con la que me golpeó la primera vez que este título (cualquier título de Thompson) llegó a mis manos.

De hecho, ha sido tanto el estremecimiento, sentir ese demonio bajo la piel, que observo las novelas que tengo del gran Thompson en las estanterías de mi librería y preguntarme si no será una buena excusa volver a leerme toda la producción que tengo del escritor y renunciar a las novedades al ser consciente que, releyendo a este escritor, apuesto a caballo ganador.

Parto de la idea de que casi todos sus libros van a cogerme por el cogote y a que me cuestione ¿cómo demonios he dejado de lado a estas obras?  mientras continuo buscando como Shangri-La otros escritores que me hagan estremecer y reír (he aquí una de las cualidades y calidades de Thompson) sobre el chiste macabro que es la vida.

El asesino dentro de mi además de ser gran literatura es una obra de una metafísica arrolladora. Un título que indaga en el mal con una indiferencia que deja desconcertado. La narración, contada en primera pesona, es la historia de un ayudante del sherirff de una pequeña ciudad tejana con impulsos criminales.

 Thompson nos describe con una tranquilidad desquiciante cómo va liquidando a los que le rodean con resignada fatalidad. Y a medida que se estrecha el cerco sobre el protagonista que tú, lector, te sientas incómodamente de su lado, de ese loco con tal peculiar y cínica visión del bien y del mal.

Es un título de una honestidad aplastante y por lo tanto recomendable para todas aquellas personas a las que les guste disfrutar de un buen libro. Ahora bien, cabe advertir que su lectura no es apta para corazones sensibles. Thompson escribe con una crudeza que ya no se estila, y no se muestra en ningún momento a favor ni en contra de su personaje protagonista. Deja que sea el lector quien juzgue.

Leyendo otra vez El asesino dentro de mi choco con una frase de la novela que dejé subrayada en su día: “una mala hierba es una planta que no está en su lugar.” Inquietante reflexión que me hace pensar que este podría ser un buen epitafio para este maldito, desesperado y gigantesco narrador norteamericana de todos los tiempos.

De todos, ojo, los tiempos.  

Saludos, acompañado de Lou Ford, desde este lado del ordenador.

¿Debemos odiar los lunes? y una reflexión sobre la subsistencia de los escritores

Domingo, Enero 23rd, 2011

* El investigador italiano Martin Beux presentó en 2010 –en la Facultad de Lengua y Literatura Extranjera de la Universidad  de Génova– su tesis El tamaño del daño en la obra de Víctor Álamo de la Rosa (análisis y traducción). De ese trabajo parte El Hierro literario. Exploración de la obra de Víctor Álamo de la Rosa, un volumen que alivia las cuestiones puramente académicas para entregar al lector un viaje por la literatura del Archipiélago y sus paisajes. El libro -que acaba de ser coeditado por Ediciones Idea y Ediciones Aguere- se presenta este lunes, 24 de enero, a las 19 horas en la sede de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC) de la calle Robayna nº 2, en Santa Cruz de Tenerife. En el acto, intervendrán, junto al autor, el escritor homenajeado y estudiado, Víctor Álamo de la Rosa; el escritor Pablo Martín Carbajal, y el director de Ediciones Aguere, Ánghel Morales García.

* El documental Fotógrafo de guerra, dirigido en 2001 por Christian Frei, abrirá este lunes 24 de enero el ciclo Robert Capa. Cine y fotoperiodismo organizado por CajaCanarias de forma paralela a la retrospectiva que se encuentra instalada en el Espacio Cultural de la entidad. La cinta se exhibirá en versión original con subtítulos en español, a las 20 horas, con entrada libre hasta completar aforo. Fotógrafo de guerra es una radiografía del realizador suizo Christian Frei, basada en el trabajo del fotógrafo de guerra James Nachtwey. El documental se adentra en el corazón de los conflictos bélicos más actuales a través de una serie de reportajes, en los que queda patente la reivindicación del derecho de información.

* Me llega un extenso pero muy bien razonado artículo de Nicolás Melini sobre la subsistencia de los escritores. Pide que se difunda y así lo hago en este humilde blog que lucha contra los elementos mientras navega contra viento y marea. Estas reflexiones, informa Melini, fueron publicadas en La Mancha, también en la web de la la Escuela de Letras y en la de la Asociación Canaria de Escritores (ACAE). Como bien resume el propio Nicolás Melini los planteamientos que expone en esta larga reflexión son:

-La industria editorial tiene que hacer mucho más por la subsistencia de los escritores (reparto equitativo de beneficios).

-Las instituciones públicas tienen que hacer mucho más por la subsistencia de los escritores (legislación y recursos económicos en diversas modalidades).

-Los escritores tienen que hacer mucho más por su subsistencia (activismo).

Saludos, a lo game over por hoy, desde este lado del ordenador.

Todo sea por salvar tres de cada nueve árboles

Sábado, Enero 22nd, 2011

Solo he leído una novela de Alberto Vázquez-Figueroa. Se titulaba Como un perro rabioso y dio origen a una película de relativo éxito en su tiempo: El perro.

Pese a que descozco su obra me cae bien. Alcanzó nombre como escritor de novelas de aventuras en un país muy poco dado al determinismo de este género pero muchas de sus historias acabaron por convertirse en películas.

En todas las ruedas de prensa a las que he asistido con él de protagonista (sobre todo las de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife) me hace gracia que sea el primero en negarse a hablar de su literatura porque la considera una basura.

A mi me llama la atención Vázquez-Figueroa –pese a que sus libros me resulten indiferentes– porque tengo la sensación que casi siempre ha hecho lo que le venía en gana. También porque cuenta con un curioso currículum de viajero, algunas de cuyas experiencias ha volcado en sus novelas no sé si con mejor o peor fortuna.

Guste o no, Alberto Vázquez-Figuroa ha conseguido vender por su nombre. Es decir, que sus obras se consumen porque están firmadas por Vázquez- Figueroa y si bien no se trata de literatura que haga calentar la cabeza sí que tiene a una legión de fieles que siguen siendo sus lectores.

A mi me sorprendió descubrir un día que un buen amigo de los que no coge un libro se estaba leyendo completa la serie Cienfuegos. Si que me cansó su empeño en que la leyera pero me tocó el lado oscuro del corazón su entusiasmo ante unos libros que, ojeados con prisa, no me decían nada.

En una edición de Gran Hermano, ya no recuerdo cual pero fue en una, un concursante revelaba a ese monstruo hecho carne que responde al nombre de Mercedes Milá que a él le gustaba leer. Leer las novelas de Vázquez Figueroa.

En uno de esos momentos dulzones del programa, el mismo escritor acudía a Gran Hermano para saludar al concursante. Vázquez-Figueroa le firmó unos libros y habló un rato con él, después se marchó. 

He comprobado en mis conversaciones con amigos a los que sí les gusta leer cierta acritud hacia este escritor. Unos me aseguran que ya no vende como antes e incluso de que se ha arruinado. Muestran una extraña satisfacción cuando lo crucifican. Casi como si pensaran que están a punto de quitarse a alguien molesto del camino…

El caso es que cada cierto tiempo Vázquez-Figueroa irrumpe en el panorama editorial para anunciar que está vivo.  Su última novela se llama El mar en llamas y tiene la peculiaridad de que se lee de manera apaisada.

Desde la editorial Martínez Roca se informa que con esta técnica se ahorra espacio, se reduce el consumo de papel, se facilita la lectura y, sobre todo, se trata de un libro ecológico porque permite salvar tres de cada nueve árboles.

Y no sé qué decir. Esta misma tarde he cogido el libro para echarle un vistazo en la librería de una gran superficie comercial y me ha parecido lo que se dice una magada. Me apena que esta magada esté firmada por Vázquez Figueroa aunque si lo ha hecho por salvar tres de cada nueve árboles ¿quién soy yo para decir que no me gusta este formato?

Soy de los primeros que reivindico que Vázquez-Figueroa es uno de los pocos escritores españoles que se preocupa por hacer otro tipo de campaña de cada nuevo libro que saca al mercado. 

Hace cuatro o cinco años anunció en su blog que a partir de ese momento todas sus novelas se editarían a la vez en tapa dura (edición cara), bolsillo (a mitad de precio) y gratis si se descargaba de Internet. Pasó el tiempo y en un post publicado el 5 de agosto de 2010 se lamentaba: “Hace años decidí enviar gratuitamente mis libros por este medio a quien lo necesitase. Ahora he descubierto que algunos se han dedicado a comercializarlos en la red. Un escritor puede perder la fe en los políticos, en las editoriales y en el sistema en general, pero cuando lo pierde en sus lectores no le queda esperanza alguna a lo que aferrarse.”

Leo y releo este post como si se tratara de un mantra.

Así son las cosas

¡Maestro! 

Saludos, aullando a la luna llena, desde este lado del ordenador

De repente…

Jueves, Enero 13th, 2011

* Podemos reírnos mientras pensamos. Podemos pensar mientras reímos. Les reto a que se animen. Y si es de la mano de Cuarteto Catón tanto mejor porque esta pandilla de gamberros que piensan lo que dicen presenta sus Cuentos chinos mañana, viernes, a las 20 horas, en la cada día más reivindicable Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife.

* Interesante reseña la que publica la revista Para leer del último libro de Nicolás Melini. Como interesante, aunque no comparta el mismo gusto por algunos de los autores que cita, su selección de sus cinco cuentistas imprescindibles. Y es que estas cosas pasan cuando te obligan a escoger lo mejor de cada casa… Yo mientras tanto pienso en el buen Borges, en el jazzístico Cortázar, en ese loco genial que fue Mauppassant…

* Si bien desaparece la página Letras canarias, la laboriosa enciclopedia de autores de las islas que contiene permanecerá en el proceloso, complejo y también adictivo mundo de la red hasta que se agote el tiempo de espacio de alojamiento.

* Se agradece que la página Objetivo canarias en su sección Actualidad haya ampliado y mejorado la nota que hace unos días publicaron sobre la presencia de profesionales canarios en la XXV edición de los Goya. A la lista se añade un nuevo nombre: Paco Delgado (Balada triste de trompeta) que compite con Tatiana Hernández (Lope) en la categoría de Mejor Diseño de Vestuario.

Saludos, con migraña, desde este lado del ordenador.

El hombre intranquilo

Sábado, Enero 8th, 2011

El próximo lunes, 10 de enero de 2011, los aficionados a la novela policaca tomaremos un bourbon de más en honor de Samuel Dashiell Hammett, escritor del que ese día se conmemora el cincuentenario de su muerte.

Una buena fecha –además de tomar varios bourbon– para recordar la obra de un escritor que cambió radicalmente el género policiaco e hizo ver que había algo más allá del arco iris.

En sus mejores novelas –Cosecha roja y La llave de cristal– Hammett no está de ningún lado. Y mucho menos del héroe como individuo aunque éste se convierta en su voz.

¿Fue esta la razón por la que imaginó al primer detective privado oficial del género?

Sam Spade (El halcón maltés) es un personaje cínico y canalla, un solitario siempre molesto con el mundo. 

Es verdad que Hammet intentó después distanciarse de su Spade con la simpática pareja de investigadores millonarios y ociosos: Nick y Nora Charles en El hombre delgado. Pero no se trata de lo mejor de su obra porque no abre espitas en la cabeza.

II.- REVOLUCIÓN

Hammett no describe. Mueve la acción a través de los diálogos. Los personajes hacen la acción.

Como la vida misma.

Cosecha roja fue la primera novela que leí de Hammett. Lo demás es  iniciación.

El libro relata la violenta historia de un detective privado que a las pocas horas de llegar a Personville se sumerge en un baño de sangre entre bandas rivales a las que él presta indistintamente servicio.

Su objetivo: poner orden.

Cosecha roja inspiró dos grandes películas de la historia del cine: Yojimbo y Por un puñado de dólares de Akira Kurosawa y Sergio Leone, respectivamente. También El último hombre, de Walter Hill, entre otras si hay otras. 

Mi segundo encuentro con Hammett fue el que selló mi lealtad al género. No en Hammett sino en la novela negro y criminal.

Fue a raíz de La llave de cristal.

La acción se desarrolla en una pequeña ciudad en pre-campaña electoral donde las dos bandas rivales luchan por hacerse con el poder.

El protagonista de la historia, Ned Beaumonnt, es guardaspaldas de un gángster que su vez maneja como peleles a los políticos de la ciudad.

La llave de cristal habla de amistad, poder y traición (1).

- ¿Por qué no te gustaba mi padre? (…)

(…) Janet enrojeció, bajó los ojos (…)

(…) – ¿Y yo no te gusto porque…? (…)

Por cuestiones alimentarias Hammett creó también a un personaje de tebeo, El agente secreto X-9, que ha pasado a la historia de los comics más que por sus guiones por las ilustraciones de Alex Raymond. Ya saben, el autor de Flash Gordon y Jim de la jungla.

III. CADENAS

Hammett vivió sus últimos años con varias condenas:

La tuberculosis.

El alcohol.

Su larga relación sentimental con la escritora y guionista Lillian Hellman.

Los seis meses que pasó en la cárcel tras ser acusado de comunista (lo fue en la década de los treinta) en los años 50.

Y la resignada intranquilidad que asumió lo que le quedó de vida denunciando listas negras…

(1) Los hermanos Coen rodaron un filme demasiado ebrio de estética retro inspirado vagamente en esta novela: Muerte entre las flores.  

Saludos, bourbon va cigarrillo viene en recuerdo de Dashiell Hammett, desde este lado del ordenador.