Archive for the ‘Cine de allá’ Category

Un puñado de escritores tras las cámaras

Martes, Agosto 19th, 2014

Reseñamos en este post, otro post imposible, a una serie de escritores que se han puesto detrás de las cámaras en la mayoría de las ocasiones para adaptar al cine algunas de sus novelas y relatos, también historias originales que no despertaron demasiado entusiasmo en la taquilla, así como entre sus lectores, la mayoría de los cuales coinciden en los resultados más que discretos, y en muchas ocasiones penosos, que obtuvieron cuando apostaron dejar la pluma para ponerse detrás de las cámaras y gritar ¡acción!

Hay numerosos casos de escritores tránsfugas, alguno de ellos con mucho éxito en la literatura pero perfectamente olvidables como cineastas. También un desmadrado egotismo digno de estudio psiquiátrico, aunque Mike Spillane solo escribió y ¡protagonizó a su rudo detective privado, Mike Hammer! en Cazadores de mujeres (The Girl Hunters, Roy Rowland, 1963); o el de excelentes escritores que encontraron en el cine un medio de expresión igual de perfecto que su literatura, Pier Paolo Pasolini, Edgar Neville, Michael Crichton y David Mamet, entre otros probablemente.

Pero son excepciones ya que la pauta general es que el escritor que prueba a ser director de cine no brille, precisamente, por su calidad. En este sentido, parece otro, como otras son las adaptaciones al cine de sus historias que han escrito y dirigido otros.

En una lista imaginaria de fiascos escritor/cineasta, creo que el primer puesto lo debe ocupar Stephen King con Maximum Overdrive (1986), donde adapta y estira su relato corto Camiones con resultados francamente mediocres.

En casilleros siguientes podría ubicarse a Michel Houellebcq y su La posibilidad de una isla (2008), rodada prácticamente en Lanzarote, y Manaos, de Alberto Vázquez Figueroa.

En cuanto a escritores que como cineastas parecían prometer otra cosa pienso en William Boyd y su película La trinchera (1999) y Paul Auster, el escritor estrella para los que necesitan leer un libro que esté firmado por un autor con pedigrí intelectual, que ha probado en varias ocasiones ponerse tras las cámaras en cintas de corte independiente como Smoke y Blue in the Face (1995), ambas codirigidas con Wayne Wang; o ya a solas en películas como Lulu on the Bridge (1998) y La vida interior de Martin Frost (2007).

Otros escritores que procuraron antes forjarse una carrera como novelistas y guionistas  fueron Ben Hecht y Dalton Trumbo, pero pasarán a la historia no por sus novelas ni por las películas que dirigieron, sino como guionistas. Un caso similar y objetivamente salvando las distancias al de los españoles Gonzalo Suárez, David Trueba y Ray Loriga.

Sí que supo mantener un equilibrio entre su literatura y el cine Jose Giovanni o iluminados para algunos estrafalarios como Alejandro Jodorowsky, películas como La montaña sagrada (1973) y Santa sangre (1989) cuanto menos continúan desconcertando, aunque considere el mejor del grupo Pánico a Roland Topor, productor y guionista de una fascinante cinta de animación: El planeta salvaje (René Laloux, 1973).

No me disgustaron en su día pero hoy no aguantan un asalto los flirteos como cineasta de Clive Barker en títulos como Hellraiser (1987), Razas de la noche (1990) y El señor de las ilusiones (1995), así como los de William Peter Blatty, el autor de El exorcista, que se atrevió a dirigir su tercera entrega, El exorcista III (1990) y La novena configuración (1980), que no he tenido la oportunidad de ver.

Somos conscientes que existen más nombres, y que se nos escapa alguno fundamental, uno de esos tipos cuyo talento logró derramar tanto en sus novelas como en sus películas, pero por mucho que nos estrujamos la cabeza y se consulte en la red, que para estos anodinos asuntos suele prestar un gran servicio, no he encontrado más aportaciones de literatos que oficiaron y oficien como cineastas, pero haberlos… haberlos hay.

Estamos completamente seguros.

La tentación de probar cosas diferentes es inherente a la condición humana, y si esto contribuye a reforzar el ego, mucho mejor porque la autoestima debe de estar al alza, aunque en ocasiones lo mejor sea dedicarse a lo que saben hacer mejor: escribir.

Stephen King olvidó la idea de ser director de cine tras el catastrófico fracaso de Maximun Overdrive. Vázquez Figueroa dirigió alguna película más pero optó por dedicarse a lo suyo, la misma reacción de Michel Houellebecq, que ahora hace de sí mismo en una película donde lo secuestran unos chalados.

Intentaremos en otros post repasar la trayectoria de los cineastas que en un momento u otro de sus carreras tontearon con la literatura pero mucho me temo que los resultados sean más o menos parecidos a los escritores que alguna vez asumieron el protagonismo  de convertirse en directores de cine…

Las puertas continúan abiertas. Y lamentos como siempre las ausencias, nada premeditadas.

IMÁGENES

1.- Stephen King hace que actúa en Maximum Overdrive.

2.- Michel Houellebecq en el rodaje de La posibilidad de una isla.

3.- Paul Auster, Harvey Keitel y Wayne Wang en una pausa del rodaje de Smoke.

4.- Clive Barker acompañado de Pinhead (Doug Bradley) en una fotogaría promocional de Hellraiser.

Saludos, se ha dicho, desde este lado del ordenador.

Gritos y susurros…

Jueves, Julio 10th, 2014

* El compositor Antón García Abril y la actriz Lone Fleming asistirán este, jueves 10 de julio, a la proyección de La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1974) a las 20.30 horas, en el Aguere Espacio Cultural de La Laguna. El ciclo dedicado al compositor español, Antón García Abril, organizado por la Filmoteca Canaria y el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife continúa la semana próxima –jueves 17 de julio– con La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971). Antón García Abril es el autor de la música de series de televisión como El hombre y la tierra, Fortunata y Jacinta, Ramón y Cajal o Anillos de oro, mientras que la actriz Lone Fleming se convirtió en una musa del cine de terror y fantástico con acento español en los años setenta tras su aparición en películas como Endemoniada, La ciudad maldita o Viaje al centro de la tierra.

* El hombre bala acoge este viernes, 11 de julio, una actuación de Edui Bercedo & Antonio Koppel. El acto comenzará a las 22 horas y es probable que haga historia como suele hacer historia los conciertos de Eduardo Bercedo.

* El Equipo Para asoma la cabeza con un acto que se celebrará este sábado, 12 de julio, en el Espacio Guimerá Música (EGM) con un concierto que se organiza gracias “a las  facilidades que nos ofrece el Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz.”  La historia, cuenta el Equipo Para, es rendir homenaje a los músicos que “durante el tiempo que estuvimos en El Generador apostaron por sonidos experimentales y nuevas formas de expresión sonora.” Está previsto que actúen el dúo CoZta-RodrígueS y el trío owin´ek.

* Y para los que no tuvieron la oportunidad de verla en su momento y ni siquiera se han molestado de descubrirla en dvd/blueray o bajándosela del ordenador porque lo suyo es la infame piratería, TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge el sábado la proyección del largometraje El fantasma del paraíso (Brian de Palma, 1974), acto que contará con la presencia de uno de sus protagonistas –el malvado Swan– y autor de las canciones de este musical chiflado y de terror, Paul Williams. La sesión forma parte del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, que incluye además su peculiar festival de cine, Fimucinemá.

Saludos, funde a negro, funde a negro, desde este lado del ordenador.

El sueño de Moby Dick

Sábado, Junio 28th, 2014

“Es mejor dormir con un caníbal sobrio que con un cristiano borracho”.

(Moby Dick, Herman Melville, 1951)

Mientras el sector del cine se lleva las manos a la cabeza ante el anuncio por parte del Ministerio de Hacienda de un aumento raquítico en los incentivos fiscales… En unas islas diminutas cuyas playas y acantilados son bañados por las aguas del Atlántico se detecta los primeros síntomas de un nuevo entusiasmo: el sueño de Moby Dick es posible.

Posible.

Algunas de las Razones que explican la agradable somnolencia:

- El Régimen Económico Fiscal (REF) ha mejorado sustanciosamente los beneficios de las productoras que desde hace unos años ruedan por aquí.

- Un 38 por ciento de deducción por inversiones en producciones cinematográficas en el Impuesto de Sociedades suena como El Dorado para un arte que es industria y que, además de mover dinero, reparte trabajo eventual entre algunos de sus residentes.

No se explica, sin embargo, lo dinámico que será para una sociedad que arrastra demasiadas deudas aunque sí se insiste que Canarias no será, es que ya es el nuevo Hollywood.

Esta mañana, de hecho, Juliette Binoche preguntó por mi.

Pero esto sí que es un sueño.

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Carmelo Rivero: “además de las reducciones en el Impuesto de Sociedades, la ley canaria contempla la materialización de la Reserva para Inversiones (RIC) en proyectos audiovisuales, y las empresas cinematográficas pueden ubicarse en cualquier rincón del archipiélago bajo el paraguas de la Zona Especial Canaria (ZEC), una de las grandes herramientas fiscales de esta comunidad.”

y añade el productor y cineasta Gerardo Herrero: “aquí es más caro rodar que en Barcelona o Madrid, pero los incentivos económicos y las posibilidades de espacios, horas de luz, permisos… resultan determinantes a la hora de elegir las islas”.

Estas declaraciones las hace tras un encuentro que Herrero mantiene junto a su socio canario Lucas Fernández. Un encuentro que cuenta al parecer con sus propios bufones.

No es la primera reunión Herrero-Fernández con los interesados, pero sí que coincide, ¿fruto de la casualidad?, con el rodaje de películas en el archipiélago. Alguna de ellas con actores y actrices conocidos y reconocidos más allá de sus casas

Las declaraciones coinciden también con el anuncio del aumento, “leve”, de los incentivos fiscales del Ministerio de Hacienda, así como con las manifestaciones, en las que elogia el ejemplo canario, del cineasta Álex de la Iglesia.

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Mientras tanto, el mono Amelio que se encuentar en la misma situación que otros monos que viven en un archipiélago acostumbrado al cultivo del plátano, no se tira por el puente ya que, afortunadamente, y gracias a los apaños entre otros episódicos de los rodajes en los que trabaja, ha descartado la idea de momento.

En todas estas producciones nacionales e internacionales le pagan por hacer de chofer.

Pasear a Miss Daisy mientras cultiva su olvidado inglés.

Saludos, El amanecer por el planeta de los simios se estrena el 18 de julio, desde este lado del ordenador.

José Giovanni, hasta el último aliento

Lunes, Junio 16th, 2014

“Yo mismo he sembrado el desorden. Pero en el desorden no hay prosperidad posible. La anarquía es fatal para los débiles, que son los primeros perdedores.”

(José Giovanni)

El pasado 24 de abril se cumplió el décimo aniversario de la muerte del escritor José Giovanni, uno de los narradores más personales e interesantes de la literatura negrocriminal francesa –en el país de los quesos blandos y olorosos se conoce al género como polar– y un escritor que debe de figurar con luz propia en los territorios de una literatura tan necesitada en los últimos tiempos de miradas legendarias y rabiosas.

Como todo autor que se precie, resulta igual de apasionante la vida del escritor que su producción como narrador y cineasta. Se trata de una vida marcada por la sospecha y el sello de la traición, también por la de transitar durante un tiempo por la senda de los que trabajaron al margen de la ley.

José Giovanni, como Edward Bunker antes de dedicarse a las letras, fue ladrón, amante y un canalla.

Condenado a muerte, sus experiencias por el lado salvaje de la vida son algunos de los temas a los que recurre en su novelística, aunque omitió escribir sobre una etapa tenebrosa de su pasado. Etapa que lo vincula a una activa colaboración con los nazis durante la II Guerra Mundial, y en donde actuó al lado del tristemente célebre Abel Danos, verdugo de la Gestapo Francesa.

Al margen de tan siniestro capítulo de su currículum, y sin juzgar los motivos que lo condujeron a prestar servicio como gángster al servicio del ejército de ocupación alemán, la obra de José Giovanni resplandece con luz propia no solo en el género negro, al que difumina muchas de sus sombras, ya que trasciende fronteras y sabe, hemos dicho, a verdad.

Los protagonistas de sus novelas son así profesionales del crimen, escoria que vive bajo un férreo código de honor que no duda en levantar la tapa de los sesos a quien se salte la sagrada regla del silencio.

Escritor y cineasta, la obra de Giovanni gira en torno a la amistad viril, la que se forja entre hombres de los bajos fondos que han perdido la fe en casi todo. Y resulta, en este sentido, tremendamente aleccionador y muy políticamente incorrecto para los tiempos que corren, igual de blandos y olorosos que el queso francés.

El escritor cuenta con un puñado de títulos, muchos de los cuales fueron llevados al cine por él mismo y otros directores como Jacques Becker y Jean-Pierre Melville, que pide a gritos una justa reivindicación. En este sentido, damos nuestra palabra que adentrarse en su literatura, que Akal está recuperando en España en fantásticas ediciones de bolsillo, no dejará indiferente a nadie.

Leer a Giovanni irrita, puede incluso hasta molestar, pero también seduce y fascina porque todo en él es como real, incluso su empeño en describir con clave épica lo que pensaban y hacían los que formaron parte del hampa francesa. Un ejército cerrado y rígido. Brutal en ocasiones, y que responde con la violencia de las armas cuando la ley, una ley cuyas fuerzas están integrada por seres probablemente igual de indeseables que ellos, les planta cara.

Para los interesados en acercarse a su obra cinematográfica, ruda y efectista, la Filmoteca Valenciana editó hace unos años un volumen escrito por Antonio Llorens y que con el título de José Giovanni: la aventura de la serie negra analiza su aportación al séptimo arte. Películas hoy prácticamente inencontrables, pero que forman parte de la formidable cinematografía gala, capaz de los mayores revulsivos cuando se empeña en demostrar que cualquier tipo de revolución puede ser posible aunque esté condenada al fracaso.

Y en ellas, en ese cine que convirtió en imágenes su prosa rocosa, actúaron actores iguales de pétreos que su literatura como Lino Ventura, Jean Gabin y gatos salvajes llamados Alain Delon y Jean Paul Belmondo, entre otros.

¿Algunos títulos para iniciarse en José Giovanni?

La evasión y A todo riesgo. También Hasta el último aliento y El excomulgado, editadas recientemente por Akal. O, si tienen suerte y la encuentran en un rastro o librería de viejo, Los mercenarios, una novela cruda y bélica que al modo de su compatriota, ese periodista, escritor y hombre de acción que fue Jean Lartéguy, ensalza las supuestas virtudes castrenses de un grupo de hombres que solo sirve y obedece al mejor postor.

Avisos a los navegantes: José Giovanni es un escritor incómodo.

Y cuando muerde, porque siempre muerde, es inútil partirle los dientes porque ni con ésas soltará a su presa.

Último aviso: si se inicia en su literatura es usted un caso perdido.

Saludos, salve José Giovanni, desde este lado del ordenador.

Varios, varios, varios

Martes, Abril 22nd, 2014

* El escritor Carlos Álvarez es el responsable de Crónicas de la conquista de Canarias, libro que se puede descargar gratuitamente desde el 22 de abril y a partir de las 14 horas en http://www.diadecanarias.es/ y http://calibre-ebook.com/. Con esta obra, cuya permanencia en versión digital continuará hasta el 30 de mayo, Álvarez reescribe las transcripciones paleográficas que en su momento realizaron investigadores como Francisco Morales Padrón, Elías Serra Ráfols-Buenaventura Bonnet y Agustín Millares Carlo.

* La sala MAC acoge este martes, 22 de abril, la presentación de El Agua de la discordia, de Marcelino Rodríguez Martín. Introducirá el acto, a las 19 horas, el director de Ediciones Idea, Francisco Pomares.

* Este miércoles, 23 de abril, y coincidiendo con la celebración del Día del Libro, Filmoteca Canaria exhibe a las 20 horas en el Espacio Cultural Aguere, en La Laguna, El Quijote, del cineasta italiano Maurizio Scaparro, adaptado a la pantalla por el guionista y escritor Rafael Azcona.

* El viernes, 25 de abril, TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura la exposición Arnold Haukeland, el rey de Icod, muestra que permanecerá abierta hasta el 31 de agosto y en la que se recoge trabajos del artista noruego, quien vivió junto con su mujer, Randi, de 1968 a 1975 en la localidad tinerfeña de Icod de los Vinos. La muestra exhibe también obra de Faldbakken, Marius Eng, Wyller y Ekblad.

* La Plataforma Cómplices Mueca organiza para este fin de semana dos conciertos en Puerto de la Cruz en colaboración con el Área de Cultura municipal. Los artistas que participan son Navy Blue Socks, Salvapantallas, Stereo, sobrelamarcha & Friends y Davide Pasquali (Dj & Producer) distribuidos en conciertos que tendrán lugar en la plaza de Europa este viernes 25 de abril y sábado, 26. Ambos conciertos se celebran en la plaza de Europa aunque en horarios distintos. El del viernes comenzará a las 22 y el del sábado a las 21 horas. La entrada es gratuita.

* La imagen corresponde al largometraje Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953)

Saludos, ¿la langosta se ha posado?, desde este lado del ordenador.

Alec Guiness o si jugara con un rompecabeza

Domingo, Abril 6th, 2014

“Ego, cuando era muy joven, sin ninguna experiencia profesional, suponía que su lugar natural en el escenario de la realidad era el centro, pero pronto aprendió que durante mucho tiempo debería estar a un lado, muy a un lado, y medio vuelto de espaldas al público. Con el paso de los años fue tomando gusto a esta posición y, más tarde, cuando tuvo pequeños papeles en produccions teatrales, expresaba a menundo el deseo de no hacerse notar en una obra, en vez de tomar al toro por los cuernos. Probablemente, piensa, nunca será el mejor; sabe muy bien que no pertenece al grupo de los grandes como Olivier, Richardson, Guielgud. Su placer consiste en juntar pequeños fragmentos de cosas, como si jugara con un rompecabeza.”

(Memorias, Alec Guiness. Traducción: Bárbara McShane y Javier Alfaya. Espasa Calpe, 1987)

Si Alec Guiness continuara entre nosotros hubiera celebrado el pasado 2 de abril el centenario de su nacimiento. No sé si con entusiasmo o con resignación, pero la excusa me sirve para escribir en torno a un actor por el que siento una devoción casi religiosa si creyera que hay un más allá cuando la experiencia me dicta que solo existe un más acá.

Digamos que lo descubrí como coronel Nicholson en El puente sobre el río Kway (David Lean, 1957), una película que ha quedado ligeramente ensombrecida –más en la filmografía de producciones multimillonarias de su director– por Lawrence de Arabia, donde trabajaba también Guiness. O como en Doctor Zivago. Pero primero fue verlo encarnando a ese obstinado militar que bordea sin saberlo la traición.

Tanto fue el efecto que aún se me pone la piel de gallina cuando William Holden exclama  ¡usted! y Guiness responde con voz estrangulada otro usted en una obra redonda, no sé si maestra porque la maestría es cosa de inhumanos, que me acompaña desde entonces y por la que aún le silbo al Coronel Bogey.

Pero hay más películas, muchas de ellas grandiosas, en la filmografía de Guiness. Un actor que no quiso hacerse notar en esas siniestras y deliciosas comedias que son El quinteto de la muerte (Alexander Mackendrick, 1955) y Ocho sentencias de muerte (Robert Hamer, 1949), en la que asume ocho papeles diferentes y que continúa contando con uno de los mejores y más insólitos finales de la historia del cine. No deberían dejar pasar esta película antes de que la Señoras de la Guadaña les visite… Aún respira.

Fue y es tanto mi reconocimiento a Alec Guiness que cuando llegó a mis manos su autobiografía celebré aquel encuentro con el alborozo que se merecía. Comencé a leerla con hambre, la misma que siente un devoto feligrés, aunque el Libro se trataran de unas memorias teatrales en las que su autor explica, entre otras muchas cosas, su proceso de conversión al catolicismo y muy poco de su carrera en el cine. Aunque cuenta con algún momento.

“Una mañana, al principio del rodaje de Nuestro hombre en La Habana, Carold Reed, Graham Greene, Noël Coward y yo fuimos convocados, mientras filmábamos en la calle de la ciudad, para en ir en automóvil a conocer a Castro en un bungalow de la playa, a unos dieciocho kilómetros de distancia. No nos venía bien, pero Carol pensó que sería oportuno. Cuando llegamos al lugar nos llevaron a una sala de estar de la primera planta de un edificio desde donde podíamos ver, a través de las persianas, en el bungalow de abajo, a Castro y a sus consejeros, todos barbudos, de largos cabellos, con gorra de visera y gesticulando los unos frente a los otros entre una nube de humo de cigarros. Cada diez minutos más o menos aparecía un soldado y anunciaba: “Fidel vendrá dentro de un momento.” Pasaron noventa minutos y Fidel no llegaba. Todos estabamos impacientes, cuando Carol dijo con decisión: “Es una lamentable pérdida de tiempo. Vámonos.” Hasta Graham, ardiente admirador y amigo personal de Castro, pensó que lo mejor era marcharnos; lo hicimos de inmediato. El angustiado soldado se retorció las manos desesperadamente, pero le hicimos a un lado. Creo que fue Noël quien le sonrió tranquilizadoramente y le dijo “mañana”.

Sus recuerdos retratan a un hombre profundamente implicado con su oficio y muy preocupado por la religión. Es curioso como el catolicismo tentó a tantos buenos escritores anglosajones. Su sentido de la culpa y el perdón hace estas cosas.  Y pienso en Graham Greene y G. K. Chesterton, dos colosos conversos a la ¿fe verdadera?

Cuentan que Guiness vio la luz mientras encarnaba al padre Brown, el sagaz sacerdote católico que se dedica en sus horas libres a resolver casos criminales. Si leen algunos de los relatos de Brown es inevitable que el sacerdote de provincias termine siendo Alec Guiness. Lo mismo pasa con el funcionario y espía George Smiley de las novelas de John Le Carré, a quien el actor interpretó en las series Calderero, Sastre, Soldado, Espía, así como en La gente de Smiley.

Escucho que detestaba cordialmente a Obi Wan Kenobi, el de La guerra de las galaxias, pero ahí está Wan Kenobi/Guiness por mucho que Ewan McGregor se empeñara en recrear su juventud en la segunda trilogía que no es segunda trilogía sino la primera de ese culebrón –space opera, dicen los técnicos– que conocemos como La guerra de las galaxias.

A Alec Guiness lo pueden ver en otras muchas películas. Las dos primeras de su filmografía y firmadas por el señor Lean encarnando a personajes de Charles Dickens. También históricos como el príncipe Feisal en Lawrence de Arabia; al pusilánime monarca Carlos I en Cronwell y al emperador Marco Aurelio en La caída del imperio romano o como Adolf Hitler en esa otra mirada al hundimiento que es Los últimos diez días.

La pasada noche soñé que me encontraba con Alec Guiness tomando tazas de té. El exprimía con delicadeza un limón sobre la sustancia mientras yo derramaba una nube de leche en la mía. No recuerdo que cruzáramos palabras durante un rato, ese rato que en los sueños parece que encierra una eternidad, hasta que me preguntó qué leía.

Le respondí que estaba otra vez con las historias del padre Brown y que era inevitable que me lo imaginara como él. El señor Guiness sonrió y se puso delicadamente dos dedos en los labios mientras otros ilustres centenarios como Marguerite Duras y Octavio Paz entraban en la habitación…

Saludos, los chicos están bien, desde este lado del ordenador.